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    domingo, 9 de octubre de 2016

    LA GRAN MURALLA DEL ALTO SIL

    Las excavaciones en el castro de Orallo descubren una línea amurallada de más de seis metros de anchura y en Palacios extraen otro tramo con una altura conservada de dos metros.



    VANESSA ARAUJO | VILLABLINO
    Conocer el pasado, las formas de vida, las costumbres y la cultura de los antepasados es algo que a nadie deja indiferente y que cada vez más despierta un mayor interés, ya sea por simple curiosidad o por conocer de una forma más precisa los modos de vida de antaño.
    En la zona del Alto Sil se encuentran diferentes ejemplos de castros que atesoran vestigios de un altísimo valor arqueológico: dos de ellos, en concreto, han servido ahora de objeto de estudio en el marco de un amplio proyecto sobre minería aurífera. Las excavaciones se realizaron en el castro de la pedanía lacianiega de Orallo y en la Cabeza del Castro, en Palacios del Sil, unos trabajos que han permitido descubrir «las formas de vida en la montaña occidental leonesa entre la Edad del Hierro y la dominación romana», como aseguraron sus responsables. En este sentido, el proyecto analiza la ocupación y explotación del medio a lo largo de un amplio periodo de tiempo que comprende desde la primera Edad del Hierro hasta la época romana, es decir, unos 1.300 años, a través de intervenciones arqueológicas.
    Concretamente, en el castro de Orallo se ha descubierto «una impresionante línea amurallada de más de seis metros de anchura precedida de un foso y varios terraplenes que configura el sistema defensivo por el norte. Además, la presencia de restos cerámicos elaborados a mano permite contemplar, de forma preliminar, un posible origen protohistórico», transmitieron.
    Por otra parte, en la intervención de la Cabeza del Castro se evidenciaron «varias estructuras de hábitat con un espacio exterior entre ellas, pavimentado mediante losas de pizarra y cuarcita tabular». A su vez, en la zona más alta del castro los arqueólogos documentaron un tramo de muralla con una altura conservada de más de dos metros, de nuevo acompañada al interior por un suelo empedrado. En este caso los restos materiales recuperados hablan de una ocupación de época romana, «que cabría poner en relación con las labores mineras en busca de oro situadas inmediatamente al norte del recinto habitado», añadieron.
    Los vestigios documentados permiten un primer acercamiento a las fases de ocupación y la morfología de estos asentamientos fortificados, que debe completarse y matizarse tras los pertinentes análisis de laboratorio.
    Ayuda vecinal
    Estos trabajos, enmarcados en el proyecto de investigación Poblamiento antiguo y minería aurífera en la cuenca alta del río Sil, bajo la dirección del arqueólogo lacianiego Rubén Rubio Díez, se han desarrollado a lo largo del mes de septiembre con el apoyo de los ayuntamientos de Villablino y Palacios del Sil, que han colaborado con la participación de trabajadores municipales y la cesión de medios técnicos. También se implicaron la junta vecinal de Orallo y un equipo de voluntarios coordinado por la Asociación de Amigos Sierra-Pambley, que durante dos semanas pudieron familiarizarse con los pormenores del trabajo arqueológico y participar en la revalorización del patrimonio local. Las tareas arqueológicas serán completadas en fechas próximas con actividades de difusión como charlas y visitas a los yacimientos con objeto de dar a conocer los resultados de los trabajos realizados entre la población. Los datos obtenidos podrán ser contrastados con las informaciones disponibles de los trabajos llevados en los castros lacianiegos de La Muela y La Zamora en 2013.
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