Descubren la tumba de un 'hetairoi' macedonio y su esposa en Aigai (Grecia)

Otra importante tumba macedonia, la de un rico residente de Aigai (Grecia), que fue enterrado junto con su esposa, fue encontrada en la zona con motivo de las obras de construcción de una red de alcantarillado. Este descubrimiento, así como otros importantes hallazgos sacados a la luz por la pala arqueológica el año pasado en la ciudad y necrópolis de Aigai durante las excavaciones de rescate, ha sido presentado por la Superintendente Honoraria de Antigüedades, Angeliki Kottaridis, en la 36ª Reunión Arqueológica Anual celebrada en Salónica y dentro del "Proyecto Arqueológico en Macedonia y Tracia en 2023".

Se trata de una tumba que estaba ubicada en una zona con montículos, en la esquina noroeste de la necrópolis, junto al canal de drenaje. "Por supuesto, éste no causó ningún daño, pues la excavación se detuvo inmediatamente y desenterramos la tumba. Seguidamente, se hizo un operativo para darle mantenimiento a la fachada, ya que contenía morteros y luego la abrimos, no mucho, lo justo para poder entrar”, describe la señora Kottaridis (izquierda). La fachada de la tumba era sencilla, sin puerta, con un portal cerrado con piedras, si bien en el lugar se encontró una valiosa pira funeraria que aportará información muy interesante a los arqueólogos.

Inmediatamente después, la señora Kottaridis presentó fotografías del interior de la tumba, cuyas dimensiones son 3,70 x 2,70 metros. La arqueóloga quedó impresionada por la imagen de la cinta dorada con grandes lazos que está pintada alrededor del perímetro de la tumba. "Esta es una tumba importante porque el hombre aquí enterrado tenía un escudo reforzado con piezas de hierro, y las armas que se salvaron parcialmente muestran que fueron hechas en un buen taller, por lo que probablemente estamos ante un miembro de la caballería de Alejandro Magno, un 'hetairoi'", señala.

Casco de un guerrero hallado en Aigai. Crédito: Angeliki Kottaridi

Los morteros de colores de la fachada, según comprobaron los arqueólogos, son de dos fases y esto se explica porque posteriormente allí también fue enterrada su esposa. Angeliki Kottaridis, de hecho, mostró al público fotografías de las joyas encontradas en la tumba que prueban esta afirmación, mientras que lo que destaca de las mismas es una corona de mirto dorado. "Muy cerca de esta tumba, a sólo 100 metros de distancia, está la tumba que Dimitris Pantermanlis cavó en el año 1969, donde hay otros dos montículos. Probablemente se trate de un conjunto de notables y ricas tumbas", estima la arqueóloga.

Angeliki Kottaridis también se refirió a la parte del muro que fue encontrada como parte de las excavaciones con motivo del proyecto de drenaje, en el camino que sube al palacio de Aigai. "Este elemento es particularmente interesante, ya que muestra exactamente los límites de la ciudad. El muro tiene poco más de dos metros de ancho, lo que significa seis pies macedonios. La antigua muralla del siglo V a.C., que data de los años de Pérdicas II tiene una anchura de aproximadamente un metro, es decir tres pies", dijo, haciendo la comparación con el hallazgo más antiguo.

Algunas de las piezas escultóricas de arcilla halladas en Aigai. Crédito: Angeliki Kottaridi.

La mayor parte de las excavaciones, sin embargo, tuvieron lugar en el "corazón" de la necrópolis, muy cerca del Real Túmulo de los Teménidas, donde se encontró el enterramiento de un guerrero tenía un casco a los pies y empuñaba una espada en la mano derecha encima de su pecho. "Tenemos a un hombre que no ostenta el casco, pero que tiene una bonita espada que sostiene en su mano derecha; se le han caído los anillos y hemos recuperado el alfiler que sostenía la clámide", describe Kottaridis.

También mencionó el hallazgo de una tumba arcaica del año 530 a.C. y en la que se encuentra un esqueleto así como grandes alfileres de hierro con cabezas de plomo.

Fuente: amna.gr | 29 de marzo de 2024

MUSEO VALENCIANO DEL JUGUETE en Ibi (Alicante)

Historia y Arqueología visita el Museo Valenciano del Juguete, un centro para la conservación, la investigación y la difusión del patrimonio juguetero. Un espacio extraordinario que nos permite viajar al pasado y dejar que los juguetes nos hablen de las infancias vividas y los modos de entender el mundo en otras épocas.

El museo valenciano del juguete es un centro creado para la conservación y difusión del patrimonio juguetero industrial. Nació en 1990 en Ibi (Provincia de Alicante, España), pueblo reconocido a nivel mundial como centro español del juguete.

En 2013 se trasladó a su sede definitiva en los edificios de la que fue la primera fábrica juguetera que se creó en la localidad, la antigua Payá Desde la hojalata hasta el plástico y distribuidos temáticamente, en la sala permanente se muestran juguetes fabricados en Ibi, en otros lugares de España y del mundo, desde 1903 hasta los años 80.

La sala temporal del museo acoge exposiciones periódicas en las que se pueden ver juguetes que forman parte de los fondos propios y que no se exponen de forma permanente así como piezas de colecciones particulares.

Descubrimos el gran MUSEO ARCADE VINTAGE

Nos trasladamos a los años 80, 90 y 2000 en el Museo Arcade Vintage, donde encontrarnos más de 80 máquinas de videojuegos arcade, consolas, microordenadores y mucha historia entre sus circuitos. Cuentan también con más de 300 equipos informáticos, recorriendo la increíble historia de los videojuegos desde los años 60 hasta la actualidad, descubriendo auténticos videojuegos míticos restaurados y conservados en perfecto estado original para que puedas volver a tu infancia.
¿Te animas a conocerlo?
 

El hallazgo de una 'escultura' de arena de una mantarraya en la costa de Sudáfrica puede ser el ejemplo más antiguo de cómo los humanos crearon una imagen de otra criatura

La forma de disco de la raya azul la habría hecho ideal para hacer un calco de la misma. Kyle Smith

La costa del cabo de Buena Esperanza, en el sur de Sudáfrica, ofrece muchas huellas sobre cómo vivieron nuestros antepasados ​​humanos hace entre 400.000 y 35.000 años, durante la época del Pleistoceno (comenzó hace unos 2,6 millones de años y terminó hace 11.700 años, según la Comisión Internacional de Estratigrafía). Estas huellas se hallan atrapadas en las dunas que alguna vez atravesaron, y que, hoy en día, están cementadas y preservadas por un tipo de roca conocida como eolianita.

Nuestro equipo de investigación ha estado estudiando esta zona desde 2008. Hemos descrito huellas fosilizadas de grandes animales del Pleistoceno, como leones, rinocerontes, elefantes, búfalos gigantes y cocodrilos, así como huellas dejadas por homínidos.

Luego, en 2018, uno de nuestros seguidores “científicos ciudadanos”, Emily Brink, vio una roca intrigante al este de Still Bay, a unos 330 kilómetros al este de Ciudad del Cabo. La roca era inusualmente simétrica y tenía una extraña forma como la de una raya, sin la cola. Después de un cuidadoso estudio de la roca, hemos publicado un artículo académico en la revista Rock Art Research en el que postulamos que representa una escultura de arena de una raya azul (Dasyatis chrysonata). Creemos que dicha escultura se pudo haber comenzado calcando un ejemplar, propiamente, en la arena.

Vista aérea (con dron) del área donde se encontró la supuesta escultura de arena. La flecha indica una figura humana a escala.

¿Por qué utilizamos palabras como “postular” y “creer”, en lugar de tener más confianza y ser más asertivos? En primer lugar, no podemos probar nuestra interpretación y otros no pueden refutarla. Por lo tanto, representa una especulación, aunque se trata de una especulación muy fundamentada basada en nuestro conocimiento de muchas decenas de miles de tales rocas. En segundo lugar, el paleoarte antiguo es poco común en el registro arqueológico y puede ser más difícil de reconocer que el arte más reciente: realmente no sabemos cuánto desconocemos.

Sin embargo, si nuestra interpretación es correcta, hay una serie de implicaciones:

  • Hacer esculturas de arena o “castillos de arena”, como a muchos de nuestros niños les encanta hacer hoy en día en las dunas y playas, es una actividad que se remonta al menos a la Edad de Piedra Media, hace unos 130.000 años.
  • Este sería el ejemplo más antiguo conocido de humanos creando una imagen de una criatura distinta a ellos mismos: una forma de arte representacional.

  • Tal imagen pudo ser un trampolín para el surgimiento posterior del arte representacional en las cuevas.

(a) La superficie superior y (b) la superficie inferior de la supuesta escultura de arena; las barras de escala están en cm.

Increíble simetría

La roca impresa se encontró a unos 30 kilómetros al este de la cueva de Blombos, famosa por su paleoarte. Esto incluye un grabado en ocre que data de hace 77.000 años y un dibujo (un hashtag) de 73.000 años .

Datar directamente el espécimen implicaba extraer un gran trozo de él, dañándolo así, algo que no estábamos dispuestos a considerar. Pero su datación mediante luminiscencia estimulada ópticamente sugiere que se creó durante la Edad de Piedra Media, hace unos 130.000 años.

El contorno y las proporciones casi perfectos son evidentes al comparar su simetría del espécimen con el de una raya azul. Ver la roca desde atrás muestra, incluso, una mayor simetría, así como evidencia de lo que parece ser un trozo de cola. (No encontramos evidencia de que la porción de la cola se haya roto recientemente y especulamos con que pudo haber sido "amputada" intencionalmente cuando se creó la escultura).

Superposición de un patrón simétrico de características de surcos en una imagen de la raya azul.

Sostenemos que o el artista tenía un talento fenomenal para registrar tales detalles o que la imagen pétrea fue calcada. Si se calcó, el ancho de la imagen, de menos de 30 centímetros, implica que se formó a partir de una raya macho o una hembra pequeña e inmadura.

La noción de calcar está relacionada tanto con el tamaño del especímen (similar al de una raya) como con su forma casi perfecta. Además, los múltiples niveles de simetría se dan no sólo en el contorno de la imagen pétrea y en las zonas correspondientes a las aletas, sino también en el patrón grabado en su superficie.

La simetría siempre es intrigante y puede tener varios orígenes, de los cuales sólo uno es humano. Pero siempre pide una explicación, y esos múltiples niveles de simetría respaldan un origen homínido: la posibilidad de que la combinación de múltiples características simétricas se deba únicamente al azar es, en nuestra opinión, remota. Los investigadores han informado anteriormente que los antiguos homínidos apreciaban y reconocían la simetría.

(a) El área del “muñón de la cola”, vista desde una perspectiva “posterior superior”; b) la zona del “muñón de cola”, vista desde una perspectiva “posterior inferior” (la roca ha sido volteada); las barras de escala están en cm y mm. L = izquierda; R = derecha.

El registro del arte antiguo

Entonces, ¿Dónde encaja nuestra postulada escultura de arena en el surgimiento del arte en el registro prehistórico?

El magnífico corpus de arte rupestre de Europa occidental, que comenzó hace unos 40.000 años, parece surgir abruptamente, como de la nada, precedido en su mayor parte por símbolos abstractos de diversos lugares del mundo. Hay un intervalo de alrededor de 90.000 años entre el momento en que se creó esta supuesta escultura de arena de una mantarraya y la aparición de esas obras de arte en las paredes de las cuevas prehistóricas de Europa, la más famosa de las cuales es la cueva Chauvet de Francia.

La raya azul (ilustración de Elaine Heemstra, reproducida con permiso de NISC – SAIAB).

El concepto de que el arte original del mundo está en la arena y, por tanto, que la arena es el lienzo original, proporciona tiempo suficiente para perfeccionar estas habilidades a lo largo de los milenios intermedios. La ausencia de este tipo de arte en el registro arqueológico puede atribuirse simplemente a la ausencia de rocas adecuadas conservadas de las épocas intermedias.

De hecho, los ammoglifos (patrones hechos en arena por homínidos ancestrales y ahora evidentes en la roca) sólo se han hallado en la costa sur del Cabo. Esto es un recordatorio de la rareza del paleoarte antiguo y la realidad del sesgo tafonómico: el cuero y la madera se descomponen más rápido que el hueso, que a su vez se descompone más rápido que la roca, y el paleoarte antiguo puede haber sido más común de lo que sugieren los escasos ejemplos que tenemos en el registro arqueológico. Además, nos recuerda que el arte rupestre antiguo tiene más formas que el grabado, la pintura o el dibujo.

Modelo de fotogrametría 3D de la superficie superior de la supuesta escultura de arena. Malla de color de fotogrametría utilizando 23 imágenes. Las fotografías se tomaron a una media de 26,9 cm de la superficie y el error de reproyección es de 0,542 pix. Las escalas verticales y horizontales están en metros.

Un trampolín

Sugerimos, por lo tanto, que el calco en la arena podría constituir un posible “trampolín” entre las imágenes abstractas y las imágenes de criaturas creadas “desde cero”. Un animal plano como una mantarraya habría proporcionado un modelo adecuado para ello, en comparación con variedades más tridimensionales. Hemos sugerido, tentativamente, una secuencia de progresión del paleoarte representacional desde el trazado inicial en la arena hasta la creación de imágenes en la misma (mediante copia o de memoria) y luego al arte rupestre.

El arte es una parte muy importante de nuestra existencia como seres humanos. Esto significa que las ideas sobre cómo y cuándo comenzó son de interés e importancia para muchos. Si nuestra sugerencia es correcta, no sólo haría retroceder el tiempo en que nuestros ancestros lejanos trataron de crear arte de otra especie por primera vez, sino que también podría ayudar a explicar lo que hasta ahora parecía enigmático: la aparición aparentemente repentina de obras de arte magníficas en las paredes de las profundidades de cuevas en Europa Oriental.

Fuente: theconversation.com | 31 de marzo de 2024

Por:

  1. Investigador asociado, Centro Africano de Paleociencia Costera, Universidad Nelson Mandela

  2. Científico jefe emérito, NRF-SAIAB, Fundación Nacional de Investigación

¿Por qué los humanos modernos reemplazaron a los neandertales? La clave podría estar en nuestras estructuras sociales

Arte rupestre que muestra una danza ritual de cazadores-recolectores; Kondoa, Tanzania. Nick Longrich.

¿Por qué los humanos modernos se apoderaron del mundo mientras nuestros parientes más cercanos, los neandertales se extinguieron? Es posible que simplemente ocurrió porque eramos más inteligentes, pero sorprendentemente hay poca evidencia de que ello sea cierto.

Los neandertales tenían grandes cerebros, lenguaje y herramientas sofisticadas. Realizaron manifestaciones artística y adornos corporales. Fueron inteligentes y sugirieron una curiosa posibilidad. Quizás las diferencias cruciales no estaban a nivel individual, sino en nuestras sociedades.

Hace 250.000 años, Europa y Asia occidental eran tierras de neandertales. El Homo sapiens habitó el sur de África. Las estimaciones varían, pero quizás hace 100.000 años, los humanos modernos emigraron fuera de África. Pero Hace 40.000 años los neandertales desaparecieron de Asia y Europa, siendo reemplazados por los humanos modernos. Su lento e inevitable reemplazo sugiere que los humanos tenían alguna ventaja, pero no fácil saber cuál era.

Los antropólogos alguna vez vieron a los neandertales como brutos tontos. Pero recientes hallazgos arqueológicos muestran que rivalizan con nosotros en inteligencia. Los neandertales dominaron el fuego antes que lo hiciera el Homo sapiens. Eran cazadores mortales, realizaban caza mayor como mamuts y rinocerontes lanudos, y animales pequeños como conejos y pájaros. Recogían plantas, semillas y capturaban mariscos. Cazar y buscar alimento de todas esas especies exigía un conocimiento profundo de la naturaleza.

Los neandertales también tenían un sentido de la belleza, fabricaban cuentas y realizaban pinturas rupestres. Eran personas espirituales que enterraban a sus muertos con flores. Los círculos de piedra encontrados dentro de las cuevas pueden ser santuarios neandertales. Y, al igual que los cazadores-recolectores modernos, la vida de los neandertales probablemente estuvo impregnada de superstición y magia; sus cielos llenos de dioses y las cuevas habitadas por espíritus ancestrales.

Luego está el hecho de que el Homo sapiens y los neandertales tuvieron hijos juntos. No éramos tan diferentes. Pero nos encontramos con los neandertales muchas veces, durante muchos milenios, y siempre con el mismo resultado. Ellos desaparecieron y nosotros nos quedamos.

Hachas de mano de neandertales, Aisne, Francia. Museo Metropolitano de Arte

La sociedad cazadora-recolectora

Puede ser que las diferencias clave fueran menos a nivel individual que a nivel social. Es imposible entender a los humanos de forma aislada, como tampoco se puede entender a una abeja sin considerar su colonia. Valoramos nuestra individualidad, pero nuestra supervivencia está ligada a grupos sociales más grandes, como el destino de una abeja depende de la supervivencia de la colonia.

Los cazadores-recolectores modernos proporcionan nuestra mejor suposición sobre cómo vivieron los primeros humanos y neandertales. Personas como los Khoisan de Namibia y los Hadzabe de Tanzania reúnen a sus familias en grupos errantes de entre diez y sesenta personas. Las bandas se combinan en una tribu poco organizada de mil personas o más.

Estas tribus carecen de estructuras jerárquicas, pero están unidas por un idioma y una religión compartidos, matrimonios, parentescos y amistades. Las sociedades neandertales pueden haber sido similares, pero con una diferencia crucial: grupos sociales más pequeños.

Los neandertales vivían en grupos más pequeños. Esteban De Armas/Shutterstock

Tribus muy unidas

Lo que apunta a esto es la evidencia de que los neandertales tenían una menor diversidad genética.

En poblaciones pequeñas, los genes se pierden fácilmente. Si una persona de cada diez es portadora del gen del pelo rizado, entonces, en un grupo de diez personas, una muerte podría eliminar ese gen de la población. En un grupo de cincuenta, cinco personas portarían el gen: múltiples copias de seguridad. Entonces, con el tiempo, los grupos pequeños tienden a perder variación genética y terminan con menos genes.

En 2022, se recuperó ADN de huesos y dientes de 11 neandertales encontrados en una cueva en las montañas de Altai, en Siberia. Varios individuos estaban relacionados, entre ellos un padre y una hija; eran de una sola banda. Y mostraron una baja diversidad genética.

Como heredamos dos conjuntos de cromosomas (uno de nuestra madre y otro de nuestro padre), portamos dos copias de cada gen. A menudo tenemos dos versiones diferentes de un gen. Es posible que obtengas un gen para los ojos azules de tu madre y uno para los ojos marrones de tu padre.

Pero los neandertales de Altai a menudo tenían una sola versión de cada gen. Como informa el estudio, esa baja diversidad sugiere que vivían en grupos pequeños, probablemente con un promedio de sólo unas 20 personas.

Es posible que la anatomía neandertal favoreciera a los grupos pequeños. Al ser robustos y musculosos, los neandertales eran más pesados ​​que nosotros. Así que cada neandertal necesitaba más alimento, lo que significaba que el medio ecológico en que se desenvolvían solo podía sustentar a menos neandertales que a Homo sapiens.

Y es posible que los neandertales comieran principalmente carne. Los sujetos carnívoros obtendrían menos calorías de la tierra que las personas que comieran carne y plantas, lo que nuevamente conduciría a poblaciones más pequeñas.

La ley de Metcalfe. Nick Longrich.

El tamaño del grupo importa

Si los humanos modernos vivíamos en grupos más grandes que los neandertales esto nos habría aportado ventajas.

Los neandertales, fuertes y hábiles con las lanzas, probablemente eran buenos luchadores. Los humanos modernos, de complexión ligera probablemente, contrarrestaron dicha circunstancia usando arcos para atacar a distancia.

Pero incluso si los neandertales y los humanos modernos fueran igualmente peligrosos en la batalla, si los humanos también tuvieran una ventaja numérica podrían traer más combatientes y absorber más pérdidas en la lucha.

Las grandes sociedades tienen otras ventajas más sutiles. Las bandas más grandes tienen más cerebros. Es decor, más cerebros para resolver problemas, recordar tradiciones sobre animales y plantas, y técnicas para fabricar herramientas y coser vestimentas. Así como los grupos grandes tienen una mayor diversidad genética, tendrán también una mayor diversidad de ideas.

Y más gente significa más conexiones. Las conexiones de red aumentan exponencialmente con el tamaño de la red, siguiendo la Ley de Metcalfe. Una banda de 20 personas tiene 190 conexiones posibles entre sus miembros, mientras que una banda de 60 personas tiene 1770 conexiones posibles.

La información fluye a través de estas conexiones: noticias sobre personas y movimientos de animales; técnicas de fabricación de herramientas; y palabras, canciones y mitos. Además, el comportamiento del grupo se vuelve cada vez más complejo.

Consideremos las hormigas. Individualmente, las hormigas no son inteligentes. Pero las interacciones entre millones de hormigas permiten a las colonias construir nidos elaborados, buscar comida y matar animales muchas veces más grandes que una hormiga. Del mismo modo, los grupos humanos hacen cosas que ninguna persona puede hacer: diseñar edificios y automóviles, escribir elaborados programas informáticos, librar guerras, dirigir empresas y países.

Los humanos no son los únicos que tienen cerebros grandes (las ballenas y los elefantes los tienen) o que tienen grandes grupos sociales (las cebras y los ñus forman enormes manadas). Pero somos únicos al combinarlos.

Parafraseando al poeta John Dunne, ningún hombre –ni ningún neandertal– es una isla. Todos somos parte de algo más grande. Y a lo largo de la historia, los humanos formaron grupos sociales cada vez más grandes: bandas, tribus, ciudades, estados nacionales, alianzas internacionales.

Puede ser entonces que la capacidad de construir grandes estructuras sociales le diera al Homo sapiens una ventaja frente a la naturaleza y otras especies de homínidos.

Fuente: theconversation.com | 26 de marzo de 2024

Por

Profesor titular de Paleontología y Biología Evolutiva, Ciencias de la Vida en la Universidad de Bath, Universidad de Bath

Vinculan a los esquivos denisovanos de Altai (Siberia) con el 'Homo longi', de hace 150.000 años hallado en China

Foto: Reconstrucción del rostro de 'Homo longi'. Tenía el cráneo más grandes de todos los homínidos. Su enorme tamaño podría explicarse como una consecuencia para poder adaptarse y sobrevivir a las gélidas temperaturas de Harbin. Imagen: Ciceron Moraes.

Siguen siendo uno de los grupos de humanos más esquivos que han caminado sobre la Tierra. La evidencia de los rastros de ADN dejados por los denisovanos muestra que vivieron en la meseta tibetana, probablemente viajaron a Filipinas y Laos en el sur de Asia y podrían haber llegado al norte de China hace más de 100.000 años. También se cruzaron con los humanos modernos.

Sin embargo, el aspecto de los denisovanos, o cómo vivían, sigue siendo un misterio. Sólo un fragmento de mandíbula, algunos trozos de hueso y uno o dos dientes proporcionan alguna evidencia de sus características físicas. Su ADN, que se encontró por primera vez en muestras halladas en la cueva de Denísova, en Siberia, en 2010, proporciona la mayor parte de nuestra información sobre su existencia.

Pero recientemente los científicos han identificado un fuerte candidato a la especie a la que podrían haber pertenecido los denisovanos. Este es el Homo longi – o “hombre dragón” – de Harbin, en el noreste de China. Este fósil clave está formado por un cráneo casi completo con un cráneo tan grande como el de un humano moderno y una cara plana con pómulos delicados. La datación sugiere que tiene al menos 150.000 años.

"Ahora creemos que los denisovanos eran miembros de la especie 'Homo longi'", dijo la semana pasada el profesor Xijun Ni (izquierda), de la Academia China de Ciencias en Beijing. "Este último se caracteriza por una nariz ancha, cejas gruesas sobre los ojos y cuencas dentales grandes".

El posible vínculo de los denisovanos con el Homo longi es uno de los varios descubrimientos recientes de los investigadores que trabajan con estos humanos con quienes el Homo sapiens compartió el planeta durante cientos de miles de años. Incluso se piensa que podrían haber jugado un papel clave en nuestra propia evolución.

Científicos del Tíbet han descubierto un gen denisovano en la población local, resultado del cruce entre las dos especies en un pasado lejano. Fundamentalmente, se ha demostrado que este gen ayuda a los hombres y mujeres modernos a sobrevivir en altitudes elevadas.

Además, también se ha encontrado evidencias que respaldan el vínculo denisovanos-Homo longi hasta la meseta tibetana, donde los científicos comenzaron a estudiar una mandíbula encontrada inicialmente en una cueva remota a 3.000 metros sobre el nivel del mar por un monje budista, que la conservaba. como una reliquia.

Recreación artística de la especie 'Homo Longi', descrita a partir del cráneo de Harbin hallado en China. Chuang Zhao.

Se descubrió que el hueso no provenía de un humano moderno. Pero sólo cuando los investigadores comenzaron a estudiar la cueva donde se había descubierto originalmente la mandíbula hallaron que sus sedimentos eran ricos en ADN denisovano. Además, se descubrió que el fósil contenía proteínas que indicaban orígenes denisovanos.

"Era la primera vez que se hacía un hallazgo de un fósil denisovano fuera de Siberia y eso era muy importante", dice Janet Kelso (derecha), del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig, Alemania. “Igualmente intrigante fue el hecho de que la mandíbula tiene dientes similares a los encontrados en el 'Homo longi' . Así que creo que la evidencia sugiere un vínculo estrecho entre el cráneo de 'Homo longi' y los denisovanos”.

Esta opinión fue respaldada por el profesor Chris Stringer (izquierda), del Museo de Historia Natural de Londres. “Las evidencias respaldan la idea de que los denisovanos eran miembros de la especie 'Homo longi', pero aún nos faltan pruebas absolutas. Sin embargo, creo que eso llegará con el tiempo”.

"Un gran problema para los investigadores ha sido el hecho de que todavía no se ha encontrado ADN en fósiles chinos como el 'Homo longi'", añade Stringer. “Sus genes no han sobrevivido al paso del tiempo. Sin embargo, el uso de técnicas de proteómica puede proporcionar nuevos datos clave al respecto. Estos se centran en las proteínas de un fósil, que sobreviven mucho más tiempo que su ADN y podrían decirnos mucho más sobre esta especie”.

Foto: El cráneo hallado en Harbin (China) perteneciente al denominado 'Homo longi' (Hombre dragón). CELL

Investigaciones recientes también sugieren que los denisovanos podrían haber desempeñado un papel clave en la evolución de nuestra propia especie. El impacto del gen denisovano EPAS1, que se encuentra hoy en los tibetanos y les permite adaptarse a las grandes alturas, es un ejemplo. Pero también se ha encontrado ADN denisovano en otras poblaciones modernas, incluidas personas de Nueva Guinea, el norte de Australia y Filipinas, y parece haberles ayudado a combatir infecciones causadas por enfermedades como la malaria.

Los denisovanos se asentaron en áreas que cubrían una geografía muy variada, dijo Stringer. “Algunas eran calurosas y bajas, otras frías y montañosas. Representaban hábitats muy diversos, desde la meseta tibetana hasta islas como Sulawesi, en Indonesia”.

Por el contrario, los neandertales, el tercer gran grupo de humanos que evolucionó durante los últimos cientos de miles de años, se limitaron a los climas más fríos de una región que se extendía hacia el este, desde Europa hasta el sur de Siberia.

No se expandieron desde este entorno relativamente uniforme. Entonces, ¿la rica variedad de tierras adoptadas por los denisovanos es una señal de que eran capaces de tener un comportamiento mucho más diverso y adaptativo que los neandertales?, se preguntan ahora los científicos?

El Homo sapiens también parece haberse cruzado con los denisovanos en más de una ocasión. "De hecho, existe buena evidencia de que algunos humanos modernos se cruzaron con los denisovanos genéticamente distintos en múltiples ocasiones", dijo Kelso. "Esto sugiere que los dos grupos coexistieron durante un tiempo prolongado, y algunos estudios sugieren un último contacto hace tan sólo 25.000 años".

Lo más importante es que en aquella época los neandertales ya estaban extintos.

La investigación llevada a cabo por los arqueólogos Ni y Stringer también sugiere que de los tres grupos principales de humanos que evolucionaron en esta época, el Homo sapiens y el grupo Homo longi fueron los últimos en divergir en diferentes vías evolutivas, posiblemente hace un millón de años, con los neandertales. ramificándose incluso antes.

Sin embargo, Stringer asevera: "Los análisis de ADN han sugerido fechas de divergencia más recientes, siendo el 'Homo sapiens' el primero en separarse, por lo que esta es una cuestión crucial para futuras investigaciones".

"La frecuencia con la que nuestros caminos se cruzaron después de esa separación también es ahora un tema de intenso interés científico", añadió. "Tenemos mucho que aprender", concluye Stringer.

Fuente: theguardian.com | 30 de marzo de 2024