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    miércoles, 4 de marzo de 2020

    Proteínas lácteas de 5.000 años de antigüedad señalan la importancia de la producción lechera en el este de Eurasia

    Rebaños de ovejas y cabras en Mongolia. Crédito: Björn Reichhardt.

    Mediante el análisis de proteínas de la leche extraídas de placas dentales calcificadas, investigadores del Instituto Max Planck para la Cienciade la Historia Humana -y sus socios internacionales- pudieron encontrar la evidencia más temprana del consumo de lácteos en la estepa euroasiática oriental, así como descubrir pistas sobre el origen del pastoreo lácteo que se constituyó en Mongolia.
    Hoy en día, los productos lácteos sustentan a millones de personas en todo el mundo, incluyendo Mongolia, donde los productos lácteos representan hasta el 50% de las calorías consumidas durante el verano. Aunque el pastoreo de animales productores de leche ha sido una parte esencial de la vida y la cultura en la estepa euroasiática oriental durante milenios, la difusión hacia el este de la producción lechera desde su origen en el suroeste de Asia, así como el desarrollo de estas prácticas, no se sabe mucho al respecto.

    El estudio actual, dirigido por Shevan Wilkin (izquierda) y Jessica Hendy (derecha), del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, presenta la evidencia más temprana del consumo de lácteos en Asia Oriental, alrededor del año 3.000 a.C., y ofrece información sobre la llegada y evolución del pastoreo lácteo en la Mongolia prehistórica.

    El consumo más temprano de lácteos y su posible camino de entrada

    La naturaleza altamente móvil de las sociedades pastoriles y los fuertes vientos de la estepa oriental provocan que la detección de sitios con evidencias directas sobre la vida y la cultura de los antiguos mongoles sea extremadamente rara. En su lugar, los investigadores han buscado pistas en los túmulos rituales de enterramientos humanos, a menudo marcados por monumentos de piedra y ocasionalmente con tumbas de animales en su alrededor.

    En colaboración con la Universidad Nacional de Mongolia, los investigadores llevaron a cabo el análisis del cálculo dental de individuos que van desde la Edad del Bronce Temprano hasta el período del Imperio Mongol. Las tres cuartas partes de todas estas personas contenían evidencias de que habían consumido productos lácteos, lo que demuestra la importancia generalizada de esta fuente de alimentos tanto en la Mongolia prehistórica como histórica. Los resultados del estudio incluyen la evidencia directa más temprana del consumo de lácteos en el este de Asia, identificada en un individuo de la Cultura Afanásievo localizado en Shatar Chuluu (Mongolia central), el cual data de hace aproximadamente 3000 a.C. El análisis del ADN de este individuo reveló marcadores genéticos no locales consistentes con las poblaciones de pastores de la estepa occidental, lo que implica migraciones hacia el oeste, durante los inicios de la Edad del Bronce de la Cultura Afanasievo, a través de las montañas rusas de Altai, y, en consecuencia, erigiéndose esta cultura en un candidato viable de la introducción de los productos lácteos y el ganado doméstico en Eurasia oriental.

    Caballos en la estepa. Crédito: Björn Reichhardt.

    Al secuenciar las proteínas de la leche extraídas de los cálculos dentales, los científicos pudieron determinar qué especies animales se estaban utilizando en la obtención de lácteos y, por lo tanto, poder rastrear la progresión de la domesticación, la producción lechera y el pastoreo en la región.
    "Los mongoles modernos emplean en la actualidad vacas, ovejas, cabras, yaks, camellos, yeguas y ciervas para obtener leche. Sin embargo, cuándo cada una de estas especies fue utilizada por primera vez para produccir lácteos en Mongolia no está claro", dice Shevan Wilkin. "Lo que sí está claro es que la renovación crucial de calorías e hidratación a través de la incorporación de lácteos se había vuelto esencial en la árida y desafiante agricultura de la antigua estepa oriental".
    Los primeros individuos en mostrar evidencias de consumo de lácteos de especies de rumiantes, como ganado bovino, ovino y caprino, vivieron hace unos 3.000 años a.C. Unos pocos miles de años después, en yacimientos de la Edad del Bronce que datan después del 1.200 a.C., los investigadores encontraron las primeras evidencias de consumo de leche de caballo, lo cual ocurrió al mismo tiempo en que aparecen pruebas del bridaje y montaje de caballos, así como el uso de los mismos en tumbas rituales.

    Un entierro de caballos en Morin Mort, Mongolia. Crédito: William Taylor.

    Además, el estudio muestra que durante el Imperio Mongol, alrededor de 1200-1400 d.C., también se consumía leche de camellos. "Estamos entusiasmados de que a través del análisis de proteínas podamos ver el consumo derivado de múltiples especies animales diferentes, incluso a veces en un mismo individuo. Esto nos da una visión completamente nueva de las antiguas prácticas lecheras", comenta Jessica Hendy.

    Siglos después de hallarse la primera evidencia del consumo de leche de caballo, los mismos siguen siendo vitales para la vida cotidiana de muchos gentes en la Mongolia moderna, donde los pastores montados a caballo confían en ellos para administrar grandes rebaños de ganado, transportar personas y suministros, y proporcionar una fuente primaria de carne y leche.

    "Nuestros hallazgos sugieren que la incorporación de caballos al pastoreo lechero en el este de Eurasia estaba estrechamente vinculado a una transformación económica más amplia en el uso de los mismos para montar, moverse y consumirlos", dice William Taylor (izquierda), de la Universidad de Colorado-Boulder y uno de los coautores del estudio.

    Aunque el primer individuo analizado en este estudio mostró evidencias de consumo de lácteos, los investigadores esperan que en futuros trabajos se examinen a individuos de períodos anteriores. "Para tener una imagen más clara de los orígenes de la producción lechera en esta región, debemos comprender mejor el impacto de las migraciones de pastores de la estepa occidental y confirmar si la producción lechera estaba ocurriendo en Mongolia antes de su llegada", concluye Shevan Wilkin.

    Fuente: phys.org | 2 de marzo de 2020
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