Desde noviembre de 2009 se puede visitar en Cancún un museo muy particular, ya que para hacerlo hay que vestirse un traje de buzo y usar bombonas de
oxígeno aire o un
esnórquel, se trata del
Museo Subacuático de Arte, y en él se pueden encontrar, entre los 3 y 6 m. de profundidad de las cristalinas aguas del Caribe mexicano, más de 400 esculturas, todas ellas obra del artista inglés Jason de Caires Taylor.
Las esculturas, elaboradas con materiales que facilitan la cría y desarrollo de corales, ocuparán un área de unos 150 m2, y su peso total alcanzará las 120 toneladas.



El propósito de este singular museo es tan sencillo como interesante: la promoción del turismo mientras se preserva la conservación del medio ambiente.


La siguiente fase de desarrollo comenzará el próximo año, en el que se convocará a artistas de todo el mundo para que aporten, trabajando sobre una idea concreta, su particular granito de arena.


Los promotores del Museo tienen previsto invitar al celebérrimo escultor
Fernando Botero a participar en el desarrollo del proyecto, algo que sería, bajo mi particular punto de vista, francamente interesante, ya que me gustaría poder ver una de sus peculiares obras bajo el agua -y entiéndase esto desde el mejor sentido de la frase-.
Referencias:
Cronista.com
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