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    jueves, 5 de noviembre de 2020

    Merindades (Burgos), potencia de arte rupestre

    "Me conozco a pies juntillas el terreno", bromea Eduardo Sainz-Maza. No es para menos después de la investigación que ha realizado en busca de arte rupestre en los alfoces de Santa Gadea y Bricia, el Valle de Valdebezana y la Merindad de Valdeporres (Burgos), y que ha concluido con el hallazgo de nada menos que 24 estaciones inéditas de arte rupestre, de ellas 13 prehistóricas, de la Edad de los Metales, es decir, de hace entre 5.000 y 3.000 años.

    Graduado en Historia y Patrimonio por la UBU y a punto de finalizar el Máster de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Cantabria (UC), este joven de 24 años, natural de Santelices de Valdeporres, ha arrojado luz sobre un espacio de investigación, el de las pinturas postpaleoliticas, que quedó relegado por los hallazgos de las valiosas y famosas pinturas del Paleolítico, como las de las cuevas de Altamira o las de Ojo Guareña. Ha sido posible gracias a la financiación aportada por los cuatro ayuntamientos y la Diputación Provincial.

    Sainz-Maza, quien ha dirigido esta investigación, y su equipo, que completan Diego Gárate (izquierda), doctor en Prehistoria de la UC y "uno de los principales investigadores de arte rupestre del mundo", junto con Alejandro García Moreno (derecha), como el primero miembro del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de la UC, asegura que "ahora Las Merindades se puede catalogar como una potencia de arte rupestre dentro de la provincia, porque si le sumamos Ojo Guareña no hay parangón". Incluso "también va a entrar a formar parte de los lugares con mayor concentración de la región", añade.

    Yendo más allá, aseguran que esta investigación "va a colocar al noroeste de Burgos en el mapa del arte rupestre postpaleolítico peninsular, y establecerá el punto de arranque para futuras investigaciones en esta zona". Además, Sainz-Maza destaca que, a diferencia de las pinturas de Ojo Guareña o Atapuerca, que no son visitables y difícilmente lo serán en el futuro, por sus ubicaciones, las localizadas en su investigación, al aire libre, podrían ser un atractivo más en medio de un entorno de belleza natural indiscutible.

    Un vacío sin explicación, pero qué llevó a este arqueólogo a realizar este trabajo. "En el sur de Cantabria, en la comarca de Campoo-Los Valles y, sobre todo, en el municipio de Valderredible, están apareciendo oleadas de arte rupestre, que los ciudadanos comparten en redes sociales u otros medios", relata. Si en este paraje vecino a los municipios del noroeste de la comarca investigados hay tanto arte rupestre y unos kilómetros al este, en Ojo Guareña hay tan buenas muestras, "pensé que en medio de ambos lugares debía de haber algo que todavía nadie conocía".

    Con un modelo predictivo basado en patrones de distribución mediante un meticuloso proceso de observación de los yacimientos ya conocidos, y con el empleo de herramientas SIG, los investigadores acudieron a lugares similares en un radio de 20 kilómetros cuadrados que especialmente Eduardo pateó de cabo a rabo escuadriñando rocas. Lo que a ojos de cualquier ciudadano de a pie hubiera pasado muchas veces desapercibido, este joven con vocación de investigador ha logrado identificarlo con claridad.

    Su descubrimiento, además de las propias pinturas y grabados, ha sido que todas se caracterizan por hallarse tanto en Cantabria como en Merindades cerca de corrientes de agua, en roca arenisca, orientadas al sur y en escarpes o riscos con una acceso medianamente difícil. "Estamos contentos, porque el modelo predictivo que hemos usado ha dado resultados y estas pinturas coinciden con el mismo patrón de las de Cantabria", destaca. "Estos lugares no fueron elegidos al azar", a juicio del investigador que cree que este modelo permitirá más hallazgos en la Montaña Cantábrica Oriental.

    En la estación de arte rupestre de mayor valor, ubicada en Santa Gadea y que muestra las imágenes de este reportaje, el espacio que rodea el farallón de roca, es de extraordinaria belleza y reúne todas las características del patrón una a una. El hallazgo de estas pinturas de caballos y jinetes -hasta nueve están claramente identificados- fue una de las mayores alegrías de Sainz-Maza, dado su valor. A falta de nuevas investigaciones, los data entre la Edad del Hierro y Edad Media, al haber pinturas superpuestas. Otra de gran valía es la de los orantes localizados en el Alfoz de Bricia, similares a los petroglifos de la región de Bohuslän (Suecia). En Santa Gadea también destacan orantes similares a los hallados en León o Lleida y que ubica entre la Edad del Bronce y la del Hierro.

    El investigador prefiere mantener los nombres de los lugares donde se han realizado los hallazgos en secreto. "Hay que ser cautos ante los posibles daños que puedan sufrir". Lo primero es comunicar las ubicaciones a la Junta de Castilla y León y tratar de que las proteja antes de dar a conocer las ubicaciones y facilitar así su visita.

    Santa Gadea y Bricia han resultado ser los municipios de mayor concentración de arte rupestre, mientras que en Valdebezana y Valdeporres disminuye sensiblemente. No obstante, un altar donde se cuentan medio centenar de cazoletas -hendiduras circulares hechas por el hombre- es una joya que nadie hasta ahora había investigado y que se encuentra en Valdebezana. "En Galicia, a estas altares con muchas menos cazoletas se les da una gran relevancia", apostilla. Las marcas, hechas por la mano del hombre, están unidas por canales, por los que discurría el líquido que se recogía en un receptáculo más grande de la parte superior de la roca. "Las interpretaciones van desde temas astrales a cultos y ritos femeninos", explica Sainz-Maza. "Son muchas las teorías, desde ritos con animales o incluso con personas", añade.

    Con todo lo hallado y que pronto formará parte del Catálogo Arqueológico Provincial de Burgos, nunca se podrá perder un patrimonio que por estar al aire libre es sumamente frágil. Además, la investigación ha servido para realizar levantamientos fotogramétricos, una reconstrucción en 3D, que permite recoger las pinturas y grabados de forma fidedigna y así poder conservarlas para siempre.

    Fuente: diariodeburgos.es | 17 de octubre de 2020

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