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¿El eje dominante Este-Oeste de Eurasia 'cambió la suerte de la historia'?

Imagen: Adapted from https://sketchplanations.com/the-continental-axis-hypothesis.

Una nueva investigación muestra que las barreras ambientales han influido en la difusión de las innovaciones culturales, pero no favorecieron de modo sistemático a Eurasia.

Jared Diamond (izquierda) propuso que el eje de orientación geográfico único de Eurasia impulsó una rápida difusión de innovaciones críticas entre sus sociedades, lo que condujo a un dominio cultural y militar sobre otras regiones.

Un equipo de ecologistas y evolucionistas culturales de EE. UU., Alemania y Nueva Zelanda aprovecharon extensas bases de datos culturales, ambientales y lingüísticas para probar estas afirmaciones. Descubrieron que las barreras ambientales han influido en la difusión cultural, pero no favorecieron sistemáticamente a Eurasia.

Guns, germs, and steel (Armas, gérmenes y acero, 1997) es el esfuerzo de Jared Diamond -ganador del premio Pulitzer por esta obra- para explicar las historias diferenciadas de los nativos americanos, africanos y aborígenes australianos frente a los europeos y asiáticos. Una de sus intrigantes propuestas fue que el dominio político y militar de Eurasia podría explicarse en parte por su orientación continental única. El singular eje dominante Este-Oeste de Eurasia podría haber permitido una rápida difusión de las prácticas de domesticación, los sistemas de escritura, la rueda y otras innovaciones culturales clave y, por lo tanto, podría haber puesto a Eurasia en el camino de un desarrollo más rápido que África o las Américas. En palabras de Diamond, “la geografía pudo haber 'cambiado la suerte de la historia'”. La hipótesis del eje de orientación fue recibida con abundante entusiasmo y duras críticas, pero las pruebas cuantitativas de esta importante afirmación han sido escasas.

En un nuevo estudio, un equipo interdisciplinario de investigadores de la Universidad de Washington, en St Louis, y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig, han aprovechado un conjunto completo de datos sobre las diferencias globales en cultura, idiomas y ecología para probar la hipótesis de Diamond.

La primera autora de este estudio, Angela Chira (izquierda), del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, explicó: "Nuestro primer desafío fue traducir lo que Diamond imaginó en números. Hemos utilizado algoritmos de rutas de menor coste para encontrar aquellas que minimizaran las diferencias de los regímenes de temperatura y aridez entre las sociedades analizadas. La longitud y el coste de estas rutas nos dan la magnitud de las barreras ecológicas en la transmisión cultural entre dos sociedades, precisamente como las imaginó Diamond".

El equipo cuantificó el potencial de los parámetros ambientales asociados con la latitud para influir en la facilidad de transmisión de 54 rasgos que cubren diversos aspectos de la vida cultural y social (subsistencia, ecología de la vivienda, reglas de propiedad, matrimonio y parentesco, organización comunitaria, política, trabajo y rituales). De acuerdo con el pensamiento de Diamond, el equipo encontró que los factores ambientales y los costes topográficos y de viaje obstaculizan la difusión de una amplia gama de rasgos culturales, incluidos algunos que se relacionan directamente con el desarrollo social (por ejemplo, el modo dominante de subsistencia, el tipo de animal doméstico, los rasgos de complejidad política). Sin embargo, los hallazgos de la investigación muestran que, contrariamente a las expectativas manifestadas por Diamond, Eurasia es tan ecológicamente heterogénea como otras regiones de nuestro mundo.

Las barreras ambientales en la transmisión cultural no fueron más débiles en Eurasia

Posteriormente, el equipo calculó las barreras ambientales en la transmisión cultural de 16 áreas clave, es decir, los centros donde se originó la agricultura. Descubrieron que la magnitud de las barreras ambientales puede variar sustancialmente dentro de un mismo continente. Como intuyó Diamond, los mecanismos geográficos fueron significativos en algunas áreas, pero el eje dominante del continente no dictaba de manera uniforme el potencial de difusión cultural.

La heterogeneidad ambiental a lo largo de los principales corredores de transmisión cultural de Eurasia no fue significativamente menor que la observada en otros continentes. Uno de los autores, Russell Gray (izquierda), del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, resume los resultados diciendo: "Nuestros hallazgos señalan que la geografía, como la genética y la ecología, importa, pero no es el destino".

El autor principal del estudio, Carlos Botero (derecha), de la Universidad de Texas, en Austin, concluye con una advertencia: "No pretendemos, de ninguna manera, tener una respuesta definitiva sobre si las ruedas de la historia giraron a diferentes velocidades en distintas partes del mundo. Lo que pretendemos, en cambio, es proporcionar una nueva perspectiva basada en datos cuantitativos y análisis exhaustivos, y un plan sobre cómo las herramientas y los datos que ya tenemos pueden aprovecharse para probar ideas convincentes que han moldeado fuertemente la comprensión del público sobre nuestro propio pasado".

Fuente: Instituto Max Planck | 14 de febrero de 2024

La extinción de los neandertales pudo ser producida por apareamientos fallidos con los 'Homo sapiens'

Un hombre mira a una mujer neandertal en estas dos reconstrucciones. (Crédito de la imagen: mauritius images GmbH / Alamy Stock Photo).

Desde finales del siglo XIX, sabemos que otros tipos de humanos alguna vez vagaron por nuestro planeta. En ese momento, los científicos reconocieron que determinados fósiles desenterrados en cuevas de toda Europa pertenecían a humanos arcaicos ahora conocidos como neandertales. Durante ese tiempo nuestra comprensión de los neandertales ha experimentado cambios drásticos.

A principios del siglo XX, los científicos concebían a los neandertales como simiescos y casi bestiales. Pero en las últimas décadas evidencias inequívocas indican que nuestros parientes humanos más cercanos se aparearon con nosotros en múltiples momentos. Además, artefactos encontrados en varios yacimientos sugieren que los neandertales podrían incluso haber tenido proyectos estéticos.

Ludovic Slimak (izquierda), explorador y arqueólogo del Centro de Antropobiología y Genómica de Toulouse en Francia, ha estado fascinado por la arqueología desde que tenía cinco años y ha pasado más de 30 años buscando a nuestros parientes humanos más cercanos en cuevas de casi todos los continentes.

Puesto al habla con Live Science sobre su nuevo libro, "The Naked Neanderthal: A New Understanding of the Human Creature" (Pegasus Books, 2024), nos comenta por qué los neandertales no son simplemente otra versión del Homo sapiens, qué es lo que nos dice su apareamiento con los humanos modernos, cuál fue nuestro primer y último encuentro con ellos, y lo que los mismos significan sobre nuestra propia naturaleza humana.

Tia Ghose: ¿Cómo empezó a interesarse por los neandertales?

Ludovic Slimak: Debía tener unos 18 años. Muy, muy temprano, pasé mucho tiempo rastreando a este tipo de humanos. He escrito mi primer libro, "El neandertal desnudo", después de más de 30 años de búsquedas sobre estas criaturas.

Existe una cierta percepción de un neandertal como una bestia, si bien desde hace 20 o 40 años tenemos en Europa otra percepción de los neandertales como otros "nosotros mismos". Y creo que, después de trabajar tantas veces con millones de herramientas neandertales, buscándolas en cuevas por todas partes, creo que esto último esta equivocado.

Lo importante de este libro es que, con mi conocimiento muy preciso de estas poblaciones, utilizo a los neandertales para intentar comprender quiénes somos nosotros, los Homo sapiens. Al definir "¿Qué es un neandertal?", de hecho, he crado un espejo que nos permite hablar sobre nosotros, definirnos y comprender qué somos y hacia dónde nos dirigimos, eventualmente.

TG: La imagen del neandertal cuando yo era niño era infrahumana en cierto nivel. Pero en los últimos años hemos aprendido que los neandertales y los humanos se aparearon en múltiples lugares. Y no solo se aparearon, sino que obviamente tuvieron hijos de modo que nuestro ADN tiene parte de su ADN. ¿Cómo crees que eso ha cambiado nuestra comprensión sobre quiénes eran? ¿O no ha cambiado?

LS: Sabemos que todos los Homo sapiens de hoy en día, en diferentes grados, tenemos cierta cantidad de ADN neandertal, y ello nos permite decir: "Está bien, entonces no desaparecieron, sino que todos nos unimos y hemos creado una nueva humanidad"

Sin embargo, de hecho, eso no es lo que dice el ADN, en absoluto. Cuando se busca ADN antiguo, de hace 45.000 a 40.000 años, todos los primeros Homo sapiens tienen ADN neandertal reciente, y es por eso que a día de hoy portamos algo de ADN neandertal. Ahora bien, cuando intentas extraer ADN de los últimos neandertales, contemporáneos de esos primeros Homo sapiens (digamos de hace entre 50.000 y 40.000 años), no hay un solo neandertal con ADN proveniente de un Homo sapiens. [Nota del editor: excepto un neandertal de Siberia de 122.000 años recientemente estudiado].

Y esto es algo increíblemente importante en términos de antropología cultural, porque el intercambio de genes nunca es una historia de amor. En toda sociedad tradicional, está la cuestión de las identidades que vamos a construir entre dos grupos, y eso es lo que llamamos patrilocalidad.

Cuando dos poblaciones están cercanas la una de la otra, pero son muy distintas –tal vez porque tengan un idioma y tradiciones diferentes, pero que están en territorios vecinos– van a intentar intercambiar a sus mujeres. Eso significa que las mujeres tienen movilidad, es decir, eso significa que tu hermana se irá a otro grupo social de humanos...

Neandertales y 'Homo sapiens', cuyos cráneos se muestran arriba, hibridaron en Eurasia hace 250.000 años

TG: Ellas van a otro lugar para casarse y tener hijos, ¿no?

LS: Cierto si hacemos eso tu hermana entrará en mi grupo, y con ello nos convertiremos en hermanos; nos uniremos todos y nos convertiremos en una comunidad más grande y más poderosa. Esto es algo universal en antropología.

Y sabemos también por el ADN que esta cuestión de la patrilocalidad, esta movilidad de las mujeres, también era la misma para los neandertales.

Pero cuando vemos lo que pasó en el momento del contacto, observamos que todos los Homo sapiens tienen parte del ADN neandertal, pero no hay un solo neandertal con parte del ADN de los Homo sapiens. Esta es una cuestión importante para entender la extinción de los neandertales y la interacción precisa que hubo entre las dos poblaciones.

Pero puede suceder que tu hermana, tu hermana neandertal, se tenga que venir conmigo a mi comunidad de Homo sapiens, pero mi hermana no va a ir contigo. Esto es algo que muy raramente sucede, pero es posible cuando hay una guerra total entre dos poblaciones. Y, en ese caso, acabas considerando que el otro grupo son los transgresores de ciertos tabúes y que ya no son humanos. Los matarás a todos, pero te quedarás con los niños y las mujeres.

Con ello no quiero decir que haya habido un genocidio de los Homo sapiens con los neandertales. Eso podría haber sucedido en ciertas regiones, pero no creo que ese haya sido el proceso de extinción de los neandertales.

¿Qué podría haber ocurrido? Creo que sí, que intercambiaban a sus hermanas, pero que tal vez las diferencias genéticas entre ambas poblaciones eran tan importantes que, a pesar de intentar el mestizaje, no funcionó. Las dos poblaciones, ciertamente, intentaron intercambiar genes, pero sabemos que el ADN de sapiens y neandertales estaban separados por 500.000 a 300.000 años de distinción genética y lo que llamamos su interfecundidad era muy parcial. Sabemos por el ADN que cuando estas dos poblaciones hibridaron entre ellas tuvieron hijos, pero estos niños, si eran varones eran estériles o no podían sobrevivir. Entonces, creo que sí, que la población neandertal intentó practicar el mestizaje y hacer alianzas con otros grupos, pero eso, simplemente, no funcionó.

TG: Entonces, ¿estás diciendo que todos los apareamientos habrían sido con mujeres neandertales que se iban a las comunidades de los Homo sapiens, y que sus hijas eran las únicas que transmitían sus genes?

LS: Es muy probable que hubiera un proceso que funcionara así. Pero, por supuesto, también debemos tener en cuenta que nuestra comprensión sobre el valor del ADN antiguo es muy parcial.

Entrada de la cueva Mandrin, cerca de Montelimar, en el sur de Francia.

TG: ¿Hay algún artefacto o descubrimiento que creas que dé pistas sobre su cultura?

LS: Lo primero sobre lo que debemos darnos cuenta es que los datos arqueológicos son muy, muy ricos. Si está interesado en entender "¿Quiénes eran los neandertales?", estos dejaron tras de sí millones de herramientas, armas y elementos de pedernal. De hecho, tenemos demasiados datos y no podemos analizarlos todos. El problema que tuvimos al trabajar con todos esos millones de objetos es que cada vez, realmente, no "veíamos" a los neandertales.

Te daré un ejemplo muy sencillo para que lo puedas entender. Tú sabes que he encontrado restos del primer Homo sapiens en Europa continental. Hallé en la cueva de Mandrin, en Francia, restos que tienen más de 54.000 años, mientras que anteriormente pensábamos que los Homo sapiens no habían llegado a Europa hasta hace 45.000 años.

Tenemos allí en Mandrin miles de objetos que fueron abandonados por estos primeros Homo sapiens. Cuando tomamos estas herramientas, están hechas puntas de pedernal, al igual que las herramientas realizadas por los neandertales. Cuando las analizo son todas iguales. Eso significa que si vieras cien de estas puntas, y las 10.000 siguientes, todas son iguales. Incluso si tomas medidas con precisión de 1 milímetro todas son iguales.

Pero cuando se trata de herramientas y armas neandertales, hay algo muy importante. Cada uno de estos artefactos es impresionante. Son muy bonitos, como la artesanía del Homo sapiens. Cada uno de esos objetos es completamente diferente. Eso significa que cada objeto era único.

Es como si el artesano, el hombre de neandertal, cuando tomaba el pedernal, la materia prima, la roca, comenzara ya a trabajar. Es decir, mira la morfología, mira la textura, mira el color y, en función de ello, elabora su proyecto. Y cada objeto que elabore será único. Hay una creatividad increíble allí.

Entonces, ¿Qué teníamos en el momento del contacto entre ambas poblaciones? Pues que no estamos ante un grupo de Homo sapiens supercreativos que se encuentra con criaturas inferiores. Lo que hubo fue el encuentro entre nosotros, criaturas supereficientes, y ellos, criaturas supercreativas. Y dicha eficiencia, la normatividad, la uniformidad es algo muy importante que define al Homo sapiens, y ese es el mensaje de mi libro.

Recreación de familia de Homo sapiens.

Hay algo peligroso en el Homo sapiens. Pero no digo eso para decir: "El Homo sapiens es una criatura muy mala en la Tierra". El encuentro entre el neandertal y el Homo sapiens no fue un encuentro entre el bien y el mal.

Es probable que nosotros fuéramos muy eficientes..., que con nuestra simple presencia en el mismo territorio, los neandertales se hubieran desvanecido como en una ola. No éramos ni somos malos. Somos simplemente lo que somos, biológicamente.

Y seguimos siendo criaturas súper eficientes. En realidad, lo que vemos es que estamos destruyendo nuestro planeta, pero no porque seamos malvados, sino porque somos demasiado eficientes. Estamos destruyendo toda la biodiversidad no porque queramos destruir el planeta, sino porque no podemos hacer nada con respecto a nuestra propia forma de ser humanos. Ahora bien, podemos luchar contra eso, pues nuestras culturas pueden transformarse.

Hay algo en nosotros que es muy especial, que es muy peligroso, pero podemos cambiarlo. Ahora bien, sólo podemos hacerlo si nos damos cuenta de ello y le ponemos palabras.

TG: ¿Cómo lo cambiarías? ¿Cuáles serían las cosas que cambiarías de nosotros para evitar que destruyamos nuestro planeta?

LG: En el Homo sapiens hay un deseo de hacer todos lo mismo, todos juntos. Pero ¿Qué vamos a hacer con eso?

Si todos queremos hacer lo mismo, todos juntos, en nuestra propia sociedad, en nuestra sociedad sapiens, eso también significa que... una sola persona o un grupo de personas pueden cambiar el mundo.

Fuentes: livescience.com | ancientpages.com | theconversation.com | 7 de febrero de 2024

La planta venenosa que los antiguos romanos podrían haber tomado para obtener placer

En el interior del hueso se encontraron cientos de semillas de beleño negro. BIAX ConsultBIAX Consult

Un trozo de hueso hueco de animal fue la clave. En su interior, cientos de semillas de beleño negro (Hyoscyamus Níger), también conocido como hierba loca, quedaron almacenadas durante cientos de años, lo que demuestra que los antiguos romanos recolectaron y consumieron deliberadamente esta plata.

Los arqueólogos, aún así, todavía no saben a ciencia cierta si lo usaron como medicina o como narcótico. El beleño negro es una hierba que se ha utilizado desde la antigüedad tanto por sus propiedades curativas como por sus efectos alucinógenos. Sin embargo, hasta ahora no se había encontrado ninguna evidencia concluyente de su empleo en la Antigua Roma.

Un asentamiento rural en los Países Bajos

Las semillas aparecieron en un asentamiento rural descubierto en Houten-Castellum, en los Países Bajos. "Dado que puede crecer dentro y alrededor de los poblados, sus simientes pueden terminar en sitios arqueológicos de forma natural, sin intervención humana", dice la doctora Maaike Groot (izquierda), de la Universidad Libre de Berlín en un comunicado.

Flores de Beleño negro (Hyoscyamus niger). Wikipedia

En un artículo publicado en la revista Antiquity, Groot y su equipo explican que la evidencia inequívoca que señala su uso intencional es que las semillas se colocaron dentro de un hueso ahuecado de oveja o cabra y sellado con un tapón de alquitrán negro de corteza de abedul.

Investigaciones anteriores habían sugerido que el hueso podría haber sido una pipa utilizada para fumar beleño, pero la falta de evidencia de quemado implica que era más bien un recipiente para almacenar las pepitas de esta planta venenosa, consideran los especialistas.

La hierba loca prospera naturalmente en las tierras cultivadas por las comunidades agrícolas, por lo que a menudo es difícil decir si su aparición en contextos arqueológicos indica un uso intencional. "Es por eso que generalmente se clasifica entre las plantas y malezas silvestres en los estudios arqueobotánicos", dice Groot.

Los arqueólogos sólo han descubierto otros cuatro casos de beleño negro en el noroeste de Europa que indiquen que se estaba utilizando voluntariamente. Y apenas uno de ellos, procedente de la Dinamarca medieval, fue encontrado dentro de un contenedor. "El nuevo hallazgo es único y proporciona una prueba inequívoca del uso intencionado de semillas de esta planta en los Países Bajos romanos", afirma la experta.

Fotografía de excavación de un depósito dentro de la zanja del recinto que contiene una canasta, macetas y beleño negro (flecha inferior) (reproducida de van Renswoude et al .Referencia van Renswoude y Habermehl2017 .

Escritores clásicos como Plinio el Viejo analizaron en sus obras las aplicaciones médicas de la planta, sugiriendo que el beleño negro se usaba con fines medicinales más que recreativos en la Antigua Roma. “Esto indicaría que las prácticas romanas se extendieron incluso a las comunidades rurales de la periferia del Imperio”, señala Groot.

A lo largo de la historia, la hierba loca se ha utilizado para tratar los deliriums tremens, la epilepsia, el insomnio, los terrores nocturnos, la bronquitis asmática… Aún así, también es cierto que en dosis elevadas se convierte en un narcótico. Pedanio Dioscórides lo recetaba como analgésico y somnífero en el siglo I después de Cristo.

Detalles de la inflorescencia del beleño negro fotografiada tal como estaba en el campo (arriba) y después de la excavación en el laboratorio (abajo). Los círculos blancos marcan las concentraciones de semillas de los frutos y las flechas indican los restos del tallo (imágenes reproducidas de van Renswoude et al. Referencia van Renswoude y Habermehl2017

Durante la Edad Media, el beleño pasó a ser conocido como la “hierba de las brujas” y se hizo muy popular su uso para hacer brebajes, pócimas, ungüentos o filtros amorosos. Algunos historiadores apuntan que, al quemar sus semillas, el humo que salía drogaba a los pacientes y les daba la sensación de estar volando, lo que habría contribuido a crear el mito de las brujas volando en sus escobas.

"Nuestro estudio contribuye a la discusión sobre cómo distinguir entre una maleza que termina naturalmente en conjuntos arqueobotánicos y una planta utilizada intencionalmente por la gente", dice la doctora Groot. "Sostenemos que los futuros hallazgos de beleño negro deberían estudiarse teniendo en cuenta el contexto del hallazgo y su relación con otras plantas medicinales", concluye.

Fuente: lavanguardia.com | 8 de febrero de 2024

Utilizan ADN antiguo para mapear la migración durante el Imperio Romano

Un estudio dirigido por investigadores de Stanford Medicine encontró que había un alto grado de diversidad en el Imperio Romano y sus alrededores.

A lo largo del reinado de mil años del Imperio Romano, poblaciones dispares comenzaron a conectarse de nuevas maneras: a través de rutas comerciales, colaboración económica y política y esfuerzos militares conjuntos. Ahora, un equipo internacional dirigido por investigadores de la Universidad de Medicina de Stanford ha utilizado material genético de esqueletos antiguos para reunir una imagen detallada de los patrones de viaje y migración ocurridos durante el apogeo del imperio.

Su estudio, publicado en eLife, ha analizado el ADN de miles de humanos antiguos, incluidos 204 que no habían sido secuenciados previamente, y en el se muestra cuán diversas eran muchas áreas del Imperio Romano: al menos el 8% de las personas incluidas en el estudio no procedían originalmente del área de Europa, África o Asia en la que fueron enterrados.

"Hasta ahora, teníamos que confiar en el registro histórico y arqueológico para tratar de reconstruir cómo la población interactuaba y cambiaba durante ese tiempo", dice Jonathan Pritchard (izquierda), profesor de genética y biología en la Escuela de Humanidades y Sciences y uno de los autores principales del artículo. "Ahora podemos agregar nuevos detalles desde una perspectiva genética".

Geografía en expansión

Anteriormente, el grupo de Pritchard utilizó ADN antiguo para estudiar la diversidad genética de las personas en Roma y sus alrededores durante un período de 12.000 años de historia que abarca desde la Edad de Piedra hasta la época medieval. Mostraron cómo el área romana se volvió rápidamente más diversa en la época de la fundación oficial de la ciudad de Roma, que data del 753 a. C.

El equipo se preguntó qué parte de esa diversidad era exclusiva de Roma, la capital del imperio, y qué tan diversas podrían haber sido las áreas más remotas. En el estudio, se centraron en una ventana de tiempo más estrecha (desde el final de la Edad del Hierro, hace 3.000 años, hasta la actualidad), pero observaron un área geográfica que cubre todo el Imperio Romano. Utilizaron datos de ADN existentes de miles de esqueletos que habían sido recolectados en Europa central, Europa del este, Asia central, Gran Bretaña, el norte de Europa y el norte de África. Además, secuenciaron 204 nuevos genomas de 53 sitios arqueológicos en 18 países. La mayoría eran de personas que murieron durante los períodos conocidos como Roma imperial y la antigüedad tardía, del siglo I al VII a.C.

"Cuando comenzamos este estudio, no había muchos genomas históricos de este período, por lo que las nuevas muestras llenaron este vacío", dijo Clemens Weiss (derecha), ex becario postdoctoral en el laboratorio de Pritchard el cula ha codirigido el estudio.

Lo primero que notó el equipo fue que, durante el período en cuestión, las áreas menos diversas tendían a ser aquellas que estaban geográficamente aisladas, como las tierras altas de Armenia, que están rodeadas de montañas. Sin embargo, en general, la mayoría de las áreas del Imperio Romano tenían esqueletos de diversos orígenes genéticos. Entre las zonas particularmente diversas se encontraban Cerdeña, los Balcanes y partes de Europa central y occidental.

"En su mayor parte, las observaciones complementan lo que los historiadores y arqueólogos han planteado en sus hipótesis", dijo Margaret Antonio (izquierda), estudiante de posgrado en el laboratorio de Pritchard y coprimera autora del artículo. “Por ejemplo, la cerámica norteafricana se encontró en todo el Imperio Romano, y ahora también hemos encontrado evidencia genética de personas del norte de África que residían en las actuales Italia y Austria”.

Conexiones en el mapa

Para comprender mejor qué áreas estaban conectadas entre sí, el equipo llevó a cabo un gran análisis de las personas desenterradas en cada lugar cuya ascendencia genética no coincidía con el lugar donde fueron encontradas, lo que sugiere que ellos o sus ancestros recientes habían viajado o migrado al lugar de su entierro.

Descubrieron que, entre las personas que no eran locales del lugar donde fueron encontrados, existían patrones comunes de ascendencia. Las personas encontradas en Gran Bretaña e Irlanda eran más probablemente del norte o centro de Europa, por ejemplo, y mucho menos probable que procedieran del suroeste de Europa o del norte de África. El análisis les ayudó a explicar cómo las rutas comerciales y los movimientos militares podrían haber impulsado la diversidad.

"La expansión del imperio romano fue una empresa enorme que requirió miles de tropas, práctica del comercio, trabajo, esclavitud y desplazamiento forzado", dijo Weiss. "A medida que el mismo se expandió, atrajo a más y más personas y aumentó la movilidad en continentes enteros".

Los investigadores concluyeron que el aumento de la movilidad significó que, por primera vez, las personas viajaran a través de un continente durante su vida. Si bien la mayoría de los análisis de ADN antiguo revelan una difusión de poblaciones a lo largo de muchas generaciones, los nuevos resultados muestran que muchas personas se desplazaron grandes distancias durante sus vidas.

Cronología de genomas nuevos y publicados.

(A) 204 genomas recientemente informados (círculos negros) se muestran junto con los genomas publicados (círculos grises), ordenados por tiempo y región (coloreados de la misma manera que en (B). (B) Las ubicaciones de muestreo de los genomas recientemente informados (negro) y publicados (gris) se indican mediante diamantes, cuyo tamaño varía según la cantidad de genomas en cada ubicación.

Una población estable

Los nuevos datos llevaron a los investigadores a un enigma desconcertante: si la gente hubiera seguido moviéndose al ritmo observado durante el período estudiado, las diferencias regionales habrían comenzado a desaparecer gradualmente. Los genomas de las personas de Europa del este, por ejemplo, se habrían vuelto indistinguibles de los de Europa occidental y el norte de África, y viceversa. Sin embargo, la mayoría de estas poblaciones (incluso hoy en día) siguen siendo genéticamente distintas.

Esto puede deberse, en parte, a que los individuos no siempre se reproducían en los lugares donde murieron, y es posible que algunos hayan viajado durante su vida, pero que también pudieron haber regresado a sus casas de origen antes de tener hijos.

"Todo lo que podemos decir con certeza es dónde murieron estas personas", afirma Weiss. "Si alguien murió durante un despliegue militar, no significa, obviamente, que se hubiera reasentado permanentemente en el área donde se encontró su cuerpo".

Sin embargo, el equipo tiene otra hipótesis: la movilidad de las personas disminuyó drásticamente con el colapso del Imperio Romano. No tienen suficientes datos de ese período para saberlo con seguridad, pero esperan realizar estudios futuros que se centren en la época medieval, la Ilustración y la Revolución Industrial para ver cómo se comparan los patrones de movilidad.

Por ahora, el equipo está emocionado de poder vislumbrar cuán móviles eran las personas durante el Imperio Romano.

“Esto demuestra que el movimiento no es nuevo; la gente del Imperio Romano realmente viajaba de la misma manera que lo hacemos nosotros hoy en día”, asegura Antonio. “Se mudaron por motivos de comercio y trabajo, y algunas personas se establecieron donde se mudaron y otras no”.

Fuente: Universidad de Stanford | 30 de enero de 2024

La agricultura comenzó en el norte de África hace unos 7.500 años gracias a la inmigración, revela el ADN de entierros neolíticos

En Marruecos crecen campos de trigo dorado. (Crédito de la imagen: foto de Akdi/Shutterstock).

La era Neolítica, cuando se adoptaron la agricultura y la ganadería, se ha convertido en uno de los períodos de transición social y económica más estudiados en los últimos años. Fue un período que impulsó grandes cambios en la evolución de la sociedad humana.

Investigaciones recientes, fruto de proyectos que combinan excavaciones arqueológicas y análisis de ADN antiguo, apuntan a un rápido desarrollo en Oriente Medio, en la región conocida como el Creciente Fértil. Las innovaciones que surgieron allí se difundieron posteriormente y fueron adoptadas por las comunidades de cazadores-recolectores de la península de Anatolia (actual Turquía).

Hace unos 8.500 años, miembros de comunidades agrícolas cruzaron el mar Egeo, llevando a Grecia y los Balcanes técnicas similares a las utilizadas en Anatolia. Cinco siglos después, algunos cruzaron a Italia.

El Neolítico llega a la península ibérica

La agricultura apareció por primera vez en la península ibérica hace unos 7.600 años. Esto se produjo paralelamente a su aparición en las islas de Córcega y Cerdeña, así como a su paulatina expansión por los valles fluviales de la Europa continental.

Ello condujo a un marcado aumento del tamaño de la población y se produjo un enorme cambio demográfico cuando los cazadores-recolectores locales fueron asimilados, lo que provocó una amplia variación genética y cultural. Estas comunidades fueron las últimas de la era Mesolítica.

En la península ibérica, las prácticas que trajeron las poblaciones neolíticas fueron similares a las que habían aparecido unos siglos antes en Italia. La decoración de la cerámica es particularmente significativa, ya que es un fuerte indicador de afinidades culturales. Generalmente consistía en motivos impresos, conocidos como cerámica Cardial, en la que a menudo se utilizaban conchas marinas de berberechos para crear impresiones de borde dentado.

Este tipo de cerámica se ha encontrado en las zonas costeras de todo el Mediterráneo, por lo que se cree que los pueblos del Neolítico viajaban en sencillas embarcaciones que navegaban cerca de la orilla. En un tiempo relativamente corto, estas poblaciones llegaron a ocupar toda la península ibérica, donde experimentaron una rápida evolución cultural.

Cuenco con decoración cardial. Cueva de la Sarsa. V-IV milenio a.C., Museo de Prehistoria de Valencia. Jerome Roure Pérez/Wikimedia Commons

Cruzando el estrecho de Gibraltar

Mientras el Mesolítico se desarrollaba en Europa, las comunidades norteafricanas también subsistían gracias a la caza y la recolección. Genéticamente eran muy similares a grupos de varios miles de años antes, del final del Paleolítico superior, de los que se han descubierto restos en la cueva de Taforalt en Oujda, Marruecos. Estos grupos no parecían disponer de alfarería, al menos no los del norte del Magreb.

Más al sur, el Sahara tenía un aspecto muy diferente al de hoy. Era más húmedo e incluso contaba con zonas de sabana, bosques, ríos y lagos. Allí, la población cazadora-recolectora sí parecía disponer de cerámica, concretamente en zonas como los actuales Mali, Níger y Sudán.

Hace unos 7.500 años, comenzaron a aparecer signos de agricultura y ganadería en el norte de Marruecos, junto con cerámica impresa Cardial, la cual tenía muchas similitudes con piezas encontradas en la península ibérica mediterránea. Estas se han encontrado principalmente en la península de Tingitana, cerca de la actual Tánger.

Las innovaciones agrícolas incluyeron cultivos de cereales (trigo y cebada) y leguminosas (frijoles, guisantes y lentejas), así como la cría de ovejas y cabras. Junto con la aparición de la cerámica, hay evidencia de cuentas que decoraban pequeños gasterópodos marinos, así como cuentas hechas de cáscaras de huevos de avestruz que estaban muy extendidas en sitios anteriores y en toda la antigua África en general.

Cómo se difundió la innovación

Estos acontecimientos plantean la cuestión de si estas innovaciones podrían haberse extendido desde la península ibérica. Si es así, ¿Cómo fueron adoptados?

El estudio de los restos humanos de esta época, descubiertos en Kaf Taht el-Ghar, cerca de Tetuán, en Marruecos, ha aportado respuestas. El análisis del ADN antiguo de cuatro individuos, que datan de hace entre 7.400 y 7.100 años, cuenta una historia de mestizaje y cruces transcontinentales.

A diferencia de hallazgos anteriores, los habitantes neolíticos de esta cueva eran genéticamente similares a los pueblos neolíticos europeos, en su mayoría de herencia anatolia (del área que corresponde aproximadamente a la actual Turquía), con contribuciones de los antiguos cazadores-recolectores mesolíticos europeos. La población local sólo constituía entre el 15 y el 20% del acervo genético.

Esto indica una población neolítica en la zona que podríamos definir como "criolla". Era genéticamente similar a la que se hallaba presente en la misma época en la península ibérica, y muy diferente a la que había habitado la región unos siglos antes.

Por el contrario, en una necrópolis de 7.100 años de antigüedad, situada apenas a 200 kilómetros al sur (la cueva Ifri N'Amr Ou Moussa), se descubrió una comunidad entera de agricultores. Aunque tenían cerámica impresa, su perfil genético era enteramente autóctono de la región. Esto parece ser evidencia de que la población local simplemente adoptó las prácticas neolíticas sin asimilarse a una nueva sociedad.

Youssef Bokbot, del Instituto Nacional de Arqueología de Marruecos, y Cristina Valdiosera, de la Universidad de Burgos, sostienen dos cráneos del yacimiento marroquí de Ifri Ouberrid. C. V.

Siguiendo la huella de la cerámica

Mil años después, hace unos 6.500 años, aparecieron nuevos tipos de cerámica en yacimientos neolíticos de la costa atlántica de Marruecos. Tenían decoraciones moteadas y, a menudo, impresiones de cuerdas similares a las que se ven en el Sahara.

El análisis genético de tres individuos vinculados a este tipo de cerámica, hallados en la necrópolis de Skhirat-Rouazi, cerca de Rabat, revela una vez más un proceso de cambio. Parecen descender de poblaciones neolíticas, no de Anatolia sino del Levante mediterráneo (Oriente Medio). Se cree que viajaron desde el Sinaí, atravesando un Sahara mucho más húmedo y hospitalario que el actual, y acompañando a manadas de animales. Conocidos como grupos de pastores, su genética también incluye un pequeño porcentaje de cazadores-recolectores locales.

Finalmente, hace 5.700 años, hacia el final del Neolítico, el ADN humano descubierto en el yacimiento de Kelif el Baroud, también cerca de Rabat, parece cerrar el círculo, con evidencias de mestizaje entre todos los grupos anteriores. El genoma encontrado allí es una mezcla derivada de cazadores-recolectores indígenas del norte de África, agricultores de Anatolia mezclados con cazadores-recolectores europeos y grupos de pastores del Levante.

En el contexto general del Magreb Occidental, esto constituye la base de un crisol ancestral de culturas que ahora comparten la mayoría de sus habitantes. El acervo genético de la población actual de la región es una unión, formada durante millones de años, de tres continentes.

Fuente: theconversation.com | 30 de enero de 2024

Una necrópolis de 2.000 años arroja luz sobre el origen de la sífilis: existía en América antes de Colón

Cristóbal Colón en la llegada a América (Dióscoro Puebla, 1862).

A finales del siglo XV se desató en Europa una devastadora y misteriosa epidemia con una alta tasa de mortalidad. Se trataba de la sífilis, una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum que diezmó la población del viejo continente, provocando la aparición de sarpullidos por todo el cuerpo de los infectados, ceguera, trastornos mentales y su muerte en pocos meses. De la misma forma que los europeos, encabezados por Cristóbal Colón, llevaron la viruela, el sarampión o la varicela a América, también se trajeron consigo esta infección. O al menos eso se creyó durante mucho tiempo.

Sin embargo, un estudio científico publicado en 2020 descubrió que los patógenos causantes de esta enfermedad y otras similares como el pian —se trasmite por contacto con la piel, aunque no a través de la penetración sexual— ya estaban en el Viejo Mundo a principios del siglo XV, bastantes décadas antes de los viajes colombinos. La culpabilidad del almirante genovés y sus acompañantes ya había sido puesta en duda con anterioridad. Algunos investigadores incluso sugirieron que las primeras formas de treponemas pudieron haber sido introducidas en América en la época de las primeras migraciones humanas, hace entre 23.000 y 15.000 años.

Una nueva investigación publicada en la revista Nature añade otro capítulo a la compleja historia de los orígenes de la sífilis. Un equipo liderado por Verena Schünemann, de la Universidad de Basilea (Suiza), ha logrado secuenciar el genoma más antiguo hasta ahora conocido de una bacteria Treponema palladium. La información genética se ha logrado recuperar de los restos humanos de una serie de individuos sepultados hace 2.000 años en una necrópolis prehistórica de enterramientos individuales y múltiples localizada en el estado costero de Santa Catarina, en el sur de Brasil.

Esqueletos del yacimiento brasileño de Jabuticabeira II. Dos huesos están resaltados en amarillo para ilustrar la presencia de ADN patógeno. | Dr Jose Filippini.

Los análisis en el laboratorio han revelado que el patógeno que infectó a cuatro sujetos prehispánicos de la culturas ambaqui está estrechamente relacionado con la subespecie moderna que causa el pian, que en la actualidad solo se suele desarrollar en las regiones áridas de África y Asia. Un hallazgo, defienden los investigadores, que confirma que las civilizaciones de América experimentaron este tipo de enfermedades infecciosas como la sífilis mil años antes de la llegada de Cristóbal Colón y las tripulaciones de sus primeros viajes.

"Nuestra investigación genómica, junto con la datación por radiocarbono de restos humanos y la estratigrafía, sitúa la treponematosis recién descubierta en América del Sur mucho antes del contacto europeo en el siglo XV, incluso antes de las expediciones vikingas a la costa de América del Norte, lo que atestigua firmemente la presencia de enfermedades como el 'pian' en el Nuevo Mundo con anterioridad al contacto", escriben los autores del artículo. "Nuestro estudio ha podido demostrar que la sífilis endémica ya estaba presente en las zonas húmedas de Brasil hace unos 2.000 años", añade Verena Schünemann (izquierda).

Aparición de la bacteria

Los especialistas e historiadores de la medicina todavía mantienen profundos debates sobre si los marineros y soldados de Cristóbal Colón trajeron la sífilis de transmisión sexual del Nuevo Mundo a Europa a su regreso en 1492. La enfermedad se propagó rápidamente a partir de finales de esa centuria, especialmente en ciudades portuarias.

"El hecho de que los hallazgos representen un tipo endémico de enfermedades treponémicas, y no una sífilis de transmisión sexual, deja aún sin resolver el origen de la sífilis de transmisión sexual", explica Kerttu Majander (derecha), investigadora posdoctoral en la Universidad de Basilea y una de las autoras principales del estudio. Sin embargo, los autores consideran que hay muchos indicios de que las treponematosis ya estaban muy extendidas en el norte de Europa, en zonas de las modernas Finlandia y Polonia el Sur, la teoría de que Colón llevó la sífilis a Europa parece más improbable", comenta Schünemann.

Muchas especies de bacterias intercambian rasgos que son beneficiosos para la evolución a través de lo que se conoce como transferencia horiz ontal o recombinación de genes. Una comparación entre el ADN prehistórico de los huesos de Brasil y los patógenos actuales muestra que tales eventos tuvieron lugar. "No podemos precisar exactamente cuándo tuvo lugar este intercambio, pero probablemente sea uno de los mecanismos impulsores de la divergencia entre las subespecies que causan diferentes infecciones treponémicas", dice Marta Pla-Díaz (izquierda), de la Universidad de Basilea y otra autora principal del estudio.

La comparación del ADN también ha permitido deducir la fecha de aparición de la familia Treponema pallidum. Sus investigaciones muestran que estos patógenos surgieron en algún momento entre 12.000 y el 550 a.C. Por lo tanto, la historia de estas bacterias se remonta mucho más atrás de lo que se pensaba anteriormente.

"Aunque el origen de la sífilis aún deja lugar a la imaginación, al menos ahora sabemos sin lugar a dudas que las treponematosis no eran ajenas a los habitantes americanos que vivieron y murieron siglos antes de que los europeos exploraran el continente", concluye Schünemann.

Fuentes: elespanol.com | theobjective.com 1 24 de enero de 2024

Las devastadoras plagas de la época romana fueron provocadas por olas de frío, según un estudio

Las antiguas pandemias que mataron a innumerables personas se han relacionado con olas de frío de la época romana. (Crédito de la imagen: MattiaATH a través de Shutterstock).

Las olas de frío pueden haber dado paso a pandemias devastadoras para los antiguos romanos, las cuales mataron a innumerables personas, según una nueva investigación. El nuevo estudio vincula los períodos de variación climática con las grandes pandemias y encontró que las tres más grandes del período romano ocurrieron durante algunas de las olas de frío más abruptas y profundas registradas.

"En este sentido, podría haber una combinación de razones para explicar esta superposición", dice el colíder del estudio Kyle Harper (izquierda), historiador de la civilización romana en la Universidad de Oklahoma y el Instituto Santa Fe.

"Cuando se altera el sistema climático, ello realmente impacta en los patógenos, los ecosistemas y, sobre todo, en las sociedades humanas", relata Harper a Live Science.

"La investigación se centra en un largo núcleo de sedimentos perforado en el Golfo de Tarento, el amplio golfo bajo la "suela" de la "bota" de Italia. Esta área captura sedimentos arrastrados por el río Po y otros ríos que drenan los Apeninos, esencialmente del corazón del Imperio Romano", indica Harper.

Mapa de Italia y el Mar Adriático que indica los principales sistemas fluviales, corrientes de agua superficiales marinas, posiciones centrales y características geográficas importantes. ISW, aguas superficiales del Jónico; ASW, aguas superficiales del Adriático

La otra colíder del estudio Karin Zonneveld (derecha), paleoceanógrafa de la Universidad de Bremen, en Alemania, analizó múltiples pistas dentro de los núcleos de sedimentos para hacer coincidir las capas de los mismos con años específicos. Los datos clave provinieron del vidrio volcánico depositado en los sedimentos, que químicamente podrían atribuirse a erupciones conocidas.

"Varias de estas erupciones son mundialmente famosas, como la erupción del Vesubio en el año 79 d.C. que destruyó Pompeya", señala Zonneveld en un correo electrónico.

Las pistas revelaron que los sedimentos abarcan desde el 200 a. C. hasta el 600 d. C., comenzando en la República Romana tardía y registrándose hasta los últimos días del Imperio Romano. "Se obtiene toda la amplitud de lo que consideramos la historia romana antigua, empezando por la posterior República", afirma Harper.

Para reconstruir la temperatura y las precipitaciones, el equipo recurrió a pequeños organismos llamados dinoflagelados conservados en los sedimentos. El ciclo de vida de estos organismos es muy sensible a la temperatura y las precipitaciones. A finales y principios del otoño, los dinoflagelados se transforman a un estado de reposo conocido como quiste que puede conservarse en el registro fósil. Debido a que diferentes especies tienen diferentes preferencias, los científicos pueden contar los tipos de dinoflagelados que prosperaron en un año determinado. En los años más fríos, por ejemplo, abundarán más las especies amantes del frío. En épocas de altas precipitaciones, cuando el agua de los ríos se derrama en el mar llevando nutrientes adicionales, las especies que prefieren condiciones ricas en estos serán más comunes.

Una visión totalmente nueva de uno de los momentos más importantes de nuestra civilización
Kyle Harper nos ofrece una nueva visión de la decadencia y caída del Imperio Romano, que nos descubre el papel determinante que el cambio climático y las enfermedades infecciosas tuvieron en su ruina. Partiendo de la época feliz de Marco Aurelio, el autor nos conduce hasta el momento en que un imperio asediado no pudo resistir el embate conjunto de una «pequeña edad glacial» y de la peste bubónica. Kyle Harper, que combina la erudición histórica con el método científico, nos conduce a una reflexión que enlaza una nueva forma de ver la historia con los problemas del presente. Editorial Crítica.

Los resultados mostraron un período climático estable entre el 200 y el 100 a.C., seguido de una serie de breves pulsos fríos. Entre los años 160 y 180 d.C. hubo un fuerte período frío. Esto coincidió con la peste Antonina, también conocida como plaga de Galeno, una pandemia traída al centro del imperio cuando los ejércitos romanos regresaron de Asia occidental. La enfermedad fue causada por un patógeno desconocido que provocó síntomas como fiebre, diarrea y pústulas en la piel. (Los expertos creen que pudo haber sido viruela o sarampión).

Otro período frío se produjo entre los años 245 y 275 d. C., que nuevamente coincidió con una pandemia, conocida como la peste de Cipriano. Los registros históricos revelan que esta enfermedad provocaba vómitos, diarrea y en ocasiones putrificación de los miembros. Una vez más, los historiadores no saben qué causó la enfermedad, pero especulan que podría haber sido sarampión, viruela o algún tipo de fiebre hemorrágica.

Finalmente, el registro ambiental sugiere otra ola de frío después del año 500 d. C., coincidiendo con la Pequeña Edad del Hielo de la Antigüedad tardía (fue un episodio de enfriamiento del hemsferio norte entre los siglos VI y VII conocido por otros registros climáticos). En el año 541 d. C., el primer brote de peste bubónica azotó el oeste de Eurasia. La plaga de Justiniano, como se la conoce, fue precursora de la peste negra que devastaría Europa en el siglo XIII.

"La correlación entre los momentos en que Europa sufría importantes brotes de enfermedades infecciosas correspondientes a fases de clima frío es realmente sorprendente", dice Zonneveld.

Dibujo esquemático de la relación entre el cambio climático y los factores sociológicos, físicos y biológicos que influyen en los brotes de enfermedades infecciosas.

Hay muchas razones por las que los brotes de enfermedades y el clima pueden estar relacionados, aclara Harper, los cuales van desde cambios ecológicos que podrían hacer más probable el contagio de enfermedades animales a los humanos, hasta cambios en la resiliencia humana. En una sociedad agrícola como la antigua Roma, dijo, los agricultores pueden haber tenido dificultades para producir suficientes cultivos en períodos fríos, lo que llevó a una desnutrición que dejó a las personas más susceptibles a las enfermedades.

"El tema es interesante", afirma Ulf Büntgen (izquierda), profesor de análisis de sistemas ambientales en la Universidad de Cambridge y que no participó en el estudio. "Sin embargo, existen dudas sobre la certeza de la reconstrucción climática", dice a Live Science.

"El siguiente paso para los investigadores es hacer una comparación más profunda de los datos de los núcleos de sedimentos con otros registros climáticos y estudios arqueológicos del área central romana", sugiere Harper.

"Investigar la resiliencia de las sociedades antiguas al cambio climático pasado... podría darnos una mejor comprensión de estas relaciones y de los desafíos inducidos por el cambio climático que enfrentamos hoy", dijo Zonneveld.

La investigación fue publicada el viernes en la revista Science Advances.

Fuente: livescience.com | 27 de enero de 2024

Descubren un cráneo con evidencias de una trepanación en Çatalhöyük (Turquía)

La antropóloga Handan Üstündag (derecha) durante los recientes trabajos de excavación en Çatalhöyük. Universidad de Anatolia.

Localizado a cuarenta kilómetros de la ciudad turca de Konya, Çatalhöyük es uno de los asentamientos prehistóricos más importantes del mundo. Excavado por primera vez en la década de 1950 por el joven arqueólogo británico James Mellaart, Çatal Hüyük constituye probablemente uno de los mejores ejemplos de lo que sería el gran paso adelante en la historia de la humanidad: la aparición de las primeras ciudades.

Desde el pasado 2020, Çatal Hüyük está siendo excavada por un equipo de arqueólogos turcos de la Universidad de Anatolia, dirigidos por Ali Umut Türkcan, en colaboración con expertos de las universidades de Trakya y Mehmet Akif Ersoy. Durante 2022, bajo unas casas de adobe del yacimiento, aparecieron los restos óseos de siete individuos, uno de los cuales era un varón joven de entre 18 y 19 años que llamó poderosamente la atención de los arqueólogos porque presentaba un agujero en el cráneo que, en opinión de los investigadores, podría haber sido causado por una trepanación.

Imagen en la que una investigadora muestra el lugar exacto donde estaba la trepanación que presentaba el cráneo rencientemente descubierto en Çatalhöyük. Universidad de Anatolia.

¿TREPANACIÓN CON FINES TERAPÉUTICOS?

En cuanto al modo en que se pudo haber producido la supuesta trepanación, Handan Üstündağ (izquierda), profesora del departamento de Arqueología de la Universidad de Anadolu y miembro del equipo de antropólogos de la excavación, ha manifestado que "se extrajo un trozo redondo de hueso del cráneo a través de una incisión circular de aproximadamente 2,5 centímetros de diámetro. Encontramos muchas marcas de incisiones que indicaban que habían rozado el cuero cabelludo durante el proceso".

Por otra parte, y en lo que se refiere a la finalidad de esta intervención, Üstündağ explica lo siguiente: "Creemos que se trató de una trepanación con fines terapéuticos, pero no encontramos indicios de que el individuo sobreviviera a la operación ya que no había signos de cicatrización en el tejido óseo. Cuando se realizó dicha intervención, esta persona o estaba agonizando o ya había muerto", concluye.

Üstündağ ha destacado que existen pruebas de que operaciones de este tipo ya habían sido practicadas en el pasado con fines médicos para intentar calmar dolores de cabeza, tratar hemorragias cerebrales, eliminar fragmentos de huesos rotos como consecuencia de un traumatismo craneoencefálico, extraer el líquido acumulado en el cerebro o para el tratamiento de trastornos mentales.

Handan Üstündag, derecha, durante los trabajos de análisis de los restos óseos descubiertos en Çatalhöyuk. Universidad de Anatolia.

La investigadora hace hincapié, sin embargo, en la importancia del presente hallazgo. "El ejemplo que encontramos en Çatalhöyük es uno de los más antiguos de Anatolia. Se han hallado ejemplos de este tipo de prácticas, al menos mil años antes que en Çatalhöyük, durante las excavaciones de los yacimientos de Aşıklıhöyük, Aksaray y Çayönü. Aunque el caso descubierto en Çatalhöyük es el primer ejemplo realmente concluyente de trepanación", apostilla.

"Nuestro hallazgo se diferencia de otros del mismo período por el tamaño del agujero abierto. Pero sobre todo la importancia de este descubrimiento radica en que demuestra que las personas que vivieron aquí hace 8.500 años intentaron tratar enfermedades, y aliviar el dolor y el sufrimiento de sus familiares así como, también, prevenir muertes", finaliza Üstündağ.

Fuente: nationalgeographic.com | 29 de diciembre de 2023

Las primeras ciudades de Europa dependían de fertilizantes y proteínas vegetales, según muestra un análisis de isótopos

Foto: Recreación de la vida del megaenclave de Maidanetske. © Susanne Beyer, Universidad de Kiel

La nutrición en los megaenclaves de Trypillia (Ucrania) es actualmente el foco de atención del Centro de Investigación Colaborativa (CRC) 1266 de la Universidad de Kiel (CAU). En la estepa forestal al noroeste del Mar Negro (hoy territorio de la República de Moldavia y Ucrania) surgieron hace unos 6.000 años grandes asentamientos llevados a cabo por las sociedades en Trypillia, con superficies de hasta 320 hectáreas.

Con alrededor de 15.000 habitantes, eran en aquel momento los asentamientos más grandes del mundo. Los expertos consideran que eran las ciudades más antiguas de Europa, incluso más antiguas que las urbanizaciones realizadas en Mesopotamia. El suministro de alimentos para sostener estos megaenclaves ya había planteado muchas preguntas a los investigadores, sobre todo porque se sabe que antiguamente el abastecimiento de muchos pequeños núcleos neolíticos se caracterizaban por la agricultura de subsistencia.

Un estudio publicado recientemente por los científicos del CRC 1266 de la Universidad de Kiel en la prestigiosa revista científica PNAS ofrece ahora respuestas sobre el particular. "El abastecimiento de los habitantes de estas grandes zonas poblacionales se basó en una gestión extremadamente sofisticada de los alimentos y los pastos", afirma el doctor Frank Schlütz, paleoecólogo de la Universidad de Kiel.

Foto: El Dr. Frank Schlütz (derecha), de la Universidad de Gotinga, examina con un taladro núcleos de diferentes capas de tierra.

Guisantes: la fuente de proteínas de la agricultura temprana

Casi todo el mundo conoce las historias del personaje cómico Popeye, el marinero que, supuestamente, debía su fuerza a su gran amor por las espinacas. Como sabemos hoy, la ciencia ha sobreestimado durante mucho tiempo el valor de esta verdura. Por el contrario, los guisantes son muy beneficiosos para la nutrición humana debido a su alto contenido en proteínas, si bien, hasta ahora, la ciencia ha subestimado mucho su importancia.

Incluso los primeros agricultores de Trypillia, que vivieron hace casi 7.000 años en lo que hoy es Ucrania y Moldavia, valoraban una dieta compuesta principalmente de cereales y guisantes, lo que les permitía prescindir en gran medida de la carne. Así lo demuestra el reciente estudio de la Universidad de Kiel, realizado bajo la dirección del arqueólogo profesor Johannes Müller (izquierda), junto con investigadores de Ucrania y Moldavia, en el marco de las últimas investigaciones sobre las sociedades de Trypillia.

Agricultura temprana y megasitios

Estas sociedades, basadas en la agricultura y la ganadería, se formaron alrededor del 4.800 a.C. en la estepa forestal al norte del Mar Negro. A partir del año 4.150 a.C., las gentes de la zona de Trypillia crearon enormes asentamientos planificados. Con superficies de hasta 320 hectáreas, tenían el tamaño de unos cientos de campos de fútbol y se dispusieron de forma extremadamente planificada. Se calcula que en ellas convivían hasta 15.000 personas.

Estos megaenclaves tenían un diseño claramente estructurado, con barrios cómodamente gestionables, incluidas casas de reuniones, en las que las personas que se reunían estaban integradas e involucradas en los procesos de toma de decisiones sociales. El apogeo de las sociedades de Trypillia, con sus gigantescos asentamientos, en comparación con todas las demás sociedades de la época, y siendo consideradas las primeras ciudades de Europa, duró unos 500 años. Sólo colapsaron cuando las poblaciones quedaron aisladas de las estructuras de comunicación y los procesos de toma de decisiones se centralizaron.

El megaasentamiento de Trypillia Maidanetske en Ucrania central abarcaba cerca de 200 hectáreas. Incluso sin intervención terrestre, los resultados arqueomagnéticos de un estudio geofísico muestran a los arqueólogos las numerosas calles, edificios públicos, plazas y miles de casas quemadas. Estos últimos estaban ubicados en una disposición concéntrica muy específica a lo largo de una carretera principal circundante alrededor de un área central no desarrollada. Esta distribución espacial tenía como objetivo garantizar a la población el mayor acceso equitativo posible a la infraestructura comunitaria. Crédito: Instituto de Arqueología Prehistórica y Protohistórica, Universidad de Kiel

Los análisis de isótopos de carbono y nitrógeno proporcionan respuestas

Debido al tamaño de estos asentamientos, la vida cotidiana en ellos era comparable a la de otras ciudades agrícolas, dado que sus pobladores eran en gran parte agricultores. Pero, ¿cómo pudieron grupos tan grandes de personas asegurar su suministro de alimentos con una tecnología simplemente neolítica? "Para responder a esta pregunta, en los últimos diez años hemos determinado la composición isotópica de carbono y nitrógeno de cientos de muestras analizadas", afirma Johannes Müller.

"Prmero se midieron principalmente los huesos de los animales y de humanos que fueron excavados. Luego complementamos estos datos, específicamente, con mediciones de isótopos en guisantes y granos de cereales carbonizados a partir de las muestras de suelo obtenidade varios asentamientos de Trypillia", informa la profesora arqueobotánica Wiebke Kirleis (izquierda).

Los isótopos pueden utilizarse para saber cómo se criaban los animales domésticos hace miles de años, es decir, si los cultivos eran fertilizados y qué papel desempeñaban las plantas y los animales en la nutrición humana.

Científicos en arqueología, arqueobotánica, investigación de ADN, geofísica, arqueozoología, geoarqueología y etnoarqueología pudieron utilizar los resultados de la excavación para identificar los megaenclaves de Trypillia como un concepto distinto de la ciudad primitiva respecto de sociedades analfabetas, la cual se volvió atractiva para muchos habitantes a través de una economía de subsistencia sostenible, procesos democráticos en la toma de decisiones y realismo artístico. Si bien el atractivo de estos asentamientos durante varias generaciones dio como resultado un crisol de inmigrantes de regiones vecinas, estos meganeclaves desaparecieron alrededor del 3600 a. C., probablemente debido a problemas de gestión política interna.

Dieta casi exclusivamente vegetariana

“Hemos concluido que una gran proporción del ganado vacuno y ovino se mantenía en pastos cercados. Además, la gente utilizaba el estiércol de los animales producidos allí para abonar el terreno de forma intensiva, sobre todo los guisantes”, afirma Frank Schlütz.

Por lo tanto, los guisantes y los cereales constituyeron los pilares principales de una dieta humana que no sólo era nutritiva, sino que, gracias a los guisantes, también era equilibrada en términos de aminoácidos esenciales. Por otra parte, las vainas de los guisantes resultantes probablemente se utilizaban para alimentar al ganado junto con los pastos Gracias a esta estrecha relación entre la producción agrícola y la ganadería, los habitantes de los megaenclaves pudieron alimentarse de forma suficiente y saludable. Además se eliminó en gran medida la producción de carne, ya que requería mucha mano de obra y recursos.

Las razones del declive de tales asentamientos fueron de carácter social, como revela el arqueólogo Dr. Robert Hofmann (izquierda): “Como sabemos por estudios anteriores, las tensiones sociales surgieron como resultado de una creciente desigualdad social. La gente dio la espalda a los grandes asentamientos y decidió vivir nuevamente en enclaves más pequeños”. Alrededor del 3000 a.C., las sociedades de Trypillia desaparecieron de la escena.

Fuente: Universidad de Kiel | 18 de diciembre de 2023