Red Española de Historia y Arqueología
Por FRANCISCO JAVIER JIMENEZ
Los paños tintados en purpura fueron muy apreciados y admirados en todo el mundo antiguo, llegando a constituir un artículo de lujo y una forma de diferenciación social entre la clase aristocrática. La purpura se obtiene de un molusco gasterópodo de la familia Muricidae (murex), que desde antiguo las ciudades fenicias de Sidon y Tiro empleaban para teñir determinados paños (de lino y lana principalmente). Estas técnicas fueron posteriormente exportadas por las metrópolis a muchas de las colonias que fueron fundando a lo largo y ancho del Mediterráneo Central y Occidental.
Mitológicamente estos antiguos fenicios, conferían a la purpura un origen divino, atribuyendo su invención al propio dios Melqart. Plinio distinguía en el siglo I, tres especies distintas de murex; murex brandalis, murex trunculus y purpura hemastoma. Junto a Plinio el Viejo, otros autores como Vitrubio, han documentado en sus textos como se desarrollaba el complejo procedimiento de producción de paños tintados. No obstante, estos datos son además de escasos, en la mayoría de las ocasiones algo confusos, al igual que ocurre con la técnica de captura de los múrices.
Marco Vitrubio, en su Libro VII, relata;
“….Voy a tratar ahora sobre el púrpura, que posee, por encima de los colores citados, una categoría superior, una extraordinaria distinción y una exquisita suavidad para la vista. Se obtiene a partir de unas conchas marinas que proporcionan este color; para los estudiosos de la naturaleza ofrece una especial fascinación que supera otras muchas sustancias naturales, pues no posee un solo y exclusivo color en los distintos parajes donde se crían las conchas, sino que presenta diversos matices de modo natural, como consecuencia del curso del sol.
La púrpura que se obtiene en el Ponto y en la Galia tiene un color negro, ya que son regiones situadas cerca del septentrión; si seguimos avanzando entre el septentrión y el occidente, encontraremos una púrpura de color cárdeno; la púrpura que se recoge en las proximidades del equinoccio oriental y occidental presenta un color violeta y la que se halla en regiones meridionales tiene un tono rojizo; idéntico color rojo tiene la púrpura que encontramos en la isla de Rodas y en otras regiones cercanas al curso del sol.
Cuando se recogen estas conchas, las abren en todo su contorno con instrumentos de hierro; de las hendiduras, como si fueran lágrimas, fluye un liquido que se recoge y se tritura en el mortero; se llama ostro precisamente porque se extrae de fragmentos de las conchas marinas. Por causa del salitre, se seca muy rápidamente salvo que se mezcle con miel.”
Plinio el Viejo en su obra Historia Natural, dice:
“….El púrpura de tiro... se considera de la mejor calidad cuando tiene exactamente el color de la sangre coagulada, y es de un tono negruzco a la vista, pero de un aspecto brillante cuando se mantiene a la luz, por lo que encontramos que Homero habla de "sangre púrpura"…”.
Aparte de la lógica importancia económica que conllevaba el comercio de la purpura, simbólicamente, los ropajes encarnados, se convirtieron en un elemento singular, diferenciador del orden social y del status personal del individuo, denotando su influencia y poder sobre el resto. Además la purpura estaba presente en las ceremonias religiosas de diferentes pueblos del Mediterráneo, siendo, estas prendas coloreadas, muy utilizadas por los sacerdotes.
Pero la purpura significaba mucho mas, representando incluso el color de la divinidad. A nivel comercial destaco por su importante papel económico, convirtiéndose en un instrumento de intercambio en las relaciones comerciales.
Cronológicamente la industria de la purpura es muy amplia, abarcando desde el 1700 a. c, fecha en la que se corresponde con los primeros hallazgos en la isla de Creta, hasta el año 1453, con la conquista de Constantinopla, por los turcos otomanos, que es el momento en que se pone fin a un largo monopolio por parte del estado . A partir de este momento el papa Paulo II decreta una modificación sustancial en la tintura de los paños de los altos dignatarios de la iglesia, comenzando a utilizarse el kermes, colorante animal de origen mediterráneo, en detrimento del murex, que resultaba más económico.

- Murex Brandaris-
Por tanto durante la Edad Media, se generalizo el Kermes, ocupando un lugar semejante al que el murex había tenido en tiempos antiguos. La sustancia colorante que contiene, ácido kermésico, se obtiene de las hembras fecundadas de los insectos Kermes ilicis L. y Kermes vermilio Planchón, parásitos de la encina y de la coscoja, respectivamente. Desde la desaparición del Murex en la alta Edad Media, hasta la total aceptación de la cochinilla en el bajo Renacimiento, el Kermes fue la materia tintórea por excelencia de los rojos de lujo.
En época antigua fueron varios los enclaves costeros del Norte de África, principalmente el área constituida por la Mauritania Tingitana, que era aquella antigua provincia romana situada en el extremo occidental de la costa africana del mar Mediterráneo. La purpura procedente de África gozo de gran fama, gracias al impulso que le imprimió el monarca mauritano Juba II, el cual mando construir ciertas factorías en un lugar idóneo para su explotación (Islas Purpurarias), citadas por algunos autores clásicos como Plinio, y que al parecer solían ser frecuentadas tanto por visitantes procedentes tanto de Lixus como de Gades, con el claro objeto de explotar sus recursos, entre ellos el murex.
En este sentido, no debemos obviar el hecho de que las Islas Canarias se dedicaran a tal empresa. Estas islas ofrecían a los fenicios un sinfín de productos, como maderas nobles, sangre de drago, ámbar, conchas y posiblemente la púrpura. Según la Historiografía, la flota del rey Salomón, en su famoso periplo africano, fue guiada por expertos marinos fenicios, y visito el archipiélago canario, llevando a su regreso, entre otros muchos productos, la púrpura canaria. Debemos tener en cuenta que en las Islas Canarias y en la costa africana, las especies tintóreas (Murex cornutus y otras) son más bien escasas y residen en profundidades de más de veinte metros, ello nos hace dudar de que los fenicios extrajeran la púrpura de unos moluscos tan inaccesibles. Por ello es probable que el preciado tinte lo obtuvieran de un liquen de color negro, la Orchilla, muy abundante en las islas de Lanzarote y Fuerteventura.
Estas dos islas, como ya se menciono anteriormente, fueron conocidas posteriormente por Plinio como las Purpurarias y en ellas puso en marcha el rey Juba de Mauritania sus factorías tintóreas en el siglo I d. C.

-Provincias romanas de Mauritania Tingitana, Mauritania Cesariense y Numidia-
Por otro lado, la explotación de la púrpura, por parte de las ciudades del “Circulo del Estrecho”, sobre todo en las costas del sur peninsular, (en Málaga, en Torre del Mar, contamos con los restos de una factoría, Toscanos, que al parecer estaba dedicada a la producción de la purpura, a tenor de la enorme cantidad de restos de moluscos hallados en ella) está lo suficientemente acreditado como para afirmar que tuvo una importancia de primer orden en la economía productiva de dichas ciudades.
No obstante, al analizar la industria de la purpura en este área, nos encontramos todavía con un problema ya habitual, como es la poca información de la que se dispone al respecto, ya que aun son escasos los yacimientos arqueológicos escavados que hayan proporcionado vestigios categóricos que apunten certeramente a zonas industriales de producción de la purpura. A pesar de ello la extraordinaria ubicación geográfica y el entorno natural y marino que ocupan las ciudades del “Circulo del Estrecho”, con Gades y Lixus, como los dos grandes centros, nos lleva a pensar, que junto a la industria de la sal y derivados de la pesca, la purpura jugara un papel muy importante en la economía de estas ciudades. (C. Wagner).
Si bien es cierto que de la producción de purpura que tenía lugar en las ciudades de la costa atlántica marroquí, solo disponemos de datos de época romana, es inevitable suponer que esta industria ahondara sus raíces en la tradición feno-punica. En relación a esto, contamos con datos aportados por Pomponio Mela, o Plinio que destacan la buena calidad de la purpura de Getulia.
Por lo tanto, el conocimiento que tenemos actualmente de esta industria es escaso, y solo manejamos algunos datos estructurales sobre los talleres, herramientas, proceso de elaboración etc. Tampoco podemos afirmar que, en el área del “Circulo del Estrecho”, existieran talleres exclusivos dedicados a la industria de la purpura (baphia), sino mas bien, se incluiría en un entorno industrial más complejo, consagrado a la fabricación de salazones y salsas de pescado. Como afirma la Dra. Pilar Fernández Uriel, existe la posibilidad de la utilización de las factorías salazoneras en la fabricación de la purpura, ya que básicamente, ambas industrias necesitan de una infraestructura semejante y presentan unas necesidades muy similares. (Fernández Uriel, P).
Esto puede ser un indicativo importante, a la espera de nuevos estudios, de que entre las actividades pesqueras de esta industria se incluyera también la captura de los múrices, ocupando un lugar destacado en la economía marítima de las ciudades que conformarían el “Circulo del Estrecho” .
Algunos autores como M. Ponsich, defienden la posibilidad de que las factorías de salazones de Lixus, se dedicasen durante la estación buena a la conserva de pescados, y a la industria de la purpura durante el invierno, como parece indicar el colorido rojizo de algunas de sus paredes, hecho este, que se vería reforzado por la gran cantidad de conchas de murex, recogidas en torno a estas factorías. Este dato es importante, ya que un elemento que puede resultar revelador para comenzar a localizar este tipo de industria es la presencia de concheros que por su elevada concentración, sirvan de orientación y elemento indicador de la presencia de una factoría de purpura.
Así mismo existió una industria muy importante dedicada a la purpura en el Mediterráneo Central y Oriental y los productos resultantes gozaron de gran prestigio en época Helenística y en época romana. También fue una industria muy popular en el occidente Atlántico, como lo demuestran varias inscripciones halladas en Gades, de época romana, donde hace referencia al comerciante de purpura (purpurarius).
Autores clásicos como Estrabon, o Plinio, describen las actividades pesqueras y la producción de purpura en el Archipiélago Balear, tratándose de un lugar ideal para este tipo de industria dada la abundancia de múrices. En esta dirección, la arqueología ha aportado una valiosa información sobre la producción de purpura en occidente, destacando el Castillo de la Duquesa (Málaga), el casco antiguo de Cádiz, Punta Umbría (Huelva), Ibiza, Mallorca, o el Algarve portugués, muchas de estas fabricas son de producción romana.
En el yacimiento del entorno al Castillo de la Duquesa (Malaga), apareció una zona industrial organizada en dos áreas, la primera se organiza en torno a un patio central enlosado a base de lajas de piedra. En esta zona encontramos una serie de piletas y diferentes estancias. Más al sur, y dividido por un muro, apareció otro patio y una zona de almacenaje. En los trabajos realizados en 1987, salieron a la luz una nueva zona industrial cuyas piletas conservaban restos de un tinte rojizo y conchas de murex, siendo muy posible un doble uso de este núcleo industrial, por un lado la fabricación de salazones y por otro la industria de purpura.

- Yacimiento arqueológico Entorno del Castillo de la Duquesa (Manilva, Málaga)-
En la ciudad hispanorromana de Carteia, en la provincia de Cádiz, se excavo entre los años 2003 y 2006, un taller de purpura tardo romano. En los trabajos dirigidos por J. Blázquez, L. Roldán, D. Bernal y J.J. Díaz, se pudo documentar los restos de un conchero del siglo IV d. c. En este yacimiento se pudo excavar una serie de dependencias empleadas en la explotación de los recursos pesqueros, un centro alfarero, donde se fabricaba las ánforas para el envase de salazones, un embarcadero, una factoría de salazón y una necrópolis, datado desde finales del siglo I a. c al s. VI d. c.
Los datos proporcionados por las fuentes literarias, amén de la privilegiada situación de Carteia en el ámbito del “Círculo del Estrecho”, permitían intuir la existencia de talleres de producción de púrpura: no olvidemos la importancia y fama de la púrpura getúlica, manufacturada en la Tingitana (JODIN 1967; TEJERA y CHÁVEZ 2004), cuya cercanía geográfica no debe ser olvidada. (D. Bernal, L. Roldán, J. Blázquez, J. J. Díaz y F. Prados).

- Detalle de uno de los niveles del conchero hallado en la factoría de Carteia-
Estrabón, en su Geografía, III, 2,7, dice;
“..Dícese que en Carteia se han hallado bucinas y múrices que pueden contener hasta diez cotilas...”
También en la ciudad gaditana de San Fernando, se pudo excavar un yacimiento sito en la C/ Luis Milena, del cual y a pesar de ser conocido desde hace más de dos décadas, arrojaba datos de tipo indirecto (García Vargas, 2004). En febrero de 2007 se llevo a cabo una excavación parcial de parte de un conchero, datado a finales del siglo III a. c, que se relaciono con lo que fue un taller de púrpura. Este trabajo llevado a cabo por el Museo Histórico Municipal de San Fernando, y coordinado por D. Bernal, A.M. Sáez y M. Bustamante, hizo posible documentar un gran número de ejemplares de conchas así como artes de pesca en metal.
En general, estas factorías o talleres debían por lógica , estar localizadas en puntos costeros, ya que la manipulación de la materia prima, en este caso el murex, requería su conservación en vida del molusco, ya que era la manera de que el tinte resultante no sufriera alteraciones significativas en su acabado, como ya informaba Aristóteles en su Historia animalium.
El proceso que se seguía para la obtención del producto, era demasiado largo, elaborado y costoso, y esto era lo que hacía de extraordinaria la industria de la purpura, esa dificultad de producir grandes cantidades de colorante fácilmente, ya que cada murex proporcionaba una mínima cantidad de tinte, lo que condujo a esta especie tan concreta de molusco al borde de su desaparición.
No sería aventurado pensar en la existencia de viveros o criaderos, dado la importancia de esta industria, como se puede desprender de la obra del escritor agronómico gaditano Columela (siglo I d. c). El resultado, una vez obtenida la tintura era unos ricos paños de color purpura, muy apreciados en todo el mundo antiguo. Esto explica el alto coste que tan prestigioso colorante llegaba a alcanzar en todos los mercados, lo que unido a su elevada demanda lo convertía en un producto imprescindible, sobre todo entre las clases adineradas. Todo el proceso industrial se llevaba a cabo en talleres adecuados por operarios expertos y buenos conocedores de la técnica.
Por último hacer mención al uso de otro tinte de procedencia vegetal, que para el teñido de paños hacían uso los fenicios ante la deficitaria obtención del murex. Era la conocida como “falsa purpura fenicia”. Los tintes obtenidos así daban como resultado unos paños teñidos de menor calidad que el conseguido por el murex, pero a pesar de ello se obtenía un colorido de gran belleza.
En el entorno del “Circulo del Estrecho” concretamente en Cádiz, se ha relacionado la existencia de un árbol muy característico, el drago (del origen de su presencia en Cádiz, es otra cuestión lejos de la que nos ocupa), con la obtención de un tinte rojizo obtenido de su raíz que se empleo en época fenicia como tinte y que se conocía como sangre de dragón. De este árbol se obtenía una especie de resina de color rojizo y se empleo ampliamente como tinte en el Mediterráneo en época Antigua y Media.

- Drago de las Puertas de Tierra. (Cádiz) -
Existe la teoría de que de esta especie vegetal típica del Bosque seco Mediterráneo, presente en la Macaronesia, particularmente de las Islas Canarias, pero cuya mayor población se encuentra en el oeste de Marruecos, se obtenía el tinte necesario para teñir las telas en ciudades como Gades. Según Antonio Tejera Gaspar (Universidad de la Laguna, Tenerife);
“La existencia del drago gaditano y la representación de uno de estos árboles en un relieve samio del s. VII a .C, me han permitido plantear algunas cuestiones sobre esos otros tintes de origen vegetal, de los que se extraía una resina para la fabricación de colorantes, conocida tradicionalmente como "sangre de drago", y que se preparaba del modo siguiente: en el tronco se hacen una serie de incisiones, mediante las que exuda un líquido que al entrar en contacto con el aire se solidifica, adquiriendo un color rojo oscuro. Después de secarse es reducido a polvo, hasta tomar un tono rojo carmín. Con él se preparaban barnices y pinturas utilizadas comúnmente para embellecer vidrios, daría color rojo al mármol, o con su barniz enrojecer las maderas, como del mismo modo suponemos que debió usarse en la Antigüedad”.
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Comentario por Victor Bejega García el abril 26, 2012 a las 4:42pm Es muy interesante. De todas formas, existe una amplia variedad de especies malacológicas para la obtención del tinte y, algo a tener muy en cuenta, no todos los concheros en los que aparece "púrpura" son vinculados a la obtención del tinte, ya que también se utilizaba el molusco para el consumo alimenticio y como cebo de pesca. En los concheros galaicos del NW peninsular tenemos varios ejemplos.
Normalmente, tal y como comentas en el articulo, la extracción del tinte implica la ruptura de la concha, por lo que suelen aparecer grandes cantidades de conchas de este molusco con patrones de ruptura muy similares. Asimismo, suelen aparecer asociados todo un conjunto de estructuras de la factoria de obtencion del tinte.
Creo recordar algunos estudios muy buenos para Creta y el Egeo, donde tenian ubicadas las distintas partes de la factoria con los procesos asociados.

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© 2013 Creado por Aníbal Clemente Cristóbal.
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