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    sábado, 16 de febrero de 2019

    El macabro discurso nazi en la arqueología de Canarias

    La existencia de una disparatada teoría en el régimen nazi sobre el «ingrediente atlántico» tuvo un importante impacto a la hora de configurar la historia de Canarias a través de la aqueología. Así, de acuerdo con los profesores José Farrugia de la Rosa y Carmen del Arco Aguilar, a partir de 1939 se instaló en las islas el discurso antisemita en el análisis de la Prehistoria canaria «y, en particular, en los estudios acerca de la primitiva colonización insular».

    A juicio de los profesores, «la superioridad de la raza blanca europea por el desprecio de los pueblos no europeos (judíos, árabes, negros o asiáticos) tuvo un especial protagonismo por parte de los profesionales de la investigación científica de la época», porque la ubicación de las islas Canarias ante la costa africana generaba conflictos de intereses.

    Presencia fenicio-púnica en Telde

    Farrugia de la Rosa y Carmen del Arco Aguilar señalan en una investigación académica publicada por el CSIC el caso de «la hipótesis de Álvarez Delgado». El filólogo canario fue adscrito por Antonio Tovar «a la escuela neolingüística de G. Bertoni y de Matteo G. Bàrtoli por hallarse abundantemente en sus trabajos la célebre teoría del sustrato del indoeuropeo».

    En una investigación que analiza el periodo de recopilación de los estudios sobre la historia de Canarias entre 1939 y 1969, los profesores coinciden en señalar: «El desarrollo de la hipótesis germana de Jiménez Sánchez y Álvarez Delgado propició la recuperación de la obra de Franz von Löher, un autor que, a partir básicamente de argumentos lingüísticos, ya había insistido en la conexión canario-germana, aduciendo la presencia de los vándalos en las islas».

    Explican que «La postura del filólogo canario perseguía sencillamente anular la opción semita, negando cualquier tipo de relación entre los primitivos habitantes de las islas y los semitas». Solamente el investigador Pedro Hernández Benítez (1947-1958), «llegó a defender la presencia fenicio-púnica en Canarias a partir de algunas evidencias arqueológicas, como los betilos hallados en Telde (Gran Canaria)».

    Álvarez Delgado se opuso igualmente a la presencia de cualquier elemento semita en la Prehistoria canaria, y siguiendo un posicionamiento afín al de Pérez de Barradas y Diego Cuscoy, «desestimaría las conclusiones de René Verneau». Delgado también «rechazó las comparaciones que Berthelot había establecido entre voces canarias y voces hebreas o árabes en su obra Ethnographie de 1842».

    Convenio

    Antes de terminar en España la Guerra Civil, se firmó con Alemania un Acuerdo Cultural «que abría el país a la propaganda alemana». Franco no ratificó nunca el convenio y se ejecutó una agenda entre asociaciones culturales.

    Los profesores agregan que, desde ese momento, se instaló un discurso en España sobre «la inferioridad racial de los preasiáticos (fenicios y judíos), a quienes se achacó la decadencia de España pues, al fin y al cabo, habían relegado a los nórdicos y afines de raza superior; y, por otro lado, destacaron el aporte racial bereber en la Edad Media, en detrimento del árabe, valorándose así el componente europoide del África Blanca», apuntan.

    La tesis de los «autores franquistas», según José Farrugia de la Rosa y Carmen del Arco Aguilar, «acabaría condicionando, en definitiva, sus enunciados prácticos en relación con la arqueología canaria, de manera que se acabó rechazando cualquier intervención semita (fenicia o púnica) en el proceso colonizador del Archipiélago, aceptándose únicamente, tal y como hemos tenido ocasión de ejemplificar, la viabilidad de los aportes bereber y ario o celta».

    Y es que «el componente racial y cultural egipcio fue otro de los aportes aceptados por la intelectualidad franquista, tanto para el ámbito de la Prehistoria peninsular como para el de la canaria, pues no perdamos de vista, en relación con esta influencia oriental, que desde finales del siglo XIX la Prehistoria y la Historia egipcia fue considerada como mediterránea y blanca, cuando lo cierto es que hoy en día está científicamente demostrado que el fondo de la población egipcia fue negra en la época predinástica, por lo que el elemento negro se habría infiltrado en Egipto tempranamente».

    Antisemitas

    Así, el científico Pérez de Barradas, «condicionado por este panorama antisemita», acabaría «eliminando de su secuencia diacrónica de poblamiento el aporte semita sugerido por Verneau para Canarias, a pesar de haber secundado el mismo esquema racial defendido por el antropólogo francés».

    Según llegaría a admitir el arqueólogo y antropólogo gaditano, «resulta extremadamente curioso que el doctor Verneau se olvidara de la cercanía con Río de Oro e hiciera recorrer un tan largo viaje al elemento semita (...) que es más justo llamarlo bereber». Un discurso que fue seguido por Luis Diego Cuscoy en 1961, «quien además evitó sistemáticamente referirse de forma explícita al tipo semita, hablando en su lugar de la presencia de un tipo mediterráneo en las islas».
    La antropóloga alemana Ilse Schwidetzky (1907-1997), «condicionada por esos mismos prejuicios y asumiendo el papel de las islas como un refugio antiguo europoide del que debería salir la luz que iluminase la historia». Tras la actitud antisemita no sólo subyacieron motivaciones de índole ideológica sino, además, «la propia realidad arqueológica por entonces conocida».

    Fuente: abc.es | 15 de febrero de 2019
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