REHA

Red Española de Historia y Arqueología

EL RIO DEL OLVIDO (ALBERTO MANUEL CUADRADO ROMÁN).

         El historiador Pedro de Medina escribió en 1549 una crónica histórica a la que tituló Libro de grandezas y

cosas memorables de España. Se cuenta en dicho libro, en relación con la ciudad del Puerto de Santa María,

el origen del nombre del río Guadalete. Y refiere esto:

        "… Alli q llegados a la ribera dl río…se perdonaron y pusieron en concordia: jurando q jamás allí cartagineses

como griegos…tedria memoria de las cosas pasadas…y levantaron un mármol o padrón…El rio donde se juraron

a aquellos conciertos fue llamado el rio Lethes, que quiere dezir en griego Agua de Olvido…hasta que los

moros africanos le llamaron Guadalete…".

        Este hecho siempre se ha considerado carente de cualquier base histórica, una leyenda. ¿Una leyenda? El

escritor romano Macrobio en su obra Saturnalia (Saturnales I 20, 12) escribe :

"Nam Theron, rex Hispaniae citerioris, cum ad expugnandum Herculis templum ageretur furore instructus exercitu navium, Gaditani ex adverso venerunt provecti navibus longis".

       Este relato del siglo V de nuestra era (hacia el año 430 d.C.) nos informa de una guerra

entre tartesios y fenicios y de un rey, Theron, del cual nos dice Schulten (el gran investigador de Tartessos):

"Theron debe ser rey de Tartessos, puesto que la ofensiva partió de los vecinos de los gaditanos, y en esta

región tan sólo había una potencia marítima: Tartessos…" (A. Schulten, Tartessos, Espasa-Calpe, p. 72).

El relato de Macrobio nos habla de una gran batalla naval entre la flota de Terón (Theron) y la flota fenicia

con base en Gades (Cádiz). El combate naval fue largo y el resultado indeciso, hasta que los fenicios

incendiaron las naves tartésicas ("improviso igne") mediante algún tipo de arma ("aparuisse sibi leonis proris") colocada en las proas de los barcos, tal vez una suerte de "fuego griego" como el que fue usado siglos después por la flota de Bizancio.

      Los fenicios (tirios), que fundaron Gades hacia el primer milenio a. C., causaron graves problemas al por

entonces decadente imperio "occidental" tartésico. La llegada de navegantes griegos a esta zona, que se

convirtieron en valiosos aliados de Tartessos (jonios y focenses), acentuó la rivalidad económica y el

resultado fue la guerra.

    La guerra de Terón fue una gran derrota de la coalición greco- tartésica, a manos de la coalición púnico-

fenicia. Estrabón recoge que hacia el año 800 a.C. Tartessos tuvo que pagar tributos a los tirios.

Probablemente fue el resultado de lo que nos cuenta Macrobio, y de esa

"memoria de las cosas pasadas" del relato de Pedro Medina, y por el que se puso nombre al río. Pero el texto

de Macrobio nos da muchas pistas. Algunos autores sostienen que Terón es el nombre helenizado del rey

tartésico Gerión. En cualquier caso sugiere un intenso proceso de helenización de toda la zona.

La abundancia de topónimos griegos en esta margen de la bahía (Sinus Tartessicus), nos habla de la importancia que para los griegos tenía el río Guadalete: el río "Lethes" (el río "del olvido"), que se encontraba en el extremo occidental (el de los confines del océano, adonde, al decir de Homero, Odisea X 502, "nunca nadie llegó en su negro navío"); un río homónimo, por tanto, de aquel río mitológico del Hades que surcaba el barquero Caronte (junto con la Estige, el Aqueronte, el Cocito o el Piriflegetonte).

   Por su parte, la cita más antigua (aunque la identificación es discutida) que puede invocarse sobre la existencia de la

ciudad de Jerez, está en griego:

"Xera: pólis perí tàs Herakleíous stélas". Corresponde a un autor griego contemporáneo de Platón, Teopompo

(luego citado por Estéfano de Bizancio en el siglo V d.C.). Gracias a Teopompo sabemos que Jerez ("Xera")

era una "polis", una ciudad griega. Una de las ciudades del entorno próximo, el Puerto de Menesteo (en

Estrabón), se relaciona lógicamente con Menesteo, rey de Atenas y héroe de la guerra de Troya

(Menestheús). Pero no sólo eso.

   Las pruebas arqueológicas confirman en buena medida las fuentes históricas

(como ha estudiado el profesor Montero Vítores). En el Museo Arqueológico de la ciudad de Jerez, se

encuentra el célebre casco griego del siglo VII a.C. (al que varias veces nos hemos referido en esta sección),

hallado precisamente… en el río Guadalete, frente al monasterio de la Cartuja. Recordando a Schulten: "Sólo

cuando Andalucía haya encontrado su propio Schliemann revelará el arte tartesio su esplendor

repentinamente y en forma sorprendente como Troya o Creta".

       Otro autor, Silio Italico, en un poema del siglo I,Punica, nos confirma la existencia de Terón. Es más, en el libro XVI de su gran poema épico sobre la guerra púnica, aparece la referencia escrita más antigua con el nombre del río Guadalete : "et Theron, potator aquae, sub nomine Lethes…" (XVI 476). Este es el río del que nos habla Pedro de Medina, el Guadaletepuesto en relación con el personaje, Terón, que menciona Macrobio. En el poema aparece además Terón relacionado con los tartesios "Tartessos fratrem medio Therone premebat" (XVI 507). También aparece

relacionado con los tirios de Gades y con la batalla naval: "hos Tyria misere domo patria inclita Gades" (XVI 467).

        De manera que tenemos confirmado el relato de Pedro de Medina por dos fuentes clásicas distintas.

Entonces, ¿por qué Estrabon menciona un río del Olvido,Lethes, en Galicia (Geografía III 3, 4-5)? Como nos cuenta el historiador Apiano (Iberia 71-72), el general romano Décimo Junio Bruto salió en persecución de los lusitanos tras la muerte de Viriato, invadiendo Galicia.

     Llegados al río Limia, los soldados se amotinaron porque pensaron que si lo atravesaban se olvidarían de sus

familias y de sus propios nombres ("flumen Oblivionis"), identificándolo con el mítico Lete del Hades. Por eso

también dice Estrabón en el pasaje citado: "Después hay otros ríos, y luego de estos, el Lethes, que unos

llaman Limia y otros Belión".

      Una posible explicación la da el historiador A. Guerra, identificando el río Leza, muy próximo al Limia, con su

nombre medieval Letia, y su posible identificación con el Lete de Estrabon. De manera que ya existía en la

zona un río de nombre similar que los romanos identificaron como el río del Olvido (Letia-Lete).

            La otra explicación nos la da el padre Martín de Roa en su libro Santos Honorio, Eutichio, Estevan, Patronos de Xerez de la Frontera. Nombre, sitio, Antigüedad de la Ciudad… año 1617. En este libro se hace eco del estudio realizado por el padre Martín del Río. Su obra, que escribió a lo largo del siglo XVI en la Universidad de Lovaina, se encuentra en la actualidad en la Universidad de Illinois.

Martín del Río formula la que denomina "Medinae coniectura", la "conjetura de Medina".

La hipótesis que propuso Pedro de Medina (al que citábamos al principio) es que hubo dos ríos con el mismo nombre,

Lete, en la antigüedad, basándose en la obra de Claudiano: "Propter hoc flumen Pluto apud Claudianum inquit: Sunt altera Lethes flumina".

       Sin embargo, para ser sinceros, el apoyo en el texto de Claudiano (El rapto de Proserpina II 218-219)

no nos parece correcto (de hecho las ediciones modernas presentan "sunt altera Lethes numina"; con la lectura "numina", "divinidades"en vez de "flumina", "ríos") ni realmente necesario, contando como contamos con las otras fuentes y testimonios que hemos aducido.

     Para hacer honor a su nombre, diríamos, el "río del Olvido" permanecería largo tiempo "olvidado". Pero eso

será tema de otro artículo.

             El historiador Claudio Sánchez-Albornoz, en sus Estudios Polémicos escribió que "…Táriq y Rodrigo

lucharon en el Wadi Lakka, o lo que es igual, en el Guadalete…". Para ello enumera a los historiadores y cronistas árabes en los que basa su afirmación (al-Waqidi, Ibn Habib, Ahmad al-Razi, Ibn al-Qutiya, Ibn Hayyan, Ibn al-Ator, Ibn al-Abbar, Ibn Idari, al-Nuwayri,Ibn al-Jaatib, al-Himyari y al- Maqqari).

Parece evidente que la llamada "Batalla de Guadalete", ocurrió en un lugar llamado Wadi Lakka. Y el propio Sánchez-Albornoz afirmaba: "…es anticientífico rechazar su testimonio sin alegar una sólida razón…".

      La frase de Sánchez-Albornoz se inscribía en una polémica histórica en la que algunos autores (Vallvé entre

otros) defendían que dicha batalla no había tenido lugar en esta parte de la península, sino en otro lugar (en

Murcia, Sangonera).

    No obstante, un de las claves está, en mi opinión, en si el Wadi Lacca y el Guadalete son, o no, un mismo río:

el escenario principal de la batalla que selló el destino de la Hispania visigoda. Personalmente opino que no,

que se trata de dos ríos diferentes y de dos nombres distintos y trataré de demostrarlo, lo más

"científicamente" posible.

     Emil Hübner, epigrafista y arqueólogo, autor del Corpus Inscriptionum Latinarum, escribió en

1900 una misiva a la Real Academia de la Historia en la cual

ponía en duda que se tratara de un mismo río: "…Lacca… conservado en el del río Guadi Lacca o Guadalaque

de los Árabes, el célebre Guadalete. Propongo esta confrontación con toda reserva, no pudiendo juzgar ni

sobre la autenticidad de la forma árabe, ni sobre la posibilidad de su transformación en el nombre actual…

Berlín, marzo de 1900".

      José Antonio Conde, conservador de la Biblioteca Real, fue un consumado arabista que realizó numerosas

traducciones de antiguos manuscritos. En 1799, compiló una serie de crónicas del geógrafo del siglo XII al-

Idrisi, en un libro que tituló Dikru al-Ándalus, Descripción de España de Xerif Aledris, conocido por el Nubiense.

Este geógrafo e historiador musulmán, nacido en el año 1100 d.C., en Ceuta, hizo una compilación de otras crónicas,

sin duda muy anteriores. Pero su mayor aportación fue un inmenso mapamundi, único en su época, compuesto de 70

mapas, la Tabula Rogeriana, probablemente inspirado en la obra de Ptolomeo. La crónica del al-Idrisi recoge

el testimonio de otro autor, Alketib, o Ben Alketib, o Ben Alcutia. Este gramático, de la corte de Abderramán III

(912 d.C.), escribe: "…salió contra las hueste musulmanas, y peleó con ellas Edhrik, rey de Arrum, y fue con él

el combate sobre NAHR-LED de los términos de XERIS, y fue muerto en ella, y se consiguió la conquista del

Ándalus…".

    Edhrik es, desde luego, Rodrigo; Arrum significa Grecia (genéricamente, todo lo occidental); Xeris es Jerez y el

término Nahr significa río. Por tanto, tenemos una crónica árabe que habla del río LED. Parece obvio, como

vimos la semana pasada, que el hidrónimo Led está relacionado con la raíz griega de la palabra Lethe

(Olvido), y por tanto, se refiere al nombre antiguo propio de dicho río. Pero no es la única crónica en que

aparece dicho nombre.

       La Crónica de Ahmad ibn Muhammad al-Razi, hacia el año 950 d.C., más conocida como la Crónica del Moro

Rasis, es la segunda fuente escrita que apoya la preexistencia en la zona de un río con el nombre de

Guadalete. Esta crónica, cuyo original se ha perdido, es citada por el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada.

Conservamos de ella una traducción castellana de principios del siglo XV. Dice lo

siguiente:

"…et el término de Xerez Sadunia…et dende nace un rrio que llaman Let…".

Del relato de Rasis se hace eco también el padre Martín de Roa, quien en su libro

Santos Honorio, Eutichio, Estevan, Patronos de Xerez de la Frontera. Nombre, Sitio, Antigüedad de la

Ciudad…año 1617 escribe: "…e nace un río que llaman Lec…". Y añade en una nota al margen "…El Códice de

Toledo dize Let, que es Lete, o Guadalete…".

      El Códice de Toledo también es conocido como la Historia Gótica y el Cronicón Toledano. Su verdadero nombre

es De rebus Hispaniae y es obra del arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada, en el siglo XIII, hacia

1243. Y dice lo siguiente: "…Vino (el rey Rodrigo) con su ejercito para resistir a los moros y llegó al río

Guadalete, que está cerca de Asidona, la cual ahora se llama Jerez…".

               El padre Enrique Flórez en su España Sagrada, escribe el nombre del río como "Les". Y no sólo eso; además Martín de Roa añade lo siguiente: "…En la Universidad, i la Santa Iglesia de Toledo, ai otros

dos Codices antiguos, q cótienen lo mismo, i en otro de la dicha Iglesia, no bien copiado a lo que parece, dize desta manera…e del nace un rio que llaman Ler…".

       Así pues, en todos estos testimonios (los aquí presentados y los aludidos en esos mismos documentos) aparece escrito o bien "Guadalete", o bien un nombre semejante al griego "Lethe" (según el caso, Let, Les, Lec, o Ler

Entonces ¿por qué se perdió el nombre original del río tras la conquista árabe? Como vimos arriba, el historiador

Sánchez-Albornoz afirmaba que la "batalla del Guadalete", ocurrió

en "Wadilacca", o lo que es lo mismo en "El Río del Lago" o el río de la ciudad de Lacca, hoy Los Llanos de

Caulina, zona situada a unos cinco kilómetros del centro del actual Jerez de la Frontera. Una posible

explicación es que los árabes asociaran el nombre del teatro principal de la batalla (Wadilacca) al nombre del

río principal de la zona (Guadalete) por razones de proximidad geográfica, ya que el Salado de Caulina

desemboca en el Guadalete. De esta manera en las crónicas posteriores sólo aparece el nombre del río Lakk

como el río más importante de la zona, por ejemplo la Crónica de Ibn Saíd.

       La prueba es que, cuando el Guadalete recuperó el nombre, siguió existiendo en la zona un río con el nombre

de Wadilacca, el Badalac. A este respecto, en el artículo publicado en esta misma sección el pasado 6 de

octubre, "De Lacca a los Badalejos. Las claves de un enigma", aportábamos un interesante mapa del año 1754, del

historiador Bartolomé Gutiérrez, con la localización del río Badalac. Igualmente esclarecedor es lo que escribe

Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la Lengua Castellana, del año 1673, refiriéndose al Guadalete:

"…Abraham Ortelio dize afsi. Est in Betica fluviolus, hodie Guadalete, dictus a Mauris Badalac…"; esto es, el

geógrafo y cartógrafo flamenco Abraham Ortelius, conocido como el Ptolomeo del siglo XVI, en su famoso

Theatrum orbis terrarum escribe: "…Hay un río en la Bética (Andalucía), hoy Guadalete, llamado por los moros

(Mauris) Badalac…".

 

FUENTE TEXTO:Alberto Manuel Cuadrado Román :"EL RIO DEL OLVIDO I Y EL RIO DEL OLVIDO II".

FUENTE IMAGEN:CARTOGRAFIA.

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Comentario por SONIA BARJA el enero 7, 2013 a las 9:38am

Hola Gilberto,gracias por aportar más información sobre el tema..

me parece muy bien compartir más puntos de vista..

SALUDOS

Comentario por gilberto soriano calvo el enero 7, 2013 a las 12:21am

La cita referida como entrada en este artículo debería, a mi juicio, ser complementada con la inmediata edición de la obra corregida y aumentada por Diego Pérez de Mesa, conocida como "Primera y segunda parte de las grandezas y cosas notables de España. Compuesta por el maestro Pedro de Medina vecino de Sevilla y ahora nuevamente corregida y muy ampliada por Diego Pérez de Mesa, Catedrático de Matemáticas de la Universidad de Alcalá". Esta edición es de 1595, según la Tasa que se aprobó por el escribano de su Majestad Miguel de Ondarza Zabala, el cinco de agosto de mil quinientos noventa y cinco, y que fue publicado en Alcalá en dicho año, en la imprenta del ya entonces fallecido Juan Gracian. En esa obra se recoge, en el capítulo XXII, folio marcado como "14"  ... y en relación a Andalucia, que  esa región que "decimos ahora Andalucia, como si la llamaran tierra fértil y deleitosa, y con razón, porque en esto parece que excede a todas las otras provincias del mundo, como diremos en su propio lugar, de donde tomaron ocasión algunos poetas de fingir que haya sido (que hayan estado) en esta tierra los campos Elíseos y las aguas Letheas cuyo nombre aún permanece en nuestro tiempo,. pues llamamos Guadalete un deleitoso rio, que pasa por lo más hermoso y apacible de esta tierra, donde pusieron los poetas aquellos Campos Elíseos... Esta transcripción recoge claramente el origen fingido de la noticia de Medina. Naturalmente, era fácil entender que asi fuera, dado que el mismo Medina y este glosador de su obra se fundamentaban en la obra de Florian Ocampo, cuya crítica, algo feroz, pero clarificadora, emite José Verea Aguiar en su Historia de Galicia. Que el rio Lethes sea el Limia u otro no tiene gran importancia en relación a lo discutido, sino el hecho de si el nombre del Guadalete, antes de la ocupación musulmana de la Península Ibérica, fue Lethes o cúal fue, pero resulta poco creíble, a tenor de los datos citados, que el Guadalete tuviera ese nombre antes de dicha ocupación. Por varias razones: primera, porque no consta que los recién venidos mantuvieran los nombres antiguos; segundo, porque el mismo Diego Pérez de Mesa, continuador y "ampliador" de la obra de Medina, refiere con claridad que es "ficción de poetas"; y tercero, porque en lo aducido en favor de dicho nombre no hay coherencia historiográfica suficiente, dado que se trata de especulaciones que relacionan afirmaciones poco seguras de autores muy discutidos que, además, ni siquieran confirman lo afirmado. El problema en la ciencia siempre es que las hipótesis tiene que resistir las pruebas que se aducen en su apoyo y las que se les opone, para verificar la tésis. En este caso, y vaya por delante mi respeto por el arduo trabajo del autor del artículo, entiendo que no hay suficiente base, y que lo aducido es puramente circunstancial.  

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