Balance de la campaña de excavaciones 2026 en los yacimientos de la sierra de Atapuerca


Yacimientos arqueopaleontológicos de la sierra de Atapuerca, 22 de julio de 2026.
El pasado 20 de junio comenzó la 49ª campaña de excavaciones en los yacimientos de la sierra de Atapuerca, bajo la dirección de Juan Luis Arsuaga, José Miguel Carretero, María Martinón-Torres, Marina Mosquera, Ignacio Martínez, Alfonso Benito y Andreu Ollé. A lo largo de varias semanas, más de 300 investigadoras e investigadores han trabajado, distribuidos en tres turnos, en los siguientes yacimientos: Sima del Elefante, Galería, Nivel TD3 y Nivel TD6 de la Gran Dolina, Penal, Cueva Fantasma, ─todos ellos ubicados en la Trinchera del Ferrocarril─; Cueva de El Mirador; en los yacimientos de Cueva Mayor: Portalón, Sima de los Huesos y Galería de las Estatuas (interior y exterior); así como en el lavado de sedimentos a orillas del río Arlanzón, a su paso por Ibeas de Juarros (Burgos).

Desde 1978, el Equipo Investigador de Atapuerca (EIA) ha trabajado de forma ininterrumpida en estos yacimientos, contribuyendo de manera fundamental al conocimiento de nuestros orígenes. Un año más, las excavaciones han sido financiadas por la Junta de Castilla y León, y han contado con la participación activa de la Fundación Atapuerca, así como con el apoyo de sus patronos y colaboradores. Además, el equipo se ha alojado en la Residencia Gil de Siloé, en la capital de Burgos, gracias también a la colaboración de la Junta de Castilla y León, a través de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades. 

Participación nacional e internacional


Los participantes en las excavaciones pertenecen principalmente a los centros de investigación incluidos en el proyecto Atapuerca: Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), Institut Català de Paleoecologia Humana i Evoluciò Social (IPHES-CERCA), Centro Mixto Universidad Complutense de Madrid – Instituto de Salud Carlos III de Evolución y Comportamiento Humano (UCM - ISCIII), Universidad de Burgos (UBU), Universidad Rovira i Virgili (URV), Universidad de Alcalá (UA), Universidad de León (ULE), Universidad del País Vasco (UPV) y la Universidad Isabel I (UI). 

Además, en el marco de la proyección internacional del proyecto, cabe destacar la participación de varios estudiantes internacionales. Entre ellos, destacan algunos cuya incorporación ha sido posible gracias a convenios firmados por la Fundación Atapuerca, como es el caso de estudiantes del National Museum of Georgia.
La Fundación Atapuerca, un apoyo esencial para el desarrollo de la campaña

La Fundación Atapuerca ha participado un año más de forma activa en la campaña de excavación, dando continuidad a una labor que desarrolla desde hace 27 años. Durante este tiempo, su implicación ha ido creciendo y adaptándose a las necesidades del proyecto hasta consolidarse como una pieza fundamental para el adecuado desarrollo de los trabajos de campo. Como reconoce el propio Equipo Investigador Atapuerca (EIA), actualmente no se concibe una campaña de excavación sin la colaboración directa de la Fundación.

Su aportación, tanto cualitativa como cuantitativa, ha resultado decisiva para que el equipo investigador pueda concentrar sus esfuerzos en las tareas científicas y arqueológicas. Asimismo, ha contribuido a ampliar progresivamente la duración de las campañas, el número de participantes y la cantidad de yacimientos en los que se interviene. Además, una parte importante de las personas que hoy dirigen o coordinan los trabajos arqueológicos han sido beneficiarias de ayudas a la investigación concedidas por la Fundación, lo que pone de manifiesto su papel estratégico en la formación y consolidación de nuevas generaciones de científicas y científicos.


Entre sus principales responsabilidades se encuentran la planificación organizativa y logística de las campañas, la gestión documental, la comunicación, la coordinación institucional y la aportación de recursos económicos complementarios a la financiación principal, asumida por la Junta de Castilla y León.

A continuación, se presentan los resultados más relevantes obtenidos durante la campaña en cada uno de los yacimientos en los que se ha intervenido:

Yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril

Sima del Elefante
Coordinadores: Rosa Huguet y Xosé Pedro Rodríguez

Los resultados de la campaña de excavación de 2026 en Sima del Elefante han sido muy positivos. Durante la campaña hemos excavado en dos niveles, TE7 y TE6, con una cronología superior a 1,2 millones de años.

Del nivel TE6, el más antiguo existente en Sima del Elefante, se ha excavado poca superficie, apenas 4 m2, pero se han recuperado diferentes restos paleontológicos como el esqueleto poscraneal prácticamente completo de un lince, así como algunos restos de tortuga. 

Sin embargo, en el nivel TE7, tras excavar una superficie de unos 20 m2, junto con los restos óseos de diferentes animales como gamo, lince o águila, se han recuperado evidencias claras de actividad antrópica. Concretamente, se han encontrado 13 piezas de industria lítica talladas con diferentes materiales como sílex, cuarzo, caliza y cuarcita. Estos hallazgos permiten confirmar el abanico de materias primas que usaron estos grupos humanos y conocer mejor el comportamiento de un hominino tan poco conocido hasta el momento como Homo aff. erectus. 

Galería
Coordinadoras: Isabel Cáceres y Paola García

La campaña de excavación de 2026 en el yacimiento de Galería se ha centrado en la Subunidad GIIb, datada en torno a los 300 000 años. Los trabajos han permitido recuperar más de 900 restos faunísticos y cerca de 50 herramientas líticas, ampliando significativamente el conocimiento sobre las ocupaciones humanas de este periodo.

Entre los restos faunísticos recuperados predominan los individuos jóvenes de caballo, bisonte y ciervo, a los que se suma la presencia de varios dientes de rinoceronte. No obstante, uno de los aspectos más relevantes de la campaña es el elevado grado de fracturación antrópica de los huesos, que ha dado lugar a un registro dominado por pequeños fragmentos óseos.

La industria lítica recuperada ha sido especialmente significativa. Destaca la presencia de una amplia diversidad de herramientas elaboradas sobre distintas materias primas, entre ellas cuarcita, arenisca, sílex neógeno y sílex cretácico. El conjunto incluye grandes instrumentos configurados, como bifaces y útiles sobre canto, junto con pequeños útiles retocados y lascas sin retocar, reflejando una notable diversidad tecnológica.

Las evidencias arqueológicas indican que los grupos humanos procesaron y consumieron parte de los recursos animales en el propio yacimiento, como demuestra la fracturación intencional de los huesos para la extracción del tuétano. En conjunto, los resultados refuerzan la interpretación de Galería como un lugar de aprovechamiento de animales que caían de forma natural por el conducto vertical, utilizado por los homínidos como una fuente recurrente de recursos.

Gran Dolina (TD3 y TD4).
Coordinadoras: Elena Santos y María Martinón-Torres

A lo largo de la campaña de 2026 se han producido avances significativos en la excavación de los niveles TD3 y TD4 de Gran Dolina, los primeros niveles fértiles de la secuencia estratigráfica de este importante yacimiento.

Los trabajos realizados han proporcionado nuevas evidencias para reconstruir la historia geológica y paleoambiental de la cavidad. Tras un episodio de colapso de grandes bloques procedentes del techo y de las paredes, la cueva habría quedado parcialmente anegada. Estos bloques fueron posteriormente recubiertos por una capa estalagmítica con precipitaciones de tipo coraloide, características de ambientes subacuáticos.

Con la posterior apertura de la cavidad al exterior, el espacio habría desempeñado distintas funciones. Por una parte, pudo actuar como una trampa natural en la que algunos animales cayeron y quedaron atrapados en pozas y charcas, proceso relacionado con la formación del nivel TD3. Por otra, determinados sectores de la cavidad fueron utilizados como lugar de hibernación por los osos.

En los niveles TD3 y TD4 se han recuperado restos de grandes mamíferos que habitaron la sierra de Atapuerca hace cerca de un millón de años. El conjunto constituye un testimonio de la elevada diversidad faunística existente en este entorno durante el Pleistoceno inferior.

Entre los hallazgos destacan nuevamente los restos de oso, correspondientes tanto a individuos infantiles y juveniles como a ejemplares seniles que probablemente no sobrevivieron a los periodos de hibernación. Estos fósiles continúan aportando información sobre Ursus dolinensis, una especie descrita en Atapuerca y considerada próxima al origen del linaje de los osos de las cavernas.

Esta hipótesis filogenética se ha visto reforzada, precisamente, durante la campaña de 2026, coincidiendo con la publicación del estudio paleoproteómico del linaje de los osos de las cavernas en la revista Scientific Reports. 

Las evidencias de la presencia recurrente de osos no se limitan a los restos fósiles. En las paredes de la cavidad se conservan marcas producidas por sus garras, compatibles con el uso del espacio como lugar de hibernación. A estas se suma uno de los hallazgos más singulares de la campaña: una formación estalagmítica que conserva marcas de arañazos atribuidas a un oso.

Gran Dolina (TD6) 

Gran Dolina confirma el extraordinario potencial del nivel TD6 con el hallazgo de al menos 24 nuevos fósiles de Homo antecessor.

Coordinadores: Palmira Saladié y Andreu Ollé


Tras 31 campañas de excavación en extensión y de forma ininterrumpida el yacimiento de Gran Dolina (sierra de Atapuerca), el equipo investigador ha alcanzado de nuevo el nivel TD6.2 conocido como estrato Aurora, uno de los depósitos más emblemáticos de la evolución humana en Europa. Aunque en esta campaña únicamente se ha excavado una parte del tramo superior del depósito, los resultados obtenidos confirman el enorme potencial de este nuevo espacio para ampliar el conocimiento sobre Homo antecessor.

Los primeros días de excavación ya hicieron presagiar la excepcional riqueza del conjunto. Apenas comenzados los trabajos de limpieza de la superficie del nivel aparecieron cuatro restos humanos en muy poco tiempo. Aquellos primeros hallazgos apuntaban a que el depósito conservaba una importante concentración de fósiles, una expectativa que se ha visto plenamente confirmada al finalizar la campaña.

En total se han recuperado al menos 24 nuevos fósiles humanos atribuidos a Homo antecessor. Entre ellos destacan un fragmento de hueso temporal del cráneo, vértebras cervicales y lumbares, falanges de manos y pies, tres dientes y diversos huesos largos, entre los que se encuentran un cúbito y fragmentos de tibia, fémur y húmero. Varios de estos restos presentan marcas de corte producidas durante el descarnado de los cadáveres, evidencias directas de las prácticas de canibalismo documentadas en este nivel hace alrededor de 850 000 años.

Uno de los aspectos más relevantes de esta campaña es la recuperación de nuevos restos pertenecientes a individuos adultos. Hasta esta tercera fase de excavación, los adultos eran prácticamente desconocidos dentro del conjunto de Homo antecessor, dominado por restos infantiles y juveniles. Los dientes recuperados este año permiten identificar un nuevo individuo de este grupo de edad, elevando provisionalmente el número de individuos representados en TD6.2 a entre 12 y 15.  Esta estimación será refinada mediante los estudios que llevarán a cabo los distintos grupos de investigación del proyecto Atapuerca.

Junto a los restos humanos, también se ha recuperado una abundante colección de herramientas de piedra elaboradas en la variedad de materias primas que será característica a partir de este momento de todos los yacimientos de Atapuerca: sílex, cuarcita, arenisca, cuarzo, etc. Además, se han recuperado numerosos restos de fauna, de animales como hiena, castor, ciervo, bóvido, caballo y rinoceronte. Dicho conjunto proporciona una valiosa información sobre la riqueza paleoecológica del entorno en el que vivieron estos grupos humanos y en el que tuvieron lugar las prácticas caníbales documentadas. La asociación entre fósiles humanos, herramientas de piedra y restos de fauna ofrece una imagen excepcionalmente completa de las actividades desarrolladas por estos homínidos en el Pleistoceno inferior.

A pesar de la relevancia de Homo antecessor para comprender los primeros poblamientos de Europa, todavía conocemos relativamente poco sobre su anatomía. La intensa fragmentación de los restos, consecuencia de las actividades de procesamiento de los cuerpos documentados en TD6, ha limitado durante décadas la información disponible sobre su esqueleto. Por ello, cada nuevo fósil recuperado constituye una oportunidad única para reconstruir cómo eran, cómo crecían y cómo vivían estos homínidos del Pleistoceno inferior.

Son muy pocos los yacimientos del mundo capaces de proporcionar en una única campaña una veintena de fósiles humanos asociados, además, a herramientas de piedra y a los animales consumidos por estos grupos. Estos resultados vuelven a situar a Gran Dolina como uno de los principales referentes internacionales para comprender la biología, el comportamiento y las formas de vida de los primeros europeos y demuestran que, más de tres décadas después del inicio de las excavaciones, el yacimiento continúa ofreciendo hallazgos de enorme importancia científica.

Penal
Coordinadoras: María Martinón-Torres y Elena Santos

Durante la campaña de 2026, los trabajos desarrollados en el yacimiento de Penal han aportado nuevas evidencias sobre la presencia humana en Europa durante el Pleistoceno inferior.

En TP1, los niveles más recientes de la secuencia, se ha recuperado una docena de piezas de industria lítica, entre cantos percutores y lascas de cuarzo, sílex, arenisca y cuarzoarenita, además de algún fragmento de hueso. Por sus características técnicas, estas herramientas parecen relacionarse con las recuperadas en el nivel TD6 de Gran Dolina, donde se hallaron los restos de Homo antecessor. Estos hallazgos refuerzan la relación entre Penal y Gran Dolina como partes de un mismo sistema kárstico. Los niveles fértiles se prolongan hacia la Trinchera del Ferrocarril, lo que obliga a excavarlos desde este punto con la ayuda de una plataforma elevadora.

La principal novedad procede de TP10, en la sección Titanic. La recuperación de restos de fauna y de una lasca de cuarcita demuestra por primera vez la fertilidad paleontológica y arqueológica de este nivel y confirma la existencia en Penal de un segundo episodio de ocupación humana, distinto del documentado en TP1. A la espera de los resultados de los estudios geológicos, geocronológicos y paleontológicos, se plantea la hipótesis de que este nivel pueda corresponderse con los niveles TD4 o TD5 de Gran Dolina.

En conjunto, los resultados confirman que Penal es un yacimiento que conviene seguir excavando, ya que conserva evidencias de al menos dos episodios distintos de ocupación humana en Europa. En su conjunto, el yacimiento de Penal, Gran Dolina y la Sima del Elefante, ofrecen la secuencia más detallada y de mayor resolución para el estudio del primer asentamiento humano del continente.

Cueva Fantasma 
Coordinadores: Ana Isabel Ortega, Josep Vallverdú y Marcos Terradillos

En Cueva Fantasma, la excavación se ha desarrollado en dos sectores: el sector de entrada (CF), con niveles de ocupación neandertal, y la Sala Fantasma (SF), donde se localizan los niveles de actividad de las hienas.

En el sector de entrada, la intervención se ha centrado en el tramo inferior del nivel CF24 (70 000-100 000 años), alcanzando el techo de CF23. Este nivel presenta una escasa industria lítica, reducida a dos restos de talla (sílex y cuarcita), y una abundante acumulación de restos de caballo y, en menor medida, carnívoros como las hienas. Algunos huesos conservan fracturas intencionadas para la extracción de médula ósea, prueba de actividad humana. En la contigua Covacha Norte se ha excavado el nivel CF26A (60 000-80 000 años), que ha proporcionado una destacada colección de raederas de tipo Quina y puntas, confirmando una ocupación neandertal de carácter esporádico.

La campaña de 2026 ha confirmado que el cubil de hienas de Sala Fantasma se prolonga hasta la pared norte de la cavidad. La excavación del subnivel SF30A y del techo de SF30B ha permitido identificar una excepcional letrina de hiena, con una elevada concentración de coprolitos. Los restos recuperados incluyen abundantes huesos de caballo, y cérvidos y bóvidos, junto con restos de hiena, león y otros carnívoros, correspondientes a la ocupación más reciente del cubil (40 000-50 000 años).

Por último, la intervención en el sondeo estratigráfico se ha centrado en el perfilado de los niveles CF23 a CF21, destacando el nivel paleontológico CF21, datado en el Pleistoceno medio (300 000-350 000 años), por la presencia de numerosos coprolitos y huesos de hiena, junto a restos de osos, rinocerontes y caballos.

Cueva de El Mirador
Coordinadores: Josep Maria Verges y Ethel Aullé 

La excavación en la cueva de El Mirador se ha llevado a cabo durante tres semanas, con un equipo de 7 personas, profundizando en los sondeos abiertos en ambos lados de la cavidad.

Uno de los mayores logros de esta campaña ha sido el descubrimiento de los niveles Pleistocenos que se llevan buscando en ambos sondeos de la cavidad desde 2009. Entre los sedimentos de este primer nivel Pleistoceno se han recuperado algunas piezas talladas de sílex y restos de aves. Los restos de aves, identificados como córvidos, son característicos del Pleistoceno pudiendo corresponder a niveles del Paleolítico superior ya descubiertos en el sondeo inicial. Este hallazgo proporciona esperanzas para descubrir las galerías de la cueva de El Mirador en próximas campañas. 

Además, se han excavado en ambos sectores niveles del Neolítico con una antigüedad entre 5000 y 7000 años, ricos en restos de fauna, predominantemente doméstica (ovejas, cabras y bóvidos), y de cultura material, principalmente cerámica e instrumentos líticos y óseos (una aguja y punzones). Entre las cerámicas destacan elementos de vasijas de diferentes formatos y tallas con decoraciones diversas (líneas e impresiones) o elementos técnicos característicos (perforaciones para vasijas en suspensión). 

En estos niveles neolíticos se han recuperado, a través de la flotación del sedimento, restos de plantas carbonizadas entre las que destacan bulbos y frutos silvestres. Estos restos evidencian las actividades de recolección que llevan a cabo en paralelo a las actividades agropecuarias propias de las comunidades del Neolítico. La presencia de carbones también es abundante y los estudios de su anatomía están permitiendo discriminar entre ramas y troncos, así como determinar su diámetro para poder entender el uso de ramas como forraje animal u otros usos potenciales.

Durante la campaña se ha continuado con la implantación del protocolo, que permite canalizar de manera precisa los diferentes análisis de microrrestos arqueobotánicos y de química analítica que se realizan sobre las superficies de las cerámicas y materiales líticos con posterioridad, en el laboratorio. Un equipo procedente del Departamento de Química de la Universidad del País Vasco ha participado en el muestreo de las cerámicas realizado en los laboratorios de campaña. Asimismo, se muestreó el minúsculo recipiente, de tan sólo 2,5 cm de altura por 2 cm de diámetro, con apéndices a modo de cuernos, recuperado en el nivel MIR109, uno de los hallazgos más espectaculares de la campaña. Los resultados de los análisis de los biomarcadores permitirán determinar el uso potencial del mismo, que a priori, teniendo en cuenta su pequeño tamaño, se debate entre el de juguete y el de recipiente para sustancias de uso especial. 

Cueva Mayor
Coordinadores: Juan Luis Arsuaga, José Miguel Carretero e Ignacio Martínez

En primer lugar, se quiere destacar como un hecho relevante, que el sistema de suministro de energía eléctrica a todos los yacimientos del interior de Cueva Mayor (Portalón, Estatuas y Sima de los Huesos) ha pasado de depender de generadores de gasolina a un sistema sostenible y limpio basado en la energía solar. Se ha invertido tiempo en realizar distintas pruebas en diferentes escenarios de demanda de consumo para asegurar la eficacia del sistema que además es fácilmente ampliable en función de las necesidades futuras. Este “tránsito ecológico” supone una mejora sustancial tanto en la seguridad como en el suministro de luz durante todo el año en los yacimientos y no solo durante la campaña de excavación.

El Portalón

El Portalón de Cueva Mayor se está interviniendo en los dos sectores diferentes, uno correspondiente a la Edad del Bronce, de hace unos 3000 años, y otro perteneciente al Neolítico antiguo, de unos 7300 años de antigüedad. Ambos sectores están proporcionando un amplio registro arqueo-paleontológico con el que profundizar en el conocimiento del origen y evolución de la domesticación de plantas y animales y modo de vida de los habitantes de la región a lo largo de miles de años. En los niveles neolíticos, se ha continuado excavando un área de intensa actividad, con suelos de arcilla cocida acondicionados para vivir, decenas de hogares y un abundante registro arqueológico y paleontológico, tanto de animales domésticos (vaca, oveja) como salvajes, sobre todo caballos. 

En la Edad del Bronce, este año finalmente se decidió no excavar y hemos concentrado nuestros esfuerzos en comenzar a excavar, como habíamos previsto, una nueva zona de excavación en el sector Norte que nos dará acceso a los momentos de la Edad del Hierro, que son los peor conocidos hasta el momento de toda la secuencia arqueológica. Se ha limpiado la zona, se ha realizado la topografía inicial y se ha removido la capa más superficial de revuelto que ha proporcionado cientos de piezas arqueológicas prehistóricas y recientes.

Sima de los Huesos 

El yacimiento de la Sima de los Huesos (SH) se encuentra situado al final de la Galería del Silo, a más de 700 metros de la actual entrada de Cueva Mayor. Se trata del mayor yacimiento de fósiles humanos del pleistoceno medio del mundo, pues allí se han recuperado hasta la fecha más de 7000 fósiles humanos correspondientes a por lo menos 29 individuos de ambos sexos y diferentes edades de muerte. El nivel con fósiles humanos está datado por diferentes técnicas radiométricas en alrededor de 430 000 años de antigüedad.

La intervención en SH está condicionada por las características físicas del yacimiento: un enclave de reducidas dimensiones, situado al pie de una sima de unos 14 metros de caída. Además, la geometría del depósito es muy compleja, y los contactos entre los diferentes niveles son muy irregulares, lo que determina que los fósiles humanos no se encuentran distribuidos de una manera regular en el yacimiento, sino que aparezcan en grandes concentraciones en determinadas zonas, mientras que en otras partes solo aparecen restos de fauna o son paleontológicamente estériles. Además, los fósiles humanos y de fauna se encuentran en un estado de extrema fragilidad, lo que requiere una estrategia de excavación especialmente cuidadosa.

Durante la campaña de excavaciones de 2026 estaba previsto continuar con la excavación sistemática de SH para recuperar nuevos restos humanos y de fauna. Sin embargo, antes de continuar con la excavación, se decidió acometer acciones de mejora de las infraestructuras de acceso, seguridad y permanencia en el yacimiento. Esta labor ha supuesto la inversión de casi todo el tiempo de la campaña, ya que el trabajo en el ambiente confinado de la Sima es siempre lento y engorroso. Se ha mejorado la seguridad y comodidad del sistema de descenso y ascenso, la plataforma de trabajo en la boca de SH, la instalación eléctrica y el sistema de renovación de aire. El resultado ha merecido la pena. En los dos últimos días de campaña se ha preparado una nueva zona de excavación para acometer durante la campaña del año que viene. 

Galería de las Estatuas Interior

La Galería de las Estatuas se localiza en el sector Noroeste del sistema kárstico de Cueva Mayor-Cueva del Silo de la sierra de Atapuerca. Al final de esta galería se encuentra un yacimiento que recibe el nombre de la Galería de las Estatuas-Interior (GEI).  Las excavaciones en este lugar dieron comienzo en la campaña de 2008 y han continuado de manera ininterrumpida hasta la fecha. Hasta el momento se han recuperado alrededor de 1600 piezas de industria lítica de tradición musteriense, restos de fauna y dos fósiles humanos: una falange de pie y un molar superior, asignados ambos a Homo neanderthalensis.  También ha sido posible recuperar fragmentos de ADN antiguo de Homo neanderthalensis en el sedimento, lo que ha permitido descubrir dos momentos diferentes de ocupación de la cueva por dos poblaciones distintas de dicha especie.

Durante la campaña de excavaciones de 2025 se abrió una nueva cata de excavación de unos 2m2 en uno de los sectores más alejados de la entrada las para ir conectando poco a poco las dos previamente abiertas. Co este fin, en 2026 se ha ampliado también la cata más próxima a la entrada continuado con la excavación sistemática los dos sectores para recuperar nuevos restos fósiles y piezas de industria lítica y aumentar las posibilidades de encontrar más restos humanos. También se ha continuado con las labores de establecimiento de la estratigrafía.

Galería de las Estatuas Exterior

El yacimiento de Galería de las Estatuas-Exterior (GEE) está localizado en una antigua boca de cueva, hoy día cegada por los sedimentos, que daba acceso a la actual Galería de las Estatuas. Los importantes hallazgos realizados desde la campaña de 2008 en el yacimiento de la Galería de las Estatuas-Interior, llevaron a considerar el gran interés de localizar la zona correspondiente a su antigua entrada para acometer allí una excavación sistemática que dio comienzo en 2020. En las campañas de excavación realizadas hasta la fecha, se han recuperado más de 1700 objetos, correspondientes a piezas de industria lítica y fósiles de fauna. Ha sido posible determinar que la industria lítica recuperada corresponde a dos tecnocomplejos. En primer lugar, en los niveles inferiores del yacimiento se han recuperado piezas de tipo achelense (correspondientes al tipo humano de los anteneandertales, como los de la Sima de los Huesos), similares a las recuperadas en otros yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril (Galería y el nivel TD10 de Gran Dolina). Por otro lado, en los niveles superiores se ha recuperado una importante colección de piezas de tipo musteriense, características de los neandertales.

Durante la campaña de 2026 se ha ampliado significativamente la superficie de excavación, tanto en los niveles achelenses como en los musterienses, recuperándose numerosos restos de fauna, muy fragmentarios, y herramientas achelenses y musteriense. Estos resultados confirman la importancia de este yacimiento, pues es el único de Atapuerca que permite conectar los yacimientos achelenses de la Trinchera del ferrocarril, con los yacimientos musterienses de Cueva Fantasma y Galería de las Estatuas. Esta situación nos permitirá conocer la transición entre el achelense y el musteriense en un mismo lugar, algo excepcional en la prehistoria de Europa.
Laboratorio de lavado de sedimentos de la sierra de Atapuerca en el río 

Coordinadores: Juan Manuel López-García, Carmen Núñez-Lahuerta y Julia Galán

Durante la campaña de excavación de 2026 de los yacimientos de la sierra de Atapuerca, se han procesado aproximadamente 12 toneladas de sedimento a orillas del río Arlanzón (Ibeas de Juarros). Como cada año, de los yacimientos de la trinchera del ferrocarril se han recuperado restos que constatan la presencia de todo tipo de pequeños vertebrados: aves, anfibios, reptiles, musarañas, topos, erizos, murciélagos y roedores. 

Durante la campaña de 2026, los niveles más destacados de los que se ha lavado y tamizado sedimento han sido: los niveles TE16, TE7 y TE6 de la Sima del Elefante, los niveles TP1 a 4 y TP9 y 10 de Penal, los niveles TD6.1 y 6.2, junto con los niveles TD4.1 y 4.2, y TD3.1, 3.2 y 3.3 de la Gran Dolina, los niveles GIIb y GIIIa de Galería, el nivel 30A de Sala Fantasma y los niveles 27, 26 y 22 de Cueva Fantasma. En cuanto al registro del Pleistoceno Inferior, cabe resaltar como piezas más destacadas de la campaña, un maxilar de Marmota sp. (el más antiguo de Atapuerca; Foto 28) y un molar inferior de Arvicola jacobea con una severa patología (Foto 29), ambos procedentes de la zona de rampa de TE7. Además, el nivel TE16, todavía muy desconocido en cuanto a su registro de microfauna, ha proporcionado una asociación similar a la de los niveles más inferiores de la Sima del Elefante, con ratón (Apodemus sp.), topillos (Allophaiomys lavocati Foto 30, Ungaromys sp.), rata de agua (Arvicola jacobea), musarañas de dientes blancos y de dientes rojos (Crocidura sp. y Sorex sp.), murciélago ratonero (Myotis sp.) y córvidos de talla media. Por otro lado, se ha recuperado un cráneo prácticamente completo de desmán o topo acuático (Galemys sp., Foto 31) y un molar de puercoespín (Hystrix sp., Foto 32) procedentes de TD6.1; en TD6.2 llama la atención la gran cantidad de restos de paseriformes de pequeño tamaño. En los niveles de Pleistoceno Medio, destaca una mandíbula de erizo (Erinaceus sp., Foto 33) procedente del nivel GIIIb. Por último, en el Pleistoceno superior, la recuperación de restos de pequeños vertebrados en Cueva Fantasma arroja evidencias, por vez primera, de la presencia de rata de agua (Arvicola sapidus) en el nivel 27.

EQUIPO INVESTIGADOR DE ATAPUERCA (EIA)

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