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    sábado, 11 de febrero de 2012

    Juan Antonio Belmonte: 'Nos falta sólo un poco de suerte para descubrir vida en otros planetas'

    El arqueoastrónomo desmitifica la supuesta profecía maya: "si no previeron su colapso, ¿por qué tendrían que predecir el nuestro?" 


    <<< El arqueoastrónomo Juan Antonio Belmonte en una imagen de archivo Margarita Sanz de Lara 

    ¿Quién no ha alzado nunca la vista al cielo para contemplar las estrellas? Esta acción, tan antigua como la Humanidad, es un punto de conexión entre todas las civilizaciones, que introdujeron aspectos de la observación del cosmos en su cultura y sociedad. Y este es el campo de actuación de la arqueoastronomía, una disciplina que une arqueología y astronomía para conocer cómo los seres humanos se han relacionado con el Universo a lo largo de la Historia. Juan Antonio Belmonte, doctor en Astrofísica, vicepresidente de la Sociedad Europea de Astronomía de la Cultura y miembro del Instituto de Astrofísica de Canarias, es actualmente una de las voces más escuchadas internacionalmente en esta materia, y advierte antes de empezar: “Nuestra disciplina se llama arqueoastronomía, no astroarqueología”.

    Una entrevista de Silvia Colomé / www.lavanguardia.com
    -¿Cuál es la diferencia, aparte de la inversión de los términos?
    -La astroarqueología se ha quedado un poco para temas… de gente que relaciona los monumentos antiguos con la visita de extraterrestres. Nosotros hacemos arqueoastronomía, que literalmente sería astronomía antigua.

    -Normalmente los astrónomos rehúyen de los mitos. ¿Nada a contracorriente?
    -No te creas, no es tan a contracorriente. ¿Qué trataba de explicar la mitología? ¿Qué hacen los cosmólogos? Responden a las preguntas básicas: de dónde venimos, cuándo y cómo se formó el Universo, por qué, aunque esto no lo sabe nadie. Como arqueoastrónomo estudio cómo los seres humanos se han enfrentado al Universo en tiempos pasados. Como astrofísico, estudio cómo los seres humanos nos enfrentamos al Universo hoy en día.

    -¿Y hay muchas diferencias?
    -Ninguna, salvo el método científico. Antiguamente se acercaban al conocimiento del cosmos con mitos, ideas, creencias… y nosotros lo hacemos con hipótesis que cuando se verifican se convierten en tesis, leyes y teorías.

    -Ellos daban alma al cielo y nosotros…
    -…nosotros también. La astrofísica es una de las ciencias con más alma que conozco. La prueba la tienes en la cantidad de astrónomos aficionados que hay. Somos de las pocas profesiones que nos llevamos de maravilla con nuestros amateurs, mientras que los arqueólogos y los suyos se llevan a muerte, y los curanderos con los médicos…

    -… y los astrónomos con los astrólogos…
    -Es que la astrología es otra cosa. Lo único que han hecho ha sido usurparnos el nombre. En realidad deberían llamarse horoscopistas. No hacen nada con las estrellas reales pues trabajan con un supuesto cielo de hace 2000 años y que dejó de existir hace mucho tiempo.

    -¿Los astrólogos están anticuados?
    -No es que estén anticuados, es que son como una religión. Su corpus de creencia se gestó entre el siglo III a.C y el siglo I d.C. Y con él trabajan hoy en día.

    -¿Qué ve cuando mira el cielo?
    -Las raíces más profundas del pensamiento humano. La forma de responder a las preguntas de lo que no sabemos. Sólo conocemos el 7% del Universo. No conocemos qué es la materia oscura ni mucho menos la energía oscura. Es como si vivieras en un palacio con 100 habitaciones y sólo conocieras siete. Te gustaría conocer las otras 93. Pues en la antigüedad era exactamente igual, ya sean los antiguos egipcios, los que levantaban megalitos o los mayas.

    -¿Por qué sabían tanto del cielo?
    -Porque no había televisión, ni cine, ni periódicos… ¿Qué podías hacer por la noche después de la caída del Sol y después de cenar, aparte de… El cielo es un magnífico tapiz donde contar cuentos, inventar historias, generar tus mitos.

    -Pero no sólo eso. Por ejemplo, en el antiguo Egipto, cuando la estrella Sothis aparecía, lo interpretaban como la llegada de la inundación del Nilo.
    -Claro. Antes te he dicho una cosa que no es del todo cierta, que la diferencia fundamental entre antes y ahora es que utilizamos el método científico, pero en la antigüedad también lo hacían. El uso por parte de los egipcios de Sothis para predecir la inundación es método científico aplicado hace ahora unos 4.500-4.600 años. Los mayas, por ejemplo, podían predecir cuando sembrar el maíz.

    -Hablando de los mayas… Menuda la han liado con su famoso calendario.
    -No han liado nada, pobrecitos. Ellos desarrollaron su calendario, su cuenta larga con fechas de cinco números.

    -¿Los hemos malinterpretado?
    Esa cuenta larga se usó durante tres o cuatro siglos en las tierras bajas mayas como la forma estándar de medir el tiempo, hasta que de pronto este sistema se abandonó en el siglo X. Se redescubrió en el siglo XIX-XX y de ahí viene que se dieran cuenta que el final de un ciclo maya importante ocurriría el 21 de diciembre de 2012, pero ya está.

    -¿Nada más?
    -No dijeron nada sobre si iba a ocurrir algo en esta fecha. Es como si nuestra civilización se extinguiera y alguien la descubre, la estudia y de pronto se da cuenta de que en tal fecha de su tiempo se va a llegar al 1 de enero del año 5000. Y dice: “Uy, qué interesante, eso significaría algo para ellos”, pero no tendrían ni idea. Pues nosotros no tenemos ni idea de lo que significaba para los mayas esa fecha.

    -¿Por qué la hemos interpretado como el fin del mundo?
    -Porque en el año 2000 no ocurrió nada. Siempre ha habido profetas. Si los mayas no pudieron prevenir su propio colapso, ¿por qué tendrían que ser capaces de predecir el nuestro?

    -Se dice que se ve mejor la paja en el ojo ajeno que en el propio…
    -No, en este caso te puedo garantizar que no.

    -Pero se fijaban mucho en el cielo, y se basaban en ello.
    -Incluso hacían guerras. Según los movimientos del planeta Venus, el ejército de una determinada ciudad se podía poner en marcha, atacar a la de al lado y arrasarla. Así lo habrían “visto” en las estrellas.

    -¿Qué conocimiento astronómico le ha sorprendido más que tuviera alguna civilización antigua?
    -No sabría decirte. Es muy hermoso investigar civilizaciones y de pronto darte cuenta de los conocimientos que poseían. Hay un texto muy curioso de Herodoto que dice que los fenicios habían circunnavegado África, y Herodoto dice que es imposible. Uno de los argumentos que da es que, en el transcurso del viaje, los marineros fenicios informaron que en algún momento habían tenido el Sol a la derecha. Para Herodoto esto era imposible. Cuando doblas el Cabo de Buena Esperanza, en el hemisferio sur, el sol está en el norte.

    -Es la prueba entonces de que sí lo hicieron.
    -Esa es.

    -¿La astronomía nos da certezas históricas?
    -Nos da muchas claves. Sirve, por ejemplo, para ayudar a fijar la cronología del antiguo Egipto a través precisamente de las fechas sothiacas, también de las lunares y crear el entramado en el que se estructura toda la historia faraónica. La astronomía es una herramienta muy poderosa.

    -¿Y qué dice sobre la orientación de los edificios, como las Pirámides?
    -Tienen una orientación astronómica maravillosa. Reflejan en piedra las creencias sobre la otra vida que existía a principios de la dinastía IV. Están perfectamente orientadas al norte, sur, este y oeste de forma que el corredor de acceso a la tumba está dirigido hacia el área de las estrellas imperecederas.

    -Hacia la eternidad.
    -Sí. Nunca salen ni nunca se ponen, nunca nacen ni nunca mueren. Son eternas. El deseo del faraón era convertirse en una de ellas.  Por otra parte, los templos funerarios estaban adosados a la cara este, mirando hacia el Sol naciente. El otro deseo del faraón era unirse al Sol Ra en su viaje diario alrededor del cielo. Las pirámides, con esta orientación, conseguían que el alma del faraón lograra su objetivo.

    -¿Hay algún monumento que se le haya resistido?
    -Hay un grupo de tres dólmenes espectaculares en la Bretaña francesa en lo alto de una montaña y cada uno mira en una dirección totalmente disparatada del cielo. No hemos dado con la clave que explique el yacimiento. Los famosos alineamientos megalíticos de Carnac se piensa que tienen que ser astronómicos, pero nadie ha ofrecido una explicación convincente.

    -¿Qué verían en común la mayoría de civilizaciones antiguas en el cielo?
    -Todos los pueblos del planeta se han hecho las mismas preguntas. Y hay una cuestión muy importante: el miedo a la muerte. Los cielos dan esperanza. El Sol muere cada noche pero resucita cada mañana. La Luna sigue sus ciclos de 29 días: nace, crece, se desvanece, muere y vuelve a resurgir. Las estrellas cada noche aparecen y siguen unas pautas que sirven para marcar las estaciones. Esa capacidad de los cielos tan tremenda de renovación hizo que desde muy temprano se les asociara la idea de inmortalidad y de sobrevivir a la muerte.

    -Y los dioses están en el cielo.
    -Por supuesto.

    -¿El cosmos nos influye?
    -En todos los sitios influye. Por ejemplo, hay una serie de estrellas, las Pléyades, que salen en todas las mitologías porque son visibles en todas las partes del mundo habitadas por humanos. Sólo no lo son desde la Antártida y como que ahí sólo hay pingüinos… Marcaban la cosecha en el Mediterráneo, o la llegada de la estación de las lluvias en Mesoamérica… Es lo que se conoce como un fenómeno de convergencia. Ante necesidades similares, los seres humanos adoptan soluciones similares.

    -¿Aunque las civilizaciones estén separadas en el espacio y en el tiempo?
    -Aunque no tengan nada que ver las unas con las otras. Por ejemplo, el año de 365 días sólo se ha descubierto en dos sitios a lo largo de la historia y de manera independiente: por los egipcios y los mayas. Y no hay ninguna relación entre ellos.

    -Ambos tienen pirámides.
    -Es que si tú quieres construir una montaña, ¿cómo lo haces? Si quieres un sitio para acercarte al cielo, ¿cómo lo construyes? Con pirámides. Lo más fácil es una pirámide escalonada. Así empezaron los egipcios y los mayas nunca pasaron de ahí. Hay pirámides generalmente en civilizaciones asociadas a los ríos y en zonas donde no hay montañas: el valle del Nilo, Mesopotamia, las tierras bajas mayas, los valles chinos…

    -Otro punto en común es el diluvio universal…
    -Eso ya es otra cuestión distinta. Es un tema que he trabajado pero no es mi terreno. Esto son arenas movedizas.

    -Se queda con la astrofísica.
    -A pesar de ser una ciencia no rentable desde el punto de vista económico, según dicen algunos, ¿por qué es una ciencia que apoyan casi todas las civilizaciones?

    -¿Por qué?
    -Porque responde a las preguntas básicas: quienes somos, de dónde venimos, a dónde vamos y una de las más importantes últimamente: ¿estamos solos en el Universo? Estas preguntas que nos hacemos ahora, urbanitas del siglo XXI, se las hacían los que construían dólmenes hace 7000 años.

    -¿Me las puede responder rápidamente?
    -No.

    -Como mínimo la última. ¿Estamos solos?
    -No, creo que no estamos solos. Ya hemos descubierto planetas parecidos a la Tierra. En mi tiempo de vida, descubriremos vida en otros planetas, estoy casi seguro.

    -¿Inteligente?
    -Eso ya es otra cuestión. Pero vida, sí. Ya tenemos los experimentos, sólo nos falta un poco de suerte para descubrir vida en otros planetas, como la que tuvimos en el año 95 cuando se descubrió el primer planeta fuera del sistema solar, y ya llevamos 700.

    -¿Alguna vez nos han visitado extraterrestres?
    -No.

    -¿Podrían haber visitado alguna civilización antigua?
    -No. Un astroarqueólogo te diría que sí, pero no. Los viajes interestelares son muy complicados.

    -Para nosotros.
    -No. Por las leyes de la física.
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