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    miércoles, 28 de octubre de 2020

    La primera gran batalla en Europa, hace unos 3.250 años, fue provocada por el control del comercio a grandes distancias

    El cráneo de un hombre muestra claramente las huellas de un combate en el río Tollense (Alemania).
    Fuente: Picture Alliance / Jens Büttner

    Hace 3.250 años, al mismo tiempo que Troya era reducida a cenizas, tuvo lugar en suelo europeo una de las primeras batallas más importantes del continente. En la actual Alemania, cerca del río Tollense —a 150 kilómetros de Berlín y a 50 del mar Báltico—, entre 4.000 y 5.000 hombres de la Edad del Bronce libraron una batalla sin precedentes para hacerse con el control de un puente que cruzaba una ruta de interés para ambos bandos. Ahora, milenios más tarde, se ha descubierto que tal batalla podría en realidad haber sido una masacre y no un combate entre dos pueblos armados.

    Un grupo de arqueólogos ha llegado a tal conclusión al analizar los restos de los partícipes de la batalla. "El perfil de algunos no corresponde necesariamente con la de un guerrero, sino con la de gente que se pasó la vida transportando cosas", ha declarado el arqueólogo Detlef Jantzen, arqueólogo de la Oficina Estatal de Cultura y Preservación de Monumentos de Mecklemburgo-Pomerania Occidental al periódico The Times tras examinar varias de las columnas vertebrales. Por ello, los investigadores han llegado a la conclusión de que aquel episodio violento fue realmente una emboscada en lugar de una guerra.

    El arqueólogo Detlef Jantzen examinando un cráneo. Fuente: Picture Alliance / Dpa

    Esta nueva hipótesis resuelve una de las grandes incógnitas. Cuando se encontró este campo de batalla en 1996, emergieron restos de caballos, dagas, objetos de Mesopotamia, Egipto y hasta cadáveres de mujeres. ¿Cómo podría haberse concentrado tal variedad en el norte de Alemania?

    En ningún campo de batalla antiguo de Europa o el Mediterráneo se han descubierto tantos huesos humanos. Hasta el momento, se han recuperado las osamentas de unos 140 combatientes. Una exposición especial del museo arqueológicoal aire libre en Groß Raden cerca de Sternberg (distrito de Ludwigslust-Parchim) presenta actualmente una selección de los hallazgos.

    En aquellas tierras perecieron alrededor de 1.400 personas. La mayoría, tal y como indica la nueva lectura de los investigadores, fueron comerciantes que llevaban todo tipo de objetos de lujo. En este sentido, la masacre fue tan agresiva, violenta y numerosa, que fue confundida durante décadas por la guerra más antigua de Europa.

    Restos de la batalla del valle de Tollense (S. Sauer / Antiquity).

    Arqueros

    Las primeras informaciones acerca de los hallazgos del río Tollense eran espectaculares. Se desconocía cómo una zona donde predominaban pequeñas aldeas y granjas aisladas podía haber albergado una batalla de tales magnitudes. Tal y como escribe Geoffrey Parker (izquierda), uno de los historiadores más prestigiosos de la actualidad, en Historia de la guerra (Akal), "las sociedades con territorio abundante y escasez de recursos humanos suelen preferir conflictos de carácter ritual en los cuales solo luchan realmente unos pocos 'adalides', aunque su destino decide el de todos los demás".

    Inicialmente, los hallazgos provocaron varias hipótesis. Los científicos interpretaron el lugar como un cementerio prehistórico, cuyas tumbas podrían haber sido destruidas por una inundación. También entraba en juego el que fuera un lugar para ceremonias religiosas, durante las cuales se podían haber realizado sacrificios humanos.

    Sin embargo, las conocidas costumbres funerarias de la región hablaban en contra de un cementerio: los residentes de la Edad del Bronce solían enterrar a sus muertos en tierra seca. La proporción de edad y género tampoco coincidía con un lugar de entierro. La gran mayoría de los muertos eran hombres y perdieron la vida, hasta donde se ha podido determinar, entre los 20 y los 40 años. El hecho de que esto no sucediera según algún ritual similar conocido, sino mediante el uso de diferentes armas, habla en contra de un acto de culto.

    Foto: Punta de flecha de bronce clavada en un cráneo. Fuente: Picture Alliance / Dpa

    Basándose en los rastros de heridas en los restos óseos, los científicos paleoforenses pudieron descifrar qué armas se utilizaron. Los guerreros se atacaban entre sí con lanzas, garrotes, espadas y, sobre todo, arcos y flechas. Alrededor de 50 puntas de flecha de bronce demuestran que la mayor parte de la batalla se libró con esta arma de largo alcance.

    Además, las espadas en particular atrajeron el interés de los científicos. Durante mucho tiempo, la tesis fue que las armas de bronce raras, de alta calidad y correspondientemente valiosas, se usaban de modo principal como ostentación con el fin de demostrar el prestigio de sus portadores. Ahora, sin embargo, tanto las heridas como los signos de uso en varias espadas encontradas mostraban que habían sido utilizadas en combate.

    Foto: Recreación de la batalla mostrada en una exposición del Museo Estatal de Prehistoria de Halle.

    Espadas y jinetes en el campo de batalla.

    Otra observación encajaba con esto. Varios de los muertos eran aparentemente jinetes, como lo demuestran los cambios típicos en sus articulaciones óseas, asi como algunas fracturas óseas que se explican por caídas desde cierta altura o ataques desde abajo. Esto podría significar que los guerreros a caballo que lucharon en el río Tollense estaban organizados bajo una jefatura o jerarquía de mando correspondiente a una sociedad estructurada. Aquí no se trata de hordas de campesinos con garrotes que lucharon salvajemente, sino ejércitos organizados.

    No está claro quiénes eran los combatientes y por qué lucharon entre sí. El análisis de isótopos de las piezas dentales realizado en la Universidad de Aarhus mostró que algunos de los combatientes comieron mijo durante muchos años. Eso sugirió un hogar en las estribaciones de los Alpes. Dado que inicialmente se asumió que este grano aún era desconocido en Mecklenburg hace 3.250 años, surgió la imagen de migrantes que, viniendo del sur, atacaron a los colonos en el Tollense.

    Foto: Cayeron hombres de ambos lados. Más de 1400 murieron y muchos más resultaron heridos. La batalla se extendió por todo el valle en un centenar de focos de lucha.

    Pero los científicos rechazaron esta hipótesis dado que el mijo era bien conocido en el norte de Alemania. "La esperanza de poder sacar conclusiones fiables sobre los orígenes de los combatientes con la ayuda del análisis de isótopos no se ha cumplido", dice Detlef Jantzen.

    Ahora bien, los hallazgos han hecho cada vez más plausible por qué la pelea comenzó en este punto del río. En las aguas del Tollense, los excavadores encontraron una estructura de madera que probablemente pertenecía a un puente sobre el río, el cual, en su día, era mucho más ancho. La datación por radiocarbono de los restos de madera mostró una antigüedad de 3.900 años, pero la instalación todavía estaba en funcionamiento en el momento de la batalla.

    Joyas de oro halladas en el campo de batalla del Tollensetal. Fuente: Picture Alliance / Jens Büttner

    Lapislázuli de Afganistán

    Presumiblemente, en este lugar se cruzaban dos antiguas rutas comerciales de larga distancia. Los artículos de lujo y estratégicos como el estaño, que era necesario para la fabricación de bronce, llegaban a través de las mismas.

    Hace apenas unos días, los arqueólogos de Halle presentaron una perla que se encontró en una tumba de la Edad de Bronce cerca de Esperstedt (Saalekreis). Está fechada en 1200 a. C., y viene de Mesopotamia. Su color azul se debe al lapislázuli, el cual fue extrído en Afganistán. También en Neustrelitz, en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, se descubrieron 180 perlas de vidrio provenientes del Mediterráneo y que también datan de alrededor del 1200 a. C.

    Foto: Un conjunto de objetos de bronce que incluye herramientas, ornamentos y fragmentos metálicos hallados en el lugar de la batalla. V. MINKUS

    Una fuerza del oeste se movió contra el control del puente

    Las dimensiones de este comercio de larga distancia se hacen tangibles en el río Tollense. Aquí la vía fluvial se unía a través del Peene y el Tollense hasta el río Havel, al sur en la ruta que iba desde el este a Jutlandia y Baja Sajonia. Al mismo tiempo, en esta encrucijada fluvial chocaron diferentes culturas: en la Edad del Bronce Nórdica, al oeste estab la cultura de Lüneburg, y en el este la cultura lusaciana. Es muy posible que hubiera un centro regional en la zona del asentamiento, al este del Tollense, que aún está pendiente de excavación. Allí se detectaron arcos y muchas puntas de flecha de bronce que apuntan a conexiones hacia el este. Esas flechas rara vez se usaban más al oeste en ese momento.

    De acuerdo con el estado actual de las cosas, y con la debida cautela, Detlef Jantzen aventura una hipótesis: hacia el 1250 a. C. Una fuerza avanzó desde el oeste hacia el puente sobre el río Tollense. Es de suponer que fue detectada a tiempo por personas de la orilla este, las cuales bloquearon el puente y tendieron una emboscada. La carnicería que siguió se prolongó durante al menos 2,5 kilómetros río abajo. Y mientras que los vencedores cuidaron de sus muertos, los perdedores dejaron a sus caídos.

    La batalla no tuvo lugar por casualidad hace unos 3.250 años. En ese momento, el metal se estaba volviendo notablemente escaso al norte de los Alpes. Los artefactos de bronce usados ​​se tenían que reciclar, mientras que las piezas nuevas eran más fáciles de realizar. Además, las nuevas prácticas funerarias (cremación en lugar de entierro) apuntan a cambios de gran alcance entre la población. El colapso del comercio a larga distancia anticipó un escenario que, 50 años después, abrumaría a las culturas avanzadas de Oriente Medio: invasiones, revueltas, hambrunas y falta de recursos pusieron fin al sistema estatal altamente desarrollado de la Edad del Bronce.

    Por el momento, las investigaciones de los arqueólogos continúan para arrojar aún más luz a un conflicto que hasta este año se había tomado como una de las grandes batallas europeas de la protohistoria.

    Fuente: elespañol.com | welt.de | dailymail.co.uk| 26 de cotubre de 2020

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    Item Reviewed: La primera gran batalla en Europa, hace unos 3.250 años, fue provocada por el control del comercio a grandes distancias Rating: 5 Reviewed By: Aníbal Clemente
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