REHA

Red Española de Historia y Arqueología

Luis del palacio

Ser cronista de un proyecto tan importante como el de la excavación de la tumba del visir Amen Hotep Huy, coetáneo de dos grandes faraones de la historia egipcia, Amen Hotep III y su hijo Amen Hotep IV, Akhenaton, me devuelve a la ribera occidental de Luxor un año después.

El equipo que dirigen los profesores Martín Valentín y Teresa Bedman llevan trabajando desde finales de septiembre en la concesión arqueológica que el gobierno egipcio aprobó para el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, entidad que coronó la restauración y consolidación de la capilla de Sen en Mut, tras ocho años de esforzado trabajo.

En la temporada anterior (la primera) se procedió a la apertura de la tumba de un personaje cuya importancia está fuera de toda duda, teniendo en cuenta el cargo que ostentó (“visir” equivaldría a “primer ministro”) pero de cuya vida realmente se conoce muy poco. Parece evidente que el momento de turbulencia política que vivió el país del Nilo entre la entronización definitiva de Amenhotep IV y la puesta en práctica de sus ideas visionarias (ideas que lo llevarían a cambiar de nombre por el del disco solar (Aton), y a mancillar al poderosísimo clero tebano, desposeyéndolo de sus privilegios y trasladando su capital a un lugar casi inverosímil, situado en la zona media de Egipto) influyó de manera decisiva para que la historia del poderoso visir Amen Hotep Huy cayera en el olvido. Y esta falta de datos sobre quién fue o qué hizo equivale casi a una condena que su Ka arrastra desde hace más tres milenios.

La labor de los egiptólogos y arqueólogos encargados de excavar la tumba 28 del cementerio de Assasif, junto al templo de Hatshepsut, consiste en dotar de hechos biográficos a quien es, de momento, sólo un nombre ligado a dos reinados fundamentales en la Historia de Egipto.

Assasif está situado al este de Deir El Bahari, a unos pocos centenares de metros del templo de Hatshepsut. La necrópolis está dominada por el edificio de la misión arqueológica polaca, una construcción de estilo colonial que es uno de los pocos edificios hasta ahora respetados por las implacables “bulldozzers” con las que el gobierno egipcio parece decidido a crear un parque temático, un “Disneyland faraónico”, en un paraje donde antes hubo vida: casas, fábricas de artesanía en alabastro, pequeñas mezquitas, tenderetes, rebaños de cabras… Nada de eso va quedando y, como ya comenté en otra crónica, el ejemplo más notable de esta destrucción sin sentido fue la del poblado de El Qurna, pequeña aldea cuyos habitantes se dedicaron afanosamente, durante muchos años, al pillaje de tumbas. De ella provenía Abd El Rasul, su más famoso ladrón, que tras ser arrestado pocos años antes de que acabara el siglo XIX, condujo a los investigadores hasta el “cachè” o escondrijo que albergaba las momias y gran parte del ajuar y los tesoros de casi veinte faraones y reinas de la Dinastía XVIII.

La jornada de excavación comienza a las 6,30 de la mañana. A esa hora se encuentran los dos equipos: el de los técnicos y especialistas y el de los que ponen la mano de obra local, levantando toneladas y toneladas de piedras y cascotes que son extraídos poco a poco de la tumba. Todo es cribado; nada queda por examinar. Y todos los objetos que merecen ser estudiados son primero examinados y catalogados y después almacenados en una tumba abandonada, situada unos veinte metros por encima de la excavación. A través de un tortuoso sendero se conecta la entrada a la tumba de Amen Hotep Huy con lo que podemos llamar “sala de catalogación y examen”, que es por donde pasan todos los objetos (fragmentos de sarcófago, cerámica, piedras con jeroglíficos, ushebtis, momias y todo tipo de objetos) antes de ser colocados en el almacén, que está justo en la parte posterior. Esta sala no es más que una tienda rectangular formada con cuatro o cinco postes a cada lado, sobre los que descansa una estera que cubre el techo y dos cuartas partes de la estructura. En esta improvisada oficina trabajan cada día tres o cuatro personas, inmersas en la tarea de crear un cierto orden en el caos: las momias o los fragmentos de ellas son liberadas de residuos y a continuación empaquetadas para un estudio posterior; cada fragmento es dibujado y “siglado”; es decir, se le adjudica un código que describirá exactamente en qué lugar de la tumba fue encontrado, su tamaño en centímetros, el tipo de material etc. Posteriormente todo es fotografiado con gran precisión.

Resulta casi imposible calcular la cantidad de metros cúbicos que habrá que remover de la tumba durante las próximas temporadas; y mucho menos saber las sorpresas que yacen escondidas entre las toneladas de cascotes acumulados en el sepulcro. De momento han aparecido momias de la época ramésida (algunas en bastante buen estado) lo que indica que el lugar fue reutilizado como enterramiento en épocas posteriores a la inhumación del visir. Otra cuestión es la que se refiere al saqueo de la tumba; a lo cual me referiré en una próxima entrega de mi crónica.

Hoy, 16 de noviembre, comienza el Aid El Adhaa, la “fiesta del cordero, celebración religiosa que se considera segunda en importancia después del Ramadám. Durante cuatro días la excavación permanecerá cerrada, tiempo que aprovecharemos para viajar hacia el Norte, a Tell El Amarna, lugar elegido por el “faraón hereje” para edificar su capital Akhetaton, “El Horizonte de Atón”.

Vía: www.diariosigloxxi.com
VIDEO RELACIONADO:

Visitas: 113

Etiquetas: Amen, Egipto, Hotep, Huy, III, Visir, arqueología

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de REHA para añadir comentarios!

Participar en REHA

CURSOS CIEMAD

Recomendamos

Suscríbete a la REHA

Introduce tu Correo Electrónico y suscríbete a las Noticias de la Red Española de Historia y Arqueología:

Cortesía de FeedBurner

Apoya a la REHA

Apadrina a la Red Española de Historia y Arqueología
Apadrina a la REHA
Ayuda a la Red Española de Historia y Arqueología a través de Paypal.

Estadísticas

Top de Historia Webring
Join | Ring Hub | Random | Prev | Next

© 2014   Creado por Aníbal Clemente Cristóbal.

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio