El dolmen de Montelirio, recordémoslo, está enclavado en el entorno del plan parcial número cuatro de Castilleja de Guzmán y está caracterizado por un corredor de aproximadamente 39 metros de longitud, una cámara principal de 4,75 metros de diámetro y otra cámara secundaria de 2,7 metros de diámetro, bajo un túmulo de 2,75 metros de altura.
Se encuadra, por cierto, en las 779,16 hectáreas de los municipios de Valencina de la Concepción y Castilleja declaradas como Zona Arqueológica, al estar pobladas por múltiples vestigios de la antigua cultura que habitaba este sector de la cornisa del Aljarafe, allá por la Edad del Cobre.
GRANDES DESCUBRIMIENTOS
Y es que las mencionadas excavaciones arqueológicas supusieron el rescate de no pocos restos óseos humanos, así como un espectacular ajuar formado por unas 4.000 cuentas de collar y numerosas figuras zoomorfas, otros utensilios y objetos de marfil, sílex o ámbar, dos altares circulares y más de cien puntas de flecha.
La obra, así, recoge no sólo un análisis del monumento megalítico y los productos artesanales y artísticos de piedra, marfil, oro y ámbar recuperados del mismo, sino además formula toda una descripción de la forma de vida de las sociedades de la Edad del Cobre, profundizando en su tecnología, artesanía, pautas de contacto e intercambio, y su organización social.
INTERPRETACIONES
"Interpretamos el colectivo enterrado en esta tumba como un posible 'colegio' de especialistas religiosos, o sea sacerdotisas, que en el siglo XXVIII antes de Cristo tuvo una gran relevancia social, y que probablemente habrían tenido fama e influencia mucho más allá de los límites de la antigua población calcolítica sevillana", resume García Sanjuán respecto a las teorías expuestas en la publicación.

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