Red Española de Historia y Arqueología
Por FRANCISCO JAVIER JIMENEZ.
Desde el punto de vista numismático, la “Koine” que viene a constituir el ámbito económico y cultural del “Círculo del Estrecho”, a pesar de su enorme complejidad, constituye una zona de contactos y corrientes culturales de primer orden, que se aprecian en la numerosa representación numismática emitidas por las cecas de las ciudades pertenecientes a esta área geopolítica.
La realidad geopolítica y cultural que venimos exponiendo en el presente estudio, ha sido definida y delimitada, con gran precisión, al llevarse a cabo un estudio numismático en profundidad, abarcando sus vertientes metrológica, iconográfica y de circulación. De este estudio se desprende en primer lugar la conclusión de la existencia de una clara independencia de Gadir respecto a Cartago.
El análisis de la amonedación y de la circulación monetaria en la zona de influencia de Gadir, hay que vincularla al entorno productivo y mercantil reflejo de su realidad económica, que no es otra que la definida por su circuito comercial conocido como “Circulo del Estrecho”, ámbito este, que por otro lado invitaba al intercambio y a las transacciones comerciales.
Desde el punto de vista económico y monetal, debemos dejar claro la existencia de dos circuitos comerciales independientes, el occidental liderado por Gadir y el del Mediterráneo central, influenciado por Cartago. Por ello una característica que viene a diferenciar aun más la zona de influencia de Gadir, de la ejercida por Cartago son los tipos monetales acuñados en esta última, que nada tiene que ver con las producciones de la ceca gadirita.
Algo que llama poderosamente la atención en las acuñaciones de las ciudades del “Circulo del Estrecho”, es la reiteración de motivos iconográficos, repitiéndose indistintamente en las cecas de ambas orillas del estrecho.
Al realizar el estudio numismático de la ceca gaditana apreciamos como estas monedas alcanzan puntos muy alejados de Cádiz y la zona del Norte de África, constatando fuera de la península, monedas donde se representa al dios tirio Melqart y su repetida asociación con atunes.
Estos establecimientos cumplen los mismos patrones que Gades; asentamientos de origen fenicio, que tiene al dios Melqart como protector de la ciudad y que su industria está basada en actividades industriales derivadas de la pesca. Esto lo apreciamos claramente en cecas litorales de raíz feno-punica como Lixus, Solus (Sicilia), Lopalusa (isla situada entre Sicilia y N. de África), o en Cycico (Grecia).
En todas estas ciudades, las actividades derivadas de la pesca suponían una actividad comercial de primer orden, debido al camino seguido por los atunes en su peregrinaje desde el Océano Atlántico al Mar Negro.
En cuanto a la temática de las monedas acuñadas en el área del estrecho, predominan sobre todo las alusiones a elementos marinos, representando atunes y delfines, asociados por lo general, a Herakles-Melqart, lo que viene a relacionar la ciudad de Gadir y la posible participación del templo de Herakles en las empresas comerciales. También de esta iconografía se desprende la protección que otorgaba el dios a las empresas náuticas.
Muchas de las monedas acuñadas en Gadir también ofrecen inscripciones en alfabeto fenicio que continúan hasta época romana. La representación del atún en estas monedas, responde a connotaciones económicas, en cambio la representación del delfín en dichas amonedaciones, responde a un sentido más bien simbólico, ya que representaba la prosperidad y el éxito en las actividades marinas, apareciendo no en vano en numerosas cecas tanto púnicas como griegas.
Las emisiones iniciales llevadas a cabo por las ciudades del “Circulo del Estrecho”, en un principio debieron circunscribirse a las necesidades económicas de su propio entorno. Así ocurrió con la circulación de las primeras acuñaciones gaditanas, carentes de leyenda alguna, que tiene lugar hacia principios del siglo III a. c, y que al parecer tuvieron un carácter eminentemente local, con hallazgos no muy abundantes facturados en cobre.
Estas primeras monedas pudieron ser acuñadas por el propio templo de Melqart, como en las grandes civilizaciones Mesopotámicas donde los templos desempeñaban una función similar a la de los bancos, pudo haber aglutinado y controlado la actividad económica de la ciudad actuando como intermediario de las finanzas, garante y protector de las mercancías, las equivalencias y los pesos, e incluso pudo tener la función de tesorería general de la ciudad (Carmen Alfaro Asins).
La ceca de Gadir/Gades
Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de abordar un estudio de la ceca gaditana y sus emisiones, es diferenciar dos grupos de acuñaciones; por un lado las de tipología feno-punica y por otro las de tipología romana. En cuanto a los temas que aparecen representados en las acuñaciones feno-punicas, se recurre a Melkart, Tanit, atunes, delfines, caduceo( símbolo de Mercurio y para los fenicios símbolo del comercio),creciente y punto(símbolo lunar y solar respectivamente), tridente (en alusión a la faceta marina de Melkart) y la estrella. Dentro de la tipología romana contamos con símbolos pontificales (simpulo, hacha y cuchillo, que aluden al pontificado de Balbo),fulmen alado(atributo de Júpiter) y templo tetrástilo( en referencia al Herakleion gaditano).
Gadir fue la primera ciudad púnica de la Península en emitir las primeras amonedaciones, concretamente en el siglo III a. c, monedas que tuvieron como escenario de circulación la propia Gadir y su hinterland. Estas emisiones que posiblemente pudieron ser acuñadas por el propio templo de Melkart en su papel de institución aglutinadora y controladora del tráfico mercantil que partía de la ciudad gadirita, actuaron como elemento intermediario en las transacciones comerciales.
Las primeras monedas, contemporáneas de las primeras acuñaciones llevadas a cabo en Cartago y Ebusus, eran de cobre muy puro, de buen estilo y gran relieve y anepigráficas, aunque algunos hemicalcos introducen alguna letra. Llevan representado en el anverso bien el rostro de Melfkart representado de perfil y asimilado al Heracles griego, cabezas de frente, o delfines en las monedas más pequeñas.

- Hemicalco, ceca de Gadir -
En el reverso de estas primeras acuñaciones son uno dos atunes asociados a elementos epigráficos. Estos atunes vienen a simbolizar la riqueza pesquera de la zona y motor de la economía de Gadir.
En cuanto a la metrología, las piezas acuñadas en la ceca gaditana revelan una escala de valores muy avanzada para la época en la que nos movemos, con piezas de 4,50; 2 y 1 g, aproximadamente.
Las necesidades de numerario suficiente para afrontar las guerras púnicas contra Roma, obliga a la ciudad gaditana a acuñar piezas en plata, incrementando así el valor de sus emisiones. Se trata de monedas de bella factura, al modo helenístico y clara inspiración siciliana, que representa al dios tutelar Melkart y el atún asociado a símbolos epigráficos que se pueden interpretar como “moneda de Gadir”.
Las emisiones de esta serie en plata cesaria en el año 206 a. c, cuando la ciudad pasa a manos romanas. No obstante la ceca gaditana continuara en esta época lanzando emisiones de cobre de una gran pureza, y a pesar de mantener los tipos habituales surgen nuevas tipologías como el rostro de Melkart de frente ocupando todo el espacio.
Es ahora cuando Gadir demuestra ser la ciudad con la economía monetal mas desarrollada del momento (Alfaro Asins, C).

- Moneda de la ceca de Gadir -
Considerada, por algunos investigadores, como la última emisión monetal de Gadir correspondiente al siglo III a .c, tenemos una pieza, donde se representa al dios Melkart con la clava, en lugar de sobre el hombro, como sería lo habitual, justo delante de la cabeza, la cual aparece representada de perfil, aunque otros investigadores la datan cronológicamente del siglo I a. c.
Estas piezas poseen un alto porcentaje de cobre (98-99%), que poco tiene que ver con emisiones posteriores de los siglos II-I a. c, constituidas de un contenido en cobre muy inferior al señalado, aumentando, por el contrario el contenido de plomo.
Bajo la órbita romana y tras firmar en el año 206 a. c el status de ciudad federada con L. Marcio Septimio, que confirió a la ciudad de Gades una amplia autonomía a cambio de prestar fidelidad a Roma y expulsar a los cartagineses, continuo la acuñación de nuevas piezas. Fue a partir de este momento cuando la ceca gaditana experimento su máximo desarrollo económico, lo que tendrá su reflejo en un mayor volumen de emisiones.
Las nuevas acuñaciones, aunque mantendrán una continuidad en los tipos, si es cierto que presentan una característica diferenciadora y que se manifiesta, en que parece que cumplen unas normas oficiales que se aprecian en diferencias artísticas y metrológicas, con respecto a los tipos anteriores.
Así estas nuevas piezas presentan relieves con resaltes mas planos, menos pronunciados, y los tipos se ajustan a pautas artísticas diferentes.
En función de su valor el reverso varia, representando bien dos atunes por unidad, un atún por mitad, y un delfín por cuarto. Metalograficamente existe una disminución en el porcentaje de cobre con respecto a series anteriores, aumentando la cantidad de estaño y plomo.
El periodo final de estas acuñaciones gaditanas lo podemos situar en el año 49 a. c, coincidiendo con la concesión a Gades, por parte de Cesar, de la condición de Municipio, y el 19 a. c. A pesar de ello su circulación continúo ampliamente en el tiempo.

- Moneda de la ceca de Gadir, siglo II a .c -
No obstante aun encontramos acuñaciones emitidas por la ciudad entre los años 27 a. c y 4 d. c, de tipo conmemorativo, que sirve para resaltar la importancia de personajes importantes del momento, como Balbo, Augusto, o Agripa. Se trataría de gran peso, sestercios y dupondios fundamentalmente.
Las monedas acuñadas por la ceca de Gadir/Gades, tuvo una considerable expansión, apareciendo, aparte como es lógico, en el entorno de la ciudad y la bahía gaditana, por todo el espacio geográfico que constituye el “Circulo del Estrecho”. Así se han encontrado en toda la costa mediterránea de la Península Ibérica, norte de África, y en zonas más alejadas de su hinterland, como Galicia, o en puntos de Italia.
Las cecas del sur Mediterráneo Peninsular
1 Malaka
La producción monetal de la ceca malacitana, presenta seria dificultades a la hora de interpretar la tipología de sus piezas, no obstante, la que aquí exponemos parece, a mi juicio la más acertada. La principal diferencia, salvo excepciones, que apreciamos entre las monedas acuñadas en plata y las de bronce, radica en que en las primeras, la cabeza del anverso se representa con barba, mientras que las segundas lo hacen imberbes.
Por otro lado, la repetida representación de las tenazas en estas amonedaciones, se ha interpretado por parte de los investigadores, en que debe guardar clara relación con alguna divinidad relacionada con las actividades metalúrgicas. Esta divinidad, se ha identificado, por algunos estudiosos, con el dios Vulcano, dios del fuego y los volcanes, encargado de forjar el hierro y crear armas y armaduras para dioses y héroes, aunque otros autores como Sáez Bolaño y Blanco Villero, lo asocian a Baal Hammon.
La colonia de Malaka comenzó su actividad emisora hacia finales del siglo III a. c, mediante la acuñación de pequeñas piezas anepigráficas de bronce. Estas amonedaciones tienen representado en el anverso una figura antropomorfa de clara influencia egipcia que lleva sobre la cabeza lo que se ha identificado por los investigadores con la doble corona real del alto y bajo Egipto, y que era el símbolo de poder por excelencia en el antiguo Egipto. Por su parte, en el reverso muestra la representación de una estrella con diferente numero de rayos.
En el siglo II a. c, la ceca malagueña acuño piezas de tradición hispano-cartaginesa, representando en el anverso, la cabeza de Vulcano tocado con gorro cónico y con barba hacia la derecha, acompañado, por detrás de unas tenazas y por delante la inscripción MLK’. Por el contrario el reverso representa el busto radiado de Helios de frente.
Entre los siglos II-I a. c, las emisiones que la ceca de Málaga pone en circulación muestran un claro continuismo con etapas anteriores, aunque con clara influencia de elementos romanos. En esta etapa diferenciamos entre los semis, cuadrante y sextante.
Los semis representa en el anverso la cabeza de Vulcano, imberbe hacia la derecha y con gorro cilíndrico y plano, acompañado como en etapas anteriores por las tenazas y la leyenda MLK’, mientras que el reverso aparece una estrella de ocho o dieciséis puntas rodeada por una corona vegetal (laurea). El cuadrante lleva en el anverso la cabeza de Vulcano, imberbe hacia la derecha pero esta vez tocado con gorro cónico, mientras que el reverso muestra la representación de un templo tetrástilo, que puede variar en sus detalles ornamentales, apreciados sobre todo en el tímpano o frontón. Algunas piezas llevan representadas en la parte inferior del templo la inscripción neo púnica SMS, que se ha interpretado como referencia al sol.
El sextante, sería un compendio de los tipos anteriores, es decir anverso representado por la cabeza de Vulcano imberbe tocado con gorro cónico, con las tenazas y el epígrafe en el resto del campo, y un reverso constituido por una estrella de dieciséis puntas.

- Sextante de la ceca de Malaka, siglo II-I a .c -
En el siglo I a. c y coincidiendo con el cambio de era, se emiten semis, con un anverso ocupado por dos cabezas similares contrapuestas y puestas una junto a otra, ambas tocadas , la de la izquierda con un bonete cilíndrico plano, y la de la derecha con un casquete hemiesferico. La inscripción con el topónimo de la ceca aparece en la parte inferior del campo, completando la superficie las tenazas a la derecha y una espiga a la izquierda. El reverso representa una figura astral con dieciséis puntas, rodeada por una corona vegetal.
También se acuñan cuadrantes, que llevan en el anverso el creciente lunar con los cuernos hacia abajo, con leyenda neopunica en la parte inferior, mientras que en el reverso muestra una estrella de ocho puntas.
2 Sexi
Las acuñaciones de Sexi tiene su origen en el escenario de la IIª Guerra Púnica, en los últimos años del siglo III a. c, y al igual que ocurría con las series malacitanas, sus primeras emisiones fueron en bronce, consistentes en Duplos, donde se representa en el anverso la cabeza de Melkart de perfil a derecha, con la clava sobre el hombro izquierdo, mientras que el reverso lo ocupan dos atunes a derecha y en medio de ambos, la inscripción púnica SKS.
Como veremos, una constante en las amonedaciones de Sexi, es la figura de Herakles-Melkart, que en las emisiones más antiguas, aparecerá representado con la cabeza desnuda y la clava sobre el hombro, para más tarde aparecer reproducido al modo gaditano con clava y piel de león. La influencia gaditana, no solo va a influir en las piezas de Sexi en su tipología, sino también en la metrología, y perdurara durante mucho tiempo.
Esto es apreciable cuando a mediados del siglo II a. c, otras cecas como Abdera, Asido, o Lacipo, entre otras, comienzan sus acuñaciones, o la continúan como hemos visto en el caso de Malaka, mostrando en sus tipos influencias púnicas, mientras que por el contrario, Gadir y Sexi siguen manteniendo el mismo patrón , posiblemente la segunda influenciada por la primera.
Con la presencia romana, Sexi, acuña un solo nominal que se sigue ajustándo a la influencia gadirita, donde se representa en el anverso a Herakles-Melkart a izquierda, con la piel de león y la clava sobre el hombro izquierdo. El reverso de estas monedas del siglo II a. c, representa dos atunes y entre ellos la lectura neopunica MP’L.

- Moneda de la ceca de Sexi, siglo III a. c -
Más avanzado el siglo II a. c, la ceca comienza a emitir tres nominales. Las de mayor modulo tienen un anverso donde se representa a Herakles-.Melkart con barba a derecha, tocado con la piel de león o leonte y la clava sobre el hombro. El reverso, en cambio, muestra una variante estilística con respecto a tipos anteriores, representando lo que parece ser la proa de un barco, sobre la cual se puede leer en neopunico SKS.
Un segundo tipo de menor modulo y peso, representa en su anverso una cabeza, que no podemos precisar si es viril o femenina, cubierta con casco de tipo corintio, a derecha y el reverso lleva la proa de una nave, como el tipo anterior y el epígrafe neopunico SKS.
Ya hacia la mitad del siglo II a. c, serian acuñaciones donde en el anverso se representa a Herakles-Melkart a izquierda, con leonte y clava sobre el hombro izquierdo y en el reverso dos atunes, entre los cuales se sitúa la leyenda neopunica MP’LSKS dentro de una cartela.
Las últimas acuñaciones de la ceca sexitana, se corresponden con la segunda mitad del siglo I a. c, y presentan una continuidad con los tipos anteriores. Sigue apareciendo en el anverso la constante de Herakles-Melkart, con piel de león y clava sobre el hombro izquierdo y los atunes en el reverso, con las letras aleph y yod, flanqueando la leyenda latina F.I.SEX.
3 Abdera
La ceca de Abdera comienza su actividad acuñadora en torno a la segunda mitad siglo II a. c, emitiendo fundamentalmente dos valores, duplo y unidad. Las emisiones que lleva a cabo en el siglo I a. c, presentan un cambio tipológico en los anversos de sus piezas y tienen lugar ya dentro de la metrología romana, con una primera serie de ases y semiases. La ceca finaliza su actividad tras estas emisiones, volviendo a la actividad en época de Tiberio, en el siglo I d. c, para emitir una breve serie de ases, tras lo cual finaliza sus emisiones monetales definitivamente.
Sus primeras acuñaciones muestran piezas donde se representa en el anverso una tosca representación de Herakles-Melkart, con la cabeza desnuda y con la clava al hombro, mientras que el reverso representa tanto a delfines como atunes, asociados a la leyenda neopunica ‘BDRT, situada en la parte inferior del campo.
Esta ceca experimenta su mayor actividad en el siglo I a. c, basada en tres nominales. En el anverso representa un templo tetrástilo y en el reverso dos atunes, entre los que se puede leer en neopunico ’BDRT. Asociados a este nominal, tenemos tipos, donde se representa una cabeza galeada en el anverso y un delfín y atún enmarcando la ya conocida leyenda ’BDRT.
En época del Emperador Tiberio, la ceca de Abdera realiza una corta serie con dos tipos diferentes de reversos. El anverso de clara influencia romana con la efigie del Emperador y la leyenda T. CAESAR DIVI AVG. F. AVGVSTVS. En el reverso se puede apreciar un templo tetrástilo.
- Moneda de la ceca de Abdera,(As), siglo I I d. c -
Cecas Marroquíes más destacadas.
En primer lugar debemos referirnos a la ceca de Lixus. Las acuñaciones de la ciudad lixita comenzaron en torno a mediados del siglo II a. c. En cuanto a su ordenación y cronología, vamos a dividir su producción en tres series, que iremos analizando a continuación. Las monedas de la llamada serie I, con leyenda neopúnica, son las más antiguas, mientras que las de las series II y III, presentan dificultades de ordenación.
En la primera mitad del siglo II a. c debió comenzar acuñarse las monedas de la serie I, y posteriormente, dentro del siglo I a. c. o poco antes se, acuñarían las de las series II y III. La cronología final de la ceca lixita seria bastante más difícil de precisar, ya que los contextos arqueológicos proporcionan en este sentido cronologías muy extensas.
Técnicamente, estas monedas, suelen ser, en general, y sobre todo en un primer momento, de acabado muy tosco, si nos fijamos en la preparación de los flanes, el grabado de los cuños y en el proceso de acuñación. Habrá que esperar al reinado de Juba II, para apreciar algunos progresos técnicos y artísticos. Son monedas algo gruesas en su acabado y presentan un canto biselado ya que el metal fundido se vertía en moldes de forma troncocónica, ello hace que las piezas muestren entre sí una considerable oscilación de pesos dentro de una misma categoría.
En los sextos de la serie I, encontramos ejemplares recortados con cizalla, con el fin de corregir y ajustar el peso de la pieza después del proceso de acuñación, por ello presenta formas más o menos circulares. Como contrapunto de esta técnica, algunas impresiones, tanto del anverso como del reverso, aparecen parcialmente mutiladas, lo que dificulta la lectura de la leyenda que pueda tener (LKS).
En cuanto al grabado de los cuños, la serie I, esta carente de originalidad, destacando por la escasa calidad artística en sus grabados, los cuales en su mayoría suelen ser esquemáticos. También son de acabado muy basto, ya que fueron acuñadas a martillo, lo que traía como resultado final demasiados errores y defectos de acuñación.
Estas monedas de la serie I, a diferencia de las de las series II y III, parece que conto con menor número de cuños en sus producciones, observándose una evolución muy importante en su estilo y acabado artístico, en las dos series que le sucedieron.
En cuanto a su dispersión geográfica, las monedas lixitas estan muy localizadas en puntos del litoral andaluz y la región de Mauritania, a parte de su propio entorno.
Entre las monedas acuñadas de la serie I, se representa en el anverso una cabeza viril a izquierda tocada con un bonete del que cuelga un cordón terminado en un círculo del que penden tres adornos, y grafila de puntos. En el reverso se puede apreciar dos racimos de uva, verticales y en la parte superior del campo una leyenda neo púnica LKS, y debajo MP’L y grafila de puntos.
En otras variantes, de esta serie, encontramos amonedaciones con el anverso representando una cabeza viril a izquierda, cubierta con un bonete del que cuelga un cordón terminado en un círculo, del que penden tres adornos, detrás de ella un hacha doble y finalmente, completando el campo gráfila de puntos. En el reverso, encontramos un racimo de uvas en posición vertical a izquierda, con la leyenda neo púnica MP‘L y a derecha LKS.

- Moneda de Lixus, As , siglo I a.c –
En la serie II, contamos con piezas que siguen el siguiente patrón; en el anverso se representa una cabeza masculina a derecha, cubierta con un bonete adornado con un cordón terminado en un círculo del que penden tres adornos y delante la leyenda neo púnica MP‘L .En el reverso se aprecia la figura de un templo, ornamentado con un globo alado y a su izquierda la leyenda latina LIX. Los campos del anverso y reverso se completa el campo con gráfila de puntos.
Otro tipo dentro de esta serie, presenta en el anverso un templo adornado con un globo alado y a su izquierda, la leyenda latina LIX. En el reverso, aparecen representados sendos racimos de uva, en posición vertical, en la parte superior la leyenda MP‘L y en la inferior LKS.
En las amonedaciones de la tercera serie, contamos con diversas piezas, con predomionio de monedas, donde se aprecia en el anverso dos espigas en posición vertical, situándose entre ellas la leyenda latina LIXS hacia la parte inferior del campo.
El reverso muestra dos atunes, verticales, colocado entre ellos un punto y la leyenda neo púnica LKS y MP‘L. El campo se completa con una gráfila de puntos. También se acuñaron piezas en esta serie, donde encontramos, en el anverso dos espigas verticales a derecha, la leyenda latina LIXS y una gráfila de puntos. Mientras que en el reverso contamos con dos atunes à izquierda, así como la leyenda neo púnica LKS y MP‘L, completándose finalmente con una gráfila de puntos.
Otra ciudad importante de la costa marroquí, es la ciudad de Rusadir, la antigua Melilla. En el caso concreto de la Historia Antigua de la ciudad de Melilla, los pocos referentes que se tienen de ella en los textos antiguos, así como la escasez de intervenciones arqueológicas con una metodología moderna, confiere gran importancia al ámbito numismático de esta ceca, ya que el estudio y análisis de sus emisiones, viene a arrojar algo de luz al devenir histórico de la antigua Rusadir. No obstante el análisis y estudio numismático de la ceca de Rusadir resulta verdaderamente complicado, debido al escaso numerario del que disponemos para su analisis.
La aparición de monedas acuñadas por Rusadir, vienen a demostrar la importancia de esta ciudad como emporio económico en su época, ya que en el momento histórico que nos ocupa, eran escasas las ciudades que eran capaces de acuñar monedas, tanto en la Mauritania Tingitana como en la Cesariense, ya que para hacerlo tenían que gozar de autonomía propia y en este sentido únicamente se han encontrado monedas pertenecientes a trece ciudades. Estas emisiones son semises que se acuñaron por la ceca rusaditana durante el interregno de Bochus I, Sossus, y Bochus II, en un periodo cronológico que abarcaría entre los siglos II-I a. c.
Las emisiones de la ciudad melillense se han hallado, dos en Colcaes area (antigua capital de la Cesariense) y una en Tamuda (Tetuán), lo que parece demostrar las estrechas relaciones comerciales que existían entre las tres ciudades pertenecientes a las dos Mauritanias, la oriental y la occidental. Las emisiones de Rusadir, son eminentemente locales, con un ritmo de circulación reducido, circunscribiéndose al área geoeconómica que constituye el “Circulo del Estrecho”
De toda la producción monetal de Rusadir, son muy pocas las piezas en las que se puede leer, no sin apuros, el nombre de la ciudad, concretamente cuatro. Y de todas ellas, tan sólo una conserva completo el nombre de RUSADIR.
Un primer ejemplar del siglo I d. c, acuñada en bronce, 22 mm de diámetro y 9,6 gramos de peso, es una moneda que representa en el anverso, una cabeza viril imberbe a izquierda. El jesuita español Fidel Fita, la identifico con una cabeza imberbe cuyo tocado, según él, era el pellejo y orejas de un elefante. El reverso representa una abeja entre dos espigas y un cordoncillo globular, mientras que en la parte inferior se puede leer en neopunico la palabra Rusadir.
En este primer tipo, debemos hacer un inciso en relación al anverso y su representación iconográfica. Como es bien sabido, en la antigüedad, con el fin de conferir valor a la moneda, la producción numismática de las cecas solían representar en sus anversos, dioses del panteón nacional, mientras que ya en época helenística comienzan a representarse los bustos de sus monarcas o reyes.
En el primer ejemplar que estamos estudiando de las emisiones de Rusadir, la efigie viril imberbe y tocada con el pellejo y orejas de un elefante, según describió el Padre Fita, podría representar a un dios local, y si en amonedaciones de otras cecas como la gadirita, Melkart-Heracles portaba una clava sobre su hombro y cubierto con el leonte, el de Rusadir aparecía con la testa tocada con la piel de un elefante propio de la región y que Aníbal no dudo en emplear en su guerra contra Roma. Nosotros consideramos esta una afirmación muy audaz, visto el tosco grabado y lo sencillo de los trazos de las piezas. Quizá, y sin pecar de osados, creemos que sería más acertado afirmar que esta representación podría corresponderse iconográficamente con la representación de Herakles-Melkart, y más aun, dentro del ámbito económico del “Circulo del Estrecho”, en el que Rusadir se incluía.

- Moneda acuñada en Rusadir, As , siglo II a.c- -
Un segundo ejemplar, procedente de la necrópolis de Tamuda, consiste en una pieza de bronce, de 24 mm de diámetro y un peso de 11,2 gramos. El anverso se compone de la representación de una cabeza viril imberbe a izquierda y gráfila de puntos. El reverso cuenta con una abeja entre dos espigas y debajo tres signos púnicos equivalentes a las letras RSA (Rusadir) y gráfila de puntos. Para Quintero, la cabeza de este segundo ejemplar, representa al dios Baal púnico, que se correspondería con el Saturno latino. Mas acertadamente, a nuestro juicio, Alexandropoulus, piensa que bien podría tratarse de la representación de reyes mauritanos de los siglos II-I a. c, lo cual consideramos lo más acertado, aunque realmente, lo tosco del grabado, dificulta cualquier interpretación. Alexandropoulos, en parte, basa su afirmación, en lo que para otros autores seria la barba del personaje, que para Alexandropoulos no sería más que el clásico collarin de los reyes mauritanos.
El reverso, con sus dos espigas, pueden hacer alusión a la riqueza económica de la ciudad, si bien por las características de su entorno, Rusadir no parece ser un lugar muy apropiado para el cultivo de este cereal, si bien podría tratarse de una alegoría a la prosperidad y bonanza económica que en esos tiempos vivía esta urbe. Más dificultades suponen la interpretación de la representación de la abeja, representada de manera muy esquemática, existiendo hipótesis para todos los gustos, según los autores. Rusadir fue la única ciudad del “Circulo del Estrecho”, en representar a este insecto en el reverso de sus emisiones. Para Quintero, estos pequeños himenópteros de alas translúcidas, tienen únicamente un sentido magico- religioso, siendo una representación de la diosa Astarte, o Tanit púnica, hipótesis que puede ser totalmente valida. Por su parte otros autores como Muller o Mazard, consideran que se trataría de una representación simbólica del significado económico de la antigua Melilla, ya que según dichos autores, la ciudad melillense toma su topónimo de los abundantes recursos económicos procedentes de la apicultura.
Lejos de interpretaciones toponímicas, nosotros nos inclinamos por la interpretación económica. Por ello, si tenemos en cuenta que la producción de miel en Rusadir, era muy importante, la abeja vendría a ser, en la moneda, lo que para cecas como Gadir, representaban los atunes.
La ceca de la antigua ciudad, de Tingi destaco por acuñar dos series de ases, semises y cuadrantes. La producción de esta ceca esta datada cronológicamente entre los siglos II-I a. c. La ciudad paso a realizar emisiones con leyenda latina tras ser tomada por Sertorio en el año 81 a. c. Los semises del siglo II a. c, presentan un anverso donde se puede ver representada una cabeza viril barbada a derecha mientras que en el reverso se aprecian tres espigas dispuestas verticalmente. En la parte inferior, entre ellas, contamos con la leyenda púnica TTGA.

- Semis de la ceca de tingi, siglo II a. c-
Del siglo I a. c, tenemos un semis que representa en el anverso la cabeza del Emperador Augusto a derecha, y rodeándolo, la leyenda latina AVGVST.TIN. En el reverso tenemos la representación del dios Baal representado de frente, rodeado de la leyenda púnica M.BAL.TI. Ambas inscripciones no se aprecian bien.

- Semis de la ceca de tingi, siglo I a. c-
De la ceca de Tamuda contamos con escaso numerario para un estudio riguroso de sus emisiones , no obstante contamos con acuñaciones del siglo II a. c, que son semises , donde aparece representada una cabeza viril barbada a derecha, y en el reverso dos espigas verticales, y entre ellas un meandro fluvial con glóbulo central. Es anepígrafa.

- Semis de Tamuda, siglo II a. c -
Como hemos podido comprobar a lo largo de esta exposion numismatica, la riquiza monetal del area geoeconomica del "Circulo del Estrecho", es un elemento mas diferenciador de la potencia economica de las ciudades punicas de ambas orillas del estrecho , lideradas por Gadir.

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