La Cueva de El Castillo - Arte Rupestre paleolítico

En la región de Puente Viesgo, Cantabria, se alza el Monte Castillo, una elevación caliza de forma cónica que esconde en su interior un laberinto de cuevas frecuentadas por el hombre durante los últimos 150.000 años.

Entre esas cuevas destaca la de El Castillo que contiene uno de los conjuntos de manifestaciones artísticas más importantes de la Prehistoria europea.

El Arte Rupestre paleolítico es el primer arte conocido en la historia de la Humanidad.

Sergio Ripoll López profesor Prehistoria, UNED
Raúl Gutiérrez Rodríguez técnico conservador de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria
Vicente Bayarri Cayón Ingeniero técnico en Topografía, Ingeniero en Geodesia y Cartografia y MSc in Geographical Information Management, Empresa Gim-Geomatics.


Publicado con permiso de la UNED.
Fuente: UNED

Renace la Escuela de los Gladiadores de Pompeya

Una imagen del desplome de la Escuela de los Gladiadores en 2010 - Parque Arqueológico de Pompeya.

Italia reencuentra un tesoro en Pompeya. Renace la famosa Escuela o Domus de los Gladiadores, cuya reapertura tras su restauración se produjo en pompa magna porque la ocasión lo requería. Hace ocho años se derrumbó por varias causas, fundamentalmente por infiltraciones de agua en el mes lluvioso de noviembre y pobre mantenimiento. Este desplome de la Domus constituyó un grave choque emocional para Italia, no solo por el grave daño para el patrimonio artístico italiano, sino porque se convirtió en un símbolo del deterioro, la metáfora perfecta de la incapacidad italiana para custodiar sus ricos tesoros, según denunciaron los periódicos de todo el mundo, comenzando por el «New York Times». Fue todo un coro de indignación internacional. «Esto representa una vergüenza para Italia», gritó el entonces presidente de la República, Giorgio Napolitano, exigiendo «explicaciones inmediatas y sin hipocresías».

Esa pesadilla se concluyó el pasado jueves, según manifestó en la inauguración de la reapertura de la Domus el director del parque Arqueológico durante los últimos cuatro años, Massimo Osanna: «De metáfora de la incapacidad italiana de cuidar un lugar precioso que pertenece a toda la humanidad, esta reapertura de la Escuela de los Gladiadores representa un símbolo de recuperación por los resultados obtenidos en Pompeya con el Gran Proyecto [el plan financiado con 105 millones de euros por la Unión Europea para las excavaciones de la antigua ciudad romana]».


La Escuela de los gladiadores, originalmente una Domus construida en el siglo I a.C., fue excavada por Vittorio Spinazzola entre 1915 y 1916. Denominada «Schola Armaturarum», era probablemente un edificio de representación de una asociación militar, como se puede deducir de las decoraciones y del descubrimiento de armas custodiadas en su interior. Refuerzan esta hipótesis las últimas excavaciones, que han sacado a la luz ambientes de servicio donde se guardaban ánforas que contenían aceite, vino y salsas de pescado procedentes del Mediterráneo –de España, entre otros lugares–, productos de calidad que eran servidos en encuentros especiales.

El edificio, semidestruido por un bombardeo durante la segunda guerra mundial, a finales de agosto de 1943, causó la pérdida irreparable de algunos elementos decorativos. Su restauración, entre 1944 y 1946, se realizó, siguiendo la pauta de la época, con materiales –hierro y cemento– impropios con relación a la tecnología de construcción antigua. El derrumbe del 2010 afectó a las pinturas originales. Los frescos encontrados en las excavaciones iniciales del 2015-16 se han perdido en gran parte. Después de un minucioso trabajo de reconstrucción, iniciado en el 2016, se vuelven a mostrar los frescos que han sobrevivido con su policromía original.

Una imagen del proceso de restauración de la Escuela de los Gladiadores - Parque Arqueológico de Pompeya.

En el pasado año visitaron Pompeya 3.400.000 personas, número que duplica a los que llegaron en el 2010. Ahora, cuando pasen por la via de la Abbondanza, la calle principal de la ciudad romana sepultada por el Vesubio en el 79 d.C., podrán admirar la Escuela de los Gladiadores y dar rienda suelta a la imaginación. La formación de los gladiadores para combatir en la arena se realizaba justamente en las escuelas, donde eran obligados a un durísimo entrenamiento y férrea disciplina. Los habitantes de Pompeya eran muy apasionados de los espectáculos de gladiadores en su gran anfiteatro, donde la parte más impresionante, según ha escrito en un artículo el arqueólogo Massimo Ossanna, es el enfrentamiento entre hombres y animales, con «gladiadores vestidos de una simple túnica y armados solo con lanza; entre los animales había tigres, leones, leopardos, osos e incluso elefantes…» En ocasiones, esos combates excitaban sobremanera a la gente, llegando a una pelea entre hinchas de Pompeya y de Nocera en el 59 d.C., que pasó a la historia y se recuerda en una inscripción. Tácito escribe que «volaron piedras y se acabó con las armas. Los pompeyanos tuvieron más suerte. Muchos de Nocera volvieron a sus casas mutilados y algunos lloraron la muerte de un hijo o de un padre». El Senado decidió un castigo ejemplar: prohibió los duelos de gladiadores en Pompeya durante diez años.

Otras grandes reaperturas

Estos recuerdos de vida pompeyana que nos trae a la memoria la Escuela de los Gladiadores, se refrescan también con otras tres importantes reaperturas al público hace dos semanas: La Casa de la Fontana Grande, la Casa del Ancora y el Templo de Isis. La primera fue construida en la primera mitad del siglo II a.C., adosada luego a un muro en el siglo I, con un ábside revestido de mosaicos, y adornada con dos máscaras teatrales de mármol.

Una imagen de La Casa de la Fontana Grande - Parque Arqueológico de Pompeya.

La Casa del Ancora recibe ese nombre por el ancla representada en el mosaico del ingreso, símbolo de la tranquilidad y seguridad que la espléndida residencia ofrecía a sus propios inquilinos.

Imagen de la entrada de la Casa del Ancora.

Finalmente, el templo de Isis, construido a finales del siglo II e inicios del I a.C, está dedicado a Isis, diosa egipcia, cuyo culto se extendió en todo el Mediterráneo a partir del siglo III a.C., por su mensaje de esperanza en la vida más allá de la muerte.

Una imagen del Templo de Isis en Pompeya - Parque Arqueológico de Pompeya

Fuente: abc.es | 4 de enero de 2018

Excavaciones en las marismas de Azraq (Jordania) proporcionan pistas sobre cómo humanos ancestrales se adaptaron a su entorno

Humedales de Azraq. Crédito de la imagen: Ldud

Durante la Edad de Piedra, los humanos ancestrales vivieron con una variedad de especies animales a lo largo de un área de humedales existentes en medio del desierto jordano. El lugar, cerca de la ciudad de Azraq, ha sido excavado y ha revelado una gran cantidad de herramientas y huesos de animales de hace 250.000 años, lo que proporciona una mejor comprensión de cómo estos humanos ancestrales se adaptaron a semejante entorno cambiante.

James Pokines (izquierda), profesor asociado de Antropología forense en la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, dirigió la la excavación con un equipo del Proyecto Paleoecológico y Arqueológico de los Pantanos de Azraq.

El equipo descubrió especímenes de huesos y dientes pertenecientes a ancestros salvajes de los camellos y elefantes actuales, así como de otras especies: caballos, rinocerontes, antílopes y ganado salvaje en general. La mala conservación de los huesos pequeños y menos densos ha dado como resultado conclusiones limitadas sobre las especies de animales más pequeñas que pudieron haber habitado el área durante aquel tiempo.

Investigaciones previas en el lugar pusieron en evidencia actividad de descuartizamiento de animales, con proteínas de la sangre de múltiples especies presentes en las herramientas líticas halladas.

Foto: A. Artefacto con residuos de proteínas de rinoceronte. B. Artefacto con residuos de proteínas de camello.

"La periferia de los humedales, donde los grandes animales bebían y pastaban, habría presentado excelentes oportunidades de caza para los seres humanos ancestrales. Los humanos también pudieron haberse enfrentado al desafío de otros depredadores, como los leones y las hienas que vagaban por el área", dijo Pokines, autor correspondiente del estudio.

El descubrimiento del equipo agrega un trasfondo importante a un panorama cada vez mayor sobre el uso de la tierra a lo largo del tiempo en la cuenca de Azraq. "Hay muchas partes del mundo de las que aún sabemos muy poco acerca de cómo vivieron y evolucionaron los humanos ancestrales en las mismas, y cómo se adaptaron a esos entornos.

Esperamos entender cómo las diferentes poblaciones de humanos ancestrales se adaptaron a estos cambios, de ambiente árido, a lo largo de la Edad de Piedra".

Los esfuerzos de excavación fueron el resultado de una colaboración exitosa con las autoridades jordanas y, según los investigadores, han allanado el camino para futuras prospecciones en la región.
Estos hallazgos aparecen en la revista Quaternary Research.

Fuente: phys.org| 3 de enero de 2019

Erik Trinkaus: “Los neandertales no se extinguieron”

Trinkaus ha visitado el Institut de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes) en Tarragona y el yacimiento de Capellades (Ana Jiménez).


Cuando Erik Trinkaus empezó a estudiar los neandertales, eran vistos como criaturas inferiores. Seres simiescos, menos inteligentes que nosotros, que se extinguieron en cuanto entraron en contacto con los Homo sapiens sapiens. Cuatro décadas y media más tarde, gracias en gran parte a las investigaciones de Trinkaus, la visión de los neandertales se ha corregido. Ahora los antiguos pobladores de Eurasia son vistos como seres humanos distintos, pero no inferiores, a los sapiens que llegaron de África.

Trinkaus, profesor de la Universidad Washington en San Luis (EE.UU.) y una de las máximas autoridades del mundo en neandertales, ha visitado recientemente el Institut de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes) en Tarragona y el yacimiento de Capellades.

¿Qué le llevó a trabajar en neandertales?
Quería comprender cómo vivía la gente en el pasado. Al principio lo que más me interesaba era el arte medieval. Pensaba que estudiando los cuadros podría comprender el modo de vida de la gente en la Edad Media. Por eso me gradué en historia del arte. Pero pronto me di cuenta de que por ahí no llegaría a ninguna parte.

¿Por qué no?
Porque los historiadores del arte estudiaban los estilos pictóricos. No les interesaban los aspectos sociales del pasado. Eso me llevó a especializarme en arqueología en la Universidad de Pensilvania. Pensé que, con la arqueología, sí podría estudiar las sociedades antiguas. Pero tampoco salió bien.

¿Qué pasó?
No me entendí con el jefe de arqueología de la Universidad de Pensilvania, era imposible trabajar con él. Pero tuve la suerte de conocer a Alan Mann que trabajaba en australopitecos. Fue él quien me convenció de que se pueden hacer cosas interesantes con los huesos de nuestros antepasados. Eso me llevó a la paleoantropología. Como ve, llegué a los neandertales por una serie de accidentes.

El paleoantropólogo Erik Trinkaus (Universidad de Washington en St. Louis, EE.UU.) durante una charla en el IPHES, en Tarragona - Autoría: IPHES

¿Y por qué eligió los neandertales y no los australopitecos?
Porque había esqueletos de neandertales que se podían estudiar. Eso fue antes del descubrimiento de Lucy, por lo que aún no había esqueletos de australopitecos. Además, también tuve la suerte de que había pasado algún tiempo en Francia con mi familia cuando era niño y había aprendido francés. Eso me abrió la puerta a trabajar en Europa, donde estaban los neandertales.

¿Tenía entonces la visión de que los neandertales eran inferiores a los humanos modernos?
Intenté estudiarlos sin prejuicios. Muy pronto vi que eran diferentes. Documenté diferencias entre los esqueletos de los neandertales y los humanos modernos. Los neandertales eran más robustos y los humanos modernos podían ser más eficientes en el uso de los recursos, lo que posiblemente les daba una ventaja evolutiva. Eso podía explicar por qué en Europa los neandertales fueron reemplazados hace 40.000 años. Pero me equivoqué.

¿En qué?
Había comparado esqueletos de neandertales con los de humanos actuales. A partir de los años 90 empecé a analizar esqueletos de humanos del paleolítico y me di cuenta de que también eran muy robustos. No eran tan diferentes de los neandertales en cuanto a fuerza física. Cometí el error de asumir que los humanos modernos del paleolítico eran iguales que los actuales.

Si no eran tan diferentes, ¿por qué se extinguieron los neandertales?
¡Es que no se extinguieron!

¿Ah, no? ¿Dónde están?
Están en usted, en mí, en todas las personas de origen europeo. Fueron absorbidos por las poblaciones de humanos modernos que llegaron a Europa.

Pero sólo tenemos entre un 1% y un 4% de ADN neandertal en nuestro genoma.
Que es más o menos lo que esperaríamos si una gran población de humanos modernos se cruzó con una pequeña población de neandertales. Tenga en cuenta que los neandertales vivieron en una época de glaciación y que probablemente su población se redujo en periodos de frío extremo.

Erik Trinkaus visitó el Abric Romaní acompañado por diferentes miembros del IPHES que le dieron las explicaciones pertinentes y con quienes mantuvo un diálogo sobre el yacimiento in situ - Autoría: IPHES

¿Cuáles son las preguntas para las que busca respuesta ahora?
Me interesa cada vez más cómo trataban a los muertos y ver qué nos revela sobre ellos. Me pregunto, por ejemplo, si la distribución por edades de los enterramientos se corresponde con los patrones reales de mortalidad por edades de la población.

¿Qué espera descubrir con esto?
La relación que cada sociedad tiene con sus muertos es un reflejo de esta sociedad. Por ahora no hemos visto que los neandertales trataran a sus muertos de manera distinta según la edad. Los humanos modernos del paleolítico, en cambio, daban un trato especial a los adolescentes y adultos jóvenes cuando morían. Hay una cueva en Dordoña, en el suroeste de Francia, donde se han encontrado los restos de un hombre joven a 300 metros de la entrada. Si alguien transportó el cuerpo hasta allí en la oscuridad de la cueva, es que debía tener un gran valor para ellos. Como ve, me sigue interesando lo mismo que cuando empecé. Intento comprender las sociedades del pasado.

Fuentes: lavanguardia.com |Iphes | 6 de enero de 2019

Una investigación analiza la pudrición de la carne para descifrar la dieta neandertal

La paleobióloga Kimberly Foecke está llevando a cabo la medición de los cambios bioquímicos que experimenta la carne podrida con la esperanza de comprender mejor la composición de la dieta de los neandertales. Un filete fresco (izquierda) se ha vuelto pútrido y negro después de 15 días (derecha).

A pesar de que compra mucha carne, Kimberly Foecke (izquierda) no es una chef o la dueña de un pequeño zoológico. Es una paleobióloga de la Universidad George Washington, en Washingto DC, que estudia lo que comían los neandertales. Y eso implica, según sus palabras, "'putrefacción experimental', que es una forma elegante de decir, 'pudrir la carne todo el día, todos los días'".

Los científicos saben que los neandertales comían mucha carne. Los huesos fosilizados de los homínidos tienden a tener niveles altos de una forma pesada del nitrógeno, el nitrógeno-15 (un isótopo estable y no radiactivo), en comparación con el isótopo más ligero, el nitrógeno-14. El nitrógeno-15 es menos abundante en las plantas y se concentra más en la cadena alimenticia, puesto que es más difícil de descomponer que el nitrógeno-14.

Pero exactamente cuánta carne comían estos homínidos, y qué más elementos componían su dieta, es algo controvertido. Evidencias obtenidas de partículas en los dientes fósiles sugieren que los neandertales también consumían una variedad de plantas. Pero las mediciones del nitrógeno-15 apuntan a que "existía una cantidad excesivamente grande de carne en su dieta", dice Foecke. Esos niveles tienden a ser incluso más altos que los que se observan en los principales carnívoros, como las hienas, las cuales comen, casi en su totalidad, carne.

Foecke cree que esas altas proporciones del nitrógeno-15 pueden explicarse no solo por la cantidad de carne que comían los neandertales, sino también por cómo la obtuvieron y prepararon, pues si la carne se comía fresca o podrida, cruda o cocinada, tal vez podía influir en la concentración del nitrógeno-15. Es por ello que Foecke ha procedido a medir los isótopos del nitrógeno en los cortes de carne, tratando de precisar los cambios bioquímicos que la misma experimenta a medida que se pudre.

Sin embargo, los filetes que se compran en la tienda de comestibles no sirven para este experimento. En su lugar, Foecke llama a su carnicero en Maryland, quien se asegura de que reciba carne fresca de animales que se han criado lo más parecido posible al modo existente en el Pleistoceno. Hay que tener en cuenta que hace 200.000 años no se administraban hormonas ni antibióticos a los animales que eran cazados. Es decir, ella necesita animales criados con dietas orgánicas que puedan servir para el análisis.

Imagen: Recreación de Mauricio Antón.

En tal sentido, Foecke deja que los filetes de carne se pudran durante 16 días en una caja cubierta con una malla en el patio trasero de su casa, o algunas veces en un invernadero, y toma muestras diariamente de los valores de nitrógeno existentes en dichos filetes.
Aunque ella planea llevar a cabo muestreos futuros por periodos de tiempo más largos, los resultados preliminares sugieren que las proporciones de nitrógeno-15 fluctúan a medida que la carne se pudre.

En la primera semana, los niveles aumentan. La carne está húmeda y hay mucha actividad microbiana que descompone el nitrógeno-14 más ligero de modo más rápido que el nitrógeno-15, según informó Foecke el pasado 14 de diciembre en la reunión de la American Geophysical Union. "Huele bastante horrible", dice ella, aunque con el paso del tiempo el hedor disminuye a medida que la carne se ennegrece y adquiere una consistencia parecida a la cecina.

La investigación de Foecke sugiere, hasta el momento, que comer carne podrida puede, al menos en parte, explicar las altas proporciones de nitrógeno-15 en los fósiles neandertales. Y tiene sentido suponer que los neandertales no estuvieran en disposición de comer carne fresca siempre, particularmente cuando mataban animales grandes, dado que el cadáver de un animal de gran tamaño puede durar días en consumirse.

Foecke está midiendo, igualmente, lo que le sucede bioquímicamente a la carne cuando se la cocina o se ahuma, que son otros posibles pasos de preparación de la misma que podrían haber usado los neandertales y que también pueden afectar al nitrógeno-15.

Fuente: sciencenews.org | 2 de enero de 2018

Encuentran la llave de la despensa (y de la historia) en el pecio romano de Bou Ferrer (Alicante)

Un arqueólogo pasa sobre la trinchera de 6 metros excavada en el centro de la nave - JOSÉ ANTONIO MOYA / BOU FERRER.

Los arqueólogos del equipo que investiga el pecio romano del Bou Ferrer, hundido frente a Villajoyosa (Alicante) entre el año 66 y 68 de nuestra era habían encontrado en la campaña de 2017 una jarra con una concreción pegada cuyo contenido no se conocía. Apareció durante un sondeo en la zona de la cocina, en la popa de la nave. Ahora, tras el largo tratamiento de los objetos para preservarlos, una radiografía ha permitido saber que lo que se escondía en esa concreción era la llave la despensa en la que se guardaban el rancho y algunas pertenencias de la tripulación. ¿Pasaban hambre durante la travesía los marineros o es que era mejor ser precavidos ante la picaresca? Durante décadas se han documentado en barcos de la antigüedad pequeños hurtos, que dejaron huellas como ánforas de vino trepanadas para beber a escondidas. ¿No recuerda esta manera de obrar lo mismo que le hacía el Lazarillo de Tormes al ciego?

Radiografía de la llave encontrada en el Bou Ferrer

Es tan solo un detalle de una de las excavaciones más importantes que se lleva a cabo en España, pero señala uno de los principales objetivos de la arqueología subacuática: documentar cómo navegaban y cómo vivían y comían los marinos del pasado. El equipo de arqueólogos dirigido por Carlos de Juan lleva más de una década trabajando en el pecio, con resultados espectaculares. Iba cargado hasta los topes: más de 4.000 ánforas de 65 kilos, producidas en Cádiz, de una versión lujosa de la salsa de pescado fermentado que hacía las delicias de los habitantes de la ciudad eterna, probablemente gárum. Y también llevaba 12 toneladas de plomo hispano en lingotes muy especiales, sellados como propiedad imperial, en tiempo de Nerón.


El momento del hallazgo de la jarra y la concreción - JOSÉ ANTONIO MOYA / PROYECTO BOU FERRER.

Trinchera

El día del naufragio, este enorme barco romano hacía la línea entre Cádiz y Roma. Era un transporte de 30 metros de eslora, fondo plano y una sola vela, con una tripulación pequeña, probablemente no más de cinco personas. Tal vez un temporal lo llevó a pique. Carlos de Juan comenta que se ha excavado una trinchera de 6 metros de ancho y 22 metros de largo para conocer con detalle la parte central del yacimiento, situado a 25 metros bajo el agua.

La descompresión es un paso obligado para trabajar a 25 metros de profundidad - JOSÉ ANTONIO MOYA

Desde esa cota, la excavación ha profundizado 3 metros en la carga hasta llegar a la quilla del barco. Su madera es de encina y «al serrarla la parte interior parece madera cortada ayer». Han descubierto cuatro pisos de ánforas encajadas a tresbolillo (el pie de cada una encaja en el hueco que dejan tres en el piso inferior). «Encajan perfectamente, fueron diseñadas para eso. Gracias a la estiba, el centro de gravedad del barco está muy bajo. Los cuatro pisos rondan los dos metros de altura. Así el balance del barco se favorece en malas condiciones marítimas».
Lingote de plomo del Bou Ferrer.

En conversación con ABC narra más novedades, como el sistema único que tiene el Bou Ferrer por el que los lingotes de plomo encajaban en la sobrequilla con sus ángulos formando un riel que sujetaba perfectamente la carga. O, la perplejidad ante el hecho de que desde las ánforas a la cubierta falta un metro de carga, según los cálculos actuales. «Conocemos el gran comercio de ánforas, pero es poco probable que no fuera cargado completamente, es económicamente inviable. Podría faltar una tercera carga que no hemos visto, de trigo, o de sal mineral de la misma procedencia del plomo, cerca de La Carolina, muy apreciada en Roma para infecciones oculares, tanto de personas como de ganado», señala De Juan.

Carlos de Juan y su equipo, en la pasada campaña sobre el pecio del Bou Ferrer - JOSÉ ANTONIO MOYA.

Rumbo a Ostia

El proyecto ha unido a la Generalitat de Valencia, el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña, la Universidad de Alicante y cuenta con la colaboración especial del Ayuntamiento de Villajoyosa y el Club Náutico de la localidad. Está siendo una investigación fecunda porque responde algunas preguntas y abre otras continuamente: «Estamos llegando a los números que definen el barco: un cálculo de su tamaño en sistema métrico dio casi 30 metros de eslora por 11,82 de manga. Comparándolo con otros pecios como el de La Bourse, de Marsella, vemos una proporción parecida: 2,5. Y cuadra en pies romanos. 100 pies por 40. Ahora trazamos una hipótesis sobre la carga total que soportaba, unas 320 toneladas, quizá. Veremos si se confirma con el estudio de nuestros ingenieros».

¿Para qué era la carga? El garum para su venta. El plomo podría ser para las cañerías que necesitaba la Roma incendiada por Nerón en el año 64. Pero el flete de 12 toneladas de plomo es muy poco para tanto gárum. «Plutarco cuenta que se invertía en un flete y se dividía en 50 barcos, y así si naufragaba un barco no se perdía toda la inversión, sino solo una de cincuenta partes», dice De Juan. Tal vez es esto lo que pasó.

La jarra y la concreción que guarda los restos oxidados de la llave - JOSÉ ANTONIO MOYA.

Volvemos a la tripulación. La concreción en la que estaba la llave apareció adherida a una jarra «en lo que pensamos que era la zona de cocina y despensa» -hacia la popa, porque ahí fue hallada una pieza de la bomba de achique-. La jarra contenía «salsa de pescado barata, típica, que las tripulaciones compraban en Ostia, el puerto de Roma, y estaba junto a pequeñas ánforas de aceite de la Bética y vino defructum, una especie de mistela cocida. Estamos estudiando los trozos de cerámica, pero todo apunta a orígenes en Cádiz y Roma, lo que confirmaría que hablamos de un transporte de línea».
Ortofoto del pecio Bou Ferrer publicada por National Geografic E.M.

Estrabón decía que los barcos más grandes que llegaban a Roma venían de la Bética, una gran cantidad. Por eso el Bou Ferrer es tan importante, por ejemplo por el hallazgo de la cinta de carena que soporta la cubierta y ayudará a entender su construcción. «Es un barco que va a resolver otras problemáticas que aparecen en contextos portuarios en Francia e Italia. Aquí tenemos un conjunto de materiales singular y con fecha cierta», concluye Carlos de Juan. Pero la excavación de un barco tan grande aún puede dar sorpresas.

Fuente: abc.es | 7 de enero de 2019