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Giro en la historia de la Isla de Pascua: su (pequeña) civilización no colapsó por un ecocidio

El pueblo indígena de Rapa Nui, también conocido como Isla de Pascua, no tuvo una caída demográfica catastrófica, según un nuevo estudio. (Crédito de la imagen: James L. Amos).

La isla de Rapa Nui, también conocida como Isla de Pascua, nunca tuvo un colapso poblacional catastrófico, según propone un nuevo estudio. Las conclusiones del mismo pueden cambiar décadas de suposiciones sobre cómo la sobreexplotación del paisaje por parte del pueblo indígena de la Isla de Pascua, conocido como rapanui, provocó un rápido aumento poblacional y una posterior caída catastrófica antes de que llegaran los europeos.

La nueva investigación, que utilizó un tipo de inteligencia artificial llamada aprendizaje automático, sugiere que la población rapanui era sostenible y nunca superó las 3.900 personas. Sin embargo, expertos que no participaron en el estudio critican estas conclusiones y señalan debilidades en los datos manejados.

Mapa de Rapa Nui y su ubicación en el Pacífico sureste. Datos satelitales proporcionados por Maxar. Créditos de la capa de servicio: Misión topográfica del radar del transbordador de la NASA.

Ubicada a más de 3.700 kilómetros del continente más cercano, Rapa Nui es uno de los lugares más remotos del mundo habitado por personas. Rapa Nui fue colonizada por primera vez alrededor del año 1000 d. C., probablemente por gente de la Polinesia (archipiélago de las Marquesas), la cual comerciaba regularmente con gentes que vivían en el continente sudamericano. Famosa por sus moáis (estatuas gigantes de piedra con figuras humanas), Rapa Nui también es conocida por la deforestación de sus palmeras y la sobreexplotación de recursos, lo que ha sido citado ampliamente como factores importantes de su declive y colapso.

Si bien es cierto que la pequeña isla (que tiene sólo 164 kilómetros cuadrados), es un poco más pequeña que Washington, DC, y tiene una mala calidad del suelo, así como recursos limitados de agua dulce, los investigadores han descubierto que la historia de los rapanui es una de supervivencia en condiciones ecológicas desafiantes.

Los investigadores utilizaron imágenes satelitales infrarrojas de onda corta y aprendizaje automático para identificar jardines de rocas en Rapa Nui.(Crédito de la imagen: Dylan Davis, CC-BY).

Jardinería de rocas en Rapa Nui. (A) Vista desde un dron a baja altitud. (B) Vista desde el suelo.

El método que utilizaron los rapanui para mejorar el suelo volcánico de la isla fue el "mulching lítico", o jardinería de rocas, en el que se añaden trozos de piedras alrededor de las áreas de cultivo para aumentar su productividad. Estos jardines de rocas generaban un mejor flujo del aire en el suelo, lo que ayudaba a mediar los cambios de temperatura y a mantener los nutrientes, incluidos el nitrógeno, el fósforo y el potasio, en el suelo.

Los arqueólogos han investigado tanto la jardinería de rocas como la fertilidad del suelo en Rapa Nui para comprender mejor el cultivo de alimentos y el uso histórico de la tierra, incluida la extracción en las canteras para la creación de los moáis. Si bien algunos expertos han sugerido que la isla pudo haber sustentado a unas 16.000 personas rapanui en su apogeo en el siglo XV, el nuevo estudio ha reevaluado el tamaño de la población, sugiriendo que nunca superó las 3.900 personas.

En estas tres imágenes, en color verdadero (izquierda), vemos imágenes de infrarrojo cercano (centro) e imágenes de infrarrojos de onda corta (derecha) de los jardines de rocas en Rapa Nui. Crédito: imágenes satelitales cortesía de Maxar. Mapa creado por Dylan Davis.

En el estudio, publicado en la revista Science Advances, los investigadores utilizaron imágenes satelitales infrarrojas de onda corta (SWIR) y aprendizaje automático para identificar los jardines de rocas en Rapa Nui. Los satélites registran diferentes longitudes de onda de la luz reflejada desde la superficie de la Tierra, y los datos SWIR producidos pueden revelar tales jardines de rocas, vegetación en general, formaciones rocosas naturales y suelos desnudos debido a sus diferentes contenidos de humedad y minerales.

Al observar las imágenes de satélite de la isla, los investigadores descubrieron que la jardinería de rocas era significativamente menos frecuente de lo que se suponía anteriormente. Según el nuevo estudio, las estimaciones de referencia del tamaño de la población utilizando los nuevos datos de jardinería de rocas sugieren que la isla no podría haber sustentado a más de 4.000 personas a la vez.

Mapa de áreas urbanizadas y perturbadas por la agricultura en relación con la densidad calculada del jardín de rocas.

"La conclusión del estudio es opuesta a la teoría del colapso: los habitantes pudieron ser muy resilientes frente a recursos limitados, modificando el medioambiente de una manera provechosa", explica Dylan Davis (izquierda), autor principal del estudio e investigador posdoctoral en Arqueología en la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

"Los rapanui tuvieron que descubrir cómo sobrevivir cada día, produciendo alimentos y obteniendo agua y otros recursos que necesitaban, a pesar de que simplemente no había otras alternativas a las que recurrir cuando las cosas se pusieron difíciles", dijo Carl Lipo (derecha), arqueólogo de la Universidad de Binghamton en Universidad Estatal de Nueva York y uno de los autores del estudio, en una conferencia de prensa el pasado 18 de junio.

"La forma en que se organizaron las comunidades, la forma en que cooperaron y compitieron entre sí, creo que son ingredientes importantes para que la gente pueda sobrevivir en un paisaje limitado con opciones muy escasas", añade Lipo.

Ahora bien, otros expertos no están convencidos de ello. "Este estudio presenta un nuevo hallazgo que es contrario a casi toda la literatura arqueológica de Rapa Nui sobre este tema", dijo a Live Science en un correo electrónico Jo Anne Van Tilburg (izquierda), arqueóloga de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) y directora del Proyecto Estatuas de la Isla de Pascua.

Van Tilburg sugirió que la idea de una población baja, pero sostenible, es una "extralimitación", porque los autores del estudio utilizaron sólo un tipo de evidencia (jardinería de rocas) para su modelo, simplificando demasiado los matices de la fertilidad del suelo en toda la isla.

Foto: Plataforma restaurada con moáis de pie en la costa sur de Rapa Nui. Crédito de la imagen: Sean Hixon.

"Sin tener en cuenta todos los componentes de los patrones de subsistencia de Rapa Nui, sin mencionar la cronología, ¿Cómo es posible concluir que el sistema era o no sostenible?", afirma Van Tilburg. "Incluso tomando los datos de los jardines de rocas por sí solos no necesariamente conduce a las conclusiones de Lipo y sus colegas, ya que un pequeño número de los mismos podría ser evidencia de que fueron adaptaciones fallidas que alimentaron inadecuadamente a una población en rápido crecimiento", sugiere Van Tilburg.

Sin embargo, la cifra de población publicada recientemente es similar a la que encontraron los europeos cuando llegaron por primera vez a Rapa Nui en 1722. Pero aunque los europeos asumieron que se trataba de una isla despoblada, "lo que estamos encontrando arqueológicamente es el hecho de que 3.000 personas probablemente era el tamaño de la población cercana a la cifra que podía ser sostenible en la isla, dado el tipo de estrategias de subsistencia que estaban aplicando", sostiene Lipo en la conferencia de prensa mencionada. "Esta sorprendente isla todavía invita a realizar muchas nuevas investigaciones para descubrir qué sucedió realmente en ella".

Fuentes: livescience.com | elespanol.com | 21 de junio de 2024

Los genomas mayas antiguos revelan la práctica del sacrificio de gemelos masculinos y el legado genético perdurable de las epidemias de la era colonial

El templo de Kukulcán o pirámide de El Castillo, una de las estructuras más famosas de Chichén Itzá. Mauricio Marat. Reuters.

La ciudad prehispánica de Chichén Itzá, ubicada en la península del Yucatán, en el moderno México, se convirtió durante el periodo Clásico Terminal (800-1000) en el epicentro político de la cultura maya y del norte de las tierras bajas. Famosa por sus grandes construcciones, como la pirámide de El Castillo o el templo de los Guerreros, destaca también por la presencia de espacios naturales relacionados con el culto. El más famoso de todos es el Cenote Sagrado, considerado como un portal al inframundo y donde se arrojaban todo tipo de ofrendas materiales, animales y humanas —se han documentado unos 200 esqueletos de hombres, mujeres y sobre todo niños— para solicitar a los dioses la sanación de alguien o el fin de catástrofes climáticas.

En 1967, a unos pocos cientos de metros del Cenote Sagrado, se descubrió un chultún, una especie de depósito subterráneo en forma de botella para recoger agua de la lluvia y relacionado también con actividades rituales, el cual conservaba los restos óseos de más de cien subadultos. Dada su ubicación y su contexto, se ha especulado que los sacrificios buscasen el apoyo divino a los ciclos de cultivo del maíz o como ofrendas al dios de la lluvia Chaac.

a, Ubicación de la región maya en América. b, Ubicaciones geográficas de Chichén Itzá y Tixcacaltuyub en la península de Yucatán. c, Estratigrafía del chultún y la cueva adyacente en la que se encontró el entierro. d, Ubicación del chultún dentro del sitio arqueológico de Chichén Itzá y su relación con El Castillo. Las carreteras modernas están marcadas en gris claro; el chultún linda con la pista de un aeropuerto. e, La tasa de desajuste genético por pares (PMR) para parejas de niños en el chultún identifica 11 pares de parientes cercanos (rombos huecos), incluidos dos pares de gemelos monocigóticos (resaltados en gris). Una PMR general baja para individuos no relacionados (triángulos negros) confirma una baja diversidad genética en la población; en el gráfico solo se visualizan los pares con PMR <0,20.

Sin embargo, los análisis genéticos de 64 de los niños, con unas edades aproximadas de entre 3 y 6 años, publicado en Nature, han desvelado sorprendente información sobre la vida ritual que se llevó a cabo en Chichén Itzá. Lo más llamativo es que todos los individuos sacrificados fueron varones y que el 25% presentaba una estrecha relación de parentesco biológico. Incluso se han identificado dos parejas de gemelos idénticos.

"Las relaciones de parentesco son una característica clave en este sacrificio ritual, que no se había observado antes", explican a este periódico Rodrigo Barquera y Diana Iraíz Hernández-Zaragoza, investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Leipzig, Alemania) y la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) de México. "El hecho de que se hayan incluido gemelos en este entierro cambia totalmente las interpretaciones previas del chultún. Y comprobar que estos restos de subadultos pertenecían a varones abre una nueva puerta para la interpretación de este contexto que previamente era inaccesible con el estudio únicamente de características morfológicas", añaden.

Los restos de las víctimas infantiles sacrificadas en el cenote sagrado de Chichén Itzá fueron analizados por los investigadores en su reciente estudio de paleogenómica al respecto.

La reconstrucción de la dieta de los niños sacrificados entre los años 500 y 900, trabajo realizado por Patxi Pérez-Ramallo, investigador del Instituto Max Planck de Geoantropología (Jena, Alemania) y la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, ha mostrado que el maíz era el alimento base de toda la población. No obstante, se han identificado diferencias entre los individuos —unos consumían más proteínas de origen animal, otros de recursos marinos y otros de plantas—, lo que sugiere que podrían tener un origen geográfico diferente dentro del territorio maya o pertenecer a distintos grupos sociales.

Según detalla Pérez-Ramallo, se aprecian dietas muy parecidas entre algunos de los infantes. La principal hipótesis es que los sacrificios eran cíclicos con momentos puntuales con mayor número, quizás como respuesta a momentos adversos (sequías, lluvias torrenciales que estropeasen las cosechas, etc.), y que los sujetos escogidos como ofrenda procedían de la misma zona, familia o grupo social. Los investigadores no descartan que los niños fuesen alimentados de forma similar antes de convertirse en ofrendas a los dioses.

Tzompantli o altar de cráneos grabado en piedra en el centro de Chichén Itzá que señala la centralidad del sacrificio en la vida del asentamiento. Johannes Krause.

Continuidad genética

La combinación de la relación de parentesco, el sexo masculino, las edades similares o la procedencia regional sugiere que estos niños fueron sacrificados en pareja durante el mismo evento ritual y a lo largo de casi medio milenio. Según los investigadores, esta práctica hunde posiblemente sus raíces en la representación en la mitología maya de los gemelos o dioses héroes.

En el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, los gemelos Hun Hunahpú y Vucub Hunahpú descienden al inframundo y son sacrificados por los dioses tras perder un juego de pelota. La cabeza del primero, tras ser colgada en un árbol de calabaza, fecunda a una doncella que da a luz a una nueva pareja, los gemelos héroes, Hunahpú y Xbalanqué, que vengan a su padre y a su tío sometiéndose a ciclos repetidos de sacrificio y resurrección.

Panel en el que se muestra a los héroes gemelos Hunahpú e Ixbalanqué descubierto en El Mirador en 2009.

Los autores de la investigación creen que el chultún de Chichén Itzá —este tipo de estructuras subterráneas eran vistas como la entrada al inframundo— pudo haber sido el lugar de enterramiento de los restos óseos de rituales relacionados con las aventuras de estas deidades, muy representadas en el arte clásico de la civilización prehispánica.

"Los relatos de principios del siglo XX popularizaron falsamente historias escabrosas sobre mujeres jóvenes y niñas sacrificadas en el lugar", recuerda Christina Warinner, de la Universidad de Harvard y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva. "Este estudio, fruto de una estrecha colaboración internacional, le da la vuelta a esta idea y revela las profundas conexiones entre el sacrificio ritual y los ciclos de muerte y renacimiento humanos descritos en los textos sagrados mayas".

El ADN antiguo de los 64 subadultos se ha comparado con el de 68 habitantes modernos de la región. Los resultados han sacado a la luz una continuidad genética que confirma que los niños sacrificados pertenecían a comunidades mayas próximas a Chichén Itzá. Tras la llegada de los españoles a Mesoamérica en el siglo XVI, algunos conquistadores y religiosos relataron que estos infantes se obtenían mediante el secuestro, el comercio o el intercambio de regalos. Análisis de isótopos recientes realizados a los restos del Cenote Sagrado apuntaron a que una parte de ellos procedían de lugares lejanos como Honduras o México central.

El códice Florentino, compilado por Bernardino de Sahagún (1499-1590) muestra esta ilustración de indígenas enfermos de viruela o cocoliztli.

El estudio ha permitido además arrojar luz sobre otra pujante cuestión: el impacto genético de las pandemias de la era colonial en las poblaciones indígenas. A través de varias líneas de evidencias, los investigadores han podido descubrir una adaptación genética probablemente debida al efecto de patógenos epidémicos introducidos por los europeos en el continente americano y que causaron mortíferas pandemias, como la del cocoliztli de 1545, que acabó con la vida de varios millones de nativos.

"Esta adaptación consistió básicamente en que los individuos que se vieron expuestos a los patógenos, y su respuesta inmune fue la indicada, lograron sobrevivir en contra de los que murieron por la misma enfermedad", resumen Rodrigo Barquera y Diana Hernández Zaragoza. "Esto produjo un cambio en las frecuencias genéticas de las variantes implicadas, pues los genes que reconocían mejor el patógeno se volvieron más abundantes que los que no en los sobrevivientes, y esa adaptación se ve reflejada en la población actual, que es más resistente a la Salmonella enterica [bacteria que causa la salmonelosis] con respecto a las poblaciones antiguas".

"Los nuevos datos obtenidos a partir del ADN antiguo no solo nos han permitido disipar hipótesis y suposiciones obsoletas y obtener nuevos conocimientos sobre las consecuencias biológicas de acontecimientos pasados, sino que también nos ha dado una idea de la vida cultural de los antiguos mayas", concluye Johannes Krause, director del Departamento de Arqueogenética del MPI-EVA.

Fuentes: el espanol.com | Instituto Max Plank | 12 de junio de 2024

Los neandertales y los humanos se cruzaron hace 47.000 años durante casi 7.000 años, según sugiere una investigación

Una nueva investigación sugiere que los neandertales (esqueleto frontal) se aparearon con los humanos (esqueleto posterior) hace 47.000 años durante un período de casi 7.000 años. (Crédito de la imagen: Sabena Jane Blackbird vía Alamy).

Los genes neandertales observados en los humanos modernos pueden haber ingresado en nuestro ADN a través de un intervalo de mestizaje que comenzó hace unos 47.000 años y duró casi 7.000 años, según una nueva investigación.

Los neandertales se encontraban entre los parientes extintos más cercanos de los humanos modernos (Homo sapiens), y los antepasados ​​de ambos linajes divergieron hace unos 500.000 años. Hace más de una década, los científicos revelaron que los neandertales se cruzaron con los antepasados ​​de los humanos modernos que emigraron fuera de África. Hoy en día, los genomas de las poblaciones humanas modernas fuera de África contienen entre un 1% y un 2% del ADN neandertal.

Los investigadores aún no están seguros de cuándo y dónde el ADN neandertal llegó al genoma humano moderno. Por ejemplo, ¿se mezclaron los neandertales y los humanos modernos en un lugar y momento específicos fuera de África, o se cruzaron en muchos lugares y momentos?

Para resolver este misterio, los investigadores analizaron más de 300 genomas humanos modernos que abarcan los últimos 45.000 años. Estos incluyeron muestras de 59 individuos que vivieron hace entre 2.200 y 45.000 años y 275 humanos modernos diversos de la actualidad. Los científicos publicaron provisionalmente sus hallazgos en la base de datos de BioRxiv. (Dado que el estudio se encuentra actualmente bajo revisión para su posible publicación en una revista científica, los autores del estudio declinaron hacer comentarios).

Los neandertales y los humanos se cruzaron en varios momentos de nuestra historia evolutiva. Las huellas de estas antiguas interacciones persisten hoy en nuestros genes. (Crédito de la imagen: Kevin McGivern para Live Science)

Los científicos se centraron en cuánto ADN neandertal podían comprobar en estas muestras humanas modernas. Al comparar cómo variaba el nivel de ascendencia neandertal en el ADN humano moderno en diferentes lugares y épocas, pudieron estimar cuándo se cruzaron los neandertales y los humanos modernos, y durante cuánto tiempo.

Los investigadores encontraron que la mejor explicación para la mayor parte del ADN neandertal observado en el genoma humano moderno fue un único período importante de mestizaje hace unos 47.000 años que duró unos 6.800 años.

"Cuando los humanos modernos comenzaron a abandonar África hace al menos 194.000 años, un lugar probable para que se encontraran con los neandertales era Asia occidental, donde África se conecta con Eurasia", dijo Chris Stringer (izquierda), paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Londres y que no participó en el nuevo estudio. "Los humanos modernos con ascendencia neandertal podrían haberse dispersado por todo el mundo", señaló.

Los científicos también investigaron cómo el ADN neandertal persistió en el genoma humano moderno a lo largo del tiempo. Cuanto más duraba un fragmento de ADN neandertal, más probable era que otorgara algún tipo de beneficio evolutivo a los humanos modernos. Por el contrario, el ADN neandertal que se eliminó rápidamente probablemente confirió algún tipo de desventaja evolutiva. Los investigadores encontraron que los genes neandertales que perduraron están relacionados con el color de la piel, el metabolismo y el sistema inmunológico, lo que probablemente proporcione algún tipo de beneficio inmediato a los humanos modernos cuando se encontraron con nuevas presiones evolutivas fuera de África.

Este cráneo de neandertal de 50.000 años de antigüedad fue reconstruido en sitios arqueológicos como La Ferrassie, La Chapelle-aux-Saints, Saccopastore 1, Shanidar 5 y Spy 1. (Crédito de la imagen: Sabena Jane Blackbird / Alamy Foto de stock)

Dada la velocidad a la que se eliminó la mayor parte del ADN neandertal del genoma humano moderno, el estudio estimó que cuando terminó el período de mestizaje recientemente identificado, más del 5% del genoma humano moderno era de origen neandertal. En otras palabras, "aproximadamente uno de cada 20 padres en nuestra población ancestral era neandertal", dijo a Live Science Fernando Villanea (derecha), genetista de poblaciones de la Universidad de Colorado Boulder que no participó en este estudio.

Rajiv McCoy (izquierda), genetista de poblaciones de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, y que tampoco participó en este nuevo trabajo, dijo a Live Science que "el mestizaje entre neandertales y humanos modernos también pudo haber tenido lugar en otras épocas, pero no dejaron ningún rastro duradero en el acervo genético humano moderno en ese tiempo. Por ejemplo, una mandíbula humana moderna de hace unos 42.000 a 37.000 años encontrada en Rumania en 2002 posee ADN de neandertal que no se ve en otros genomas humanos modernos, lo que puede reflejar que hubo un evento de mestizaje que no contribuyó a la diversidad humana contemporánea", según McCoy.

Stringer señaló que investigaciones anteriores sugerían que el mestizaje que introdujo el ADN neandertal en el genoma humano moderno tuvo lugar hace entre 50.000 y 60.000 años. "La nueva estimación de hace 47.000 años tiene implicaciones para las dispersiones de Homo sapiens fuera de África, pues todas las poblaciones vivas existentes fuera de África (chinos, nativos americanos, indonesios, australianos nativos, etc.) llevan los signos de este evento, que por lo tanto limita el momento en que sus ancestros comenzaron a dispersarse, hace menos de aproximadamente 47.000 años", dijo Stringer.

Ciertos genes neandertales parecen conferir una ventaja en la lucha contra los virus de ARN. (Crédito de la imagen: Shutterstock)

"Sin embargo, hay evidencia arqueológica de ocupación humana en el norte de Australia hace unos 65.000 años", dijo Stringer. "Entonces, o bien esa evidencia es errónea, o bien las poblaciones eran Homo sapiens pero se extinguieron o fueron inundadas por una dispersión posterior; o bien la población no era, de hecho, Homo sapiens. La última posibilidad parece mucho menos probable dado el complejo comportamiento implicado por las evidencias, pero sería una gran bomba, por supuesto".

Curiosamente, el intercambio de ADN parece haber sido unidireccional, lo que significa que el ADN humano moderno parece no haber entrado en los genomas de los neandertales. "Hay poca evidencia de flujo genético en la dirección inversa en ese momento, es decir, del Homo sapiens al neandertal", señala Stringer. "Tal vez sucedió pero aún no lo hemos detectado. O tal vez no sucedió, con implicaciones para el comportamiento de las dos poblaciones". O tal vez esos híbridos tuvieron menos éxito por alguna razón, señaló; por ejemplo, tal vez eran menos saludables o menos fértiles.

Fuente: livescience.com | 7 de junio de 2024

Las primeras élites celtas heredaron el poder a través de líneas maternas, revela un análisis de ADN antiguo

Visualización de la tumba central/entierro principal del túmulo de Hochdorf en Baden-Württemberg. © Landesmuseum Württemberg, FaberCourtial; Thomas Hoppe (reconstrucción científica)

La cultura celta de la Edad del Hierro prerromana en Europa occidental y central ha dejado numerosos vestigios hasta el día de hoy, entre ellos enormes túmulos y espectaculares artefactos arqueológicos. A pesar de este rico legado, mucho sobre esta civilización permanece oculto para nosotros. En colaboración entre la Oficina Estatal para la Preservación de Monumentos Históricos de Baden-Württemberg y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (MPI-EVA) de Leipzig, se han reconstruido por primera vez los genomas de individuos celtas de varios túmulos funerarios.

Aproximadamente entre el 600 y el 400 a. C., durante la Edad del Hierro, se construyeron túmulos que contenían joyas de oro, carros y bienes importados en lo que hoy es el suroeste de Alemania, el este de Francia y Suiza. Las personas de élite enterradas en estos montículos ejercían un inmenso poder político y religioso y a menudo se les llama "los primeros príncipes y princesas celtas". Pero los investigadores no están de acuerdo sobre si estas personas obtuvieron su estatus a través de una vida de logros o si heredaron su poder.

Dos de estos túmulos, denominados Eberdingen-Hochdorf y Asperg-Grafenbühl, y conocidos como Fürstengräber, se encuentran entre los enterramientos más ricos de la prehistoria alemana, con hallazgos de objetos de oro y elaboradas vasijas de bronce.

Un nuevo análisis genético ha revelado que los dos príncipes, enterrados en los túmulos mencionados, y situados a unos 10 kilómetros de distancia el uno del otro, estaban biológicamente relacionados. "Durante mucho tiempo se sospechaba que los dos príncipes de los túmulos de Eberdingen-Hochdorf y Asperg 'Grafenbühl' estaban emparentados", afirma Dirk Krausse (izquierda), de la Oficina Estatal para la Conservación de Monumentos Históricos, "pero sólo ahora se ha confirmado esta suposición por los nuevos análisis“.

Para los análisis actuales, se tomaron muestras de dientes y huesos del cráneo del oído interno en el MPI-EVA utilizando los métodos más modernos, y el ADN restante se secuenciócon el objetivo de reconstruir los genomas de un total de 31 individuos. Los dos enterramientos centrales destacan del resto del grupo por su estrecha relación genética.

Túmulo funerario celta Hochdorf / Enz (reconstruido).

Dos príncipes estrechamente relacionados

Después de establecer dicha relación genética entre los dos individuos, el equipo analizó todas las conexiones posibles, como hermanos, medios hermanos, abuelo y nieto, así como tío y sobrino. "Basándonos en las fechas de muerte bastante precisas, las estimaciones de su edad en el momento de la muerte y la similitud genética de los dos príncipes, sólo se plantea un escenario como tío y sobrino, más precisamente: la hermana del príncipe Hochdorf era la madre del príncipe Asperg", explica Stephan Schiffels de MPI-EVA. Además, ambos hombres estaban también entre los más altos registrados en la Alemania de la Edad del Hierro, con una altura de alrededor de 1,8 metros, lo que sugiere que es posible que se hubieran beneficiado de una buena nutrición además de compartir genes de estatura alta.

Por otro lado, se encontró otro vínculo biológico entre una mujer y un hombre que fueron enterrados en montículos separados por unos 100 kilómetros de distancia y con un siglo de diferencia. Este es un descubrimiento extremadamente raro que probablemente representa a una bisabuela y su bisnieto, dijeron los autores del estudio.

"Este resultado muestra que el poder político en esta sociedad probablemente se heredó a través de una sucesión biológica, comparable a una dinastía matrilineal. De hecho, aunque el poder lo ejercían principalmente los hombres, los ricos entierros de mujeres en la región también muestran su alto estatus", afirma Joscha Gretzinger (derecha) del MPI-EVA. Esto también está respaldado por evidencias de relaciones entre otros individuos de los dos montículos (con registros de endogamia entre primos hermanos), así como del mucho más distante montículo de Magdalenenberg, que fue construido unos 100 años antes. Gretzinger añade: "En general, parece que nos encontramos ante una amplia red entre los celtas de Baden-Württemberg, en la que el poder político se sustentaba en el parentesco biológico".

Uno de los entierros, apodado la Dama de Ditzingen-Schöckingen, cerca también del túmulo funerario Hochdorf, contenía joyas de oro. Crédito de la imagen: © Landesmuseum Württemberg, H. Zwietasch.

La herencia matrilineal del poder no era común en la Europa de la Edad del Hierro y también es relativamente rara en todo el mundo. El patrón específico que los investigadores descubrieron entre la élite celta temprana se llama organización matrilineal avunculada, que puede surgir cuando el apareamiento extramatrimonial es común y, por lo tanto, la confianza en la paternidad es baja, lo que lleva a los hombres a estar más seguros de que están genéticamente relacionados con los hijos de su hermana.

"Si un gobernante tiene hijos propios, pero también pasa el poder a los hijos de su hermana, entonces podría haber un incentivo para fusionar su linaje directo y el de su hermana, lo que luego resultaría en apareamientos entre primos hermanos a través de la línea femenina", señala el estudio.

Sin embargo, el autor Stephan Schiffels, genetista de poblaciones del Instituto Max Planck, señala. "Aunque tal interpretación es plausible,tenemos que decir que no podemos probar tal escenario a partir de los datos genéticos".

Ricos hallazgos de oro y un sombrero de corteza de abedul de Eberdingen-Hochdorf. © Landesmuseum Württemberg, P. Frankenstein/H. Zwietash

Pero, ¿cómo se relacionaban los celtas con otros habitantes de la Europa de la Edad del Hierro más allá de Baden-Württemberg? Un análisis detallado de los orígenes genéticos de este grupo revela que el mismo probablemente se encuentre en la Francia actual, pero que en aquella época estaba muy extendido por todo el sur de Alemania.

Además, varios individuos muestran un origen genético italiano, lo que también encaja bien con los objetos encontrados en las tumbas, muchos de los cuales muestran estilos mediterráneos.

Por lo tanto, el estudio es una pieza importante del rompecabezas en nuestra comprensión de la historia europea en la Edad del Hierro Media y Tardía, la cual, a diferencia de la época romana y otros períodos medievales tempranos, difícilmente puede investigarse a partir de fuentes escritas.

Fuentes: Instituto Max Planck | livescience.com | 3 de junio de 2024

Hallazgo español sin precedentes: clave para saber cómo era la vida de los neandertales

Las hogueras de los neandertales revelan cuándo estuvieron presentes los humanos antiguos en los sitios. Crédito: Tom McHugh/Biblioteca de fotografías científicas.

Por primera vez, un equipo de arqueólogos e investigadores de varias universidades españolas ha conseguido datar con enorme precisión el tiempo transcurrido entre varias fogatas u "hogares" en el yacimiento de El Salt, en el municipio alicantino de Alcoy. Estas fogatas están relacionadas con varios asentamientos neandertales identificados en el mismo yacimiento.

El resultado del estudio publicado por la revista Nature y realizado por un equipo interdisciplinar liderado porÁngela Herrejón-Lagunilla, investigadora de la Universidad de Burgos, abre una ventana al pasado y permite conocer más detalles sobre el comportamiento de estos grupos humanos que poblaron la península ibérica durante la prehistoria.

Durante casi 10 años, los investigadores han analizado una secuencia de 6 hogares procedentes de una misma unidad arqueológica de unos 52.000 años de antigüedad. Concluyen que, "con altísima probabilidad", transcurrieron como mínimo entre 200 y 240 años entre el primer y último hogar, con diferencias de unas pocas décadas en algunos casos y en más de un siglo en otros.

El Salt, un yacimiento arqueológico del oeste de España, que cuenta con restos de varios hogares neandertales. Crédito: Universidad de Bolonia

“Se trata de una resolución sin precedentes en la arqueología paleolítica y que cambia de manera significativa las concepciones previas sobre la frecuencia de las ocupaciones humanas en las sociedades cazadoras-recolectoras prehistóricas”, apunta en un comunicado de prensa Herrejón-Lagunilla (izquierda).

Hasta el momento, las técnicas de datación para contextos tan antiguos como el del yacimiento de El Salt ofrecían una horquilla temporal demasiado amplia. Más allá de los 50.000 años de antigüedad no es posible aplicar la técnica del carbono 14, y otras, como las basadas en la luminiscencia, presentan errores de miles de años. Por ello los investigadores primero aplicaron técnicas arqueoestratigráficas para poder conocer la secuencia cronológica entre fuegos.

Fotografía de una de las fogatas analizadas. Universidad de Burgos

Excavación minuciosa

Aislar las secuencias de fuegos fue un proceso sumamente complejo debido a la gran cantidad de restos arqueológicos y a la topografía irregular del terreno, lo que obligó a un minucioso proceso de excavación. Cada resto arqueológico y cada facies sedimentaria -porción de suelo con diferentes texturas y colores- fue ubicada en un mapa tridimensional y puesto en relación con el resto.

Una vez conocido el orden estratigráfico de estos fuegos se realizaron estudios de arqueomagnetismo en los materiales carbonizados para poder conocer el tiempo mínimo transcurrido entre cada fogata, el principal aporte metodológico del estudio.

Arquólogo de la Universidad de Burgos realizando análisis de arqueomagnetismo en el yacimiento. Universidad de Burgos

“Generalmente, el arqueomagnetismo se utiliza como técnica de datación para un rango temporal de aplicación que no supera los últimos 4.000 años. Aquí estamos hablando de cronologías mucho más antiguas, por lo que el enfoque es diferente” apunta Francisco Javier Pavón Carrasco (derecha), investigador del Departamento de Física de la Tierra y Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Geociencias (CSIC-UCM).

En El Salt, los restos de las fogatas que calentaron los asentamientos neandertales están separados solo por unos pocos centímetros de sedimento y algunos de ellos parece a simple vista que pertenecen a la misma superficie aunque los separen más de 200 años. Este tiempo indica que estos dos diferentes grupos humanos de cazadores-recolectores que se movían constantemente en busca de recursos, estaban separados por varias generaciones y que nunca se conocieron e interactuaron entre sí.

Fotografía de campo de la estructura de combustión y fotografía microscópica de componentes orgánicos en la capa negra de la estructura de combustión. / Leierer et al.

El método empleado por el equipo que incluye investigadores de las universidades de Burgos, La Laguna, Valencia, Alicante y la Complutense de Madrid, junto con el Instituto de Geociencias, no ha podido determinar el máximo de años transcurrido entre fogatas.

"Las implicaciones arqueológicas son enormes. Lo que se excava en un yacimiento como este no es más que una imagen aislada y concreta de todo un conjunto de actividades realizadas en un territorio mucho más amplio. Lo que aquí se ha obtenido son pequeños fotogramas de escenas de comportamientos humanos separadas por una secuencial temporal que, por primera vez, se plasma con una precisión hasta ahora desconocida, lo que permitirá entender mucho mejor el comportamiento humano en el pasado a través de la Arqueología", concluye el comunicado.

Fuente: elespanol.com | 5 de junio de 2024

¿Por qué surgió el 'Homo sapiens' en África?

Los humanos modernos viven en todo el mundo y hay evidencia de que nuestro antepasado 'Homo erectus' también se expandió fuera de África. Entonces, ¿por qué sólo los descendientes africanos del 'Homo erectus' dieron origen a los humanos modernos? (Crédito de la imagen: Klaus Vedfelt/Getty Images).

Hoy en día, cada persona que habita la Tierra puede rastrear su ascendencia hasta África, donde surgieron los humanos modernos (Homo sapiens) hace al menos 300.000 años. Pero nuestro antepasado Homo erectus vivió en África, Europa y Asia, al igual que su probable descendiente Homo heidelbergensis, el cual dio origen a al menos tres homínidos en diferentes lugares: los neandertales (en Eurasia), los denisovanos (en Asia) y los humanos modernos (en África).

Entonces, ¿por qué el Homo heidelbergensis dio origen al Homo sapiens en África?

"Esa es la pregunta de los mil dólares", dijo a Live Science Brenna Henn (izquierda), genetista de poblaciones de la Universidad de California en Davis. Para intentar responderla, dijo, primero debemos examinar el proceso a través del cual el Homo sapiens evolucionó por primera vez. Un artículo de 1987 publicado en la revista Nature rastreó todo el ADN mitocondrial humano moderno hasta una población en África que vivió hace entre 200.000 y 150.000 años.

Sin embargo, Henn y otros científicos cuestionan la idea de que sólo una población dio origen a los humanos modernos. Cuando los humanos modernos comenzaron a surgir, nuestros ancestros Homo sapiens estaban dispersos en docenas de poblaciones especializadas por toda África, que es un continente enorme con un conjunto muy diverso de ecosistemas, por lo que estas poblaciones tuvieron que adaptarse a sus áreas específicas.

En un estudio de 2023 publicado en la revista Nature, Henn y sus colegas descubrieron que era probable que al menos dos de estas poblaciones fueran las que dieron origen al Homo sapiens. Propusieron que, a pesar de vivir separados durante miles de años, los individuos de estas poblaciones se mezclaron en algún momento, creando una población de ramas sueltas que eventualmente se convirtió en nuestra especie.

Henn especuló que la diversidad ecológica del continente africano y la posterior mezcla de múltiples poblaciones pueden ser lo que permitió a los humanos modernos evolucionar. "Debido a que había toda esa diversidad genética o de comportamiento, eso es realmente lo que facilitó un paquete complejo que permitió al 'Homo sapiens' ser lo que es", dijo a Live Science.

Curtis Marean (izquierda), profesor de paleoantropología y director asociado del Instituto de Orígenes Humanos de la Universidad Estatal de Arizona, dijo que los científicos aún no están de acuerdo sobre si una población, o la teoría de Brenna Henn de unas pocas poblaciones, dio origen a los humanos modernos. Sin embargo, dijo que estas dos teorías similares son más aceptadas que la nueva hipótesis panafricana, la cual sostiene que los humanos evolucionaron al mismo tiempo en todo el continente africano.

"Realmente no encaja con ninguna teoría que tengamos sobre cómo ocurre la evolución", dijo. Está de acuerdo con Brenna Henn en que el inmenso tamaño de África probablemente creó la diversidad genética que permitió la evolución de la cognición avanzada y la cooperación social de los humanos modernos.

Una niña Nama en la provincia de Northern Cape, Sudáfrica. Los Nama tienen niveles excepcionalmente altos de diversidad genética y fueron incluidos en el nuevo estudio de modelado sobre la evolución de los humanos. (Crédito de la imagen: Ariadne Van Zandbergen a través de Alamy Stock Photo)

"Cuanta más variación genética tenga, mayor será la probabilidad de que evolucione algo interesante", dijo. Aunque Europa y Asia juntas también son enormes, añade que el clima más cálido de África podría haber dado ventaja al Homo sapiens. Los períodos glaciales que ocurren cada 100.000 años habrían rodeado de hielo a los homínidos euroasiáticos, dijo Marean, mientras que el Homo sapiens africano habría perdido poco de su área de distribución durante esos períodos. Con una gama más conectada de contactos, el Homo sapiens tenía más espacio para diversificarse y más accesos entre sí, lo que permitía un mayor flujo de genes.

Marean enfatizó que todo esto es muy teórico y que aún queda mucho por descubrir, como qué poblaciones se convirtieron en humanos modernos y si el lenguaje jugó un papel en el desarrollo cognitivo de los mismos Marean espera que futuras investigaciones exploren estas cuestiones.

"El estudio de la evolución humana trata sobre cómo llegamos a existir", dijo. "Es difícil imaginar algo más importante que eso".

Fuente: livescience.com | 26 de mayo de 2024

Las condiciones ambientales influyeron en la forma en que los primeros humanos migraron a través de los continentes

La infografía muestra las rutas probablemente preferidas por los primeros inmigrantes humanos a través de Eurasia y América. Estas rutas se han estimado mediante una combinación estadística de datos arqueológicos y genéticos. Las áreas coloreadas indican el tipo de ecosistemas encontrados, según modelos climáticos y de vegetación. La imagen insertada ilustra las condiciones ideales para la migración: áreas cálidas y húmedas que contienen una mezcla de bosques y pastizales cerca de los ríos. Crédito: Universidad de Flinders.

Un equipo de investigadores ha obtenido nuevos conocimientos sobre la gran migración humana, revelando cómo las condiciones ambientales en el norte de Eurasia y América dieron forma al viaje de nuestros ancestros ​​que abandonaron África hace decenas de miles de años.

La teoría Fuera de África sugiere que hace más de 70.000 años, algunos grupos abandonaron África para extenderse por Europa, Asia, Australia y América. Sin embargo, aún no está claro en qué medida el entorno que encontraron más allá de África facilitó u obstaculizó su viaje.

Los investigadores combinaron modelos climáticos, datos genéticos y evidencia arqueológica, para examinar cómo las condiciones ambientales regionales influyeron en la migración y restablecer nuestra conexión duradera con la naturaleza.

El análisis multidisciplinario, dirigido por el Dr. Frédérik Saltré (izquierda), ecólogo de la Universidad de Flinders y publicado recientemente en Nature Communications, demuestra que si bien la importancia relativa de los factores ambientales varía según las regiones, nuestros antepasados ​​viajaron principalmente a través de áreas cálidas y húmedas que contenían una mezcla de bosques y pastizales cerca de ríos.

"Los primeros migrantes humanos seleccionaban rutas que proporcionaran recursos esenciales y facilitaran los viajes, así como regiones con una mezcla de bosques y áreas abiertas para refugio y alimento, al tiempo que les permitían expandirse a nuevos territorios", dijo el Dr. Saltré.

En Europa, los humanos probablemente se extendieron por primera vez desde el Creciente Fértil a través de las montañas del Cáucaso hasta Escandinavia hace aproximadamente 48.300 años y Europa occidental hace unos 44.100 años, después de haberse producido unas condiciones más cálidas y húmedas.

En el norte de Asia, las rutas migratorias siguieron ríos importantes para hacer frente a climas más duros antes de llegar a Beringia, un puente terrestre actualmente sumergido entre Siberia y Alaska, hace aproximadamente 34.700 años.

En América del Norte, los humanos migraron inicialmente a lo largo de la costa del Pacífico hace unos 16.000 años y luego, aproximadamente 3.000 años después, se trasladaron tierra adentro a través del corredor libre de hielo junto al río Mackenzie.

En América del Sur, la migración siguió los pastizales más húmedos que bordean el Amazonas, aprovechando la conectividad proporcionada por los principales ríos hace 14.800 años.

Cambios regionales en las condiciones ambientales entre el momento estimado de la llegada humana a una célula (resolución espacial de 1° × 1°) y hace 90.000 años (es decir, parte de la ventana cuando los humanos anatómicamente modernos abandonaron permanentemente África) categorizados por gradiente de color como una función de la similitud en el patrón de cambios en relación con hace 90.000 años: gradiente rojo = disminución de la temperatura media anual (T) + aumento de la precipitación media anual (P) + predominio de pastizales (G); gradiente azul = disminución de T + aumento de P + dominancia del bosque (F); gradiente naranja = disminución de T + disminución de P + dominancia de F; gradiente verde = disminución de T + disminución de P + dominancia de G. Los gradientes indican la distancia (en km) de una celda de cuadrícula determinada al río más cercano (desde cerca = rojo claro/azul/naranja/verde hasta lejos = rojo oscuro/ azul/naranja/verde). Las flechas marrón-amarillas en todos los paneles representan las rutas más probables recorridas entre conjuntos de pares de ubicaciones (identificadas por los íconos marrón y amarillo). Las áreas blancas indican que la capa de hielo se extendió antes de 16 ka y las áreas grises no muestran estimaciones del momento de su llegada debido a la falta de datos arqueológicos confiables (ver detalles en Métodos). Los datos de origen se proporcionan como un archivo de datos de origen.

El profesor Tom Higham (derecha), de la Universidad de Viena, dijo que el poder de estos nuevos enfoques de modelado para comprender el pasado humano profundo es apasionante para la ciencia arqueológica.

Explicó: "Durante demasiado tiempo hemos estado trabajando por separado en nuestros diferentes enfoques. La incorporación de nuevos métodos de modelado con los últimos datos climáticos, arqueológicos y ambientales permite obtener ideas realmente interesantes para comprender cómo los humanos antiguos se movían y adaptaban a través de vastos continentes hace decenas de miles de años".

El profesor Corey Bradshaw (izquierda), también de la Universidad de Flinders e investigador jefe del Centro de Excelencia para la Biodiversidad y el Patrimonio Australiano del Consejo Australiano de Investigación (CABAH), dijo que el modelado proporciona un marco poderoso para explorar y comprender las complejidades de la historia profunda, ofreciendo información sobre cómo los acontecimientos y condiciones del pasado han dado forma al presente.

"Saber adónde la gente viajó por primera vez, más allá de la cuna de la evolución humana, nos da una idea de cuán adaptables fueron nuestros primeros ancestros, a qué desafíos ambientales se enfrentaron y cómo los superaron y sobrevivieron. También podemos inferir las innovaciones tecnológicas que estuieron en juego durante esos tiempos, tales como embarcaciones, ropa y otras herramientas que permitieron a las personas explotar los entornos más hostiles".

El profesor asociado Bastien Llamas (derecha), de la Universidad de Adelaida, y director adjunto de CABAH, dijo que fusionar datos genéticos con información climática histórica y descubrimientos arqueológicos es un método poderoso para inferir patrones de migración humana en el pasado.

"Estudiar las diferencias genéticas entre grupos de personas nos ayuda a comprender los patrones migratorios antiguos. Normalmente, esto da como resultado un mapa básico que muestra los movimientos generales de un área a otra sin rutas detalladas. Sin embargo, al combinar datos genéticos con información sobre climas pasados, ambientes y hallazgos arqueológicos, podemos crear mapas mucho más detallados y precisos de cómo las personas se movieron a lo largo del tiempo y a través de diferentes regiones".

El Dr. Saltré dijo que los resultados del estudio nos ayudan a apreciar la importancia de la biodiversidad en la forma en que nuestros antepasados ​​se adaptaron y superaron los desafíos ambientales.

Añadió: "Subraya cómo el clima y la ecología dieron forma a la prehistoria humana, destacando el papel de la biodiversidad en la supervivencia y movilidad humana, demostrando que los ecosistemas ricos permitieron a los humanos prosperar en nuevos entornos durante miles de años. La crisis de biodiversidad que estamos experimentando ahora compromete nuestra capacidad de prosperar a pesar de la tecnología avanzada que tenemos hoy en día; realmente me pregunto si duraremos mucho sin mantener la mayor parte de la biodiversidad actual".

Fuente: phys.org | 29 de mayo de 2024

El ADN sugiere que los canarios descienden de esclavos romanos del negocio de la púrpura

Imagen aérea del Islote de Lobos. Universidad de La Laguna.

En la Roma en la que solo los emperadores, los generales, los senadores y la élite podían vestir de púrpura, medio kilo de lana de ese color costaba tanto como lo que ganaba un panadero al cabo de tres años, así que la búsqueda de los moluscos de los que se extraía ese tinte se extendió hasta uno de los confines del mundo conocido: las Fortunatae Insulae.

¿Puede que la púrpura esté detrás de la primera llegada del hombre a Canarias? ¿Hay que buscar la solución al misterioso origen de los antiguos pobladores de las islas en uno de los negocios más prósperos de la Antigüedad? Esa es una vieja hipótesis, nunca demostrada, que ahora la revista Scientific Reports aborda de frente en un trabajo firmado por Vicente Cabrera Martínez (izquierda), del grupo de Bioquímica, Microbiología y Genética de la Universidad de La Laguna.

Las piezas del rompecabezas sobre la primera población de Canarias están sobre la mesa desde hace tiempo. El problema es cómo hacerlas encajar, si es que encajan: por un lado, la arqueología ha datado ya con seguridad los restos humanos más antiguos de las islas en los primeros siglos de la era común; por otro, el ADN de los antiguos pobladores isleños (y de muchos de los actuales) tiene enormes similitudes con los pueblos bereberes del norte de África.
Y, en medio, está el yacimiento romano descubierto en el Islote de Lobos, frente a las Grandes Playas del norte de Fuerteventura: todo un taller que fue utilizado durante cerca de cien años (del siglo I a.C. al I d.C.) para procesar pequeños caracoles marinos, conocidos como Stramonita haemastoma, de los que se extrae un tinte cotizadísimo en todo el Mediterráneo durante la Antigüedad: la púrpura de Tiro, o púrpura imperial.


Yacimiento romano en el islote de Lobos. Foto: Carlos de Saá

El descubrimiento en 2012 de ese taller, con restos de cerámica procedente de Hispania, supuso la primera confirmación física de la presencia de Roma en Canarias, más allá de las referencias recogidas en textos de historiadores clásicos, como Plinio el Viejo, que en el siglo I relató la expedición enviada en los albores de la era común por el monarca mauritano Juba II a las Islas Afortunadas.

En este trabajo científico, Vicente Cabrera revisa todo lo publicado sobre la herencia genética de los antiguos pobladores de Canarias (guanches, canarios, majos, gomeritas, benahoritas y bimbaches, cada isla con su pueblo), porque el linaje materno (el ADN mitocondrial) permite remontarse siglos en el tiempo, de generación en generación, hasta llegar a conclusiones que, a su juicio, permiten plantear que la vieja hipótesis romana puede ser factible.

Rutas putativas seguidas por los portadores autóctonos de los haplotipos del norte y noroeste de África hacia las Islas Canarias.

Interrogantes abiertos

En su primer paso en este viaje en el tiempo a través del ADN, la revisión de las secuencias genéticas conocidas de los antiguos canarios, este investigador ha constatado que el ADN aborigen canario no está emparentado solo con los pueblos del norte de África de aquella época (principios de la era común), sino que también conserva la huella de ancestros mediterráneos, sobre todo ibéricos e itálicos.

En esta historia, emergen dos de los detalles más sorprendentes de los primeros pueblos de Canarias, sobre los que no hay todavía una respuesta aceptada de manera general: 1) no sabían navegar, al menos no hay pruebas de que lo hicieran (más bien hay evidencias de más de mil años de incomunicación entre islas); y 2) no utilizaban armas y herramientas de metal, en unos tiempos en los que el hierro y el bronce eran de conocimiento general en el mundo clásico.

¿Si viajaron necesariamente a Canarias en barco, por qué no siguieron navegando después? ¿Llegaron ellos o 'los trajeron'?. Y en cuanto al metal, es verdad que en las islas no hay minerales para fabricar armas de hierro o bronce, ¿pero por qué no transportaron ningún útil de ese tipo consigo en los primeros años, por qué no aparece en el registro arqueológico una espada en el registro arqueológico una espada, un cuchillo, una hebilla hasta los inicios de la Conquista, ya en los siglos XIV y XV?

Vicente Cabrera subraya que el traslado de todas esas gentes a Canarias no fue improvisado, no fue una huida apresurada, sino algo muy planificado: el registro arqueológico atestigua que llevaron consigo semillas de cereales y frutas (higos) inexistentes hasta entonces en las islas y también ganado, fundamentalmente cabras. Y sobre la ausencia de armas y útiles metálicos, el investigador deduce que el traslado no fue voluntario, sino forzoso y probablemente ejecutado por alguien que recelaba de ellos y no quería verlos armados. La pregunta es casi inmediata: ¿eran esclavos?

Restos de moluscos de los que se extraía la púrpura. Foto: Carmen del Arco.

El negocio de la púrpura

La respuesta que da este trabajo mira a Lobos. En Roma el trabajo en los talleres de púrpura estaba jerarquizado: por un lado estaban las elites propietarias, por otro los artesanos que dominaban la técnica (básicamente procedentes del Mediterráneo) y, en la base de todo, la mano de obra que proporcionaban en abundancia los esclavos.

Este investigador sostiene que Lobos era un taller demasiado pequeño para que sus beneficios costearan el enorme gasto de transportar luego ese tinte a Roma. Por ello, cree que solo era un taller de muchos otros nunca encontrados, la punta del iceberg de una actividad (la recolección manual de los moluscos) que él cree que pudo extenderse al resto de Canarias, también a las islas más alejadas del continente.

"Los artesanos que extraían el tinte fueron reclutados de otros talleres ya existentes en el Mediterráneo", plantea, "mientras que los esclavos, por razones económicas, podrían haber sido capturados o comprados en lugares cercanos al archipiélago, como el puerto marroquí de Mogador". Es decir, en la actual Esauira, en las Islas Púrpuras, llamadas hoy así... por los talleres de púrpura que albergaron en la Antigüedad, desde los tiempos del mismo Juba II.

¿Descienden los canarios de aquellos esclavos del negocio de la púrpura? A este investigador el ADN le dice que pudo ser así. Y que cuando esa industria dejó de ser rentable, "fueron abandonados a su suerte en las islas hasta el 'redescubrimiento' de Canarias".

Fuente: elespanol.com | 27 de mayo de 2024