Lo que aún nos queda de los genes Neandertales

Hace ya cuatro años que Svante Pääbo, director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig, sorprendió al mundo, en abril de 2010, con uno de sus proyectos más ambiciosos, la secuenciación del genoma de un hombre de Neandertal. De aquél trabajo surgió la sorpresa de que esa "otra" especie inteligente, que desapareció sin dejar rastro hace unos 30.000 años y que convivió con Homo sapiens en Europa durante miles de años, sí que dejó su huella en todos nosotros, excepto en los africanos. De hecho, Pääbo, que hace apenas unos meses publicó un segundo genoma neandertal "en alta resolución", encontró que entre el 2% y el 4% del genoma actual de los no africanos está heredado del hombre de Neandertal. El cruce entre ambas especies ocurrió entre hace 40.000 y 80.000 años. Los africanos modernos no tienen herencia neandertal porque sus antepasados nunca se cruzaron con ellos, que vivían en Europa y Asia.

Desde entonces, distintos grupos de investigadores han intentado profundizar en esa herencia genética y comprobar con exactitud cuáles, entre todos los rasgos que definen al hombre moderno, podemos considerar claramente como una herencia neandertal. Dos equipos diferentes de investigadores publican esta misma semana (uno hoy en Nature, el otro mañana en Science) sus conclusiones al respecto. Esto es, pues, lo que aún tenemos de neandertal.
Según la investigación liderada por genetistas de la Escuela Médica de Harvard y publicada en Nature, los restos de ADN neandertal en los humanos modernos están asociados a genes que afectan a la diabetes tipo 2, a la enfermedad de Cronh, al lupus, a la cirrosis biliar y a la conducta de los fumadores. Otra herencia importante es la responsable de distintas características de la piel y el cabello de los humanos actuales.

Por su parte, científicos de la Universidad de Washington aseguran en Science que, a pesar de que el porcentaje de genes de neandertal es pequeño en cada individuo, en total podría haber sobrevivido en los humanos modernos hasta un 20% de su genoma completo, si sumamos las partes heredadas por las diferentes poblaciones que habitan hoy el planeta.
Ambos equipos, además, coinciden en señalar que amplias regiones de nuestro genoma están prácticamente libres de la presencia de algún gen neandertal, lo cual sugiere que algunas partes de la "herencia" resultaban perjudiciales para nosotros y no se incorporaron a nuestro genoma. Todo lo contrario que sucede en otras secciones, en las que se concentran más genes neandertales de lo que se esperaba. Esas secuencias sobrevivieron en nuestro genoma porque aportaban alguna ventaja adaptativa clara a nuestros antepasados, probablemente relacionada con el tono y grosor de su piel y cabello.
"Ahora podemos estimar la probabilidad de que una determinada variante genética proceda de los neandertales - explica David Reich, autor principal del artículo de Nature- . Y podemos empezar a comprender en qué modo ese ADN heredado nos está afectando. También podemos aprender más de cómo eran los propios neandertales".

Comparación del ADN

Reich y sus colegas, entre los que se incluye el propio Svante Pääbo, analizaron variantes genéticas de 846 personas no africanas, de otras 176 naturales del Africa subsahariana y las compararon con el genoma de alta calidad de un neandertal de hace 50.000 años, que fue publicado por el equipo en 2013. El equipo de la Universidad de Washington, por su parte, secuenció el genoma completo de 600 no africanos modernos para compararlos con el de los neandertales.
Para determinar si cada variante genética analizada podía ser achacada, o no, a la herencia neandertal, los investigadores de la Escuela Médica de Harvard se fijaron en si esas variantes concretas aparecían solo en los no africanos y, por lo tanto, estaban ausentes en los africanos. Utilizando esta y otras clases de filtros, el equipo halló que algunas áreas del genoma de los no africanos actuales era muy rico en ADN neandertal, lo que prueba que las mutaciones de esas áreas debieron de ser de mucha ayuda para la supervivencia de nuestros antepasados, mientras que otras áreas del genoma moderno aparecían "desiertas" de restos neandertales o los mostraban en valores muy inferiores a la media.

Infertilidad híbrida

Esas áreas estériles son, precisamente, la parte "más excitante" de la investigación, afirma Sriram Sankararaman, primer firmante del artículo de Nature, ya que sugiere que "la introducción de algunas de esas mutaciones neandertales eran perjudiciales para los antepasados de los no africanos y fueron, por lo tanto, eliminadas después por la acción de la selección natural".
En concreto, el equipo se dio cuenta de que las partes de nuestro genoma en las que menos herencia neandertal podemos encontrar se concentran en dos grupos: los genes más activos de la línea germinal masculina (los testículos) y los genes del cromosoma X. Este patrón se ha asociado, en otros estudios de hibridación hechos con animales, a un fenómeno conocido como "infertilidad híbrida", según la cual la descendencia de un macho perteneciente a una subespecie que se cruza con una hembra perteneciente a otra resulta en hijos estériles. Es el caso de los mulos, fruto del cruce entre caballos y asnos y que no pueden tener descendencia.
"Todo esto sugiere que cuando los humanos antiguos se encontraron y cruzaron con los neandertales -asegura Reich- las dos especies estaban justo al borde de la incompatibilidad biológica". Las poblaciones humanas actuales, separadas entre sí como mucho durante 100.000 años (como es el caso de Africanos y Europeos) siguen siendo compatibles entre sí y no hay evidencia de que su mezcla incremente la infertilidad masculina. Al contrario, los humanos antiguos y las poblaciones neandertales llevaban separadas más de 500.000 años, por lo que su compatibilidad biológica, aunque aún existente, era mucho menor.
El equipo de Reich también midió cómo el ADN neandertal presente en los genomas modernos afecta a la producción de keratina y al riesgo de padecer determinadas enfermedades.

Y es que nuestra ascendencia neandertal se incrementa de forma especial en los genes que, de alguna forma, afectan a los filamentos de keratina, una proteína fibrosa que confiere dureza a la piel, cabello y uñas y que puede resultar muy beneficiosa en ambientes muy fríos, ya que proporciona un aislamiento más grueso. "Resulta muy tentador -asegura Reich- pensar que los neandertales ya estaban muy adaptados a los ambientes no africanos y que proporcionaron ese beneficio genético a nuestros antepasados".
Los investigadores también pudieron demostrar que hasta nueve variantes genéticas modernas están directamente heredadas de los neandertales. Variantes que afectan a enfermedades relacionadas con el sistema inmune y también con determinados comportamientos, como la capacidad de dejar de fumar. El equipo espera que en el futuro se puedan identificar muchas más variantes de origen neandertal.

Por José Manuel Nieves / www.abc.es

Las mujeres son vistas como objetos

Un estudio científico confirma el tópico: el cerebro humano percibe el cuerpo de la mujer «troceado», como un conjunto de partes, al igual que miramos un coche o una casa

Cuando se nos muestra un mosaico compuesto de cientos de fotos más pequeñas, se necesita poner en marcha dos funciones mentales distintas, una para percibir la imagen completa y otra para distinguir las pequeñas que la componen. Resulta que este proceso también está en juego a la hora de observar el físico de una persona. Según una investigación de la universidad estadounidenses de Nebraska-Lincoln no miramos igual a ambos sexos. Los hombres son percibidos en conjunto, mientras que el cerebro ve a las mujeres «troceadas», como un conjunto de partes del cuerpo, de la misma forma en que observamos los objetos. Los investigadores creen que sus conclusiones pueden dar pistas de por qué las mujeres son tratadas tantas veces como meros objetos sexuales.

La investigación, publicada en el European Journal of Social Psychology, recoge en una serie de experimentos en los que un grupo de voluntarios procesaron las imágenes de hombres y mujeres de maneras muy diferentes. Cuando se les presentaron imágenes masculinas, los voluntarios tendieron a confiar más en los procesos cognitivos globales, el método mental en el que se percibe a una persona como un todo. Mientras tanto, las imágenes de las mujeres eran más a menudo objeto del procesamiento cognitivo local, o la percepción de algo como un conjunto de sus diversas partes.
«Ese procesamiento local es el que utilizamos cuando pensamos en objetos: casas, coches, etc. Sin embargo, el procesamiento global debería impedir que esto suceda cuando se trata de personas», dice Sarah Gervais, profesora de psicología y responsable del estudio. «No rompemos a la gente en partes, excepto cuando se trata de mujeres, lo que es realmente sorprendente. Las mujeres se perciben de la misma manera que los objetos».

Partes sexuales

En el estudio, a los participantes se les presentó al azar docenas de imágenes de hombres y mujeres completamente vestidos, de aspecto común. Cada persona aparecía desde la cabeza hasta las rodillas, de pie, con los ojos mirando a cámara. Tras una breve pausa, los participantes miraban unas nuevas imágenes en su pantalla: Una estaba sin modificar y contenía la imagen original, mientras que la otra era una versión ligeramente modificada de la imagen original, que comprende una parte sexual del cuerpo. Después, los participantes indicaban rápidamente cuál de las dos imágenes habían visto con anterioridad.
Los resultados fueron consistentes: las partes sexuales del cuerpo de la mujer eran más fáciles de reconocer cuando se presentaban en forma aislada que cuando se presentaban en el contexto de todo el cuerpo. Sin embargo, las partes sexuales del cuerpo de los hombres se reconocían mejor cuando se presentaban en el contexto de todo el cuerpo.

«Siempre escuchamos que las mujeres son reducidas a sus partes sexuales del cuerpo, hay ejemplos en los medios de comunicación continuamente. Esta investigación da un paso más allá y considera que esta percepción afecta a las mujeres a diario», dice Gervais.

Los investigadores también consideran notable que el sexo de los participantes que realizaron las observaciones no tuviera ningún efecto en el resultado. Tanto los varones como las mujeres observaron las imágenes masculinas de forma «global» y las femeninas, de forma «local».
Gervais cree que esto puede ocurrir porque los hombres pueden estar interesados en potenciales parejas, mientras que las mujeres pueden hacerlo como una comparación con ellas mismas. «Lo que sí sabemos es que ambos lo hacen», subraya. Aunque así sea, el estudio no justifica a aquellos incapaces de mirar a una mujer a los ojos.

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Pregunte a ella si disfruta del sexo

Un estudio desvela que muy pocos ginecólogos se preocupan por los trastornos y disfunciones sexuales femeninas

Vigilan el útero, los ovarios y las mamas, pero pocos ginecólogos van más allá del buen estado del aparato reproductor femenino y se preocupan por la vida sexual de sus pacientes. Pero preguntas cómo «¿son satisfactorias sus relaciones?, ¿cómo son de frecuentes? o ¿siente dolor? son pertinentes cuando se acude a una revisión ginecológica. Al menos, esa es la recomendación del último estudio que se publica en la revista «Journal of Sexual Medicine». El informe, titulado «Lo que no contamos cuando no hablamos sobre sexo», desvela las carencias comunicativas de las consultas de ginecología y advierte que esta barrera puede esconder trastornos y problemas que repercuten finalmente en la salud general de sus pacientes.

El estudio, dirigido por la Universidad de Chicago, señala la falta de interés médico ante problemas como la disminución de la libido que acompaña a los cambios hormonales o determinados tratamientos y hasta la propia orientación sexual de la paciente. En este trabajo se comprobó que menos de un tercio de los especialistas se preocupa por ello y la mayoría asume la heterosexualidad de sus pacientes, lo que puede conducir a una mala interpretación de algunos de los síntomas o a un infradiagnóstico de problemas de salud.
En el hombre, la relación entre enfermedades cardiovasculares y trastornos sexuales como la impotencia se ha establecido hace años y los médicos ya empiezan a valorarlo como un síntoma más a tener en cuenta. En la mujer no existe esa conciencia a pesar de la alta prevalencia de las disfunciones sexuales femeninas. Estudios recientes calculan que un tercio de las mujeres jóvenes y de mediana edad y más de la mitad de las mayores tienen algún problema de este tipo, ya sea por su bajo deseo sexual, dolor durante las relaciones o dificultades para alcanzar el orgasmo

Y para averiguar si hay problemas «no basta con preguntar si se es sexualmente activa. Eso no nos indica si ha habido cambios en su función sexual que indicaría la existencia de problemas. Las mujeres están sufriendo en silencio», advierte Stacy Tessler Lindau, uno de los autores de este estudio y profesora de Ginecología de la Universidad de Chicago. Para muchas el único refugio es la información que se encuentra en internet.

Fármacos contra la depresión y el cáncer

En algunos casos detrás de estos problemas hay un problema médico. Fármacos como los que se prescriben para el tratamiento de la depresión o en la prevención del cáncer de mama tienen una relación directa con el bajo deseo sexual de la mujer y estos efectos secundarios son obviados por la mayoría de los facultativos. Sin embargo, en los varones con cáncer de próstata, el impacto que tienen los tratamientos en su vida sexual forman parte de la discusión entre médico y paciente.
Lindau lanza un mensaje claro a los pacientes: «Si está esperando que el médico empiece la conversión, quizá nunca ocurra. Inténtelo. La comunicación es la clave». 

Vía: www.abc.es

Estudian el genoma de un hombre del Mesolítico hallado en la provincia de León

Le llaman La Braña 1, por el lugar en el que fue encontrado, y hace ya 7.000 años que un tipo así no deambula por Europa. Tenía la piel oscura, intolerancia a la lactosa, los ojos azules y era un experto cazador-recolector del Mesolítico, que vivió en lo que hoy es la provincia de León.
Su genoma, entre los más antiguos de cuantos se han recuperado hasta ahora de la Prehistoria, ha sido secuenciado por un equipo de investigadores dirigido por el español Carles Lalueza-Fox, del CSIC, en colaboración con el Centre for GeoGenetics de Dinamarca.
La Braña 1 es el primer genoma de un cazador-recolector europeo que la ciencia es capaz de rescatar. Y nos ha revelado un buen número de datos sobre un hombre en el que se mezclaban los rasgos de las poblaciones del norte y del sur del viejo continente. El estudio se acaba de publicar en Nature.
El mesolítico es un periodo que abarca desde hace 10.000 años a hace 5.000, momento en que comenzó el neolítico, con sus cambios de costumbres y dieta debidos a la llegada de la agricultura y la ganadería desde el Próximo Oriente.
Con el neolítico, en efecto, llegaron los carbohidratos, y también toda una serie de patógenos transmitidos por los rebaños y otros animales domesticados. Eso, más que cualquier otra cosa, supuso todo un desafío para el metabolismo y el sistema inmune de nuestros antepasados, que tuvieron que adaptar sus organismos a la nueva situación.

Un fenotipo «nórdico»

Por supuesto, dicha adaptación quedó plasmada en los genes. Entre las varias adaptaciones se encuentra, por ejemplo, la capacidad de digerir la lactosa, algo que nuestros antepasados, incluido el individuo de La Braña, no podían hacer.
«Sin embargo, la mayor sorpresa fue descubrir que este individuo poseía las versiones africanas en los genes que conforman la pigmentación clara de los europeos actuales, lo que indica que tenía la piel oscura, aunque no podemos saber el tono exacto», destaca Lalueza-Fox.
«Todavía más sorprendente fue descubrir que poseía las variantes genéticas que producen los ojos azules en los europeos actuales, lo que resulta en un fenotipo único en un genoma que por otra parte es inequívocamente norte europeo», detalla el investigador del CSIC, que desarrolla su trabajo en el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona.
De hecho, el genoma sugiere que las poblaciones actuales más cercanas a La Braña 1 son, precisamente, las del norte de Europa, como Suecia y Finlandia.
Además, el trabajo señala que este hombre de hace 7.000 años tiene un ancestro común con los pobladores del yacimiento del Paleolítico superior Malta, ubicado en el lago Baikal (Siberia), cuyo genoma fue recuperado hace apenas unos meses. «Estos datos indican que existe continuidad genética en las poblaciones del centro y del oeste de Euroasia -afirma Lalueza-Fox-. De hecho, estos datos coinciden con los restos arqueológicos, ya que en distintas excavaciones de Europa y Rusia, incluido el yacimiento de Mal’ta, se han recuperado figuras antropomórficas –las llamadas Venus paleolíticas muy similares entre sí».
El yacimiento de La Braña Arintero fue descubierto de forma casual en 2006 y excavado por el arqueólogo de la Junta de Castilla y León Julio Manuel Vidal Encinas. La cueva, localizada en una zona fría y montañosa, con una temperatura estable, y a 1.500 metros por debajo del nivel del mar, propició la “excepcional” conservación del ADN de dos individuos descubiertos en su interior, y que fueron denominados La Braña 1 y La Braña 2.
Según señala Iñigo Olalde, primer firmante del estudio, “la intención del equipo es intentar recuperar el genoma del individuo de La Braña 2, que está peor conservado, para seguir obteniendo información sobre las características genéticas de estos primeros europeos”. 

Fuente: www.abc.es

La cueva de Altamira vuelve a abrir sus puertas al público

La cueva de Altamira, en Santillana del Mar (Cantabria), volverá a recibir visitantes de forma experimental tras 12 años para analizar el impacto de la presencia humana antes de decidir de forma definitiva sobre la reapertura, según se ha anunciado este sábado en el Patronato.
Estas visitas serán de cinco personas y un guía a la semana, para dar continuidad a los estudios que se están realizando sobre el estado de la cueva, y en agosto se conocerán los resultados y se decidirá si en el futuro Altamira puede recibir visitas de manera continuada.
La duración de las mismas será de 37 minutos y se realizarán hasta el próximo mes de agosto, para cuando se prevé que estén las conclusiones de los investigadores sobre el estado de conservación de la cueva y sus pinturas -declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985 y considerada la Capilla Sixtina del arte rupestre- y la posible reapertura de la misma.
Las personas que participen en las mismas se elegirán por sorteoentre aquellas que acudan al Museo y Centro de Investigación, --que alberga la réplica de la gruta--, el mismo día en que se realice la visita.
Se llevarán a cabo en base a un protocolo y controles "muy estrictos", de modo que los visitantes deberán llevar la misma vestimenta y calzado que utilizan los investigadores. También se establecerán parámetros como la estancia en cada zona de la cueva y la iluminación, con el fin de minimizar el posible impacto de la presencia humana en su interior.
Así lo ha anunciado este sábado el Patronato de Altamira, reunido en Santillana del Mar. Al término del encuentro, que se ha prolongado durante más de tres horas, el presidente cántabro y del Patronato, Ignacio Diego; el secretario de Estado de Cultura, José María Lasalle; el director del Museo Altamira, José Antonio Lasheras; y la coordinadora del programa de investigación para la conservación y acceso a la cavidad, Marián del Egido, han ofrecido una rueda de prensa en la que han detallado este régimen de visitas experimental.

Masificación y deterioro

Las pinturas polícromas del techo de Altamira fueron descubiertas en 1879 por el naturalista santanderino Marcelino Sanz de Sautuola después de que su hija de diez años las descubriera fortuitamente. En 1917 el Ayuntamiento de Santillana del Mar -propietario de la gruta- decidió abrirlas al público. En los años 50 se iniciaron las visitas masivas, que continuaron en la década de los 60, llegándose a alcanzar 270.000 personas al año.
En la de los 70 surgió la alarma ante la degradación de las pinturas, de modo que en 1977 se acordó el primer cierre parcial y dos años después, se clausuraron las visitas.
En 1982 se reabrió la cavidad, pero con accesos controlados y limitados, y 20 años después, en 2002, se decidió de nuevo cerrar la cavidad al público tras la aparición de unas manchas en la Sala de los Polícromos, aunque para entonces ya existía una réplica de Altamira, la neocueva, albergada en el nuevo Museo que también incluye un Centro de Investigación y que se inauguró en julio de 2001.
Estas instalaciones, ubicadas a unos metros de la puerta de la cavidad, recibieron en 2013 cerca de 260.000 personas (más o menos la media anual), de modo que el número total de visitas desde su creación se aproxima a los dos millones.
A mediados de 2010 se constituyó el Patronato y se comenzó a estudiar la posibilidad de reabrir la cavidad a las visitas, aunquecarácter restringido. En su última reunión, en junio de 2013, los científicos apuntaron que las pinturas de Altamira no corrían peligro, ya que evolucionan según el proceso natural de la propia gruta. No obstante, descartaban la apertura masiva.

Importancia del yacimiento

No fue hasta principios del siglo XX cuando las pinturas de Altamira obtuvieron la relevancia merecida.
Abierta al público en 1917, el 25 de abril de 1924 fue declarada monumento nacional por decreto ley y se convirtió en uno de los lugares más visitados de España.
El de Altamira es el yacimiento paleolítico más importante de España: posee una planta con dos tramos acodados de 270 metros de longitud, con obras de arte rupestre en todo su recorrido.
Correspondiente a las culturas solutrense y magdaleniense, la estructura de la cueva consta de tres zonas: un vestíbulo con luz natural, habitado desde comienzos del Paleolítico Superior; la gran Sala de los Polícromos; y otras salas y corredores con manifestaciones artísticas pero de menor importancia.
Así, aunque Altamira conserva más de 260 pinturas y grabados, el conjunto más importante se encuentra en el techo de la Sala de los Polícromos.
Se trata de una bóveda de 18 metros de largo por 9 de ancho, que contiene más de 30 figuras, con representaciones de bisontes, caballos, jabalíes y ciervos, unas figuras polícromas, rojas y negras, que se superponen entre sí adaptándose a los salientes de la roca, para dar sensación de relieve.
En el mundo existen otras tres reproducciones de Altamira al margen de la neocueva: en el Museo de la Técnica de Munich (Alemania), en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y en el parque temático de Ise-Shima, en Japón.
Vía: www.elmundo.es

Atenas (Grecia)

Video realizado por el Director de la Red Española de Historia y Arqueología, D. Aníbal Clemente Cristóbal durante su viaje a la capital de Grecia durante el mes de julio de 2011.
El video nos muestra una visión general en la llegada y el conjunto de la antigua Acrópolis y el Ágora ateniense.

La entrada a la Acrópolis se realiza por una gran puerta llamada los Propileos. A su lado derecho y frontal se encuentra el Templo de Atenea Niké. Una gran estatua de bronce de Atenea, realizada por Fidias, se encontraba originariamente en el centro. A la derecha de donde se erigía esta escultura se encuentra el Partenón o Templo de Atenea Partenos (la Virgen). A la izquierda y al final de la Acrópolis está el Erecteión, con su célebre stoa o tribuna sostenida por seis cariátides. En la ladera sur de la Acrópolis se encuentran los restos de otros edificios entre los que destaca un teatro al aire libre llamado Teatro de Dioniso, donde estrenaron sus obras Sófocles, Aristófanes y Esquilo.

La ágora de Atenas era el centro de la actividad comercial, social y política de la antigua ciudad de Atenas. Un amplio espacio abierto, flanqueado por una acumulación de edificios públicos. Con el tiempo, fue adquiriendo una mezcla de funciones:

Centro de gobierno
Era, entre otros, el lugar donde los atenienses se reunían para discutir sus leyes y decidir el futuro político de su ciudad, el cual solía depositarse en manos de aquellos que mejor dominasen la oratoria, el arte de convencer. La filosofía de Sócrates, o, con más exactitud, los inmortales diálogos platónicos (y la Academia de Platón, cuyas puertas estuvieron abiertas durante más de ocho siglos) le dieron a nuestra forma de pensar, unas bases imperecederas, nacidas en el seno de un grupo de amigos de la sofía (sabiduría) que se oponía a aquella democracia, de la ágora, que dejaba el futuro de la ciudad en manos de sofisticados oradores y demagogos.

Hasta las reformas de Clístenes era el lugar de concentración de la Ekklesía (Asamblea).

El ágora ateniense se convirtió en una zona residencial durante las ocupaciones romana y bizantina. Lo cual se vio indiscutiblemente en las nuevas formas implantadas en cuanto al arte de discutir.

Recinto sagrado
El Ágora era un lugar sagrado, como testimonian numerosos santuarios. Allí se encontraban templos dedicados a los dioses olímpicos, a Hefestos, a Zeus y a Apolo. También estaban los tribunales donde se celebraban juicios y donde condenó, entre otros, a Sócrates a pena de muerte por, según sus acusadores, corromper a los jóvenes e introducir dioses nuevos.

Mercado
Su vitalidad era aumentada por la Vía de las Panateneas o Panatenaica (nombre antiguo), la carretera principal para acceder a Atenas, —después de trasponer la Puerta de Dípylon—, y que en ocasiones fue el escenario principal de la procesión que la cruzaba durante las fiestas de las Panateneas.

Lucha de Gladiadores en la Ciudad de Éfeso (Turquía)

Video realizado por el director de la Red Española de Historia y Arqueología, Aníbal Clemente en las antiguas ruinas de la Ciudad grecorromana de Éfeso, en Turquía, de una escenificación de un combate entre Gladiadores romanos ante la mirada de Cleopatra y Marco Antonio. El Gladiador victorioso dedica el perdón de la vida del derrotado a la Red Española de Historia y Arqueología, la mejor web de difusión de la Historia y la Arqueología que existe, tanto en contenido como en calidad humana.

Todo un lujo en exclusiva para http://www.historiayarqueologia.com/ que hemos querido compartir en nuestro Canal de Televisión para nuestros televidentes con permiso del autor.

Museo Nacional de Israel

Video realizado en exclusiva para Historia y Ciencia Televisión por el director de la Red Española de Historia y Arqueología, D. Aníbal Clemente en su viaje a Israel durante el mes de julio de 2012 para visitar el Museo Nacional de Israel, en Jerusalem, de curiosa arquitectura que recuerda a una de las tapas de las vasijas que contenían los míticos manuscritos de Qum Ram, donde ofrece una amplia panorámica del recinto exterior del Museo donde se halla la gran maqueta de la antigua ciudad de Jerusalem en tiempos de Herodes, así como del interior donde se encuentran los restos de los rollos del Mar Muerto redactados por la secta de los Esenios.

Edificado en la llamada Colina de la Tranquilidad, rodeado por la Kneset (el Parlamento Israelí), la Universidad Hebrea y el Monasterio de la Cruz, el Museo fue construido en un estilo muy moderno que por aquel entonces rompía con la arquitectura tradicional neoclásica de los grandes museos del extranjero.

En la actualidad, a pesar de su corta historia y gracias al apoyo de sus fundadores y amigos, el Museo de Israel, que de hecho desempeña el papel de museo nacional, ocupa un lugar prestigioso entre los grandes centros del mundo.

¿Cómo era la vida de los Soldados de la Antigua Roma?

¿Es cierto que no podían casarse? ¿Eran altos o bajos? A diferencia de la gran mayoría de los romanos, los militares tenían comida, alojamiento, un buen sueldo y puede que nunca entraran en combate.

Vivir en la Antigua Roma no era fácil. Pese a la imagen que ofrecen las películas con la capital engalanada, los templos de mármol resplandeciente, los ricachones reclinados sobre los triclinum mientras comían de la mano de esclavas -que al tiempo les abanicaban-, las carreras de cuádrigas, los combates de gladiadores... La realidad era muy diferente. La mayor parte del pueblo no tenía trabajo ni nada que llevarse a la boca. Se calcula que durante el Imperio la población sería de entre 50 y 60 millones de habitantes. Pues bien, de esos, sólo unos 500 serían ricos, lo que se dice ricos.

Eran los senadores y caballeros, más forrados los primeros que los segundos. Te encontrabas a uno de estos cada 96,5 kilómetros cuadrados (sí, hay quien ha calculado esto). En torno al 65% de la población vivía al día, al límite de la subsistencia. En comparación, la actual Haití alcanza el 80% en esta triste estadística. A la vista de todo ello, muchas familias vieron una salida que hoy costaría entender: el ejército. Roma fue un imperio basado en un poderío militar sin igual en la Europa de aquellos tiempos. Las legiones dominaron buena parte del continente y del norte de África con mano de hierro durante varios siglos. Una máquina de guerra.

Virgilio plasmó en la Eneida el destino de la “ciudad de Marte”, el dios de la guerra: “No pongo a sus dominios límite en el espacio ni en el tiempo. Les he dado un imperio sin fronteras”.¿Cómo era aquel ejército?¿Qué ofrecía?¿A qué edad se podía entrar?¿Qué privilegios tenían los soldados? Bien pagados La primera gran ventaja que tenían era un sueldo garantizado, lo que muy, muy pocos podían decir en la Antigüedad. Un buen sueldo además. Ganaban al día un denario, lo mismo que un buen trabajador civil con la ventaja de que el militar trabajaba todo el año mientras que un artesano, por ejemplo, podía estar con frecuencia en paro. Cierto que no disponían de todo ese dinero -el ejército, por ejemplo, se quedaba con una parte que se iba acumulando y se les entregaba cuando se licenciaban-, pero tenían dos o tres ases al día -10 ases son un denario; la gente corriente hablaba en ases, no en denarios- para gastarlo a su gusto. Por ese dinero se podía comprar un pedazo de pan, vino o queso.

Unos dos ases también era lo que cobraban las prostitutas, muy abundantes en aquella época y otro de esos oficios con sueldo casi ‘garantizado’. A esto se le unían complementos de viaje si eran trasladados, dinero para los clavos de las botas si tenían que realizar una marcha larga, obsequios del emperador, primas cuando se licenciaban, se repartían el botín en caso de que una ciudad cayera tras un asedio -no si se rendía. Con algo tenían que motivarles- ... Aunque los ascensos tenían más que ver con los sobornos y el estatus que con el mérito, alcanzar el grado de centurión era poco menos que un chollo: cobraban 15 veces más que un soldado raso. Legalmente tenían además unas cuantas ventajas. Estaban exentos de muchos impuestos; podían hacer sus testamentos sin tener en cuenta los deseos de sus padres, que tampoco podían meter mano a sus ingresos; en caso de delito grave, no podían ser torturados ni condenados a las minas -en realidad, una condena a muerte poco disimulada- ni ejecutados como un criminal común. 25 años de servicio.

Hasta cobraban impuestos a las prostitutas


Para entrar en la milicia una condición indispensable era ser ciudadano romano. Los esclavos lo tenían completamente prohibido. Incluso los mercaderes de este oscuro negocio también. Los que habían sido liberados -libertos- solo podían acceder a algunos cuerpos auxiliares. Las limitaciones van más allá. Para algunos puestos se admitieron durante mucho tiempo únicamente a ‘italianos’, caso de la guardia de Roma -curiosamente, la guardia de corps del emperador estaba compuesta por germanos o bátavos-.

También exigían el conocimiento del latín, único idioma oficial admitido pese a la diversidad de pueblos que componían el territorio romano. Si se sabía leer, escribir y contar, tanto mejor, ya que la burocracia interna necesitaba de ellos. Otro requisito era la altura. Nadie por debajo de 1,65 metros. Según parece, el soldado romano no destacaba precisamente por su imponente físico. De hecho, eran motivo de risa para los enemigos, según cuenta Julio César en ‘Los comentarios a la guerra de las Galias’: “Nuestra baja estatura es motivo de desprecio para los galos, que son de elevada estatura”. Lo habitual era acceder hacia los 20 años y el servicio no duraba ni nueve meses ni dos años, sino 20-25 años.

Resulta chocante pero no es excepcional: en la Rusia del siglo XVIII ser reclutado suponía este mismo período de tiempo y se consideraba una sentencia de muerte. Una vez superado el periodo de prueba de cuatro meses, prestaban juramento y recibían una identificación que les distinguía como militares, bien un trozo de metal colgado de una cuerda alrededor del cuello, bien una especie de tatuaje. No se podían casar Puede parecer contradictorio, pero el principal peligro de servir en el ejército en Roma no era la guerra. Bien pudiera pasar que nunca entrasen en combate si les tocaba en una zona ‘tranquila’. El hecho es que caían más por enfermedades que por heridas en una batalla. Además, hay que tener en cuenta que la vida civil era de por sí peligrosa. La violencia y la muerte estaba presentes siempre. Los dueños de esclavos podían pegarles casi tanto como quisieran. En una sociedad tan machista, las mujeres también eran objeto de agresiones.

La mortalidad infantil era elevadísima. No era infrecuente el abandono de niños o su venta como esclavos sexuales. Y los robos no era raro que quedaran impunes. Son de esas cosas en las que uno no cae pero en Roma no existía una policía como tal. Eran los propios soldados quienes hacían algunas de estas tareas. Los responsables municipales también tenían vigilantes armados, pero nada que se pudiera llamar policía. Si te robaban, lo más seguro era buscarte la vida porque recurrir a la justicia era muy caro y generalmente poco efectivo. Otra desventaja es que en teoría no se podían casar. De hecho, si lo estaban antes de alistarse, el matrimonio quedaba en ‘suspenso’ hasta que se licenciase. En la práctica parece que no se hacía mucho caso de esta prohibición.

También vivían sometidos a una muy dura disciplina y podían ser trasladados en cualquier momento. Y, claro, el peligro era muy real si el destino estaba en la frontera del Danubio o el Rhin. Al fin y al cabo, la guerra es la guerra. La legión es la unidad más conocida del ejército romano. Formada por unos 5.000 hombres encuadrados en 10 cohortes de tres manípulos o seis centurias cada una (salvo la primera y más prestigiosa, que tenía cinco centurias pero el doble de hombres) se nombraban un número y un nombre, por ejemplo I Minervia o II Augusta.

Se alojaban en campamentos perfectamente organizados que ocupaban entre 17 y 28 hectáreas. En realidad eran pueblos con barracones, termas -normalmente fuera del mismo-, almacenes, hospital -la atención médica era bastante mejor que la que pudiera recibir un civil normal-, talleres... En los alrededores se organizaban una especie de asentamientos llamados ‘canabae’ con tabernas, prostíbulos y demás entretenimientos. Tenían además cazadores para obtener presas en tiempos de guerra y carniceros que compraban la carne cuando las cosas estaban tranquilas. Y centinelas con perros para vigilar los alrededores. La alimentación era sin duda mejor que la del común de la gente: cereales (normalmente trigo; la cebada, más como castigo), pescado, marisco, legumbres, judías, lentejas y vino. La hora de la retirada Las burlas de los enemigos sobre la estatura de los romanos es de suponer que se acababan en cuanto empezaba el combate.

El duro entrenamiento al que se sometían y la férrea organización dieron a la legión una ventaja que duró varios siglos. Normalmente era un veterano ilustre reenganchado al ejército el que se encargaba de la preparación, que incluia gimnasia, duras marchas y hasta natación. Solían ejercitarse con sus armaduras, que tenían que costearse ellos mismos. Por cierto, no hay que pensar que todos los soldados llevaban la famosa coraza con los abdominales y el pecho marcados. Ésta era más de los oficiales. En plena batalla, en el caos que debía organizarse con el ruido de cientos de hombres entrechocando sus armas y gritando, el soldado hacía caso de las órdenes de su centurión y de las señales sonoras que se hacían con tres tipos de instrumentos según lo que se quisiera transmitir. Visualmente debían seguir la enseña que correspondía a su manípulo.

La formación solía ser de cinco hombres en el frente y unas 10 filas detrás, un grupo compacto con el que arrasaron a casi todos sus enemigos. Más o menos la mitad de los soldados sobrevivía a esos 20-25 años de servicio. Llegaba la hora de licenciarse. En ese momento recibían la parte de su salario que el ejército les guardaba y recibían una gratificación económica, sustituta de las tierras que se les entregaban en los primeros tiempos. Un centurión tendría una capacidad económica similar a las de las elites de las ciudades y podía ocupar puestos municipales de relevancia. El soldado raso tendría el nivel suficiente para vivir cómodamente. Tenían entonces unos 40-45 años y algunos, no demasiados tampoco, por delante para vivir la vida. Seguramente frecuentarían las termas, una costumbre muy romana y mucho menos saludable de lo que parece a primera vista. Lo de bañarse es muy higiénico, pero parece ser que no cambiaban el agua con demasiada frecuencia. O sea, que de relajante y saludable spa tenían más bien poco.
Fuente: www.elcorreo.com / www.historiayarqueologia.com

El Sexo en la Antigüedad

El Sexo en la Antigüedad, es una que serie que consta de 3 capítulos: La Edad de Piedra, Egipto y Roma-Grecia.

Estos documentales combinan historia, arqueología y recreaciones para revivir los hábitos y costumbres sexuales de nuestros antepasados. Examina con una nueva perspectiva cómo ha sido nuestra historia sexual y proporciona las claves de los comportamientos que tenemos hoy en día.

La serie se centra en la Edad de Piedra, el Antiguo Egipto y el mundo clásico de Grecia y Roma. Aborda los orígenes del matrimonio, las primeras formas de prostitución, las actitudes antiguas ante la homosexualidad masculina y femenina y el siempre cambiante equilibrio del poder en el dormitorio.

Una serie realizada a gran escala y que, al mismo tiempo, presta atención al detalle, da respuesta a preguntas que todos siempre hemos querido hacer, como por ejemplo qué hacían en el dormitorio nuestros antepasados y porqué.

Sexo en la Antigüedad: La Edad de Piedra



Este primer capítulo se titula "La Edad de Piedra". Hace 26.000 años, en lo que ahora es la República Checa, tres jóvenes fueron enterrados en una única tumba. Habían sido ejecutados y los indicios apuntan a un crimen sexual. En este espacio examinaremos cómo llegaron a establecerse las primeras normas sobre el sexo y trazaremos una línea desde la República Checa hasta Turquía y luego hasta Skara Brae, frente a la costa de Escocia, para mostrar el desarrollo gradual de la institución sexual más famosa del mundo, el matrimonio. A lo largo del camino, descubriremos los vibradores prehistóricos, el extraño arte rupestre con connotaciones sexuales de Çatal Hüyük y algunas de las camas dobles más antiguas del mundo.

Sexo en la Antigüedad: Egipto



Este segundo capítulo se titula "Egipto". Desde el cuerpo momificado de Ramsés II y sus numerosos hijos hasta los bienes perfectamente conservados en la tumba de un matrimonio normal y corriente, en este espacio se utilizan los ricos hallazgos arqueológicos para apoyar la idea de que el sexo impregnaba prácticamente cualquier aspecto de la vida en el antiguo Egipto. El lado negativo era que las mujeres estaban totalmente sometidas a los faraones, que las coleccionaban, o a los maridos que querían controlarlas. El lado positivo era que el sexo no se consideraba una práctica sucia o degradante, sino algo que debía celebrarse e incluso reverenciarse.

Sexo en la Antigüedad: Grecia y Roma



Este tercer y último capítulo se titula "Grecia y Roma". "Tenemos chicos para nuestro placer, concubinas para nuestras necesidades sexuales y esposas para llevar la casa y darnos hijos". Este antiguo dicho griego muestra lo increíblemente compartimentado que estaba el sexo en el mundo clásico, ya que las mujeres normales se quedaban encerradas en casa, mientras los hombres se iban sin ningún reparo con prostitutas y adolescentes. Con la ayuda de las ricas imágenes de la literatura griega y romana, la escultura y la pintura, así como con la presentación de nuevas excavaciones arqueológicas, en este espacio se examina el cambio gradual de un mundo donde los hombres explotaban sexualmente a las mujeres, hasta otro cuyo comienzo marcó Jesucristo y en el que se abrió la puerta a una relación más igualitaria y duradera.

SEGOVIA: Un paseo por la Historia

Realizado por Aníbal Clemente para la Red Española de Historia y Arqueología durante en viaje a Segovia realizado entre los días 8 y 9 de diciembre.

Un paseo por la Historia es el título que le ha dado su autor para mostrarnos los lugares más emblemáticos de la Ciudad como el Acueducto romano, la Casa de los Picos, la Plaza Mayor, la Catedral de Segovia por fuera y por dentro, llegando finalmente a uno de los edificios más visitados, El Alcázar de Segovia, donde lo podréis descubrir en profundidad en éste impresionante reportaje gráfico.



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Palacio de Peterhof (San Petersburgo)


Vídeo realizado por Aníbal Clemente Cristóbal para la Red Española de Historia y Arqueología durante el viaje a Rusia el 23 de julio de 2013.

El Palacio de Peterhof es un conjunto del palacio y del parque que se encuentra en la orilla meridional del Golfo de Finlandia, a unos 29 km de San Petersburgo. Está situado en el territorio de la ciudad de Peterhof, llamado antiguamente Petrodvoréts). El conjunto de palacio y parque de la ciudad de Petrodvoréts y su centro histórico forma parte, con el código 540-017 , del lugar Patrimonio de la Humanidad llamado «Centro histórico de San Petersburgo y conjuntos monumentales anexos».

El centro del conjunto lo constituye el Palacio Grande, que está construido en la terraza marítima y es de estilo barroco. Destacan parques y las fuentes. Hay dos parques: el «Parque Superior» con cinco fuentes y el «Parque Inferior», donde está el complejo de fuentes más grande del mundo.
El Parque Inferior tiene 102,5 hectáreas. Las fuentes utilizan agua que proviene de manantiales naturales, y la obtienen mediante un «recibidor» que tiene una longitud de 22 km, construido en 1721-1724 por el ingeniero V.Tuvolkov.


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Herba Vettonica


Por Carlos González Wagner

(Publicado originalmente en: Debita Verba. Estudios en Homenaje al prof. Julio Mangas Manjarrés, vol. 2, Oviedo, 2013, 581-596.)

Se puede comprobar como la magia y la hechicería practicada durante la Antigüedad clásica utilizaba un amplio abanico de recursos vegetales para alterar el funcionamiento de la mente, los estados ordinarios de la consciencia, hasta el punto de que el empleo de plantas y drogas obtenidas de dichas plantas, parece ser, a todas luces, uno de los componentes esenciales de la magia antigua. La magia también estaba muy relacionada con los efectos terapeúticos de las plantas, y así se creía, por ejemplo, que las virtudes curativas de la peonia  (Peonia officinalis), planta que debe su nombre al dios Peón, presentado en la Illiada como el padre de la herboristería, procedían de su relación con el astro lunar.

1. Las hierbas de Hécate.

Asimismo, magos y hechiceros extraían sus poderes de determinadas plantas a las que se les atribuía orígenes fabulosos. Esto es lo que vemos cuando Ovidio nos habla del origen del acónito (Aconitum napellus), nacido de los dientes de Equidna e introducido en Grecia por Medea desde las riberas de Escitia. La gran hechicera, paradigma de todas sus congéneres, es presentada por el poeta como mujer muy familiarizada con un amplio repertorio botánico del que extrae parte importante de sus facultades para ejercer todo tipo de sortilegios (VII, 224 ss):

Y allí estaba el carro, descendido del cielo. Tan pronto como subió a él y dio unas suaves palmadas a los embridados cuellos de los dragones y sacudió en sus manos las ligeras riendas, es arrebatada a las alturas y divisa allá abajo el tesalio Tempe y dirige sus serpientes hacia regiones bien determinadas; y va reconociendo las hierbas que produce el Osa y las que produce el alto Pelio y el Otris y el Pindo y el Olimpo mayor que el Pindo, y, de las que estima útiles, unas las arranca de raíz y otras las corta con la curva hoja de una hoz de bronce. También escogió muchos céspedes de las riberas del Apídano, y muchos también del Anfriso, y tampoco tú, Enipeo, dejaste de contribuir; como también el Peneo y también las ondas del Esperquío aportaron algo, y lo mismo las orillas, abundantes en juncos, del Bebe; cogió además en la eubea Antédone el vivaz tallo que todavía no era célebre por la transformación del cuerpo de Glauco. Y ya ocho días y ocho noches la habían visto recorriendo los campos, llevada por su carro y por las alas de los dragones, cuando volvió; los mismos dragones no tuvieron más contacto con las hierbas que el olor, y aun así se desprendieron de su piel de añosa vejez. (Ovidio, Met., VII, 224 ss).

Muncho antes, Homero había escrito, en relación a la hechicera Agamede que "conocía todos los fármacos que produce la vasta tierra" (Il., XI, 741) y refiriéndose a Helena, que vierte la bebida del olvido en la copa de los afligidos héroes: "Para ella produce la tierra fecunda abundantes fármacos y muchas mixturas, tanto saludables como funestas" (Od., IV, 229).

También, y de acuerdo con Lucio Apuleyo, este rasgo constituye un lugar común de la hechicería y magia antigua. Distinguía de esta forma entre la magia de los filósofos y los físicos -que no persigue sino el conocimiento y el acercamiento a la divinidad- y la hechicería, que se vale de toda una serie de sortilegios para conseguir sus propósitos, El mismo fue acusado de mago por los parientes de su mujer y, aunque salió absuelto, pasaría a la posteridad como uno de los mayores magos de la Antigüedad, junto con Apolonio de Tiana, según el testimonio de Lactancio o San Agustín. En su defensa, en el proceso en el que se le acusa, entre otras cosas, de buscar ciertos peces para sus artes mágicas, replica, no sin ironía:

Desde los tiempos a los que se remonta la memoria humana, sois vosotros los únicos que trasferís el poder mágico de las hierbas, de las raíces, de los retoños tiernos y de los guijarros, como si se tratase de una aportación aluvial de la naturaleza, desde la cumbre de los montes hasta el mar y lo encerráis, como en el fondo de un saco, en el vientre de los peces. (Apuleyo, Apol., 31, 8).
Virgilio, por su parte, asociaba la adormidera a los hechizos de la guardiana del templo de las Hespérides, y hablando de la magia amatoria cuyos encantamientos nublaban los sentidos menciona: "El zumo de aquellas vellosas hierbas segadas a la luz de la luna con podadera de cobre...” (En., IV, 513) y sabemos por el testimonio de otros autores, como Plinio o Dioscórides de la utilización de plantas con propiedades psicotrópicas, como el eléboro (Helleborus niger) o la mandrágora (Mandragora officinarum), por magos y hechiceros del mundo clásico. Tal debía ser el caso de la “hierba de Hécate” que cita también Ovidio en sus Metamorfosis a la que atribuye la trasformación de Aracne:
Tras estas palabras se apartó y la regó con los jugos de una hierba de Hécate, e inmediatamente sus cabellos, tocados por la droga siniestra, se consumieron y al mismo tiempo la nariz y los ojos; la cabeza se le torna diminuta y también es pequeña Aracne en el conjunto de su cuerpo; en el costado tiene incrustados, en lugar de piernas unos dedos finísimos; lo demás lo ocupa el vientre, de que, a pesar de todo, hace ella brotar el hilo, y como araña trabaja sus antiguas telas. (Ovidio, Met., IV, 140).

o las hierbas empleadas por la hechicera Canidia, en palabras de Horacio (Epodos, 5):
...rodeándose los cabellos y la cabeza despeinada con pequeñas víboras, manda que se ponga a cocer sobre las llamas de Colcos higos silvestres arrancados de los sepulcros, ramas del fúnebre ciprés, huevos untados de sangre sucia de rana y las plumas de la nocturna lechuza, hierbas enviadas desde Yolco e Iberia, fecunda en venenos, y huesos arrancados de las fauces de una perra hambrienta. (Horacio, Epodos, 5).
Estaban consagradas a Hécate, entre otras, la mandrágora, la belladona (Atropa belladona) y el solanun nigrum o hierba mora. Las “virtudes” de este tiplo de plantas, asociadas a la hechicería, y capaz de transformar a las personas en animales, eran ya conocidas desde antiguo, como se observa en el relato de Apolodoro sobre los conjuros de Circe, que Virgilio atribuía a hierbas de poderes mágicos:
Con una sola nave llegó a la isla Eea; allí vivía Circe, hija de Helios y Perse, y hermana de Eetes, experta en toda clase de brebajes mágicos. después de distribuir a sus compañeros, Odiseo, de acuerdo con el sorteo, se quedó en la nave, y a Euríloco, con otros veintidós, le correspondió ir ante Circe. A la llamada de ésta acudieron todos excepto Euríloco; ella dio a cada uno un brebaje de queso, miel, cebada y vino, mezclados con una droga. Una vez que lo hubieron bebido, tocándolos con su vara transformó a unos en lobos, a otros en cerdos, a otros en asnos y a otros en leones. Euríloco lo vio y fue a comunicárselo a Odiseo. Entonces éste se presento a Circe con el moly que había recibido de Hermes, y enchándolo en el brebaje bebió y fue el único que no sufrió el sortilegio (Apolodoro, Epit., 7, 14).

Por lo que parece existía un antídoto con el que el propio Ulises se salvó gracias a otro tipo de planta, moly, según narró también Homero:
Al terminar de hablar el dios me dio el remedio, arrancando una planta cuya naturaleza me enseñó. Tenía negra la raíz y su flor era blanca como la leche; llámanla moly y es muy difícil de arrancar para un mortal; pero no para ellos que todo lo pueden (Od., X, 302-306).

que Teofrasto identificaba con el ajo negro (Allium nigrum), aunque investigaciones farmacológicas modernas la identifican con Galanthus nivalis L., un antídoto contra los efectos de estramonio, que se cree era la droga que usaba Circe. El mismo Teofrasto nos informa de que la raíz del ciclamen (Cyclamen persicum) se utilizaba en los hechizos para provocar el parto y también como filtro amoroso. Los bulbos y rizomas de esta planta contienen un poderoso tóxico: ciclamina.

Los primeros escritores cristianos también estaban al corriente de la utilización de todos estos recursos vegetales con propiedades psicoactivas por los magos y hechiceros de la Antigüedad. El propio Eusebio de Cesaréa, en su Praeparatio evangelica, en la que trata de demostrar la excelencia del cristianismo sobre todas las religiones y filosofías paganas, alude a las plantas utilizadas por magos y sacerdotes para producir visiones.

2. Plantas mágicas en papiros griegos.
El empleo de plantas a las que se atribuye propiedades mágicas está documentado en una serie de papiros griegos encontrados en Egipto que pertenecen al periodo helenístico tardío y sobre todo a la época imperial romana. Siguiendo la tradición anterior, en este caso de doble raíz -griega y egipcia-, muchas de ellas son tóxicas o psicoactivas. En el primero de ellos, del siglo II de nuestra era, se encuentra una fórmula para conseguir un daimon asesor, en la que se puede leer lo siguiente:

Así pues de esta manera el dios sólo será comtemplado por ti y nadie eschuchará tampoco su voz cuando hable, salvo tú únicamente.Te hablará sobre la enfermedad de un hombre, si vivirá o morirá, en qué día o en qué hora de la noche. Te proporcionará también plantas silvestres y el modo de curar y recibirás homenajes propios de un dios teniendo al dios por amigo. Estas cosas las cumplirá bien el poderoso asesor. (Calvo Martínez y Sánchez Romero, I, 187 ss).

En otro de estos papiros de la misma fecha, encontramos como parte de una fórmula para comunicarse con Apolo y conseguir un oráculo:
Comunícate tu mismo con el dios de esta manera: toma un gallo enteramente blanco y una piña. haz una libación de vino en su honor, úngete, y permance suplicando hasta que la ofrenda se consuma; úngete todo el cuerpo con la siguiente mixtura: semillas de laurel, comino de Etiopía, adormidera y dedo de Hermes". (Calvo Martínez y Sánchez Romero, II, 74 ss).

La planta "dedo de Hermes" se piensa que podría ser Mercurialis annua u ortiga muerta, una planta muy común pero aún poco conocida farmacológicamente que contiene pequeñas cantidades de alcaloides, utilizada como purgante y considerada muy tóxica.
En otro papiro de este grupo el mago, que pretende comunicarse con Helios, ha de coronarse con hiedra negra de la que Dioscórides señala que su jugo y sus frutos perturban el sentido. En el mismo documento se encuentra la llamada "Liturgía de Mitra" en la que se puede leer (IV, 4, 475):

Sedme propicias, Providencia y Psique, a mi que escribo estos misterios que no ueden ser vendidos, que se enseñan: para mi hijo único pediré la inmortalidad, oh iniciados en los misterios de nuestra Fuerza (es necesario pues, hija, que tomes zumos de las plantas y especias que te van a ser mostradas al final de mi escrito sagrado), Fuerza que el gran dios Helios-Mitra ordenó me fuera transmitda por su propio arcángel, para que sólo yo entre en el cielo como peticionario y lo examine todo. (Calvo Martínez y Sánchez Romero, IV, 4, 475).
Las escenas visionarias que se relatan a continuación sugieren la utilización de algún tipo de alucinógeno, por más que los nombres de las plantas permanezcan ocultos. Asimismo se afirma que el visionario estará en un estado de éxtasis y "lleno de entusiasmo profético" (IV, 4, 735).

También se ha detectado, entre este conjunto de papiros griegos sobre magia, la presencia de otras plantas psicoactivas como el beleño (Hyoscyamus niger) y una variedad de vicia, sativa o tal vez ervilia, que resulta venenosa, pero que en pequeñas dosis produce alteraciones de la mente, en fórmulas en las que están asociadas con sus efectos pero cuyo uso no produciría ninguno de ellos. Además, en al menos tres ocasiones se realizan fumigaciones de artemisa o ajenjo (Artemisa absinthium) que contiene tujona, y cuyos vapores son inhalados, y en otra (IV, 1830) el opio forma parte de un incienso:
Esta es la ofrenda que da aliento a Eros y a toda la práctica: 4 dracmas de polvo de incienso, 4 dracmas de goma, 4 dracmas de opio, 4 dracmas de mirra, incienso, azafrán y bdélla como media dracma. Añade oleosa lechetrezna, mezcla todo a partes iguales con vino oloroso y utilízala para la práctica. Al realizarla, quema primero todo ello y úsalo de este modo". (Calvo Martínez y Sánchez Romero, IV, 1830).

En otra ocasión, la artemisa o ajenjo, planta que gozaba también de reputación para alejar monstruos y serpientes es mencionada, junto con otras plantas tóxicas, como un ingrediente en una fórmula de conjuro para todo fin mágico, de la que también forma parte el kyphi:
Ofrenda de la práctica: cuatro dracmas de incienso, cuatro dracmas de mirra, una hoja de laurel, unas dos onzas de pimienta blanca, una dracma de gomorresina de bálsamo africano, una dracma de semilla de asfódelo, de amono, de azafrán, unas dos dracmas de trementina de teberinto, una dracma de artemisa, planta de katanánke, kyfi hierático, el cerebro completo de un carnero negro. Mézclalo con vino blanco mendesio y con miel y has con ello una pasta. (Calvo Martínez y Sánchez Romero. IV. 11, 1305 ss).

El asfódelo (Asphodelus albus) si bien posee virtudes medicinales tiene también propiedades tóxicas debido a que contiene asfodelina que aumenta el ritmo cardiaco. La fermentación de sus tubérculos produce alcohol. Los griegos lo plantaban sobre las tumbas y se decía que cubría las praderas de los Campos Elíseos y la antesala del Hades. La planta llamada, katanánke, palabra que en griego significa "conmoción", se ha identificado con un tipo de arveja, y también con la llamada "hierba de Cupido" (catananche caerulea), y con la cornicabra (Ornithopus compressus L.) de la que en la Antigüedad se decía que era estimulante y afrodisiaca y formaba parte de muchos filtros de amor.

En un vaticinio a través de un medium que ha entrado en estado de trance y se ha desplomado, podemos leer como la artemisa es considerada una planta sagrada: "Tú siéntate sobre los adobes y pregúntale; y te expondrá la verdad minuciosamente. Tienes que coronarlo con una guirnalda de artemisa amarilla, a él y también a tí. El dios se complace también con esta planta". (Calvo Martínez y Sánchez Romero, IV, 6, 914 ss).

Otras veces, la artemisa aparece ritualmente asociada a sueños inducidos para que se aparezca en ellos la divinidad, lo que nos recuerda una visión de Elio Aristídes, retórico de la segunda sofística y seguidor de Asclepio, que permaneció en el asklepeión de Esmirna, uno de los tres principales centros de culto al dios, diecisiete años como paciente y devoto, famoso también por la facilidad con que entraba en trance para asombro de sus contemporáneos:

Era artemisa, clara de una cierta manera. Tan clara cuanto era posible, apenas como incontables otras cosas tenían claramente la presencia del dios. Era como si se tuviera la impresión de tocarlo y se percibiera que él mismo había venido en persona, como estar entre el sueño y el despertar.. y prestando oidos atentos oír algunas cosas tan en un sueño, otras como en un trance de despertar... (Discusos sagrados, II, 31-2).
También aparece en una ocasión la belladona en un conjuro en el que la artemisa forma parte de un ungüento de ingredientes extraños y en el que esta solanácea es introducida en una tinta, que contiene la planta de Artemis, que luego será quemada. En otro conjuro destinado a enviar sueños y producir visiones en estos, en el que también la artemisa está presente formando parte de un incienso, se quema madera de enebro (Juniperus oxycedrus), cuyos aceites esenciales contienen un compuesto muy similar a la tujona.

3. Herba Vettonica.
La planta que atrae ahora nuestra atención gozó también de una amplia reputación y se le atribuían un buen número de propiedades beneficiosas para la salud así como el poder de alejar las desgracias:

Los vettones descubrieron en Hispania la hierba que se llama vettonica en la Galia, en Italia serrátula, entre los griegos krestón o también psicotrofón, muy alabada entre todas. Tiene un tallo angular de dos codos de altura, y tira las hojas desde la raíz, con bordes de sierra, y muy parecidas a las del lapathum. La semilla es de color púrpura: las hojas son secadas y trituradas y se utilizan para numerosos fines. Se elabora también un vino a partir de ella, y un vinagre, notablemente beneficioso para el estómago y la vista. De hecho, esta planta goza de una reputación tan extraordinaria, que incluso es una creencia común que la casa que la contiene está asegurada contra todo tipo de desagracias. (Plinio, N.H., XXV, 84)

Parece que los romanos la conocieron ya en el siglo I, siendo Celso y Plinio los primeros que la citan. Se atribuye a Antonio Musa, médico personal de Augusto, un tratado incompleto sobre ella, De Herba Vettonica liber, si bien hay coincidencia en que su autoría es bastante posterior. A pesar de la afirmación del naturalista, Dioscórides distingue entre Kestrón o Psychotrophon, al que dice que los romanos llaman vettonica, y la Bettonike, Betónica o Vettonica, siendo los efectos de ambas distintos. Respecto a la Betónica afirma:
Sus raíces, en la parte de abajo, son finas como las del eléboro y bebidas con hidromiel provocan el vómito de flemas. Se administra el peso de 1 dracma de las hojas con hidromiel <o agua> contra espasmos, desgarros, afecciones de la matriz y los sofocos causados por ella, y 3 dracmas  con 2 cótilas de vino contra las mordeduras de animales venenosos. Aplicada como emplasto, la hierba beneficia a los mordidos por animales venenosos, y una dracma bebida con vino va bien contra los venenos mortales; si alguien la bebe previamente, ningún daño habrá de sufrir aunque tome algún veneno mortal.
Es, asimismo, diurética y purgativa del vientre. Cura a los epilépticos y a los locos si se bebe con agua, y el peso de 1 dracma disuelta en vinagre o miel cura a los que padecen afecciones del hígado o del bazo. Ayuda también a hacer la digestión si se bebe después de la comida en la cantidad de una haba disuelta en miel cocida. Asimismo se administra a quienes padecen acidez de estómago, y a los que sufren del estómago se les da a mascar o a beber [su jugo], y que después de tomarla echen un trago de vino rebajado.
Se administra también a los que escupen sangre el peso de tres óbolos disueltos en 1 ciato de vino mezclado con leche, y, disueltos en agua, se les da a los afectados de ciática, del riñón o dolores de vejiga; a los hidrópicos, cuando tienen fiebre, se les administra el peso de 2 dracmas con hidromiel, y, si no tienen fiebre, con vino mezclado con miel. El peso de una dracma bebida con vino restablece a los afectados de ictericia y provoca la menstruación. Y 4 dracmas bebidas con 10 ciatos de hidromiel purgan el vientre. Es eficaz también, bebida con miel, para los que sufren consunción y para los que supuran. Hay que almacenar las hojas, cuando están secas y majadas, en una vasija de barro. (De mat. med. IV, 2-4).

También hablaron de ella, además de Dioscórides y Plinio, Galeno, Marcelo, Paulo Egineta, Pelagonio, Sereno Sammonico, Escribonio Largo y el Pseudo Apuleyo y la encontramos en todos los grandes tratados de botánica desde la Antigüedad hasta la Edad Media y el Renacimiento. Luego cayó en un prolongado olvido hasta que ha sido rescatada por la medicina naturista.

Su identificación botánica corresponde con la Betonica officinalis o Stachys officinalis, de cuyas ojas frescas se ha dicho que tienen un efecto intoxicante, al igual que la raíz. Aunque para los antiguos se trataba de una especie de panacea aplicable a las más diversas dolencias en múltiples remedios, la farmacopea actual la considera eficaz como tónico nervioso, pues su acción es ligeramente sedante e hipnóptica y además tiene propiedades antipirépticas e hipotensoras. Dioscórides, por su parte, afirmaba que el vino hecho con las semillas maduras y las ramas de la betónica y dejado reposar durante siete meses es útil para alejar la melancolía, al igual que la misma planta.

Tambien se ha usado para cicatrizar las heridas, aliviar el asma y otras enfermedades respiratorias y resulta, con su efecto astringente, un buen tónico gastrointestinal. En infusión es ligeramente estimulante. La tradición popular la ha tenido, por otra parte, como una planta protectora contra los espíritus malignos, casi al mismo rango que la hierba de San Juan (Hypericum perforatum  L.que resulta útil contra la depresión, y a menudo ha sido utilizada por ello como amuleto pues se pensaba que alejaba a los demonios, la desesperación y las visiones que infunden temor. Colocada debajo de la almohada protegerá al que duerme de visiones y pesadillas. Parece bastante claro, por tanto, que se la ha considerado como una planta de virtudes mágicas y como tal aparece en diversos tratados medievales. Alberto Magno afirmaba que había que nombrar las virtudes de la planta y el uso que se la iba a dar según se la estaba recolectando, lo que se hacía durante toda la etapa de la floración, mientras que el Pseudo Antonio Musa recoge esta plegaria dirigida a la planta:

Betónica, tu que has sido descubierta por Asclepio o por el centauro Quirón, se favorable a mis plegarias. Te lo suplico, hierba poderosa, por aquellos que han dado la orden de que fueras creada y que sirvas a una tan grande cantidad de remedios, ayúdame a componer los 47 remedios que deseo (De herba vettonica liber,185).
Una plegaria similar encontramos en el Liber de simple medicina de Mateo Platearius, médico de la Escuela de Palermo: "Hierba betónica que fue encontrada por Esculapio, te requiero mediante esta oración, a ti que eres llamada Señora de todas las hierbas, para que me ayudes en todas las cosas que deseo."

Se dice que la recolección de las flores y las hojas, que era mejor realizar en la mañana de un día seco, producía aturdimiento, vértigos y una especie de embriaguez, lo que parece indicar la existencia de un principio narcótico en estado fresco.
Ya en el siglo XII, Hildegarda de Bingen, monja asceta y visionaria y autora de compendios de botánica y medicina, había escrito:

Para uno que es estúpido y tonto y le falta el conocimirnto, machaque betónica para sacar su jugo y póngala por la noche encima de todo su pecho. Ate por delante un paño hasta la mañana. Si esto hace a menudo, volverá a sus sentidos.
Si alguién se atormenta regularmente con sueños inoportunos, tenga al lado hojas de betónica cuando se acueste, y verá y sentirá menos pesadillas.
Si un hombre es engañado por una mujer, o una mujer por un hombre, por virtud de las artes mágicas, o tocado por alguna ilusión, o conjurado por encantaciones fantásticas y diabólicas para que el hombre esté loco de amor por la mujer o la mujer esté loca de amor por el hombre, deben buscar betónica que no se haya usado previamente para mnedicina o magia. Porque si ha sido utilizada anteriormente para magia inutilizaría su valor como remedio médico. Cuando la encuentre, debe ponerse una hoja en cada orificio nasal, y una bajo la lengoa. Sostenga una hoja en cada mano y una bajo cada pie. La persona debe fijar sus ojos atentos en la betónica. Hágalo hasta que las hojas se calienten con su cuerpo. Debe repetirlo hasta que mejore. Esto le soltará de la locura de su amor, si no ha comido o ha bebido ni ha introducido en su cuerpo nada que incite a la pasión. Si alguién, sea hombre o mujer, ha sido enganchado en la trampa del amor por palabras mágicas de otro, tenga siempre betónica con él, y mejorará. Si es invierno y las hojas de betónica no están disponibles para el remedio anterior, debe hacer lo mismo con la raíz.. Nadie debe comer betónica, pues comerla daña la comprensión y el intelecto, y lo vuelve casi demente” (Physica, CXXVIII).

La investigación farmacológica han demostrado que la betónica es rica en taninos, aceites esenciales, ácidos fenólicos y alcaloides, entre los que destacan betaína y betonicina que están presentes también en otras plantas, como la Canavalia maritima, o la Achillea millefolium, o "milenrama", otra fuente de remedios medicinales conocida desde antiguo, entre cuyos variados efectos se citan los de tónico y estimulante y que en dosis elevadas puede producir convulsiones y vértigos. Al igual que la betónica se trata de una planta a la que se otorgan propiedades mágicas y a la que se la relaciona incluso con el Demonio, pero a diferencia de ella contiene tujona. En la Antigüedad era muy utilizada por las hechiceras para preparar filtros de amor y se le atribuía poder para la adivinación y provocar visiones y ensueños amorosos.

La Canavalia, de la que Schultes y Hofmann trataron ya sucintamente carece de literatura al respecto. Al parecer se ha venido utilizando en ciertas partes de Méjico como sustituto de la marihuana y recientemente se utiliza como uno de los ingredientes de la mixtura para fumar llamada "spice", por lo que se sospecha que la betonicina puede ser el principio psicoactivo, lo que ha llevado a considerar en algunos foros de psiconautas la posible piscoactividad de la Betonica officinalis. No obstante, no debería descartarse tampoco la posible toxicidad de la betaína que puede llegar a producir confusión, somnolencia, cambios de conducta así como dolor de cabeza, vómitos, convulsiones y pérdida del conocimiento. Por otra parte, se conoce todavía bastante poco de los componentes químicos de la Betónica en la que análisis recientes han determinado la presencia de pequeñas cantidades de tujona. En fin, se trata de una cuestión que requiere mucha más investigación.

4. Los vettones

Según Plinio, como hemos visto, sus descubridores fueron los vettones, pueblo de raigambre o influencia céltica, situado al Oeste de la Meseta central, entre el Duero y el Guadiana y que limitaban al N. con los astures, al NE. con los vacceos, al E. con los carpetanos y al O. los lusitanos, ocupando las actuales provincias de Salamanca y Ávila y zona oriental de Cáceres y Badajoz. Vivían en asentamientos fortificados (castros) sobre elevaciones naturales, siendo muy conocidos el de Ulaca, en el que se ha documentado un recinto ceremonial al aire libre y una “sauna” de posible utilización ritual, y el Raso de la Candelera, ambos en Avila, además de la ciudad de Helmántica. Un rasgo característico de su cultura es la existencia de esculturas zoomorfas de cerdos, toros y jabalíes, popularmente conocidas como verracos, que tienen una indudable relación con su economía de base ganadera, pero que también pueden estar conectados con un culto de tipo funerario y tener un carácter protector sobre territorios, pastos y ganados.

Poco es lo que sabemos de su religión, en la que las prácticas mágicas, como en el conjunto del mundo celta, debieron adquirir una gran importancia, si bien conocemos el nombre de algunas de sus divinidades, el dios Vaelicus, una divinidad lobo perteneciente al inframundo, aunque otros le consideran un dios sanador que proporcionaba oráculos en sueños, y la diosa Ataecina, la "Nacida de Nuevo", según una interpretación, que en algunas inscripciones de época romana aparece sincretizada con Proserpina, por lo que se le supone una naturaleza similar a la Perséfone griega. Además había una serie de divinidades menores vinculadas a accidentes topográficos y a elementos de la naturaleza (montañas, bosques, rocas, ríos, manantiales...), a grupos familiares (genios protectores), a espacios territoriales (dioses del poblado), a imágenes astrales (sol, luna) o actividades humanas (guerra, pactos, ganadería...), siendo las más importantes las de las aguas y las de signo tutelar o protector. Por lo demás, se sospecha la existencia de hermandades de guerreros, prácticantes de ritos y ceremonias de iniciación, en las que el agua, etendida como elemento terapéutico y purificador, ocuparía un papel central, en algunos recintos ceremoniales, como el ya mencionado de Ulaca.

Tampoco sabemos mucho más acerca de sus creencias sobre el más allá, si bién en algunas tumbas de sus necrópolis han aperecido elementos (morillos, tenezas, parrillas, calderos o asadores) que se pueden relacionar con el banquete funerario y se piensa que su ancestral vinculación con un culto a las aguas debió ejercer también aquí un papel esencial. En una tumba de la necrópolis de La Osera han aparecido, formando parte del ajuar funerario contenido en un caldero que hacía las veces de urna funeraria, unas placas de bronce repujado, revestidas de chapa de plata, que presentan una escena en la que un águila captura una paloma rodeada de lo que parece, en mi opinión cápsulas de adormidera, de claro simbolismo funerario. También, y desde la perspectiva de la Arqueoastronomía, se ha relacionado la orientación de esta misma necrópolis así como variadas piezas del ajuar que contienen sus tumbas y que presentan distintos símbolos astrales, con los conocimientos astronómicos de los "sacerdotes" vettones y la posibilidad de que el espacio celeste fuera considerado la definitiva morada de ultratumba.

Por otra parte, en la tumba nº 50 de la necrópolis de Las Ruedas, perteneciente a un varón de unos 30-40 años y fechada en un momento de plenitud del siglo II a. C., se han detectado en un kernos residuos de una potente poción psicotrópica elaborada con solanaceas que habían sido disueltas en cerveza. La riqueza de las piezas de su ajuar indican que debió de pertencer a la elite guerrera, y los restos de fauna que se han encontrado junto con vestigios de un ritual de quema de sustancias aromáticas, apuntan a la celebración de un banquete ceremonial en honor al difunto en el que la droga ha podido ser consumida con una intencionalidad vehicular.

Llegados a este punto, la pregunta parece obligada: ¿Utilizaron los vettones su reputada hierba, de la que habla Plinio en numerosas ocasiones, con fines rituales o mágicos?. ¿Emplearon las hojas frescas de la planta para conseguir un efecto inebrante?. ¿Se organizaban en cofradías de licantropos (guerreros lobo) para combatir bajo sus efectos a los enemigos?. Al fin y al cabo la relación entre la licantropía y las plantas mágicas capaces de provocar un estado de la mente en el que el sujeto cree haberse convertido en el animal, está bien documentada Y no sería algo de extrañar, habida cuenta de la existencia de estas cofradías entre los pueblos célticos e íberos de la Península. No obstante, hemos de ser cautos ya que aunque la hipótesis pueda parecer atractiva, no poseemos un evidencia sólida al respecto.

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