- La nueva exposición 'Iny, el explorador del faraón' culmina una investigación iniciada hace más de 30 años por Jordi Clos que ha permitido reconstruir la vida de un alto funcionario de la dinastía VI.
- El museo incorpora nuevos lenguajes audiovisuales para ampliar la forma de explicar su colección, con una recreación del Egipto del año 2250 aC basada en criterios científicos.
Barcelona, 27 de octubre de 2026. El Museo Egipcio de Barcelona ha inaugurado este martes Iny, el explorador del faraón, una exposición que recupera la historia de un importante personaje que vivió hace más de 4.000 años, y ha estrenado la primera sala inmersiva del museo, un nuevo espacio permanente que amplía las formas de explicar e interpretar el patrimonio de su colección.
Exposición y experiencia inmersiva forman parte de un mismo proyecto, fruto de años de estudio en torno a la capilla funeraria de Iny, uno de los conjuntos más relevantes conservados en el museo. Sus inscripciones han permitido reconstruir la vida de este alto funcionario de la dinastía VI, al final del Reino Antiguo, una etapa de transformaciones políticas, sociales y administrativas en las que Egipto amplía también sus contactos con otros territorios.
Iny sirvió a los faraones Pepi I, Merenre I y Pepi II y tuvo un papel destacado en las expediciones comerciales egipcias. La investigación sobre su figura empezó hace más de tres décadas, cuando Jordi Clos adquirió en 1991 la primera pieza de la capilla de Iny. Desde entonces, el museo ha ido recuperando y estudiando el conjunto hasta reconstruir no sólo su capilla funeraria, sino también buena parte de la historia del personaje.
La nueva exposición parte de este trabajo para explicar quién era Iny y el mundo en el que vivió. La capilla funeraria y una selección de piezas originales de la colección permiten acercarse a su trayectoria y, a la vez, a la sociedad, las creencias y relaciones de Egipto con otros territorios durante este período.
El recorrido culmina en la nueva sala inmersiva, un nuevo proyecto del museo diseñado específicamente para este espacio que recrea el Egipto del año 2250 a. La experiencia inmersiva, basada en criterios científicos, permite pasar de las piezas originales a los paisajes, la arquitectura, los personajes y la vida cotidiana del mundo que conoció a Iny hace más de cuatro milenios.
Una historia que empezó hace más de 30 años
La primera pieza de Iny llegó a manos de Jordi Clos en 1991, antes incluso de la inauguración del Museu Egipci de Barcelona. La adquirió en una subasta en Londres: era una estela de falsa puerta procedente de una tumba egipcia y contenía inscripciones sobre un personaje entonces prácticamente desconocido.
Exposición y experiencia inmersiva forman parte de un mismo proyecto, fruto de años de estudio en torno a la capilla funeraria de Iny, uno de los conjuntos más relevantes conservados en el museo. Sus inscripciones han permitido reconstruir la vida de este alto funcionario de la dinastía VI, al final del Reino Antiguo, una etapa de transformaciones políticas, sociales y administrativas en las que Egipto amplía también sus contactos con otros territorios.
Iny sirvió a los faraones Pepi I, Merenre I y Pepi II y tuvo un papel destacado en las expediciones comerciales egipcias. La investigación sobre su figura empezó hace más de tres décadas, cuando Jordi Clos adquirió en 1991 la primera pieza de la capilla de Iny. Desde entonces, el museo ha ido recuperando y estudiando el conjunto hasta reconstruir no sólo su capilla funeraria, sino también buena parte de la historia del personaje.
La nueva exposición parte de este trabajo para explicar quién era Iny y el mundo en el que vivió. La capilla funeraria y una selección de piezas originales de la colección permiten acercarse a su trayectoria y, a la vez, a la sociedad, las creencias y relaciones de Egipto con otros territorios durante este período.
El recorrido culmina en la nueva sala inmersiva, un nuevo proyecto del museo diseñado específicamente para este espacio que recrea el Egipto del año 2250 a. La experiencia inmersiva, basada en criterios científicos, permite pasar de las piezas originales a los paisajes, la arquitectura, los personajes y la vida cotidiana del mundo que conoció a Iny hace más de cuatro milenios.
Una historia que empezó hace más de 30 años
La primera pieza de Iny llegó a manos de Jordi Clos en 1991, antes incluso de la inauguración del Museu Egipci de Barcelona. La adquirió en una subasta en Londres: era una estela de falsa puerta procedente de una tumba egipcia y contenía inscripciones sobre un personaje entonces prácticamente desconocido.
Esa adquisición fue el punto de partida de un proceso que se prolongaría durante décadas. El museo necesitó más de veinte años para reunir seis piezas de la capilla funeraria de Iny y localizó otros fragmentos conservados en distintos museos, que han contribuido a restituir el conjunto e interpretar sus textos.
A medida que avanzaba la reconstrucción de la capilla, emergía también la biografía de su propietario. Las inscripciones permitieron conocer los cargos que había ejercido, su vinculación con la corte y las expediciones que había dirigido, hasta convertir a Iny en un personaje especialmente valioso para entender el Egipto de finales del Reino Antiguo.
«Cuando adquirimos la primera pieza de Iny, hace más de treinta años, no podíamos imaginar todo lo que acabaríamos descubriendo sobre él. La investigación nos ha permitido reconstruir progresivamente su capilla, pero sobre todo recuperar la historia de un hombre que vivió hace más de 4.000 años y que tuvo un importante papel en el Egipto de su tiempo», explica Jordi Clos, fundador del Museo Egipcio.
Una exposición por descubrir Iny
'Iny, el explorador del faraón' sitúa estos hallazgos en su contexto histórico y arqueológico. La capilla funeraria es el hilo conductor de un recorrido que incorpora una selección de piezas originales de la colección para acercar al visitante a la sociedad, las creencias y la vida cotidiana del Egipto de la dinastía VI.
La exposición comienza situando al visitante al final del Reino Antiguo y se adentra después en el contexto arqueológico de Saqqara, la gran necrópolis donde podría haber estado situada la tumba de Iny. A partir de ahí, explica la recuperación de los fragmentos de la capilla y el proceso que ha permitido reconstruir la trayectoria del personaje.
Entre las piezas seleccionadas se encuentra una estatua de un hombre en madera de la dinastía VI, una estatua de un noble sentado en caliza y una figura de un sirviente moliente grano, además de los relieves y las inscripciones de la misma capilla. Las obras ayudan a poner rostro y contexto en Egipto en el que Iny vivió.
El recorrido avanza así desde el contexto histórico y arqueológico hasta la dimensión más personal del protagonista: quién era, qué cargos ejerció y qué explican sus viajes sobre Egipto hace más de cuatro milenios.
El viaje de Iny, una inmersión en el Egipto de 2250 aC
La nueva sala inmersiva prolonga ese relato más allá del espacio expositivo. Si las piezas originales permiten reconstruir la historia de Iny, la experiencia inmersiva intenta dar forma visual al mundo en el que esta historia tuvo lugar.
La producción comienza en la tumba del protagonista, desde donde su Ba —uno de los componentes espirituales de la persona según las creencias del antiguo Egipto— guía al visitante en un recorrido por algunos de los escenarios de su vida. El viaje pasa por la necrópolis de Saqqara, llega a Menfis y al Nilo y evoca las expediciones que Iny dirigió hacia otros territorios.
La reconstrucción se sitúa en torno al año 2250 a. C. y no pretende ofrecer una imagen genérica del antiguo Egipto. Para recrear ese momento concreto se han estudiado evidencias arqueológicas, relieves y pinturas de tumbas contemporáneas, escultura del Reino Antiguo y otras fuentes especializadas.
Este trabajo ha permitido reconstruir desde la geografía y el paisaje hasta la arquitectura, embarcaciones, vegetación, personajes o escenas de la vida cotidiana. La producción ha sido realizada íntegramente en tres dimensiones y dirigida por el Museo Egipcio de Barcelona en colaboración con MAAT: Creación de Contenido Cultural Histórico, AT YOUR SERVICE PRODUCTION y 119 MEDIA.
Una nueva forma de explicar el patrimonio
La sala inmersiva nace con vocación permanente y representa un paso adelante en la forma en que el museo explica su colección. Los nuevos recursos audiovisuales no sustituyen a las piezas originales, sino que parten del conocimiento generado a su alrededor para ayudar al visitante a entender el contexto del que proceden.
«Con este proyecto damos un paso adelante en la forma de explicar nuestro patrimonio. Partimos de las piezas originales y del conocimiento que hay detrás, e incorporamos nuevos lenguajes que nos permiten acercarlo al público de forma diferente. La tecnología es una herramienta al servicio de la historia y del rigor científico», señala Maixaixa Taulé, directora del Museo Egipcio.
La iniciativa forma parte del proceso de transformación digital impulsado por el museo en los últimos años. El proyecto fue presentado el pasado mes de marzo en Shanghai, en el marco del programa internacional Research Fellowships in Digital Leadership, impulsado por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) e ICOM-IMREC.
De esta forma, una historia iniciada hace más de treinta años con la adquisición de una pieza arqueológica llega ahora a una nueva etapa: de reconstruir la capilla y la biografía de Iny a recrear el mundo en el que vivió.
Este proyecto ha sido posible gracias al apoyo de la Generalidad de Cataluña ya la colaboración de la Fundación Banc Sabadell, que han contribuido de forma fundamental a hacer realidad la nueva sala inmersiva y la divulgación del patrimonio cultural del Museo Egipcio de Barcelona. Con esta alianza, se refuerza el compromiso conjunto con la investigación científica, la innovación en los lenguajes museográficos y la difusión de la historia.
La nueva sala inmersiva prolonga ese relato más allá del espacio expositivo. Si las piezas originales permiten reconstruir la historia de Iny, la experiencia inmersiva intenta dar forma visual al mundo en el que esta historia tuvo lugar.
La producción comienza en la tumba del protagonista, desde donde su Ba —uno de los componentes espirituales de la persona según las creencias del antiguo Egipto— guía al visitante en un recorrido por algunos de los escenarios de su vida. El viaje pasa por la necrópolis de Saqqara, llega a Menfis y al Nilo y evoca las expediciones que Iny dirigió hacia otros territorios.
La reconstrucción se sitúa en torno al año 2250 a. C. y no pretende ofrecer una imagen genérica del antiguo Egipto. Para recrear ese momento concreto se han estudiado evidencias arqueológicas, relieves y pinturas de tumbas contemporáneas, escultura del Reino Antiguo y otras fuentes especializadas.
Este trabajo ha permitido reconstruir desde la geografía y el paisaje hasta la arquitectura, embarcaciones, vegetación, personajes o escenas de la vida cotidiana. La producción ha sido realizada íntegramente en tres dimensiones y dirigida por el Museo Egipcio de Barcelona en colaboración con MAAT: Creación de Contenido Cultural Histórico, AT YOUR SERVICE PRODUCTION y 119 MEDIA.
Una nueva forma de explicar el patrimonio
La sala inmersiva nace con vocación permanente y representa un paso adelante en la forma en que el museo explica su colección. Los nuevos recursos audiovisuales no sustituyen a las piezas originales, sino que parten del conocimiento generado a su alrededor para ayudar al visitante a entender el contexto del que proceden.
«Con este proyecto damos un paso adelante en la forma de explicar nuestro patrimonio. Partimos de las piezas originales y del conocimiento que hay detrás, e incorporamos nuevos lenguajes que nos permiten acercarlo al público de forma diferente. La tecnología es una herramienta al servicio de la historia y del rigor científico», señala Maixaixa Taulé, directora del Museo Egipcio.
La iniciativa forma parte del proceso de transformación digital impulsado por el museo en los últimos años. El proyecto fue presentado el pasado mes de marzo en Shanghai, en el marco del programa internacional Research Fellowships in Digital Leadership, impulsado por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) e ICOM-IMREC.
De esta forma, una historia iniciada hace más de treinta años con la adquisición de una pieza arqueológica llega ahora a una nueva etapa: de reconstruir la capilla y la biografía de Iny a recrear el mundo en el que vivió.
Este proyecto ha sido posible gracias al apoyo de la Generalidad de Cataluña ya la colaboración de la Fundación Banc Sabadell, que han contribuido de forma fundamental a hacer realidad la nueva sala inmersiva y la divulgación del patrimonio cultural del Museo Egipcio de Barcelona. Con esta alianza, se refuerza el compromiso conjunto con la investigación científica, la innovación en los lenguajes museográficos y la difusión de la historia.
Fuente: Museu Egipci de Barcelona



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