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    jueves, 11 de enero de 2018

    Un curioso fragmento cerámico hallado en El Portalón (Atapuerca) sugiere una cierta globalización en el Neolítico europeo

    Fragmento cerámico ramiforme hallado en El Portalón, Atapuerca/A. Alday y J.M. Carretero

    Un grupo de investigadores del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos, de la Universidad del País Vasco, de la Universidad Complutense de Madrid y del Centro Mixto UCM-ISCIII sobre Evolución y Comportamiento Humanos ha hallado en El Portalón un fragmento de cerámica neolítica con una iconografía muy singular que conecta, por primera vez, poblaciones de la meseta norte de la Península Ibérica con otras gentes neolíticas del Mediterráneo peninsular, de Alemania y de Italia. El hallazgo permite repensar el origen del simbolismo neolítico en Europa y sugiere que las distintas entidades regionales europeas mantenían fuertes alianzas, así como una cierta tendencia hacia la globalización simbólica.

    Aunque el recipiente al que pertenece el fragmento localizado en la campaña de 2015 no puede reconstruirse, por sus características los investigadores deducen que se trata de una pieza especial y, claramente, del primer Neolítico.

    “Se caracteriza por tener unas paredes finas y cuidadas, hechas de pasta muy homogénea, lo que nos hace pensar no tanto en un recipiente de uso doméstico sino más bien en un recipiente con una función simbólica, y posiblemente hecho por manos muy expertas”, explican a DiCYT los investigadores José Miguel Carretero (izquierda), de la Universidad de Burgos, y Alfonso Alday (derecha), de la Universidad del País Vasco.

    Sin embargo, lo que más destaca del fragmento es su decoración: un motivo muy singular que en la literatura científica se conoce como ramiforme o antropomorfo y que se realizó con un peine cuyas impresiones además se rellenaron con ocre para realzar más el motivo. “Lo más sorprendente es que en el contexto ibérico, hasta ahora, este tipo de decoración solo era conocida en puntos muy concretos del frente mediterráneo, especialmente en Alicante. El reconocer este elemento por primera vez en el interior de la Península nos muestra relaciones entre ambos puntos. Además, y esto es más novedoso en lo que representa, también pone en contacto a los moradores de la Sierra de Atapuerca con comunidades italianas o de Centroeuropa”, agregan.

    La revolución y el intercambio ideológico y simbólico

    En el Neolítico los grupos humanos dejan de ser nómadas para ser sedentarios, al pasar de cazadores-recolectores a agricultores. Pero los intercambios entre ellos no cesan. Esta revolución económica supone también una revolución ideológica y simbólica: los grupos van desarrollando nuevas entidades artísticas que les identifican, y las redes de comunicación sirven para compartirlas.

    A este fragmento de cerámica hallado en El Portalón se suma un recipiente conocido desde mediados de los años 70 en la Galería del Sílex -otro de los conductos de la misma Cueva Mayor de Atapuerca-, también decorado con un motivo antropomorfo. Teniendo en cuenta las escasas evidencias de este tipo conocidas en el centro y sur de Europa, se puede sugerir una gran actividad de esas redes de comunicación y en una escala geográfica muy amplia.

    “Todo ello nos muestra una simbiosis entre entidades regionales y una cierta idea de globalización. Se comparten ideas aunque luego cada grupo, como el asentado en el entorno de la Sierra de Atapuerca, desarrolla sus propias variantes para, quizá, no perder su identidad. Es un juego muy interesante que, seguramente, también implicaría el movimiento de personas y, en este sentido, quizás también de vínculos o pactos matrimoniales”, sugieren.

    Yacimiento de El Portalón, Cueva Mayor, sierra de Atapuerca. (Javier Trueba/Madrid Scientific Films).

    El potencial escondido en el El Portalón

    El yacimiento de El Portalón es una de las entradas actuales al gran sistema kárstico Cueva Mayor de la Sierra de Atapuerca. Se trata de un yacimiento holoceno excepcional, ya que aúna una amplia, continua y completa secuencia estratigráfica de más de nueve metros que se mantiene en un buen estado de conservación. En él se han detectado ocupaciones humanas del mundo Medieval y Romano, pero también de la Edad del Hierro, las diferentes fases de la Edad del Bronce, el Calcolítico, el Neolítico y el Mesolítico, lo que lo convierte en un enclave fundamental para estudiar los últimos 10.000 años.

    Así lo confirma también este último descubrimiento, recuperado en la campaña de excavaciones de 2015. Posteriormente, en la de 2017, se halló otro pequeño trozo correspondiente a la misma pieza, e incluso el equipo no descarta que aparezcan nuevos fragmentos del recipiente en próximas campañas.
    El yacimiento de El Portalón tiene mucho aún que decir sobre la prehistoria reciente. La gran variedad de actividades humanas documentadas correspondientes a los últimos 10.000 años adquiere especial relevancia debido a la escasa información existente para el Mesolítico y el Neolítico en el interior de la Península Ibérica, y en particular, en la Meseta Norte. Esto motiva que los investigadores se encuentren realmente esperanzados con los hallazgos que se puedan realizar en los próximos años con el avance de las excavaciones.

    “Actualmente nos encontramos en un momento de gran interés y muchas expectativas en El Portalón, dado que estamos empezando a excavar precisamente los estratos que contienen evidencias del Neolítico. En los próximos años profundizaremos en el conocimiento de la primera agricultura y ganadería, con todo lo que esos cambios han supuesto para la humanidad”, anticipan.

    Fuente: dicyt.com| 10 de enero de 2017
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