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Red Española de Historia y Arqueología

Por FRANCISCO JAVIER JIMENEZ

Las relaciones de la ciudad de Gades con Roma, iban a ser cambiantes en función de dos etapas claramente diferenciadas. Así entre los siglos I a .c y II d. c, existió una estrecha relación de la ciudad gaditana con importantes personajes de la vida política romana, no en vano fueron numerosas y buenas las prerrogativas fiscales que Roma había otorgado a Gades en este periodo, lo que favoreció su expansión económica.

 

Una segunda etapa, vendría marcada por el ascenso al poder de la Dinastía de los Severianos, por lo que la ciudad, ya a finales del siglo II o en los albores del siglo III, va a experimentar una recesión importante, no solo en Gades, sino también en las ciudades costeras del hinterland gaditano, que se verán mermadas en sus privilegios, base de su bienestar económico. Este hecho fue letal, sobre todo para Gades, que a lo largo del siglo III, se verá empobrecida de forma irreversible.

 

Con la entrada de Cádiz en la órbita romana, a partir del año 206 a. c, tras cerrarle las puertas de la ciudad al General cartaginés Magon, resulta difícil adivinar cuál fue la situación jurídica en la que quedaba la ciudad tras entregarse sin condiciones a los romanos. Sí parece claro, si tenemos en cuenta las afirmaciones de Tito Livio, que desde el primer momento los gaditanos procuraron por todos los medios preservar  plenamente su autogestión ciudadana, llegándose al acuerdo entre Marcio y los habitantes de Gades, de no albergar ningún prefecto que Roma intentara enviar a la ciudad. Lo que realmente se pretendía evitar por parte de Gades no era otra cosa que intentar evitar cualquier injerencia por parte de Roma que de alguna forma pudiera  mediatizar sus actividades económicas.

 

 

No obstante, no sabemos a ciencia cierta si Cádiz permaneció, en su estatus como ciudad libre o como ciudad federada, pero sí parece claro que en virtud de su alianza con Roma, los intereses comerciales de la ciudad gaditana iban a quedar protegidos, firmando un pacto de hospitalidad en el año 205 a. c. Este foedus, firmado con Roma, resulto muy beneficioso para las aspiraciones e interese gadiritas, premio a su incondicional adhesión tras las Guerras Púnicas, eso sí, siempre bajo el amparo de Roma. Se tiene certeza de que los romanos permitían a sus aliados mantener sus posesiones y territorios, por lo que es bien suponer que Gades no iba a ser una excepción, es por ello que los territorios dependientes de Gades después de la referida fecha se mantendría prácticamente invariables.

 

Debemos suponer, por tanto, que Cádiz, como ciudad federada, disfruto de una amplia autonomía, conservando su propio territorio, manteniendo sus propias instituciones tanto políticas como jurídicas, y gestionando, sin intromisión alguna, su propia administración ciudadana. A cambio, si hubiera necesidad, debía facilitar soldados a la potencia romana en caso de conflicto armado, y a las que debía mantener y pagar con sus propios ingresos.

 

Los datos aportados por la arqueología son rotundos, mostrando una continuidad económica entre la última etapa púnica y los primeros momentos romanos (Chaves, García Vargas, y Ferrer 1998). A partir de la conquista romana la dinámica comercial gaditana, lejos de disminuir se vio potenciada, alcanzando su cenit entre los siglos I a. c y I d. c, momento de mayor producción por parte de los talleres alfareros y las fabricas de salazones. Con la crisis del siglo III d. c se produce un drástico descenso de los niveles productivos orientándose la producción principalmente a mercados locales.

 

De la prosperidad económica gaditana, bajo el control de Roma, a la que nos hemos venido a referir, informa Estrabon, que destaca;

 

“…Esta isla que no difiere de muchas otras, se distingue por la pericia de sus habitantes para la navegación y por su adhesión a los romanos, gracias a ello ha experimentado tal incremento de su fortuna que a pesar de alzarse en el extremo de las tierras es la más famosa de todas…”

 

El mismo autor nos dice;

 

“…todo el tráfico marítimo de Gades se hace con Italia y Roma…”

 

Basándonos en los escritos de Estrabon, todo parece indicar que la actividad comercial y económica de Gades, en el siglo I a. c  debió de ser frenética, por lo que la ciudad gadirita debió ser la  principal potencia  mercantil de todo el  área del Estrecho.

 

De igual modo, y así deja constancia de ello Estrabon, existía un prospero tráfico mercantil basado en la producción de aceite, que era exportado desde la Bética a Roma, y Gades jugaba un papel protagonista en este lucrativo comercio. Esta actividad mercantil, se completaría con el tráfico de otras mercancías, como salazones o productos propios de la huerta. Las exportaciones comerciales gaditanas comienzan a desplegarse a gran escala en época de Augusto, motivo por el  que se hizo necesaria la construcción del Portus Gaditanus, en tierra firme, en las inmediaciones del Puerto de Santa María.

 

Esta prosperidad económica experimentada por Gades, tuvo su reflejo en un  desarrollo social y urbanístico, iniciado en el siglo I a. c,  sin precedentes en la ciudad.

 

En este sentido el propio Estrabon se refería a Gades como la ciudad más poblada del mundo romano, contando, al parecer con un censo de quinientos caballeros.

 

  

 

                                                  - Mosaico hallados en Cádiz, época romana -

 

En el mismo sentido se posiciona Cicerón, cuando en el año  43 a. c, afirmaba que el teatro romano de Gades contaba con un espacio reservado a los caballeros, de hasta catorce gradas del total de su graderío. Fue en esta época de esplendor ciudadano y urbano, cuando Balbo, “el Menor”, pone en marcha sus iniciativas monumentales, levantando la “Neapolis” en la isla mayor del archipiélago gaditano. En los siglos I y II, Gades cuenta con una importante categoría urbana dentro del imperio y la clase política de Gades interviene notoriamente en la vida política romana.

 

                                                                           

                                     

                                                                                               - Lucio Cornelio Balbo -

 

Este panorama cambiara drásticamente para Gades con la llegada al poder de Roma de la Dinastía Severiana, que va a poner en marcha  una serie de cambios legislativos sobre la fiscalidad y el transporte de mercancias. No son muchos los datos arqueológicos y escritos que disponemos de la Gades de entre  los siglos I a. c y II d. c, pero a pesar de ello todo parece indicar que la ciudad siguió disfrutando de su situación de privilegio anterior.

 

Sera a partir de fines  del siglo II d. c, cuando la situación de Gades se torne negativamente para esta urbe. El origen, de esta crisis, habría que buscarlo en cuestiones de índole puramente políticas, que acabaran por truncar la expansión y desarrollo económico gaditano. Es decir, el germen de la recesión se halla en la pugna por el poder político romano, cuando Séptimo Severo, no conto con el apoyo de los círculos aristocráticos de la parte Occidental del Imperio, entre ellos los senadores béticos, y una vez que consigue imponerse, toma represalias contra ellos. Entre estas represalias, se encontraba una política despiadada de expropiaciones generalizadas de grandes extensiones de cultivo de olivar y almazaras de producción de aceite, que pasaron de inmediato a formar parte, del patrimonio del imperio.

 

Pero, en el contexto de estas medidas, especialmente negativo para la economía gadirita fue la unificación de las tasas sobre la exportación, y si tenemos en cuenta que el puerto gaditano tenía un sistema de beneficios basado en la exportación,  es lógico suponer que el primer perjudicado seria el puerto de Gades. Estas y otras medidas severianas relativas al comercio y la exportación produjo grave daño al desarrollo económico de Gades, cayendo en retroceso.

 

 

- Reproducción de los llamados Vasos de Vicarello o Apollinares a partir de los originales que se encuentran en el Museo Nazionale Romano (I d. C.). Son vasos de plata grabados que reflejan los nombres de todas las mansiones, ciudades o descansos desde Gades  hasta Roma.-

 

Si bien es cierto que emperadores posteriores llegaron a derogar temporalmente algunas de tan negativas medidas para el comercio del Mediterráneo occidental, en general y de Gades en particular, la recuperación a estados anteriores, fue ya prácticamente imposible, menos aun, con la llegada de la crisis romana del siglo III, por lo que las importaciones desde la capital del imperio se vieron reducidas enormemente, viéndose Gades avocada a una crisis comercial de nefastas consecuencias.

 

Tan negativo panorama produjo un declive urbano de Gades entre finales del siglo II y principios del III y desde el punto de vista comercial, las reformas políticas y legislativas llevadas a cabo por  los Severianos, declino en una falta de competitividad de los productos occidentales, entre ellos los gaditanos, que vio como se devaluaban sus contactos mercantiles. Los productos económicos del “Circulo del Estrecho”, sobre todo la industria de salazones, vio como se perdieron sus mercados, ya a principios del siglo III, como clara consecuencia de la desaparición, a cuenta de la crisis, de las numerosas factorías del sur de Hispania y costa Mauritana Tingitana, que como si de un efecto dómino se tratara, trajo consigo el progresivo abandono de los principales alfares asociados a esta industria. La crisis económica en la que entra Gades , parece confirmarla la escasez de textos escritos referidos a ella en el siglo III , en claro contraste con las referencias  sobre su esplendor pasado, que de la ciudad gaditana nos aportaron los textos de siglos precedentes. No solo las fuentes escritas atestiguan tal decadencia, sino también las fuentes arqueológicas, como la escasez de numerario que aparece asociado a enterramientos en la necrópolis romana de la ciudad, ya desde el ocaso del siglo II. Según fuentes escritas todo parece indicar que a comienzos del siglo IV Gades, adolecía de categoría urbana. Avieno manifiesta a finales del siglo IV;

 

“…Ahora pobre, insignificante, abandonada y arruinada, el lugar es puramente un campo baldío…”

 

El poeta latino resume en esta frase, de su Ora Marítima, el estado de abandono y decadencia en que se encontraba Gades a finales del siglo IV, tras su visita,simbolizandoel fin de su epoca dorada.

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