Red Española de Historia y Arqueología
IV. Su padre es el Sol y su madre la Luna. El Viento lo lleva en su vientre. Su nodriza es la Tierra.
El que vamos a analizar a continuación es un enunciado interesante. El texto parece hacer referencia a un objeto. Un objeto creado por dos elementos tan contrarios como el Sol y la Luna, y que es contenido y llevado por el viento para alojarlo en la Tierra, que lo contiene y conserva como una nodriza.
Muchos investigadores de la Tabla Esmeralda defienden que es otra referencia a la energía cósmica, al elemento fundamental que creó y mantiene todos los seres de nuestro planeta, y posiblemente sea una buena lectura, ya que leyéndolos en clave cuántica,como ya he afirmado en más de una ocasión, muchos de los enunciados de la Tabla Esmeralda cobran sentido. Sin embargo es posible ver otros elementos religiosos, cosmogónicos e incluso políticos que no son nada despreciables y que deben ser seriamente tomados en consideración si lo que se pretende es una compresión completa y práctica del texto que estamos estudiando.
Para ello vamos a recordar lo importante que fue el texto atribuido a Hermes Trimegisto para la alquimia medieval y renacentista, ya que para ellos se trataba de la descripción de la Piedra Filosofal. Este objeto, más allá de la leyenda con la cual se ha adornado después, era capaz de convertir cualquier cosa con la que entrara en contacto en aquello que su poseedor deseara o necesitara, pues contenía en su interior la esencia de todo lo creado. Por ello fue buscada en su tiempo por toda Europa y por todo el mundo conocido por nobles, reyes, filósofos y científicos.
La pregunta que me surge a continuación es si en el Antiguo Egipto este enunciado tenía el mismo sentido, y si también existió una búsqueda similar en ese sentido. También parece interesante tratar de descubrir dónde esta el germen de todo ello. Para descubrirlo tenemos que volver a recordar el relato de la Creación comentado en el capítulo anterior . Del Nun surgió una montaña, en la cual cuatro dioses: Ra (el Sol), Nut (la Luna), Shu (el Viento) y Geb (la Tierra) unieron sus poderes para crear un objeto, la piedra benben, que contuviera la esencia de todas las cosas que debían ser creadas en la Tierra, y que repartió por el mundo el ave Bennu llevándola en sus garras.
Tenemos pues un objeto, la piedra benben, cuyas propiedades son casi las mismas que las de la Piedra Filosofal,y cabe preguntarse ahora si todo el texto de la Tabla Esmeralda girará a partir de ahora de hablar de sus posibles cualidades. ¿Creían los egipcios que la benben aún se encontraba en algún lugar de la Tierra y que quien la encontrara y poseyera adquiriría poderes mágicos que le otorgarían las capacidades humanas y divinas de un faraón?. ¿Para quién esta escrito el texto?.
Acerca de la piedra benben hay muchas teorías. En el arte egipcio tenemos sus influencias: los piramidiones (casi todos perdidos) que remataban la cúspide de las grandes pirámides. Eran realizados con piezas de cuarzo bellamente pulido para que brillara a la luz del Sol y diera a los antiguos egipcios una de las imágenes más místicas e impresionantes que podrían darse: la piedra benben luciendo majestuosa, cargada del poder del sol, del alto Ra, sobre la montaña primordial que es la cuna de toda la vida y además es el lugar donde el alma del faraón va a reunirse con sus iguales, los dioses.
Pero el texto que estamos estudiando no se acaba aquí. Aún hay preguntas sin respuesta.

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© 2013 Creado por Aníbal Clemente Cristóbal.
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