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Red Española de Historia y Arqueología

EL PUERTO DE CLAUDIO Y DE TRAJANO EN OSTIA ANTICA. UNA DE LAS MAYORES OBRAS DE INGENIERÍA ROMANAS.

Ostia fue durante muchos siglos el gran puerto que alimentaba a la ciudad de Roma y que hizo posible el control de tan basto imperio. Empezó siendo un simple castrumo fortaleza de dos hectáreas fundada en el siglo IV a. C. en la embocadura de Tíber para impedir que las naves enemigas remontaran el río hasta Roma. Eran los tiempos en los que Roma todavía no era más que una pequeña ciudad interior del Lacio a la que poco le preocupaba la mar. Sin embargo, un par de siglos después ese asentamiento ya era una populosa ciudad portuaria donde se recibían mercancías de todo el Mediterráneo y desde donde se despachaban las órdenes y los funcionarios que administraban el Imperio. Las instalaciones realizadas en el Alto Imperio (entre los siglos I y II d. C.) la convirtieron sin duda en el puerto comercial más importante del Mediterráneo.

Sobre el plano de derecha a izquierda: la ciudad de Ostia, la isla Sacra y Portus al finalizar el siglo II d. C.

Dejo para otro artículo la interesantísima excavación arqueológica de la propia ciudad de Ostia y me centraré en éste exclusivamente en Portus, el barrio creado a unos pocos kilómetros de la misma Ostia y que constituía por sí mismo otra ciudad.

Las instalaciones portuarias de la misma Ostia durante la República nunca llegaron a ser espectaculares y es que el Tíber no desembocaba creando un gran estuario que lo hiciera apto para los barcos de gran calado, sino que deambulaba tortuosamente realizando meandros por una llanura litoral pantanosa que poco a poco iba ganando terreno al mar. Por estas condiciones de emplazamiento a Ostia no le quedaba más remedio que compartir la titularidad de puerto de Roma con Puteoli, en la alejada Campania, que tenía mejores condiciones al ser una bahía resguardada y de suficiente calado, lo que le permitía recibir a los grandes mercantes cargados de grano y a los buques militares. Por su parte, el caudal del Tíber permitía la navegación de chalanas hasta el mismo monte Aventino en la Urbs, por lo que en Ostia únicamente se realizaban las tareas de traslado de las mercancías a estas barcazas que las trasladaban río arriba hasta el Emporium (en el Aventino) para ser almacenadas en los horreas Aemilia y Galba. El crecimiento espectacular del tráfico comercial de la ciudad y el acolmatamiento del tramo inferior del río hizo aconsejable en el siglo I d. de C. que se creara un nuevo puerto en condiciones, que sirviera de verdadero resguardo a los barcos, que tuviera grandes almacenes y que tuviera nuevos canales y dársenas más profundas que facilitaran el tráfico y las labores de la carga y descarga.

La situación de Roma, Ostia y el Portus construido durante el Alto Imperio. Las vías que los unían con Roma, los meandros del curso bajo del Tíber, las albuferas y marismas de su desembocadura.

Portus Claudii.

El año 64 d.C., bajo el reinado del emperador Nerón se terminó el Puerto de Claudio(pinchando sobre el enlace o sobre la imagen inferior puedes ver su planta en gran tamaño y obtener más información, pero en inglés), que recibía este nombre por haber sido éste quien había iniciado el proyecto. Se trataba de una solución de ingeniería simple a cuatro kilómetros al norte de Ostia. Se aprovechó para ello una zona de la costa más resguardada entre humedales y playas para crear una ensenada artificial hecha con un doble rompeolas que se adentraba en el mar.  Entre ambos extremos se construyó una pequeña isla que servía de faro y que generaba una doble bocana para ordenar el tráfico de entrada y de salida del puerto. El resultado fue una superficie cercada de mar que hasta hace poco se calculaba en 70 hectáreas y que según las últimas excavaciones realizadas entre 2001-2007 se han aumentado a más de 200 hectáreas. El frente portuario formaría dos orillas de 1600 x 1200 metros de lado, mitad playa y mitad muelles, pórticos y almacenes.

Portus Claudii y Portus Traiani desde el aire, reconstrucción. El Puerto de Claudio era el puerto exterior.

La forma en que se construyeron estos diques es relatada por Plinio el Viejo (Libro 36, 70). Para asentar los cimientos hubo que crear un fondo rocoso y para ello se hundieron grandes y viejas naves de transporte hasta 15 metros de profundidad cargadas de cajones de piedra hasta emerger sobre la superficie del agua. A propósito de del tamaño y capacidad de las naves empleadas, nos comenta que una de las naves había servido en tiempos de Calígula para traer desde Egipto un gran obelisco monolítico. Cuando ya fue posible construir sobre seco se levantó la escollera como un muro de cantería. Aún así el puerto todavía estaba muy expuesto a las tempestades. Narra Tácitoque ya en el año 62, antes de acabar los trabajos de construcción, una tempestad hundió a 200 navíos. Además su mantenimiento era muy costoso porque las orillas se acolmataban de arena con facilidad.

Mosaico de la necrópolis de Isola Sacra, tumba nº 43. Representa simplificadamente el faro de la isla que dividía la bocana de entrada al puerto de Claudio con dos barcos que realizan el movimiento de entrad ay de salida en el mismo.

El faro fue hecho, según Seutonio, a semejanza del de Pharos en Alejandría. Pocos son los restos arqueológicos que quedan de este puerto, puesto que fue acolmatado bajo una buena capa de sedimentos. Conocemos su apariencia  por los anversos de sestercios que acuñó Nerón el año 64, en la que aparecen las escolleras y la isla con una gran estatua que recuerda su propio Coloso que levantó en la Domus Áureade Roma.

Reverso de un sestercio. Ceca de Roma, acuñado por Nerón el año 64 d. C. Se puede intuir que representa la ensenada con los barcos alojados en su interior y las dos escolleras y el faro con la estatua de Nerón.

El faro también aparece representado en losas funerarias de las necrópolis y en los mosaicos de la ciudad de Ostia. Su construcción se hizo en plantas escalonadas con un último tramo cilíndrico donde ardía la gran hoguera que servía de referencia lumínica por la noche. Su altura es también muy discutida, pero con seguridad superaría los 50 metros.

Mosaico de la Casa del Puerto, Ostia. Estatua esta vez representado a Poseidón o la personificación del mismo Portus y el faro en sus posibles y verdaderos 6 tramos o pisos de altura.

Pese al tamaño que debieron tener tanto las escolleras como el faro, no quedan restos importantes de ellos hoy en día. Ya en 1582 Ignazio Danti realizó un fresco para la Galeria de los mapas del Museo Vaticano cartografiando la costa y los restos arqueológicos que quedaban en ese momento, también hizo una reconstrucción del sitio arqueológico de Portus que hoy impresiona por sus intuitivos aciertos. Merece la pena echarles un vistazo.

Porto, cerca de Ostia Antica, ruinas y reconstrucción, 1582. Fresco de Ignazio Danti para la Galeria de los mapas del Museo Vaticano.

En el rincón noroeste del antiguo puerto se descubrieron realizando obras para el aeropuerto de Fiumicino restos en muy buen estado de embarcaciones con el que se ha montado un pequeño museo in situ.

Portus Traiani

Cuarenta años después de la inauguración del puerto de Claudio, el emperador Trajano lo transformó construyendo una nueva cuenca que unida al anterior le hacía más funcional y a resguardo del oleaje y del viento. El puerto de Claudio pasó a ser la rada externa de un gran puerto que podemos definir de doble cuenca. Apolodoro de Damasco, el constructor de la gran cúpula del Panteón de Agripa, posiblemente fuera el arquitecto encargado de su diseño y obra. Los trabajos duraron desde el año 100 al 112. Si pinchas en este enlaceo sobre la foto que viene a continuación puedes acceder a más información.

El portus Traiani era a demás de un complejo con numerosas dependencias portuarias, un barrio dependiente  de Ostia.

El eje del nuevo conjunto lo constituía la cuenca hexagonal rodeada de almacenes y de muelles. Los más de 357 metros de lado ofrecían cerca de 2.000 metros lineales de muelle, lo que se calcula permitía atracar a resguardo a 200 barcos a la vez. Se accedía a él a través de un canal en forma de "L" invertida que partía del Puerto de Claudio. Esta es la estructura que mejor se conserva puesto que todavía se puede reconocer su forma hexagonal ya que se encuentra en parte anegada formando una laguna.

El puerto incluía otra cuenca rectangular, la denominada "dársena", destinada a embarcaciones pequeñas que descargaban los productos de los barcos que no podían acercarse más al muelle.

Reconstrucción de la pequeña dársena.

Uno de los mejores ejemplos de almacenes u  horreas que se conservan son los conocidos como de Septimio Severo, que se encontraban en la embocadura del hexágono. Los espacios de almacén estaban cubiertos por bóvedas de aristas y dispuestos en tres lados entorno a una gran plaza que daba a los muelles. El lado largo medía nada menos que 186 metros. Sabemos que al menos tenía dos pisos por las rampas y escaleras encontradas.

Horrea de Septimio Severo. Planta y tres imágenes de los restos excavados.

También se construyó un estrecho canal de conexión con el Foso Trajano, hoy Canal de Fiumicino, que le comunicaba con el Tíber y le daba otra salida al mar. La unión con Ostia se aseguró a través de una calzada de dos carriles que atravesaba los cuatros kilómetros de la isla Sacra.

Alrededor de la cuenca de Trajano se desarrolló la ciudad de Portus, que encerraba un área de 65/70 hectáreas, rodeada de murallas desde el s. IV d.C.  En este recinto, además de los edificios funcionales portuarios y un acueducto, cabe destacar el denominado Palacio Imperial, una estructura elegante que asoma a ambos puertos y que debía ser la residencia del procurador, un templo dedicado a Portumnus y una monumental basílica paleocristiana. Todo eso podemos verlo en el magnífico documental de Altair4 que sobrevuela sobre estos míticos recintos.

http://www.youtube.com/watch?v=JOZ382-AvDk

Tras la caída del imperio y ante la presión de los pueblos bárbaros y la bajada de la actividad portuaria, el recinto fue poco a poco despoblado y se concentró en torno a la zona sur, mejor defendible entre el canal  Fiumicino y el hexágono. Allí se levantó el castillo y el posterior Palacio Episcopal de Porto, que es hoy visible a lo largo del Foso de Trajano. El resto lo hizo la naturaleza que en los siglos siguientes desplazó la costa unos cientos de metros más allá y sepultó bajo toneladas de sedimentos los restos de los edificios que no había destruido el hombre.

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Etiquetas: Roma, ostia

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Comentario por Alfredo García el mayo 31, 2012 a las 6:04pm

Gracias, Sonia.

Comentario por SONIA BARJA el mayo 31, 2012 a las 5:58pm

muy interesante el artículo..

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