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Red Española de Historia y Arqueología

DOCUMENTOS EN BRONCE ROMANOS: EL SENADOCONSULTO DE GNEO PISÓN PADRE.

Andalucía, antigua provincia romana de la Bética, despierta poderosamente la atención entre los investigadores, no sólo por la aportación constante de un extraordinario patrimonio arqueológico, sino por la profusión de documentos en bronce en ella encontrados. A este respecto la Bética, por la variedad, calidad y trascendencia histórica y cultural de sus tablas de bronce, destaca notablemente sobre el resto de las provincias del Imperio Romano.

A las ya conocidas Tabula Siarensis y las Tabulae Irnitanae (conservadas en el Museo Arqueológico de Sevilla), se les unió, en el año 1996 de forma poco clara, el que tal vez pueda considerarse como documento más excepcional de los encontrados hasta el momento.

Un extraordinario texto de un nuevo Senatus Consultum, el denominado S(enatus) C(onsultum) de Cn. Pisone patre, apareció por entero a través de seis o incluso hasta siete copias de bronce, procedente todos ellos de la antigua provincia Hispania Ulterior Baetica.

Es un texto excepcional, y tambien constituye una extraordinaria circunstancia el que fuese repetidamente publicado en la provincia de la Bética, teniendo en cuenta que esto sólo puede justificarse política e ideológicamente. Esta variedad de documentos contrasta con la parquedad de senadoconsultos que conocemos para toda la dilatada historia del mundo romano, y con el número mucho menor de los que se han conservado.

Por sus grandes dimensiones (118 x 46 x 0,47 m) y su contenido profundamente ideológico no se trata de un texto cualquiera. Es un documento riquísimo en heterogéneas informaciones sobre los ámbitos más diversos históricos, institucionales, políticos, jurídicos, arqueológicos, prosopográficos y de cualquier otra índole. Por sus aportaciones contribuye a un más detallado conocimiento de la historia de la época de comienzos del Principado y los entresijos políticos de los círculos próximos al poder.

Los términos en que se expresó el Príncipe, la forma en que fue llevado el proceso, el desenlace, las propuestas aprobadas, y la manera en que el documento fue redactado, convierten al texto del S.C. de Cn. Pisone patre en una pieza capital, donde se manifiestan de forma palpable muchos de los planteamientos que configuran la ideología oficial. Su publicación y la remisión del texto a las provincias se habían vuelto imprescindibles para recuperar la credibilidad de las instituciones, y, a la cabeza de éstas, la propia confianza en la figura del Emperador tras los traumáticos acontecimientos vividos.

Debemos saber que los senadoconsultos eran dictámenes de carácter normativo que emanaban del Senado. Durante la República las decisiones o mandatos del Senado no tenían carácter de norma legal, solamente en época del Principado los "Senatus consulta" adquieren valor de ley. En el Bajo Imperio pierden toda fuerza obligatoria y sólo son dictámenes facilitados a instancias del emperador.

En el texto de todo Senado-Consulto, como norma legal de carácter obligatorio, se pueden distinguir varias partes: el preámbulo que menciona el nombre y dignidad de los magistrados, la relatio o proposición, el texto de la decisión con la mención de i(is) r(ebus) ita censuere (d.i.r.i.c.) y la de su votación.

El Senadoconsulto de Cn. Pisone patre, fue redactado el 10 de diciembre del año 20 d.C. y hace referencia a la muerte de Germánico y sus consecuencias, ofreciendo la particularidad de que cuenta con el visto bueno del propio Tiberio. Ha llegado a nosotros a través de seis o incluso siete copias de bronce, procedentes de la provincia Ulterior Baetica, una prácticamente completa, otra muy extensa, cuatro de pequeñas dimensiones, y otra en la que sólo se lee lo que pudo haber correspondido al titulus

A diferencia de la "Tabula Siarensis" y la "Tabula Hebana", que describen una larga lista de honores que se concedieron al difunto Germánico, esta documento alude a las más importantes resoluciones senatoriales de carácter político y penal tomadas como consecuencia de la muerte del héroe. Así podemos leer las decisiones senatoriales sobre el castigo que había que imponer a Cn. Calpurnio Pisón y a sus camaradas Viselo Caro y Sempronio Baso por sus actuaciones en la provincia de Siria, de donde el primero era gobernador.

Igualmente en el texto podemos encontrar información sobre temas históricos, institucionales, políticos, jurídicos, de linaje... que, sin duda contribuirá a un más detallado conocimiento de la historia del inicio del Principado, así como del funcionamiento de la política en círculos próximos al poder.

Los dos personajes principales a los que se refiere este senadoconsulto son el propio emperador Tiberio y Pisón, reo de crímenes de estado. Germánico apenas aparece, a no ser como contraposición a Pisón.

Nero Claudius Germánicus, tras la adopción Germánicus Iulius Caesar, hijo de Druso y Antonia sobrina del emperador Augusto, fue adoptado por su tío Tiberio en el año 4 d.C. Tras grandes éxitos en la lucha contra los germanos, razón por la cual obtuvo el sobrenombre de con el que se le conoce, fue enviado a Oriente a fines del año 17 para tranquilizar la frontera del Eufrates, amenazada por los partos y la inestabilidad de los territorios colindantes, apartándosele así del Rin con un excusa justificada. Levaba un decreto del Senado que le confería una autoridad superior a todos los gobernadores de Oriente. Allí chocó con el gobernador de Siria, Pisón, quien terminó saliendo de la provincia. Cayó enfermo y tras penosa y larga enfermedad murió, creyéndose que la causa había sido un envenenamiento ordenado por el antiguo gobernador de Siria.

En Roma se hicieron tan grandes demostraciones de pésame que el emperador puso límite a ellas con un edicto: "Los príncipes mueren pero la República es inmortal". Tuvo seis hijos, uno de ellos llegó a ser emperador con el sobrenombre de Calígula.

Cn. Calpurnio Pisón era un hombre de carácter violento que fue enviado a Siria como gobernador. Allí chocó con Germánico y aprovechó un viaje no oficial de éste a Egipto para variar muchas de sus órdenes. A la vuelta del príncipe estimó que debía abandonar su provincia por la enemistad que le había manifestado Germánico. En el camino de vuelta a Roma recibió la noticia de la grave enfermedad de su enemigo, oponiéndose a la celebración de sacrificios por el restablecimiento del príncipe. Más tarde celebró ostensiblemente la grave recaída de su enemigo y a su muerte no llevó luto por él. Fue acusado de lesa majestad y procesado. Al sentirse abandonado por el emperador, que presenció su juicio "sin ira y sin piedad", según dice Tácito, se suicidó. Tras su muerte sufrió damnatio memoriae, descrita en el senadoconsulto.

Tiberio Claudio Nerón, más tarde Tiberio Julio Cesar Augusto, era hijo de Livia, segunda esposa de Augusto y casó con Julia, hija del mismo emperador. Alcanzó el principado en el año 14 d.C. y murió a manos del prefecto de los pretorianos (Macrón) en el 37. Se sospechó que había sido el instigador del envenenamiento de Germánico.

También son nombrados, Agripina, mujer de Germánico. Placina, Cneo y Marco Calpurnio Pisón, esposa e hijos de Cneo Calpurnio Pisón. El hijo mayor recibió la mitad de los bienes confiscados debiendo cambiarse el prenombre del padre; los mismo le correspondió, al menos, a Marco, con la condición de que el capital de ambos se entregase a la hermana, un millón de sestercios a título de dote, y asimismo, a titulo de peculio, cuatro millones se sestercios. en cuanto a la madre, la pena fue condonada. Viselio Caro y Sempronio Baso, "camaradas socios y ministros de todas las felonías" de Cn. Calpurnio Pisón. Castigados a negárseles "el agua y el fuego" y a ingresar en el erario público todos sus bienes. Nerón Julio César, Druso Julio César y Julia Agripina, hijos primero, segundo y cuarto de Germánico. La hija llegó a ser esposa del emperador Claudio.

La publicación de este senadoconsulto coincide con la situación crítica que vivió el Imperio en los inicios del principado de Tiberio. El sistema de gobierno instaurado por Augusto, con el que se consiguió poner fin a una dilatada etapa de conflictos civiles y dar cumplida respuesta a las necesidades administrativas de un Imperio universal, era básica e institucionalmente unipersonal y por lo tanto, por principio, no heredable. Ni las circunstancias históricas, la trayectoria individual, ni el prestigio de Tiberio eran comparables a los de Augusto por lo que las tensiones que ello originaba no tardaron en aflorar.

En este ambiente se comprende que, para salvar la situación de crisis originada por la muerte de Germánico, Tiberio aglutinara en torno a su persona a sus partidarios, exigiendo su apoyo. A la par, forzó a aquellos que, en otras circunstancias, se hubiesen considerado políticamente distantes a una toma de posturas favorable al emperador, basada en motivos socioeconómicos. Además, para atraerse al resto de los sectores, aludiendo al compromiso con la idea de Roma, identificó el destino del Imperio con el de su propia persona y familia, presentados como única garantía de estabilidad y mantenimiento de la tradición.

En este mismo apartado cabría mencionar que, mientras la orden de colocar las copias de senadoconsulto implicaba a las capitales de provincia y campamento de invierno de las legiones, constituye una extraordinaria circunstancia el que fuese repetidamente publicado en la provincia de la Bética, lo cual contrasta con la parquedad de los senadoconsulto conocidos en todo el orbe romano. Esto sólo podría justificarse desde una actitud del gobernador Vibio Sereno (procónsul de la Hispania Ulterior, condenado por abusos de poder y deportado a la isla de Amorgos, en castigo por su inhumanidad) de congraciarse con el emperador.

Entre las aportaciones que se deducen de este documento destaca el hecho de que es la primera vez que de forma precisa y completa queda testimoniado el desarrollo de la competencia jurisdiccional del Senado. Además, las informaciones que proporciona sobre la orden de publicación, la difusión por las provincias, el plácet imperial expresado a través de una subscriptio manuscrita de Tiberio, y tantos otros datos no hacen sino aumentar el interés del texto.

Por otro lado, proporciona una posibilidad de adentrarnos en el conocimiento de los personajes de la alta política romana. Se nos aclara de forma evidente la postura de bastantes figuras conocidas y se nos manifiesta el papel desempeñado por los distintos miembros de la familia imperial de la época. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que es aquí donde por primera vez aparece claramente el término domus Augusta, y donde se precisa su ámbito de influencia.

Igualmente podemos acercarnos mejor al proceso de transmisión de documentos oficiales, así como al papel del gobernador y de los provinciales en su difusión por la Bética. Y podemos reconocer, aún mejor, la validez de la obra de Tácito como fuente histórica.

Esta es la traducción completa del documento en cuestión: 

SENADOCONSULTO DE GN(EO) PISÓN PADRE, EXPUESTO PÚBLICAMENTE BAJO EL PROCÓNSUL N(UMERIO) VIBIO SERENO.

En el día cuarto antes de los idus de diciembre, en el Palatino, en el pórtico que está junto al templo de Apolo. A la redacción asistieron M. Valerio Mesalino, hijo de Marco, de la tribu Lemonia, Gayo Ateyo Capitón, hijo de Lucio, de la tribu Aniense, Sexto Pompeyo, hijo de Sexto, de la tribu Arnense, Marco Pompeyo Prisco, hijo de Marco, de la tribu Teretina, Gayo Arreno Galo, hijo de Gayo, de la tribu Galeria, Lucio Nonio Asprenate, hijo de Lucio, de la tribu Pomptina, cuestor, Marco Vinucio, hijo de Publio, de la tribu Poblilia, cuestor.

En cuanto a la relación que Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto, pontífice máximo, con potestad tribunicia por vigésima segunda vez, cónsul por tercera vez, designado por cuarta, hizo al Senado sobre cómo había sido vista la causa de Gneo Pisón padre y si parecía que con razón se había dado muerte, y cómo había sido vista la causa de Marco Pisón, relación a la que había añadido que el citado orden se acordase de sus preces en favor del adolescente, y como había sido vista la causa de Plancina, por cuya persona había expuesto antes qué había  pedido y por qué motivos, y qué juzgaba el Senado acerca de Viselio Caro y de Sempronio Baso, camaradas de Gneo Pisón padre, sobre estas cuestiones así juzgaron:

El Senado y el pueblo romanos daban gracias, ante todo, a los dioses inmortales, porque no permitieron que, por los criminales designios de Gneo Pisón padre, fuera turbada la tranquilidad del estado actual de la República, cuando mejor no puede desearse y cuyo disfrute acontece por beneficio de nuestro príncipe; a continuación, a Tiberio César Augusto, su príncipe, porque proporcionó al Senado abundancia de todo aquello que fue necesario para averiguar la verdad, y cuya equidad y tolerancia también admira el Senado por el siguiente motivo, porque, aunque los crímenes de Gneo Pisón padre fueran evidentísimos y él mismo se hubiese aplicado el castigo, quiso no menos que se viera su causa y, habiendo llamado a sus hijos, los exhortó a que defendieran la causa de su padre, hasta el punto de que decidió que, incluso el que aún no era el orden senatorial, fuera introducido con este motivo en el Senado, y dio a ambos la posibilidad de hablar en favor de su padre, de su madre y de Marco Pisón.

Y así, sustanciándose durante algunos días la causa por los acusadores de Gneo Pisón padre y por el mismo Gneo Pisón padre, leídas las cartas, leídas las copias de los memoriales que Germánico César había escrito personalmente a Gneo Pisón padre, traídos testigos de todo orden, juzgaba (el Senado) que la singular moderación y tolerancia de Germánico César había sido vencida por el brutal comportamiento de Gneo Pisón padre y que, por ello, Germánico César, ya moribundo, de cuya muerte él mismo atestiguó que la causa fue Gneo Pisón padre, no sin razón había renunciado a la amistad de éste, quien aún cuando debiera haber recordado que había sido asignado como adjunto a Germánico César, el cual había sido enviado por nuestro príncipe en virtud de la autorización de este orden para arreglar la situación de los asuntos transmarinos, que requerían la presencia o del propio Tiberio César Augusto o de alguno de sus dos hijos, despreciada la majestad de la Augusta Casa, despreciado asimismo el derecho público, pues él, que había sido agregado a un procónsul, y precisamente a un procónsul sobre el que había sido presentada una ley al pueblo para que, a cualquier provincia que llegara, tuviera un imperio mayor que quien gobernase esa provincia en calidad de procónsul, con tal de que en todo asunto Tiberio César tuviese un imperio mayor que Germánico César- se comportó cuando estuvo en la provincia de Siria como si todo debiera someterse a su arbitrio y potestad, de tal suerte que suscitó, en lo que estuvo en sus manos la guerra con los armenios y los partos, porque no quiso, de acuerdo con las ordenes de nuestro príncipe y las frecuentes cartas de Germánico César cuando éste estuvo ausente, mantener bien alejado a Vonones, que era sospechoso al rey de los partos, a fin de que no pudiera escapar a la custodia, lo que hizo, y permitió que ciertos indeseables y audaces de entre los armenios se entrevistasen con Vonones, para que por medio de éstos  se provocase una revuelta en Armenia y Vonones, matado o expulsado el rey de Armenia, a quien Germánico César, de acuerdo con la voluntad de su padre y del Senado, había dado como rey a este pueblo, la ocupara, e hizo estas cosas sobornado por los grandes regalos de Vonones; asimismo intentó provocar una guerra civil, cuando ya desde hacia tiempo todos los males de la guerra civil estaban sepultados gracias al numen del divino Augusto y a las virtudes de Tiberio César Augusto, tratando de ganar de nuevo, después de la muerte de Germánico César, la provincia de Siria, que había dejado en vida de éste con un ánimo y ejemplo pésimos, y por ello los soldados romanos se vieron obligados a luchar entre sí, habiéndosele visto asimismo una singular crueldad pues, sin haber sido conocida la causa y sin sentencia del Consejo, había llevado al suplicio capital a mucha gente, y no sólo a extranjeros, sino que incluso había crucificado a un centurión, un ciudadano romano; corrompió la disciplina militar instituida por el divino Augusto y conservada por Tiberio César Augusto, no sólo disculpando a los soldados que no obedecieron, según imponía una costumbre antiquísima, a los que estaban a su mando, sino incluso dándoles en nombre propio donativos con cargo al fisco de nuestro príncipe, hecho lo cual se alegró de que a unos soldados se les llamara pisonianos y a otros cesarianos, honrando asimismo a quienes, tras la usurpación de tal nombre, le habían prestado obediencia; (asimismo), tras la muerte de Germánico César, cuyo fallecimiento lloraron so sólo el pueblo romano, sino también gentes extranjeras, osó enviar al óptimo e indulgentísimo padre un memorial en el que lo acusaba, olvidado no sólo de la veneración y cariño que eran debidos al hijo de un príncipe, sino también de la humanidad, que no permite que los odios se prolonguen más allá de la muerte; y por estos argumentos se hizo evidente al Senado que se alegró de la muerte de aquél: porque realizó sacrificios sacrílegos, porque estaban engalanadas las naves en las que era transportado, porque reabrió los templos de los dioses inmortales, que la constantísima piedad de todo el Imperio Romano había cerrado, y fue prueba de esta misma disposición de ánimo el que diera una propina al que le anunció la muerte de Germánico, y se ha probado que a menudo celebró banquetes precisamente en aquellos días en los que se le había comunicado la muerte de Germánico César. Estima el Senado que también el numen del divino Augusto fue violado por él, al haber sustraído todo el honor que era debido tanto a su memoria como a las estatuas que, antes de que fuera incluido en el número de los dioses, le habían sido erigidas.

Por estas razones juzga el Senado que no se infligió el castigo debido, sino que incluso se había substraído a uno mayor, que, como sabia, le amenazaba por el sentido del deber y la severidad de los que le juzgaban.

Y así (el Senado), a las penas que él mismo se había impuesto, añade: que por su muerte no se adoptará luto alguno por las mujeres por quienes, según la costumbre, de los antepasados, debería ser llorado caso de que este senadoconsulto no se hubiese promulgado; así como que las estatuas e imágenes de Gneo Pisón padre, que por doquier habían sido erigidas, fueran derribadas; que obrarían rectamente y según lo convenido quienes en cualquier momento hubieran pertenecido a la familia Calpurnia o los que estuvieran vinculados con ella por cognación o afinidad, si ponían su empeño en que, caso de que alguien de aquel linaje o de entre los cognados y afines de la familia Calpurnia hubiera muerto y debiera ser llorado, no fuera conducida la imagen de Gneo Pisón padre entre las demás imágenes conque se acostumbra celebrar estas exequias fúnebres, ni se incorporara su imagen entre las imágenes de los antepasados de la familia Calpurnia; y que el nombre de Gneo Pisón padre fuera borrado de las inscripciones bajo la estatua de Germánico César, que los sodales Agustales le habían erigido en el Campo (de Marte) junto al altar de la Providencia; y que los bienes de Gneo Pisón padre fueran confiscados, excepto la dehesa que se hallaba en el Ilírico; se acuerda devolver esta dehesa a Tiberio César Augusto, nuestro príncipe, por cuyo padre, el divino Augusto, había sido donada a Gneo Pisón padre, ya que aquél (Tiberio) había expresado el deseo de que se le diera porque <las comunidades> cuyos confines limitaban con esta dehesa frecuentemente se habían quejado de las afrentas de Gneo Pisón padre y de las de sus libertos y esclavos, y por ello pensaba que había que prever que en adelante los socios del pueblo romano no pudieran con derecho y con razón quejarse.

Asimismo el Senado, recordando su clemencia,justicia y magnanimidad, virtudes que había heredado de sus mayores y, sobre todo, había aprendido del divino Augusto y de Tiberio César Augusto, sus príncipes, juzga justo y humano, que, de los bienes confiscados a Gneo Pisón padre, fuera donada en nombre del príncipe y del Senado la mitad a su hijo mayor, Pisón, del que nada se había dicho, que había sido cuestor de nuestro príncipe, a quien también Germánico había honrado con su libertad, que había dado muchas pruebas de su modestia, de lo que podía esperarse que habría de ser diferente a su padre, y que éste, obligado por tan gran favor, actuaría rectamente y según lo adecuado si se cambiaba el prenombre del padre; también que se le diera a Marco Pisón, quien el Senado en consonancia con la humanidad y moderación de su príncipe juzgaba que había que concedérsele la impunidad a fin de que con mayor facilidad le llegara intacto el favor del Senado, la otra mitad de los bienes paternos, con la condición de que, de todos los bienes confiscados por decreto del Senado y concedidos a los citados, se le diera a Calpurnia, hija de Gneo Pisón, en concepto de dote un millón de sestercios y asimismo, a título de peculio, cuatro millones de sestercios.

Asimismo acuerda que los curadores con jurisdicción sobre los lugares públicos se ocupasen de que se derribara y demoliera lo que Gneo Pisón padre había empotrado sobre la Puerta Fontinal para unir sus casas privadas.

En lo referente a la causa de Plancina, a la que muchos y gravísimos crímenes se habían imputado, puesto que confesaba que tenía depositada toda su esperanza en la misericordia de nuestro príncipe y del Senado, y a menudo y con toda solicitud nuestro príncipe ha pedido de este orden que el Senado, contento con la pena de Gneo  Pisón padre, perdonara tanto a su mujer como a su hijo Marco, y ha suplicado por Placina a ruegos de su madre y ha aceptado los muy justos motivos, expuestos a él por ella, sobre por qué su madre quería que se impetrara tal perdón, el Senado opina que hay que votar en favor y complacer tanto a Julia Augusta, de tan óptimos merecimientos ante la República, no sólo por el parto de nuestro príncipe, sino también por los muchos y grandes beneficios dispensados a gente de cualquier condición, quien, aunque por derecho y mérito gozaba de gran poder en lo que debiera pedir del Senado, hacia un uso muy parco de ello, como la suma devoción de nuestro príncipe para con su madre, y así acuerda condonar la pena a Plancina. (Igualmente el Senado) decreta que por el pretor que conduce los procedimientos por la ley de majestad es menester negar el agua y el fuego a Viselio Caro y Sempronio Baso, camaradas de Gneo Pisón padre y socios y ministros de todas sus felonías, y que sus bienes fueran vendidos y (el beneficio) ingresado en el erario por los pretores que se hallaban al frente del erario.

Asimismo, puesto que el Senado juzgaba que Tiberio César Augusto, nuestro príncipe, se ha anticipado a la piedad de todo el mundo, vistas tantas veces las muestras de un dolor tan grande y permanente, por las que también el Senado se ha conmovido vehementemente, le ruega y pide encarecidamente que toda la atención que había repartido en otro tiempo entre sus dos hijos la dirigiera a aquél que le quedaba, y espera el Senado que el superviviente fuera para los dioses inmortales de un cuidado tanto mayor, cuanto más entendieran que toda la esperanza futura del papel que el padre desempeñaba en bien de la República estaba depositada en uno sólo, en cuyo nombre él (Tiberio) debe dar fin a su dolor y restituir a su patria no sólo el ánimo, sino también el semblante que convenía a la felicidad pública. Asimismo el Senado alaba muy  especialmente la moderación de Julia Augusta y de Druso César, que imitaban la justicia de nuestro príncipe, quienes, como este orden advierte, han mostrado no más piedad hacia Germánico que equidad en el mantenimiento íntegro de sus juicios mientras se conocía acerca de la causa de Gneo Pisón padre. También de las restantes personas emparentadas con Germánico César, manifiesta (el Senado) particularmente su reconocimiento a Agripina, a la que el recuerdo del divino Augusto, para quien había sido digna de la mayor estima, el de su esposo Germánico, con quien había vivido en una singular concordia, y tantas prendas dadas con el parto felicísimo de los que aún sobrevivían, avalaban ante el Senado; y asimismo a Antonia, madre de Germánico César, quien, conocedora de un único matrimonio con Druso, padre de Germánico, se ha mostrado por la santidad de costumbres digna de tan estrecho parentesco con el divino Augusto, y a Livia, hermana de Germánico César, de la que tenía un óptimo juicio tanto su abuela como su suegro y al mismo tiempo tío paterno, nuestro príncipe, de cuyos juicios podía justificadamente vanagloriarse incluso si ella no hubiese pertenecido a la familia de éstos, y con mayor motivo una mujer ligada por tan estrechos vínculos, de éstas (Agripina, Antonia y Livia) el Senado alaba tanto el fidelísimo dolor, como su moderación en el dolor.

Igualmente el Senado juzga que, el que no hayan excedido el límite razonable ni el infantil (dolor) de los hijos de Germánico ni, especialmente, el ya joven dolor de Nerón César por la pérdida de tal padre, así como tampoco el de Tiberio Germánico, hermano de Germánico César, sin duda hay que achacarlos sobre todo tanto a la disciplina de su abuelo, como de su tío y de Julia Augusta, pero no obstante estima que también debe ser alabado en nombre de los mismos.

Asimismo el Senado aprueba singularmente el cuidado y diligencia del orden ecuestre para con el Senado, porque había entendido fielmente de cuán importante asunto y cuán pertinente para el bienestar de todos y para la piedad (para con la Augusta Casa) se trataba, y porque con frecuentes aclamaciones ha dado muestras, tanto del afecto de su ánimo, como del dolor por las injurias a nuestro príncipe y a su hijo y en favor de la República.

También el Senado alaba a la plebe, por haber compartido sentimiento con el orden ecuestre y por haber dado muestras de su piedad para con nuestro príncipe y la memoria de su hijo, y, aunque por sí sola se había inflamado con muy efusivos afanes para que fuera ejecutado el castigo de Gneo Pisón padre, sin embargo, a ejemplo del orden ecuestre, ha permitido ser guiada por nuestro príncipe.

Igualmente el Senado aprueba la fidelidad de aquellos soldados cuyos ánimos en vano habían sido incitados por el crimen de Gneo Pisón padre y espera que la fidelidad y piedad que prestaban a la Augusta Casa todos los que servían como soldados bajo los auspicios y el mando de nuestro príncipe, la prestarían siempre, sabiendo que la salvación de nuestro Imperio está puesta en la custodia de su Casa. El Senado juzga que es propio del cuidado y deber de ellos que, entre quienes en cualquier momento estuvieran en su frente, mantuvieran el mayor grado de autoridad ante ellos quienes venerasen con fidelísima devoción el nombre de los Césares, saludable para esta ciudad y el Imperio del pueblo romano. Y para que con mayor facilidad el discurrir de todo este asunto pudiera ser entregado a la memoria de la posteridad y ésta conocer qué había juzgado el Senado en relación, tanto con la singular moderación de Germánico César, como con los crímenes de Gneo Pisón padre, acuerda que el discurso que había pronunciado nuestro príncipe y asimismo estos senadoconsultos, grabados en bronce, se pusieran en el lugar que a Tiberio César Augusto le pareciera, y asimismo que este senadoconsulto, grabado en bronce, se fijara en la ciudad más frecuentada de cada provincia y, de esta ciudad, en el lugar más concurrido; y asimismo que este senadoconsulto se fijara en los cuarteles de invierno de cada legión junto a las insignias. Así decretaron. En el Senado hubo trescientos uno. Este senadoconsulto se hizo por relación sólo.

Tiberio César Augusto, con potestad tribunicia por vigésimosegunda vez, por mi propia mano he escrito: quiero que este senadoconsulto, que se ha hecho el día cuarto anterior a los idus de diciembre, siendo cónsules Cota y Mesala, siendo yo el referente, escrito por mano de Aulo, mi cuestor, en catorce tablillas sea trasladado a los registros públicos.

Restitución Texto Latino y Traducción: Antonio Caballos

Gabinete Pedagógico de Bellas Artes. Sevilla

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Comentario por SONIA BARJA el agosto 1, 2013 a las 3:09pm

Gracias ..como siempre..

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