ARQUEOLOGOS

Red Española de Historia y Arqueología

¿LAS BARCAS ROCIERAS DE LAS COSTAS DE ANDALUCÍA,TIENEN SU ORIGEN EN LA DIOSA FENICIA ASTARTÉ?

 

 He aquí una artículo que me ha resultado interesante, al menos personalmente, sobre ASTARTÉ,

diosa fenicia, cuya autora,Raquel Rodríguez Muñoz, de la Complutense de Madrid,nos explica el

significado de esta diosa tenia en la antiguedad,en particular,en la Cádiz Fenicia( a parte de otros lugares),

y me llamó la atención,que relaciona las actuales barcas rocieras que se dan en verano en las costas de Andalucía.

Es interesante que una tradición tan antigua haya perdurado hasta los dias de hoy,teniendo

en cuenta que ya ,no sólo por ser antiquísima,sino que por muchas culturas posteriores,griegas,romanas,árabes,etc

que se hayan superpuesto,ha podido sobrevivir.

os dejo el artículo, pues,pero dado para no extenderme mucho en el blog,he mostrado las partes

mas importantes de esta investigación.y he de decir,también,que dado que al ser un pdf,no me ha dejado

hacer "copy y pega" de las imágenes,por lo que he buscado las imágenes por otras vias...

aquí teneis....

 

 

EL USO CÚLTICO DEL AGUA EN EL MUNDO FENICIO Y PÚNICO.EL CASO DE ASTARTÉ EN CÁDIZ.

En este artículo estudiamos la importancia del agua relacionada con el culto de Astarté en la ciudad de Cádiz. Las distintas evidencias halladas en los alrededores de la Punta del Nao, lugar donde estaría ubicado tal santuario, sugieren que allí se desarrollaron rituales asociados a un uso singular del agua.

Tradicionalmente, se suele ubicar el lugar sagrado dedicado a esta diosa en la Punta del Nao, lugar donde Avieno situaba el templo de la Venus Marina.

IMAGEN:PUNTA NAO,marcado con cruz roja.

Los hallazgos de carácter submarino de diverso material arqueológico relacionado con su posible culto parecen corroborar esta posibilidad. Aunque se han documentado restos anfóricos y de terracotas con carácter sagrado y cultual, según las características de los mismos, es menester apuntar aquí que se tiene constancia igualmente de fragmentos de ánforas y otros objetos cuya cronología se podría centrar en el cambio de era, aunque también hay bastante material moderno.

SANTUARIO:Siendo conscientes de la dificultad que supone emplear un término concreto cuando no se tienen pruebas arqueológicas para el mismo, a excepción de la documentación grecolatina y los hallazgos localizados en sus proximidades, creemos conveniente usar este tipo de vocablo cuya definición encaja correctamente con esta área sagrada. Así, bajo la palabra santuario se podrían englobar a aquellos lugares que, debido a distintos factores, se consideran como sacros (cueva, fuente, río, montaña…), lo que les confiere un carácter especial y sobrenatural, que es aceptado por la población asentada en sus cercanías, transformándolo en un espacio destinado al culto, la devoción y la peregrinación.

Hasta la fecha, arqueológicamente no se ha podido documentar dicho recinto sagrado como tal, posiblemente debido a la erosión marina del frente de la isla que miraba al océano en el que se encuentra la Punta del Nao , erosión que se ha encargado de destruir los vestigios del posible lugar sacro donde se veneraba a esta divinidad.

En la actualidad se desconoce si el culto se desarrollaba en un santuario, suponemos que al aire libre, o, en una posible cueva, en la que se veneraría a esta diosa desde el siglo VII a. C., fecha tomada a partir del conjunto arqueológico descubierto relacionado con dicho culto, el cual permite establecer el inicio del mismo.

La ausencia de pistas que ayuden a determinar el tipo de lugar sagrado así como su estructura han hecho que algunos estudiosos establezcan hipótesis en torno a ello, basándose en las referencias aparecidas en la Ora Marítima de Avieno“(… hay una isla consagrada a Venus Marina, y en ella un templo con una cueva y un oráculo” (Or. Mar. 305-317)).

 

.En este sentido, nosotros opinamos que la morfología de la zona donde se han documentado los restos arqueológicos que se relacionan con este santuario, los alrededores de un espolón rocoso, permiten aventurar que el área donde se llevaría a cabo la veneración de Astarté sería una cueva (opinión más generalizada) o, una gruta. También puede ser que existiese una pequeña y llamativa oquedad en algún punto del espolón que sirviera de punto de señalización desde el cual se produjera la deposición de la ofrenda. Aunque, como hemos remarcado, la ausencia de una localización plausible impide estudiar profundamente más datos acerca de la misma.

 

A pesar de ello, se tiene constancia de su culto, a través de los hallazgos submarinos que, desde 1968 (año en el que se descubre el thymaterio), se vienen produciendo en los alrededores de la Punta del Nao, los cuales parecen evidenciar la posibilidad de que allí hubiera estado ubicada esta gruta, cueva o santuario.

El conjunto ha sido entendido desde varias perspectivas, si bien, en la actualidad, parece claro que debido a la tipología de estos objetos, consideradoscomo votivos, así como a la continuidad en el tiempo del proceso de depósito (periodo fenicio y púnico, época a la que se circunscriben gran parte de los hallazgos), se deban interpretar como consecuencia de ofrendas religiosas, lo cual les exime de entenderlas como fruto de algún naufragio.

Parece ser que hacia el III-II milenio se perfila la personalidad de esta diosa, en cuyo origen se encuentra emparentada con la diosa Innana/Ishtar. También se la ha relacionado con Anat. Su nombre aparece ya desde el III milenio en Mari (en la actual Tell Hariri, Siria) y Ebla (actual Tell Mardikh, Siria). Con el paso del tiempo, se fue convirtiendo en una diosa autónoma e importante en el panteón semita. Fue venerada en Sidón, donde compartía templo con Eshmun. Así mismo, también ha sido identificada con Baalat Gubal23, la “Señora de Biblos”, como asípone de manifiesto un molde de trono en terracota del siglo IV a. C.

Posiblemente, este sincretismo entre ambas deidades se podría haber producido a finales del II milenio, cuando Astarté podía haber adoptado algunos atributos hathóricos que relacionaban a esta divinidad egipcia, sustituida por Isis, con quien igualmente se sincretiza hacia el Imperio Nuevo, con la antigua Baalat Gubal giblita.

Los materiales aparecidos en el espolón de la Punta del Nao parecen relacionarse con una deposición votiva dedicada a Astarté. Ello lo indicaría la naturaleza de los mismos así como su deposición intencionada en el lugar, algo que ya ha sido señalado anteriormente por otros investigadores. Entre todos los materiales, queremos resaltar el hallazgo de los dos discos de terracota en los alrededores de este istmo rocoso. Dichos motivos decorativos son claramente orientales .

Ángel Muñoz Vicente realizó un completo estudio de los materiales cerámicos hallados en la zona de la Caleta que se encontraban aún inéditos.

Hace algunos años se documentó en Cádiz una escultura que formaba parte de un enterramiento de época romano-republicana, que, sin duda, había sido reutilizada, y que podría representar la imagen de esta diosa en asociación con su atributo oracular. Pero esta adoración a la diosa también se llevó a cabo por la población asentada en la antigua Gadir.

Recientemente R. Corzo ha apuntado la realización de procesiones anuales, en las que diversas terracotas, que representarían a divinidades egipcias, se lanzarían al agua, en conmemoración de Isis, procesiones que servían para abrir la época de navegación.

Lo cierto es que en Biblos se llevaban a cabo rituales egipcios según Plutarco, el cual localiza allí un episodio del mito de Osiris con la búsqueda por parte de Isis de sus restos. Este acto se produciría, muy posiblemente, a través de su asimilación a la Baalat Gubal. En este sentido, entendemos que, debido al proceso de asimilación entre ambas divinidades (Hathor-Isis y Baalat Gubal-Astarté) durante los III-II milenios a. C., se pudo haber producido allí tales actos rituales al más puro estilo egipcio. Nuestras dudas surgen a la hora de extrapolar estas procesiones, de raigambre claramente egipcia, al extremo Occidente.

¿Pudiera ser que se produjera la transferencia de ese mito (muerte y resurrección) con el caso de Melqart y Astarté?

Por otro lado, F. López Pardo nos ha comentado muy amablemente que posiblemente se producirían anualmente una serie de fiestas en las que se pasearía a la divinidad en una barca por el mar, para devolverla posteriormente a tierra firme. Si recordamos, las terracotas aparecidas formarían parte de esculturas, ya que tenían orificios para ser encajadas. Ello explicaría que ese lote de materiales, importante pero que no refleja un arrojo continuado en el tiempo durante todos esos siglos, se documentase en el mar. Esta procesión recordarían a las que en muchas poblaciones costeras de Andalucía se realizan en los meses de verano, a diversas vírgenes relacionadas con la navegación y los marineros. 

Quizá relacionadas con algún tipo de festejos sagrados llevados a cabo por los gadiritas estarían también las figurillas femeninas documentadas en la zona de la Punta del Nao,que,han sido interpretadas como sacerdotisas o personas relacionadas con el culto religioso.

También se estudió que al aparecer junto al disco dentro del ánfora, se afirma  que posiblemente representaría a la propia diosa. También habría que relacionar posiblemente con este culto la figurilla estudiada por A. Álvarez, localizada en San Roque o Algeciras y que, según este autor, procedería probablemente del área de la Punta del Nao.

Por otro lado, el carácter sagrado del santuario vendría marcado, indudablemente, por la presencia del agua, que lo rodea casi totalmente, elemento sagrado y de purificación en el que se inscribe el culto a esta diosa y que suele tener connotaciones simbólicas que se manifiestan en muchas sociedades del mundo antiguo.

Este elemento vital se define bajo dos aspectos fundamentales que se relacionan, a su vez, con la cosmogonía: fuente de vida y regeneración, interpretándola como líquido que fecunda la tierra (lluvia) y que nace de ella, y medio de purificación.

 Por tanto, el agua está ligada al concepto de la vida, la fertilidad y la resurrección, lo cual se deriva de su atributo como líquido purificador y regenerador. Este aspecto relativo al agua implica considerar que el arrojo intencionado de objetos sagrados debe estar relacionado con un culto al agua vinculado al culto a Astarté propiamente dicho.

Esto no sólo se aprecia en la Gadir fenicia y púnica sino en diversos lugares del Mediterráneo oriental y central en los que el culto a esta divinidad está presente.

En Sidón, por ejemplo, Astarté tenía una clara relación con el ritual del agua, a la que se le veneraba en una piscina sagrada, relacionando dicho ritual con los atributos de fertilidad y fecundación de la diosa, cualidades que se hayan asociadas a un ritual en el que el agua es el elemento fundamental.

En el templo de Afka, en el que se veneraba igualmente a esta diosa, parece que la documentación de canalizaciones y una piscina podrían relacionarse, igualmente, con un ritual mágico en el que el agua era posiblemente un elemento sagrado y cultual en los diversos actos que se desarrollaban en el interior del mismo, actos en los que se constata el arrojo intencionado de las ofrendas por parte de los fieles. Del hundimiento o no de las mismas dependía que fuera del agrado o no de la divinidad.

En Kition, las “instalaciones hidráulicas” descubiertas pueden entenderse bajo esta perspectiva, en la que el agua también tendría un marcado carácter mágico y ritual. El santuario de Kition-Bamboula permitió documentar en el interior de los pozos y colectores un conjunto importante de cerámica que se relaciona con la celebración de simposios en clara asociación con la veneración de la diosa Astarté y Melqart.

Con independencia de la divinidad o divinidades a las que se veneraba, el ritual mediante el cual la población arrojaba ofrendas dedicadas a una deidad se constata, igualmente, en otras culturas prerromanas de la Península Ibérica, prueba de que el agua era entendida como un elemento puro y sagrado.

Un ejemplo lo constituyen algunas cuevas ibéricas, cuyos restos arqueológicos, en los que predominan formas relacionadas con la celebración de actividades sacras, caso de los caliciformes por ejemplo, y la localización de estos materiales en sitios acuíferos documentados en el interior de las oquedades permiten entenderlas como áreas salutíferas y apoyan la premisa de que la deposición de diversos objetos en el agua podría haber sido una actividad más común de lo que se piensa.

De hecho, algunos autores apuntan que en la religión ibérica (…) el agua, a veces, era un medio terapéutico y mágico al mismo tiempo, y la presencia de la divinidad.

CONCLUSIONES

En estas páginas hemos intentado acercarnos brevemente a la realidad cultual de Astarté en clara asociación con los actos en los que el agua, como elemento regenerador, principio vital y líquido purificante, adquiere una importancia sobrenatural, hasta tal punto de considerarse como el centro de atención en torno al cual gira la devoción a la diosa.

Ya hemos apuntado en otra ocasión que la propia ubicación del lugar en el que se ubica esta gruta, cueva o área divina, en una zona prácticamente rodeada de agua (por tres de sus cuatro lados), con acantilados que dificultan su acceso y en un punto estratégico de la ruta marítima y mercantil que transcurría entre ambos lados del Estrecho, lo convierten por sí solo en un sitio sagrado.

La veneración del agua en este sentido y su relación con el culto de Astarté no debe extrañarnos. J. Mª. Blázquez comenta que el río Asclepios, que atravesaba Sidón y discurría por delante de su templo, en el que se adoraba a esta diosa junto con Eshmun, tenía un carácter sacro, al igual que el río Adonis (actual Nahr Ibrahim).

Por tanto, no debe sorprendernos que en el caso de la cueva o santuario de Astarté, el agua fuese considerada como un elemento mágico, hasta tal punto de que el ritual de la propia diosa que allí se celebrase se desarrollaba alrededor del uso cúltico de la misma .

A tenor de lo expuesto, estamos convencidos de que, como sucediese en otros puntos sagrados del Mediterráneo, el espolón de la Punta del Nao tuvo que ser entendido en un primer momento de la implantación fenicia en la isla, como un lugar especial, con un claro simbolismo mágico, como un punto visible para los navegantes y marineros en clara sintonía con el atributo marinero de la diosa, convirtiéndolo, muy posiblemente, en un lugar atractivo para instalar allí el lugar consagrado a Astarté, en consonancia con su cualidad de protectora de la navegación y con el agua como elemento fecundante y regenerador que complementaría las propiedades de la propia divinidad.

DE Raquel Rodríguez Muñoz
CEFYP/U. Complutense de Madrid/ U. de Valencia

ENLACE CON MAS INFORMACIÓN Y EXTENSA BILIOGRAFIA :http://herakleion.es/raquel%20rodriguez.pdf

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