Fue toda una revolución. Como el de su hallazgo ahora en las excavaciones del CCAN.
La ‘lorica segmentata’ se desmontaba con facilidad soltando las hebillas y cierres que se ajustaban con tiras de cuero y se dividía en cuatro secciones.
Era más cómoda de llevar, se podía guardar en menos espacio y transportar con más facilidad.
Su nombre deriva de la división en placas metálicas de la armadura romana, muy costosa y que exigía hábiles herreros para su confección.
Numerosos arqueólogos de todo el mundo se han puesto en contacto con los arqueólogos del solar del CCAN atraídos por la aparición de estas corazas, cuyo descubrimiento por primera vez en 1964 en las excavaciones británicas de Corbridge se consideró un hito arqueológico.
vía Diario de León.














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