Red Española de Historia y Arqueología
El libro V de la obra citada es lo que se conoce como Códice Calixtino. Su autor, Aymeric Picaud, probablemente nunca recició el encargo del papa Calixto para redactarlo, pero si así lo hacía constar al principio, no cabe duda tendría una aceptación y credibilidad mayor. La obra no es solo una joya bibliográfica, sino un documento histórico de interés incalculable. Ya ha sido dañado por algún desaprensivo con anotaciones sobre el propio códice, ha estado mal custudiado, no ha recibido las atenciones bibloiográficas adecuadas y el Estado debiera poner los medios para su protección.
Considarada la primera guía para peregrinos medievales, está llena de información valiosísima sobre temas religosos, pintorescos, paisajísticos, poblaciones, iglesias, puentes y caminos, costumbres, personajes; en definitiva, la información que facilita es de una importancia capital. ¿Va a seguir expuesto al robo o a la desidia?
El arzobispado de Santiago ha demostrado su incopetencia en materia tan delicada como la custodia y tratamiento de bienes documentales. El Códice no es patrimonio de la Iglesia católica, aunque sus autoridades aí lo crean, es patrimonio de a humanidad, aunque no exista una declaración formal sobre el particular. El episodio por el que un electricista, enfadado porque se prescindió de sus servicios se llevó el Códice a su garage, además de grotesco, tiene mucho de preocupante y no se puede despachar con unas pocas noticias de prensa.
La Universidad de Santiago y las demás, el Ayuntamiento y la Xunta de Galicia, el Gobierno de la Nación y las autoridades del Consejo y de la Comisión Europea debieran tomar cartas en el asunto. La Iglesia ha dejado que se perdieran no solo edificios de interés histórico y artístico relevantes, sino multitud de objetos que han sido robados de las iglesias y de los archivos parroquiales, muchos de los cuales da pena verlos. Si un investigador quiere consultar uno de estos archivos -al no estar centralizados por el simple capricho del párroco- el oblispo le extiende un papel conforme "no tiene inconveniente" en que se produzca la consulta. Muchos párrocos, que saben algo de derecho canónico, hacen caso omiso y no facilitan los documentos a los investigadores.
¿Cuando va a poner remedio a esta situación el Estado? ¿Como es posible que el arzobispo y el presidente del Gobierno manoseen el Códice unos minutos y aquí no ha pasado nada. Incluso ha servido para que un mérito policial se lo atribuyan los responsables del desaguisado. Pásese el Códice, así como todas las obras de valor determinado, a las bibliotecas y archivos nacionales para ser tratados profesionalmente por personal especializado.

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© 2013 Creado por Aníbal Clemente Cristóbal.
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