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Un túmulo de hace 6.000 años hallado en la República Checa podría ser uno de los monumentos funerarios más antiguos de Europa

El túmulo neolítico y otros artefactos fueron encontrados durante excavaciones llevadas a cabo a lo largo de una autopista cerca de la ciudad de Hradec Králové, al este de Praga. Crédito de la imagen: Departamento de Arqueología de la UHK.

Un equipo de arqueólogos ha desenterrado lo que puede ser el túmulo prehistórico más grande de Europa antes de llevar a cabo los trabajos de adecuación junto al tramo en construcción de la autopista D35 Plotiště-Sadová en la República Checa.

El túmulo tiene aproximadamente 190 metros de largo, casi el doble que la longitud de un campo de fútbol americano, y alrededor de 15 metros en su punto más ancho, y está orientado a lo largo de un eje de noreste a suroeste, en el límite de los catastros de los pueblos de Dlouhé Dvory y Lípa, cerca de la ciudad de Hradec Králové, a 88 kiñómetros de Praga, según una declaración de la Universidad de Hradec Králové (UHK).

Otra vista aérea del gran túmulo hallado.

Los arqueólogos creen que dicho túmulo data del IV milenio a. C., lo que lo convertiría en uno de los monumentos funerarios más antiguos jamás encontrados en Europa. Tambien es excepcional por el hecho de ser el primer túmulo de este tipo encontrado en Bohemia Oriental, pues hasta el momento, tales monumentos estaban vinculados al noroeste de Bohemia.

Vaso en forma de embudo hallado en un enterramiento colectivo de Escania, Suecia.

La fecha se corresponde con la cultura neolítica del pueblo Funnel-Beaker (cultura de los vasos de embudo) que se desarrolló en el área entre 3800 y 3350 a. C. Su nombre se debe a los distintivos recipientes de cerámica que se entregaban como ajuar funerario en muchos de sus entierros.

"El hallazgo representa el túmulo prehistórico más largo no sólo de nuestra región, sino probablemente de toda Europa", afirmó en el comunicado Petr Krištuf (izquierda), arqueólogo de la UHK.

Además de dos entierros centrales dentro del túmulo, que probablemente eran de miembros de alto estatus de la comunidad prehistórica que lo construyó, se han localizado cerca unas 30 tumbas que se cree datan aproximadamente de la misma época, según una publicación realizada en Facebook por el departamento de Arqueología de la Universidad de Hradec Králové (UHK).

Cada uno de los dos entierros centrales dentro del túmulo incluía esqueletos de adultos acostados sobre su lado izquierdo con sus cabezas apuntando hacia el norte, así como ajuares funerarios. Crédito de la imagen: Departamento de Arqueología de la UHK.

Segundo enterramiento central dentro del gran túmulo.

Descubrimiento cerca de la autopista

El túmulo hallado ya no era visible en la superficie, dado que estaba ubicado en un área densamente cultivada que había sido nivelada en algún momento de la historia, según la publicación de Facebook.

Como resultado de ello, los arqueólogos encontraron, primero, evidencia enterrada de la zanja que rodeaba el túmulo funerario. Trincheras similares alrededor de otros túmulos hallados en el área contenían pozos para postes de una empalizada de madera, pero esta característica no se ha encontrado en este lugar, según relata la publicación de Facebook.

Los dos entierros centrales del túmulo presentan esqueletos de individuos solitarios que yacen sobre su lado izquierdo y con la cabeza orientada hacia el norte.

Según la publicación de Facebook, una de las personas fue enterrada en un hoyo con canalones a cada lado y agujeros para postes en las esquinas, lo que implica que originalmente pudieron haber sido colocadas dentro de una estructura de madera dentro del túmulo, pero que desde entonces se ha podrido. Esa persona fue enterrada con una vasija de cerámica que presumiblemente había sido ofrecida como ajuar funerario, y el segundo entierro central también contenía cinco piezas de pedernal trabajadas, incluida una punta de flecha y una cuchilla afilada.

Tumba en las proximidades del gran túmulo en el que se constata una posible construcción interna.

Enterramientos prehistóricos

El equipo de arqueólogos siguen todavía analizando el yacimiento. En el interior del túmulo se han descubierto restos de cuatro tumbas posteriores y esperan averiguar si las personas allí enterradas estaban emparentadas con las personas de alto rango que ocupan las tumbas centrales.

"Los túmulos funerarios que son similares en Europa Central suelen estar compuestos por una o dos tumbas como máximo", explica Krištuf. "Desde este punto de vista, será interesante comprobar cómo se relacionan entre sí las tumbas descubiertas y si representan enterramientos de familiares. No obstante, en las cercanías del túmulo hay muchas otras tumbas prehistóricas".

“Registramos unas 30 tumbas que tuvieron lugar muy cerca del gran túmulo. O sea, que el el mismo se convirtió en la base de una extensa necrópolis que se usó, quizás, durante siglos”.

Otras de la tumbas halladas en las cercanías del gran túmulo.

Los arqueólogos creen, en consecuencia, que el túmulo grande fue construido inicialmente en este lugar y que los demás enterramientos se realizaron allí a lo largo de generaciones posteriores.

"Los primeros resultados muestran que el túmulo monumental estuvo aquí durante muchos siglos y que en sus inmediaciones se celebraban ceremonias funerarias y rituales de la población local", afirma Krištuf. De hecho, a unos cientos de metros del gran túmulo fue descubierto, asimismo, un asentamiento prehistórico de la cultura de La Tène de la época de los celtas, o bien tumbas de un grupo de guerreros del período de las grandes migraciones de los siglos V y VI de nuestra era, lo que permite estudiar el hallazgo por primera vez en un contexto más amplio de la zona geográfica implicada."En aquella época en este lugar se llevaban a cabo rituales funerarios importantes, y era, por tanto, un punto de referencia en el paisaje".

Fuentes: livescience.com | espanol.radio-cz | Facebook | 3 de junio de 2024

Un estudio desafía el modelo de poblamiento del centro peninsular como un lugar inhabitado por sus condiciones climáticas durante el Paleolítico superior

Excavación en el abrigo de la Malia, Tamajón (Guadalajara). / Javier Trueba-Madrid Scientific Films.

Un equipo internacional en el que participa el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Junta de Extremadura, además del Laboratorio de Arqueobotánica del Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT-CSIC) revela nuevos datos sobre las condiciones de asentamiento de los humanos modernos de la historia, conocidos como cromañones, en el interior de la península ibérica.

Los resultados de este estudio, que han sido publicados en la revista Science Advances, confirman la capacidad de los primeros pobladores de nuestra especie para colonizar regiones hasta ahora consideradas inhabitables, reabriendo así el debate sobre la dinámica poblacional del Paleolítico superior inicial en el suroeste de Europa. Un claro ejemplo es la península ibérica. Los hallazgos del yacimiento del Abrigo de la Malia (Guadalajara) muestran evidencias de presencia humana que sugieren repetidos asentamientos en el centro peninsular a lo largo del Paleolítico superior.

Localización de yacimientos del Paleolítico Superior temprano. Mapa de la península ibérica que muestra la ubicación del yacimiento Abrigo de la Malia (estrella azul) y un análisis de densidad de núcleos de yacimientos del Paleolítico Superior temprano en el rango temporal de entre 40.000 a 30.000 años BP. Nótese la ausencia total de yacimientos en la mayor parte de el interior ibérico, además de los datos del Abrigo de la Malia.

Uno de los periodos de la prehistoria más relevantes para la ciencia es el momento de transición entre la desaparición de los neandertales y la colonización del territorio por parte de los primeros cromañones. En algunas regiones de Eurasia se ha podido documentar la coexistencia en el tiempo y espacio de estas dos especies de seres humanos. En cambio, en otros lugares, parece que hubo un hiato, es decir, un periodo en el que ningún ser humano ocupó el territorio. Los factores que determinaron ambos escenarios los marcaron la disponibilidad de recursos, condicionada por factores climáticos, o la presencia de barreras geográficas o ecológicas.

“La península ibérica es una región clave en la evolución humana, al encontrarse en el extremo suroccidental del territorio europeo, que funcionó como refugio para las poblaciones paleolíticas. No obstante, su diversidad orográfica y ecológica fue la que probablemente determinó que el poblamiento fuese desigual” señala Antonio Rodríguez-Hidalgo (izquierda), investigador del IAM.

Iberia contiene un rico registro arqueológico en este periodo crucial de la prehistoria y cuenta con numerosos yacimientos correspondientes con los primeros milenios de ocupación de humanos modernos, especialmente en la cornisa cantábrica, pero también con algunos registros en las costas atlántica y mediterránea. Empleaban un tipo de tecnología lítica, encuadrada en el Paleolítico superior, denominado Auriñaciense, que se desarrolló en Europa aproximadamente entre los 40.000 y los 30.000 años de antigüedad.

Evidencias de ocupación humana. Huesos seleccionados con marcas antropogénicas (marcas de corte y fracturas intencionadas) en restos óseos datados directamente de la unidad Auriñaciense LU-V. Izquierda: Falange proximal de bóvido pequeño con marcas de corte. Derecha: Metatarsiano de ciervo con marcas de corte y marcas de percusión. Barras de escala en milímetros.

El centro peninsular

El panorama en el centro peninsular contrasta radicalmente con las regiones costeras ya que, hasta ahora, no se habían recuperado evidencias de presencia humana desde que los neandertales migraran a la costa hace 42.000 años. Los primeros registros del Paleolítico superior que se tenían son de hace 27.000 años, encuadrados en un periodo cronocultural más moderno llamado Gravetiense. Por tanto, se consideraba que durante aproximadamente 15.000 años el centro peninsular fue un lugar inhóspito e inhabitable para las primeras poblaciones de Homo sapiens que utilizaban la cultura Auriñaciense. Este periodo coincide con un momento de una fuerte inestabilidad climática, definida por un enfriamiento paulatino cada vez más acusado. El centro peninsular se caracteriza por poseer dos mesetas, es decir, terrenos planos con una elevada altitud, divididas por las montañas del Sistema Central.

Hasta ahora, se había considerado que las condiciones climáticas de este periodo crítico, unido a la orografía del territorio del interior peninsular, habían supuesto una especie de barrera ecológica para las poblaciones auriñacienses. Durante los últimos años, sin embargo, nuevas prospecciones del terreno y excavaciones en diferentes enclaves del interior peninsular han desafiado esta hipótesis, proponiendo modelos alternativos de colonización del territorio del interior peninsular. Esta búsqueda ha dado sus frutos en el yacimiento de la Malia, un abrigo rocoso localizado en una pequeña localidad de la provincia de Guadalajara llamada Tamajón.

Excavaciones en el Abrigo de la Malia en Tamajón. Ayuntamiento de Tamajón.

El yacimiento del Abrigo de la Malia

El Abrigo de la Malia fue descubierto en 2017 durante una prospección y, desde que comenzaron las excavaciones en 2018, se han recuperado año tras año numerosas evidencias de presencia humana, tales como herramientas líticas o restos de animales con marcas de corte producidos por cuchillos de piedra en dos niveles estratigráficos diferentes. El análisis de los conjuntos líticos del nivel inferior, el más antiguo, y la datación directa de restos óseos con marcas de corte, han proporcionado una edad comprendida entre los 36.000 y los 31.000 años, correspondiente al Auriñaciense. El nivel superior ha arrojado una edad más moderna, comprendida principalmente entre los 27.000 y 25.000 años de antigüedad. Esto sugiere repetidos asentamientos en este territorio a lo largo del Paleolítico superior.

El hallazgo de este yacimiento no sólo ha llenado un vacío en el registro arqueológico de la región, sino que además ha permitido rastrear cómo fueron las condiciones climáticas en ese momento y lugar. Los resultados obtenidos a partir del estudio de los sedimentos, la asociación de microvertebrados, el análisis paleobotánico a través los granos de polen y los carbones y el estudio de los isótopos estables en fósiles de ungulados, coinciden en detectar un cambio en el clima entre las dos unidades.

Artefactos líticos seleccionados del LU-V del Abrigo de la Malia. 1: Núcleo de hojita de lados estrechos (buril carenado) sobre un cristal de cuarzo hialino. 2: Fragmento de hojita de sílex. 3: Fragmento de hoja de sílex. 4: Hojita puntiaguda con dorso de sílex. 5: Fragmento de hoja/hojita de cuarzo hialino. 6: Fragmento de hoja de sílex que muestra alteraciones térmicas. 7: Raspador de punta pequeña sobre un fragmento de lasca de sílex. 8: Hoja de sílex con retoque discontinuo. 9: Núcleo de buril carenado sobre lasca de sílex. 10: Raspador lateral sobre lasca de sílex. 11: Núcleo de hoja semicircular (prismático) bidireccional sobre cuarcita. Dibujo diacrítico del núcleo 1: Fase 1: Se realizan las primeras remociones para preparar la superficie de lasca en un cristal de cuarzo hialino prismático. Fase 2: Preparación de la plataforma notable perpendicular a una cara estrecha. Fase 3: Explotación de la superficie de lasca para producir hojitas. Dibujo diacrítico del núcleo 2: Fase 1: Preparación de la superficie de lasca. Fase 2: Preparación de la plataforma notable. Fase 3: Mantenimiento de la cornisa. Fase 4: Aprovechamiento de la superficie de descascarillado de dos plataformas opuestas utilizadas para producir piezas alargadas, incluidas cuchillas y lascas laminares (sin embargo, las extracciones inferiores probablemente se produjeron para limpiar las bisagras producidas a partir de la plataforma opuesta). Las flechas indican la dirección de las extracciones.

Industria ósea recuperada del abrigo rocoso de Malia. (A) Azagaya de LU-IV realizada sobre asta de ciervo. (B) Azagaya de LU-V realizada sobre hueso . (C) Imagen de microscopía electrónica de barrido (SEM) de la azagaya hecha en la asta. (D) Imagen SEM de la azagaya hecha sobre hueso.

Este cambio viene marcado por una tendencia hacia condiciones más frías y áridas, que produjo que los ambientes fuesen cada vez más abiertos, es decir, con menos bosques, y con menor disponibilidad de agua. Sin embargo, este cambio no parece haber afectado las estrategias de subsistencia de los humanos que ocuparon este abrigo rocoso, ya que se observa el mismo tipo de consumo de presas en ambos niveles.

“Esto se observa también en las estrategias de recolección de leña, que no varían mucho a nivel taxonómico a lo largo del tiempo, aunque sí varían sus porcentajes. Los taxones leñosos identificados de forma recurrente coinciden con los identificados en el análisis palinológico, sugiriendo que la leña se recogía en los alrededores del abrigo rocoso, aportando una información especialmente valiosa para la reconstrucción de las estrategias de subsistencia de estas comunidades”, apunta María Martín Seijo (izquierda), investigadora del INCIPIT.

“Los nuevos datos del Abrigo de la Malia refutan la vieja hipótesis del desierto interior. Pese a las duras condiciones ecológicas, los humanos modernos transitaron y ocuparon el corazón de la península ibérica durante el Paleolítico superior antiguo. La cantidad y calidad de los datos arqueológicos extraídos del Abrigo de la Malia indican que, durante la peor glaciación en milenios, la supuesta 'tierra de nadie' del interior peninsular fue en realidad el territorio de caza de grupos de cultura auriñaciense. Este descubrimiento nos invita a revisar los modelos de dispersión peninsular del Paleolítico superior y la dinámica poblacional de 'Homo sapiens'”, indica Rodríguez-Hidalgo.

En el estudio ha participado un nutrido grupo de científicos de instituciones nacionales e internacionales, liderados por Nohemi Sala y Adrián Pablos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana y la Universidad Complutense de Madrid, respectivamente.

Fuente: csic.es | 27 de junio de 2024

Primer caso de síndrome de Down en neandertales documentado en un nuevo estudio

Recreación de un padre neandertal con su hija. Tom Bjorklund.

Un nuevo estudio publicado por un equipo multidisciplinario internacional de investigadores que incluye a profesores de la Universidad de Binghamton documenta el primer caso de síndrome de Down entre los neandertales y revela que eran capaces de brindar atención y apoyo altruistas a miembros vulnerables de su grupo social.

La investigación, dirigida por antropólogos de la Universidad de Alcalá y la Universidad de Valencia en España, estudió los restos óseos de una niña neandertal, a quien llamaron cariñosamente “Tina”, encontrados en Cova Negra, una cueva en Valencia, España, conocida desde hace tiempo por producir importantes descubrimientos neandertales.

(A a D) Fósil CN-46700 original hallado en Cova Negra. (E a H) modelo 3D. [(A) y (E)] vista anterior. [(B) y (F)] vista lateral. [(C) y (G)] vista posterior. [(D) y (H)] vista medial. Barra de escala, 5 mm. Crédito de las imágenes: Science Advances.

“Las excavaciones en Cova Negra han sido claves para entender el modo de vida de los neandertales a lo largo de la costa mediterránea de la península ibérica, y han permitido definir las ocupaciones del poblado: de corta duración temporal y con un número reducido de individuos, alternadas con la presencia de carnívoros”, señala el catedrático de Prehistoria de la Universitat de Valencia, Valentín Villaverde (izquierda).

Los investigadores realizaron tomografías computarizadas de un pequeño fragmento craneal del hueso temporal derecho, que contiene la región de la oreja, para reconstruir un modelo tridimensional para su medición y análisis. Tina sufría una patología congénita del oído interno asociada al síndrome de Down que le producía una pérdida auditiva grave y vértigo incapacitante. Esta persona sobrevivió al menos hasta los 6 años de edad, pero habría necesitado cuidados intensivos por parte de otros miembros de su grupo social.

El equipo de investigación creó modelos 3D del oído interno de la niña neandertal, descubriendo que padecía una patología congénita asociada al síndrome de Down.

“Se trata de un estudio fantástico que combina excavaciones arqueológicas rigurosas, técnicas modernas de obtención de imágenes médicas y criterios de diagnóstico para documentar por primera vez el síndrome de Down en un individuo neandertal. Los resultados tienen implicaciones importantes para nuestra comprensión del comportamiento neandertal”, afirmó el profesor de Antropología Rolf Quam (derecha).

Los investigadores saben desde hace décadas que los neandertales cuidaban de sus congéneres discapacitados. Sin embargo, hasta la fecha, todos los casos conocidos de atención social entre los neandertales involucraron a individuos adultos, lo que llevó a algunos científicos a descartar esto como un comportamiento verdaderamente altruista y, en cambio, a sugerir que probablemente representaba un intercambio recíproco de ayuda entre iguales.

Fístula entre el canal semicircular posterior y el acueducto vestibular en CN-46700. (A) Vista sagital. (B) Vista axial. Las flechas blancas en (A) y (B) indican la posición de la fístula. Barra de escala, 1 mm.

“Lo que no se conocía hasta ahora era el caso de algún individuo que hubiera recibido ayuda, aunque no pudiera devolver el favor, lo que probaría la existencia de un verdadero altruismo entre los neandertales. Eso es precisamente lo que significa el descubrimiento de 'Tina'”, afirma Mercedes Conde (izquierda), profesora de la Universidad de Alcalá y autora principal del estudio.

La evidencia aportada por el fósil CN-46700 es totalmente compatible con la idea previamente defendida por otros autores de que el cuidado y la crianza colaborativa ocurrían juntos en los neandertales y que ambas conductas prosociales formaban parte de una adaptación social más amplia de alto valor selectivo que debió ser muy similar al de nuestra especie. Además, la presencia de esta compleja adaptación social tanto en los neandertales como en nuestra propia especie sugiere un origen muy antiguo dentro del género Homo.


El estudio “El niño que vivió: ¿Síndrome de Down entre los neandertales?” ha sido publicado en Science Advances.

Fuente: Binghampton University | 27 de junio de 2024

Una tumba colectiva en Francia ofrece evidencia de la integración de los inmigrantes esteparios con los europeos del Neolítico tardío

Olas de mezcla entre los pueblos migratorios de las estepas y los agricultores europeos del Neolítico llevaron al establecimiento del genoma paneuropeo actual y al desarrollo de nuevas tecnologías e ideologías durante la transición entre el Neolítico (izquierda) y el fenómeno del Vaso Campaniforme (derecha). la primera cultura paneuropea. Crédito: entierro colectivo BRE445 en Bréviandes les Pointes Inrap; Cerámica del Neolítico tardío, C. Gaumat, museo Bargoin, Clermont Auvergne Métropole (Francia); Vaso de precipitados "todo con cordón" de Ciry-Salsogne (Francia) S. Oboukhoff, CNRS; Daga Pressignian procedente de Bricqueville-la-Blouette (Francia) Hervé Paitier, Inrap; Entierramiento de la ultura del Vaso Campaniforme con guardamuñecas de esquisto en Saint-Martin-la-Garenne "les Bretelles" (Francia).

Se ha demostrado que las migraciones de población pasadas seguidas de la mezcla entre poblaciones migratorias y autóctonas dejan rastros en los genomas de los descendientes. En la Europa del Holoceno se produjeron dos transformaciones poblacionales importantes que implicaron profundas transiciones culturales y cambios en la composición genómica de las poblaciones descendientes.

La primera transformación estuvo asociada con la introducción de culturas neolíticas en Europa, lo que llevó a un cambio radical en el estilo de vida, pasando de la caza y la recolección a la agricultura y la ganadería. El proceso comenzó alrededor del año 6500 a. C. en el sudeste de Europa, y la expansión de la agricultura a otras regiones tardó alrededor de 2000 años en completarse. La transformación genómica que la acompañó fue el resultado de la mezcla entre agricultores neolíticos migratorios descendientes de poblaciones de Anatolia occidental y/o el Egeo, y cazadores-recolectores del Mesolítico.

La segunda transformación en Europa estuvo vinculada a un profundo cambio social y económico en las sociedades del Neolítico Tardío en Europa durante un período de tiempo relativamente corto de ~600 años. Esta transformación social parece estar asociada con los pastores de la estepa del Póntico-Caspio que migraron hacia el oeste y se mezclaron con poblaciones locales del Neolítico tardío, como lo atestigua la evidencia genómica de entierros, primero en el complejo de la Cerámicar Cordada y más tarde en el complejo cultural del Vaso Campaniforme, y en última instancia, en contextos de la Edad del Bronce. Sin embargo, los procesos detallados de las transformaciones demográficas aún no están bien resueltos en toda Europa.

Un equipo de genetistas y arqueólogos afiliados a múltiples instituciones en Francia ha descubierto una serie de esqueletos en una antigua tumba colectiva no lejos de París que muestran evidencia de la integración de los inmigrantes esteparios con los europeos del Neolítico tardío. El estudio se ha publicado en la revista Science Advances.

Investigaciones anteriores han demostrado que hubo una lenta migración de pastores desde lo que hoy es Rusia y Ucrania hacia Europa hace miles de años. Durante las migraciones, muchos de los migrantes (en su mayoría hombres) tuvieron hijos con los agricultores locales que encontraron.

En este nuevo estudio, el equipo de investigación informa de esta evidencia de reproducción en restos encontrados en una tumba abierta en la región francesa de Champaña. Los esqueletos en la tumba mostraron pruebas, por ejemplo, de una mujer nativa europea que había tenido un hijo con un migrante estepario.

Un entierro colectivo en la Cuenca de París. (A) El mapa muestra las ubicaciones geográficas de las muestras analizadas en el estudio. Representación esquemática del entierro colectivo en Bréviandes. (B) Edad estimada de muerte e información del haplogrupo uniparental de los individuos de Bréviandes. (C) Gráficos genealógicos que muestran relaciones de parentesco entre los individuos de Bréviandes. (D) Gráficos genealógicos que muestran el componente genómico de las ascendencias relacionadas con la estepa y del Neolítico tardío entre los individuos de Bréviandes. Las proporciones de ascendencia esteparia se trazaron basándose en un modelo de mezcla qpAdm de tres vías utilizando agricultores neolíticos del noroeste de Anatolia (ANF), cazadores-recolectores occidentales (WHG) e individuos con ascendencia esteparia representada por individuos asociados con la cultura Yamnaya de la estepa póntica. La suma de las proporciones de ascendencia de ANF y WHG se muestra como la ascendencia del Neolítico tardío. Los cuadros y círculos vacíos indican individuos no muestreados. Las líneas de puntos indican el individuo cuyo genoma se reconstruye. Los huesos blancos de la reconstrucción iconográfica del entierro, realizada por E. Vauquelin, son huesos sin asignar.

La tumba poco profunda contenía los esqueletos de siete personas, todos ellas de hace aproximadamente 4.500 años. Los esqueletos pertenecían a tres mujeres adultas, un hombre adulto, dos niños y un bebé. Con la esperanza de aprender más sobre su ascendencia, el equipo de investigación llevó a cabo la secuenciación de sus genomas con la esperanza de encontrar relaciones de paretesco entre los mismos.

Se sorprendieron al descubrir que, además de estar relacionados, algunas de las personas en la tumba se habían mezclado con inmigrantes esteparios. Comprobaron que una de las mujeres adultas era la madre del hombre adulto, y que no tenía genes esteparios, pero sí su hijo, lo que demuestra que había tenido al menos este hijo con un migrante estepario masculino.

Los investigadores también descubrieron que uno de los niños era nieto de esa mujer e hijo de su descendencia; el niño, lógicamnte, también portaba genes del mismo migrante estepario. Tras un análisis más detallado, el equipo de investigación hizo una estimación de la ascendencia esteparia del abuelo desaparecido: tenía aproximadamente un 70% de ascendencia esteparia. Ninguna de las otras personas de la tumba estaba relacionada con ninguno de sus compañeros enterrados.

El equipo de investigación señala que su hallazgo es único: un ejemplo de un migrante estepario que tuvo un hijo con una mujer europea del Neolítico tardío, lo que representa un proceso de mezcla en progreso.

Fuente: phys.org | 20 de junio de 2024

Los neandertales y los humanos se cruzaron hace 47.000 años durante casi 7.000 años, según sugiere una investigación

Una nueva investigación sugiere que los neandertales (esqueleto frontal) se aparearon con los humanos (esqueleto posterior) hace 47.000 años durante un período de casi 7.000 años. (Crédito de la imagen: Sabena Jane Blackbird vía Alamy).

Los genes neandertales observados en los humanos modernos pueden haber ingresado en nuestro ADN a través de un intervalo de mestizaje que comenzó hace unos 47.000 años y duró casi 7.000 años, según una nueva investigación.

Los neandertales se encontraban entre los parientes extintos más cercanos de los humanos modernos (Homo sapiens), y los antepasados ​​de ambos linajes divergieron hace unos 500.000 años. Hace más de una década, los científicos revelaron que los neandertales se cruzaron con los antepasados ​​de los humanos modernos que emigraron fuera de África. Hoy en día, los genomas de las poblaciones humanas modernas fuera de África contienen entre un 1% y un 2% del ADN neandertal.

Los investigadores aún no están seguros de cuándo y dónde el ADN neandertal llegó al genoma humano moderno. Por ejemplo, ¿se mezclaron los neandertales y los humanos modernos en un lugar y momento específicos fuera de África, o se cruzaron en muchos lugares y momentos?

Para resolver este misterio, los investigadores analizaron más de 300 genomas humanos modernos que abarcan los últimos 45.000 años. Estos incluyeron muestras de 59 individuos que vivieron hace entre 2.200 y 45.000 años y 275 humanos modernos diversos de la actualidad. Los científicos publicaron provisionalmente sus hallazgos en la base de datos de BioRxiv. (Dado que el estudio se encuentra actualmente bajo revisión para su posible publicación en una revista científica, los autores del estudio declinaron hacer comentarios).

Los neandertales y los humanos se cruzaron en varios momentos de nuestra historia evolutiva. Las huellas de estas antiguas interacciones persisten hoy en nuestros genes. (Crédito de la imagen: Kevin McGivern para Live Science)

Los científicos se centraron en cuánto ADN neandertal podían comprobar en estas muestras humanas modernas. Al comparar cómo variaba el nivel de ascendencia neandertal en el ADN humano moderno en diferentes lugares y épocas, pudieron estimar cuándo se cruzaron los neandertales y los humanos modernos, y durante cuánto tiempo.

Los investigadores encontraron que la mejor explicación para la mayor parte del ADN neandertal observado en el genoma humano moderno fue un único período importante de mestizaje hace unos 47.000 años que duró unos 6.800 años.

"Cuando los humanos modernos comenzaron a abandonar África hace al menos 194.000 años, un lugar probable para que se encontraran con los neandertales era Asia occidental, donde África se conecta con Eurasia", dijo Chris Stringer (izquierda), paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Londres y que no participó en el nuevo estudio. "Los humanos modernos con ascendencia neandertal podrían haberse dispersado por todo el mundo", señaló.

Los científicos también investigaron cómo el ADN neandertal persistió en el genoma humano moderno a lo largo del tiempo. Cuanto más duraba un fragmento de ADN neandertal, más probable era que otorgara algún tipo de beneficio evolutivo a los humanos modernos. Por el contrario, el ADN neandertal que se eliminó rápidamente probablemente confirió algún tipo de desventaja evolutiva. Los investigadores encontraron que los genes neandertales que perduraron están relacionados con el color de la piel, el metabolismo y el sistema inmunológico, lo que probablemente proporcione algún tipo de beneficio inmediato a los humanos modernos cuando se encontraron con nuevas presiones evolutivas fuera de África.

Este cráneo de neandertal de 50.000 años de antigüedad fue reconstruido en sitios arqueológicos como La Ferrassie, La Chapelle-aux-Saints, Saccopastore 1, Shanidar 5 y Spy 1. (Crédito de la imagen: Sabena Jane Blackbird / Alamy Foto de stock)

Dada la velocidad a la que se eliminó la mayor parte del ADN neandertal del genoma humano moderno, el estudio estimó que cuando terminó el período de mestizaje recientemente identificado, más del 5% del genoma humano moderno era de origen neandertal. En otras palabras, "aproximadamente uno de cada 20 padres en nuestra población ancestral era neandertal", dijo a Live Science Fernando Villanea (derecha), genetista de poblaciones de la Universidad de Colorado Boulder que no participó en este estudio.

Rajiv McCoy (izquierda), genetista de poblaciones de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, y que tampoco participó en este nuevo trabajo, dijo a Live Science que "el mestizaje entre neandertales y humanos modernos también pudo haber tenido lugar en otras épocas, pero no dejaron ningún rastro duradero en el acervo genético humano moderno en ese tiempo. Por ejemplo, una mandíbula humana moderna de hace unos 42.000 a 37.000 años encontrada en Rumania en 2002 posee ADN de neandertal que no se ve en otros genomas humanos modernos, lo que puede reflejar que hubo un evento de mestizaje que no contribuyó a la diversidad humana contemporánea", según McCoy.

Stringer señaló que investigaciones anteriores sugerían que el mestizaje que introdujo el ADN neandertal en el genoma humano moderno tuvo lugar hace entre 50.000 y 60.000 años. "La nueva estimación de hace 47.000 años tiene implicaciones para las dispersiones de Homo sapiens fuera de África, pues todas las poblaciones vivas existentes fuera de África (chinos, nativos americanos, indonesios, australianos nativos, etc.) llevan los signos de este evento, que por lo tanto limita el momento en que sus ancestros comenzaron a dispersarse, hace menos de aproximadamente 47.000 años", dijo Stringer.

Ciertos genes neandertales parecen conferir una ventaja en la lucha contra los virus de ARN. (Crédito de la imagen: Shutterstock)

"Sin embargo, hay evidencia arqueológica de ocupación humana en el norte de Australia hace unos 65.000 años", dijo Stringer. "Entonces, o bien esa evidencia es errónea, o bien las poblaciones eran Homo sapiens pero se extinguieron o fueron inundadas por una dispersión posterior; o bien la población no era, de hecho, Homo sapiens. La última posibilidad parece mucho menos probable dado el complejo comportamiento implicado por las evidencias, pero sería una gran bomba, por supuesto".

Curiosamente, el intercambio de ADN parece haber sido unidireccional, lo que significa que el ADN humano moderno parece no haber entrado en los genomas de los neandertales. "Hay poca evidencia de flujo genético en la dirección inversa en ese momento, es decir, del Homo sapiens al neandertal", señala Stringer. "Tal vez sucedió pero aún no lo hemos detectado. O tal vez no sucedió, con implicaciones para el comportamiento de las dos poblaciones". O tal vez esos híbridos tuvieron menos éxito por alguna razón, señaló; por ejemplo, tal vez eran menos saludables o menos fértiles.

Fuente: livescience.com | 7 de junio de 2024

Descubren la primera neandertal de Vizcaya: tiene unos 150.000 años y está conectada con Atapuerca

Fragmentos de hueso del neandertal hallado en Karrantza (Vizcaya). Universidad del País Vasco.

Se ha dado a conocer en una rueda de prensa del Museo Arqueológico de Vizcaya los últimos hallazgos de las excavaciones en el yacimiento de El Polvorín de Karrantza (Valle de Carranza). Los restos humanos depositados en el mismo Museo han sido datados hace más de 150.000 años y corresponderían a un neandertal. Todos pertenecen al mismo individuo que, debido a su complexión grácil y que posiblemente se trate de una mujer, ha sido apodado como Andere.

Los restos estudiados por el equipo de investigación liderado por Asier Gómez Olivencia (izquierda), del departamento de Geología de la Universidad de País Vasco (UPV/EHU), serían los restos más antiguos de la provincia de Vizcaya, con una antigüedad similar al del húmero de neandertal documentado en la cueva guipuzcoana de Lezetxiki, Mondragón.

En las campañas realizadas entre 2021 y 2022 en el municipio vizcaíno se contabilizaron hasta 18 restos óseos pertenecientes a distintas partes de un mismo esqueleto, tanto del cráneo como del postcráneo. Sus rasgos morfológicos indican que se trataría de un neandertal, pero un análisis más detallado de uno de sus brazos desveló que su radio presenta características arcaicas, muy similares a los de los preneandertales excavados en la Sima de los Huesos del yacimiento de de Atapuerca (Burgos).

Presentación de 'Andere' en la rueda de prensa del Museo Arqueológico de Vizcaya. Universidad del País Vasco.

Relación con Atapuerca

Hasta donde se sabe, las poblaciones neandertales que vivieron en Europa y Asia basaron su economía en la caza y recolección entre hace 200.000 y 40.000 años, cuando se extinguieron. Estas poblaciones descenderían de especies anteriores como la documentada en la Sima de los Huesos, datado entre hace 300.000 y 430.000 años. Al comparar a Andere con otros neandertales, su radio desvela que estaba mucho más cerca de las poblaciones de Atapuerca que de los últimos neandertales documentados entre hace 135.000 y 40.000 años. Esto lleva a pensar a los expertos que los restos podrían ser bastante más antiguos, incluso de hace más de 200.000 años.

En el País Vasco se conocen yacimientos que presentan evidencias de otros asentamientos neandertales pero, que contengan restos humanos es algo más raro. Se conocen varios yacimientos arqueológicos en Euskal Herria que han proporcionado evidencias de ocupaciones neandertales entre hace unos 200,000 y 40.000 años: por ejemplo, Axlor (Dima) Aranbaltza (Barrika), Arlanpe (Lemoa), Lezetxiki (Arrasate), Amalda (Zestoa) y Arrillor (Zigoitia).

Fósiles de 'Homo neanderthalensis' localizados en el yacimiento de El Polvorín (Karranza, Vizcaya). EFE/ Miguel Toña.

En el yacimiento de Lezetxiki se localizaron restos de distintas cronologías, el más antiguo: el húmero de un neandertal adulto. Este húmero también es similar a los de las poblaciones de la Sima de los Huesos y fue datado, como mínimo, hace 164.000 años con un grado de error de 9.000 años.

"Los restos del yacimiento de El Polvorín, por su morfología, serían los más antiguos de Vizcaya y podrían ser igual de antiguos (o más), que el húmero de hallado en Lezetxiki, el más antiguo descubierto hasta la fecha", explica el comunicado de la UPV/EHU.

Húmero de la cueva de Lezetxiki, en Arrasate (Guipúzcoa).

El Polvorín de Karrantza

En el año 2020, el Museo de Arqueología de Vizcaya localizó varios posibles restos de neandertal entre huesos de osos y hienas en la Sima I, una de las galerías inferiores del yacimiento de El Polvorín. Este descubrimiento motivó las excavaciones actuales que se iniciaron al año siguiente.

"Además, en el caso de la Sima I de El Polvorín, por primera vez se han descubierto restos que pertenecen a un esqueleto parcial [Andere]. Estos restos podrán aportar más información sobre la evolución de los neandertales", apunta la UPV/EHU.

"El yacimiento tiene mucho futuro y dará muchas sorpresas, pero llevamos muy poco tiempo y hay trabajo para varios años", ha dicho Gómez, que ha comentado que la campaña de excavaciones de 2024 se realizará en otoño.

Ilustración que recrea a 'Andere' con su grupo en la cueva de El Polvorín. Josemi Benítez.

El investigador ha explicado que además de buscar nuevos restos humanos, tanto de Andere como de otros posibles individuos, se tienen que realizar todavía muchas investigaciones geológicas, así como de los restos de los osos y hienas, que parecen más recientes que los de la neandertal.

Ha comentado que necesitan tener «datos más robustos» con esos estudios y posibles análisis genéticos, tanto de humanos como de animales, si se encuentran restos con ADN, para explicar el origen de la acumulación de restos animales en la cueva.

Asimismo, ha explicado que la cueva tiene un acceso muy difícil y que geológicamente es muy compleja, lo que dificulta datar los restos hallados, dado que las capas se superponen y hay restos fósiles tanto en el suelo como en las paredes y techos.

En un futuro cercano, 7 de los 18 restos de Andere podrán verse en las instalaciones del Museo de Arqueología, mientras que el resto de fósiles permanecerá en fase de estudio.

Fuentes: elespanol.com | naiz.euz | 12 de junio de 2024

El misterio de las tribus que conquistaron Europa hace 5.000 años: 'No se dispersaron con caballos'

Ilustración artística que representa simbólicamente los resultados de la investigación. / Sayo Studio

La domesticación del caballo revolucionó la historia humana al incrementar la movilidad y acelerar la exploración, el comercio y la guerra. Pero el momento exacto de esa transición sigue siendo debatido. La idea predominante es que la equitación se desarrolló en la estepas de Eurasia occidental durante el IV milenio a.C. Un estudio publicado el año pasado desveló que era una práctica bastante común entre los miembros de la cultura yamnaya (o yamna) ya entre los años 3000 y 2500 a.C. Estas tribus de pastores crearon el embrión de las lenguas indoeuropeas y protagonizaron una migración masiva en la que impusieron sus genes —en la península ibérica sustituyeron al linaje neolítico masculino predominante—. Y lo hicieron supuestamente a lomos de sus monturas.

Sin embargo, un nuevo estudio científico realizado por un equipo internacional de más de 130 investigadores ha abierto un escenario muy diferente: la proliferación de caballos domésticos no comenzó hasta finales del III milenio a.C., hace unos 4.200 años; es decir, ocho siglos después de la expansión de los yamnaya. Los resultados del trabajo, publicados este jueves en la revista Nature, se han basado en el análisis de 475 genomas antiguos extraídos de una extensa colección de restos arqueológicos de caballos y conducen a repensar cómo fue realmente la migración de los humanos y estos animales hacia Europa central.

Un hombre y una mujer enterrados juntos en un yacimiento de la Edad de Bronce en Castillejo de Bonete, él con ascendencia de la estepa y ella genéticamente similar a los ibéricos anteriores al Neolítico tardío / Luis Benítez de Lugo Enrich y José Luis Fuentes Sánchez.

"La movilidad basada en el caballo solo empezó hace 4.200 años, por tanto, los arqueólogos y los lingüistas tienen que dejar de invocar al caballo como motor de transporte de la humanidad en siglos y milenios anteriores", ha explicado Pablo Librado (izquierda), primer autor del estudio e investigador del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE), a la Agencia Efe.

Hasta ahora se ha defendido que los yamnaya habían migrado tanto hacia el oeste, por Europa, como hacia el este, por Asia, porque habían domesticado el caballo y lo utilizaban como animal de transporte. "Pero en este estudio hemos visto que no fue así, porque los ancestros de los caballos modernos domésticos estuvieron prácticamente confinados en la estepa póntica hasta hace 4.200 años", ha detallado Librado. Desde un punto de vista genético, los yamnaya provocaron una revolución demográfica y son los antepasados de los habitantes actuales de gran parte del norte y oeste de Europa.

"Eso significa, que ocho siglos antes, los yamnaya se movieron con otros tipos de transporte y que esos primeros hablantes de lenguas protoindoeuropeas no las dispersaron a lomos de un caballo, sino que lo hicieron de otra forma, porque, si no, hubiéramos encontrado a los ancestros de los caballos domésticos en los yacimientos arqueológicos de Europa asociados con la expansión de los yamnaya, y ahí solo hemos visto caballos nativos de Europa central", ha añadido el investigador del IBE.

Imagen aérea de la tumba de un supuesto jinete prehistórico hallada en Bulgaria. Michał Podsiadło.

Proceso de crianza

El equipo de investigación examinó sus datos en busca de tres indicadores de la cría de estos animales. Primero, rastrearon cuándo los progenitores de los caballos domésticos modernos comenzaron a extenderse fuera de su tierra natal de domesticación. A continuación, reconstruyeron la demografía de los caballos a lo largo del III milenio a.C., a fin de datar con precisión los primeros signos de cría y producción a gran escala de caballos. Por último, descubrieron evidencias de cambios significativos en la vida reproductiva de los caballos, lo que indica una manipulación deliberada de la reproducción animal por parte de los primeros criadores.

La notable alineación de las tres líneas de evidencias hace unos 4.200 años sugiere firmemente que los caballos domésticos se produjeron en cantidades suficientemente grandes como para satisfacer una demanda creciente en todo el continente solo en esa época, y no antes.

Criador de caballos en el centro-norte de Kazajastán. Crédito: Ludovic ORLANDO / CAGT / CNRS Photothèque

Una de las preguntas que más desconcertaba a los investigadores es cómo hace 4.200 años se logró acelerar la crianza de caballos en una zona de domesticación relativamente pequeña para satisfacer la creciente demanda mundial a finales del II milenio a.C.

"Ahora tenemos una respuesta. Los criadores controlaron la reproducción del animal tan bien que casi redujeron a la mitad el intervalo de tiempo entre dos generaciones. En pocas palabras, pudieron acelerar el proceso de crianza, duplicando efectivamente su tasa de producción", señala Ludovic Orlando (izquierda), coordinador del estudio y director del Centro de Antropobiología y Genómica de Toulouse (CAGT).

Ya en 2021, un estudio de este equipo descubrió que los pueblos esteparios habían seleccionado los genes relacionados con la docilidad y la movilidad de los caballos y eso ocurrió hace entre 4.700 y 4.200 años.

"Nuestro estudio apoya dos domesticaciones en los caballos. La primera, que tuvo lugar hace unos 5.500 años, tenía como objetivo proporcionar sustento a las poblaciones que habitaban las estepas de Asia Central. El caballo doméstico tal y como lo conocemos surgió hace unos 4.200 años tras la segunda domesticación y transformó verdaderamente la historia de la humanidad al proporcionarle por primera vez una movilidad rápida", ha sentenciado el investigador Orlando.

Fuente: elespanol.com | 7 de junio de 2024

Hallazgo español sin precedentes: clave para saber cómo era la vida de los neandertales

Las hogueras de los neandertales revelan cuándo estuvieron presentes los humanos antiguos en los sitios. Crédito: Tom McHugh/Biblioteca de fotografías científicas.

Por primera vez, un equipo de arqueólogos e investigadores de varias universidades españolas ha conseguido datar con enorme precisión el tiempo transcurrido entre varias fogatas u "hogares" en el yacimiento de El Salt, en el municipio alicantino de Alcoy. Estas fogatas están relacionadas con varios asentamientos neandertales identificados en el mismo yacimiento.

El resultado del estudio publicado por la revista Nature y realizado por un equipo interdisciplinar liderado porÁngela Herrejón-Lagunilla, investigadora de la Universidad de Burgos, abre una ventana al pasado y permite conocer más detalles sobre el comportamiento de estos grupos humanos que poblaron la península ibérica durante la prehistoria.

Durante casi 10 años, los investigadores han analizado una secuencia de 6 hogares procedentes de una misma unidad arqueológica de unos 52.000 años de antigüedad. Concluyen que, "con altísima probabilidad", transcurrieron como mínimo entre 200 y 240 años entre el primer y último hogar, con diferencias de unas pocas décadas en algunos casos y en más de un siglo en otros.

El Salt, un yacimiento arqueológico del oeste de España, que cuenta con restos de varios hogares neandertales. Crédito: Universidad de Bolonia

“Se trata de una resolución sin precedentes en la arqueología paleolítica y que cambia de manera significativa las concepciones previas sobre la frecuencia de las ocupaciones humanas en las sociedades cazadoras-recolectoras prehistóricas”, apunta en un comunicado de prensa Herrejón-Lagunilla (izquierda).

Hasta el momento, las técnicas de datación para contextos tan antiguos como el del yacimiento de El Salt ofrecían una horquilla temporal demasiado amplia. Más allá de los 50.000 años de antigüedad no es posible aplicar la técnica del carbono 14, y otras, como las basadas en la luminiscencia, presentan errores de miles de años. Por ello los investigadores primero aplicaron técnicas arqueoestratigráficas para poder conocer la secuencia cronológica entre fuegos.

Fotografía de una de las fogatas analizadas. Universidad de Burgos

Excavación minuciosa

Aislar las secuencias de fuegos fue un proceso sumamente complejo debido a la gran cantidad de restos arqueológicos y a la topografía irregular del terreno, lo que obligó a un minucioso proceso de excavación. Cada resto arqueológico y cada facies sedimentaria -porción de suelo con diferentes texturas y colores- fue ubicada en un mapa tridimensional y puesto en relación con el resto.

Una vez conocido el orden estratigráfico de estos fuegos se realizaron estudios de arqueomagnetismo en los materiales carbonizados para poder conocer el tiempo mínimo transcurrido entre cada fogata, el principal aporte metodológico del estudio.

Arquólogo de la Universidad de Burgos realizando análisis de arqueomagnetismo en el yacimiento. Universidad de Burgos

“Generalmente, el arqueomagnetismo se utiliza como técnica de datación para un rango temporal de aplicación que no supera los últimos 4.000 años. Aquí estamos hablando de cronologías mucho más antiguas, por lo que el enfoque es diferente” apunta Francisco Javier Pavón Carrasco (derecha), investigador del Departamento de Física de la Tierra y Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Geociencias (CSIC-UCM).

En El Salt, los restos de las fogatas que calentaron los asentamientos neandertales están separados solo por unos pocos centímetros de sedimento y algunos de ellos parece a simple vista que pertenecen a la misma superficie aunque los separen más de 200 años. Este tiempo indica que estos dos diferentes grupos humanos de cazadores-recolectores que se movían constantemente en busca de recursos, estaban separados por varias generaciones y que nunca se conocieron e interactuaron entre sí.

Fotografía de campo de la estructura de combustión y fotografía microscópica de componentes orgánicos en la capa negra de la estructura de combustión. / Leierer et al.

El método empleado por el equipo que incluye investigadores de las universidades de Burgos, La Laguna, Valencia, Alicante y la Complutense de Madrid, junto con el Instituto de Geociencias, no ha podido determinar el máximo de años transcurrido entre fogatas.

"Las implicaciones arqueológicas son enormes. Lo que se excava en un yacimiento como este no es más que una imagen aislada y concreta de todo un conjunto de actividades realizadas en un territorio mucho más amplio. Lo que aquí se ha obtenido son pequeños fotogramas de escenas de comportamientos humanos separadas por una secuencial temporal que, por primera vez, se plasma con una precisión hasta ahora desconocida, lo que permitirá entender mucho mejor el comportamiento humano en el pasado a través de la Arqueología", concluye el comunicado.

Fuente: elespanol.com | 5 de junio de 2024