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    jueves, 1 de abril de 2021

    Los humanos que vivían en el Kalahari sudafricano hace 105.000 años eran tan innovadores como sus vecinos asentados en la costa

    El refugio rocoso de Ga-Mohana en el desierto de Kalahari de Sudáfrica. Hace más de 100.000 años, la gente usaba este emplazamiento para actividades rituales.

    Evidencias arqueológicas encontradas en un refugio rocoso situado en la colina de Ga-Mohana, en el borde del desierto de Kalahari, Sudáfrica, desafían la idea de que los orígenes de nuestra especie estaban relacionados con los entornos costeros.

    Publicado en Nature, la Dra. Jayne Wilkins (izquierda) del Centro Australiano de Investigación para la Evolución Humana en la Universidad de Griffith, ha dirigido un equipo internacional que ha encontrado evidencias -lejos de los sitios costeros- sobre los complejos comportamientos simbólicos y tecnológicos que definen a los humanos modernos que se remontan a 105.000 años atrás.

    "Nuestros hallazgos en este refugio rocoso muestran que los modelos demasiado simplificados sobre los orígenes de nuestra especie no son aceptables. Las evidencias sugieren que muchas regiones del continente africano estuvieron involucradas en el proceso evolutivo del 'Homo sapiens', siendo el Kalahari solo una de ellas", afirma la Dra. Wilkins.

    El refugio rocoso en la colina de Ga-Mohana se encuentra cerca de la ciudad de Kuruman, en la provincia de Northern Cape, Sudáfrica.

    "Evidencias arqueológicas derivadas de los primeros 'Homo sapiens' se han descubierto, en gran parte, en sitios costeros de Sudáfrica, lo que respalda la idea de que nuestros orígenes estaban vinculados a entornos de costa. Hay muy pocos sitios arqueológicos datables, y bien conservados, en el interior del sur de África que puedan hablarnos sobre los orígenes del 'Homo sapiens' lejos de la costa".

    "Sin embargo, un refugio rocoso en la colina Ga-Mohana, que se encuentra sobre una extensa sabana del Kalahari, es uno de esos sitios".

    Algunos sitios arqueológicos africanos asociados con la Edad de Piedra Media. Ciertas regiones, en su mayoría costeras (sombreadas) tienen una larga historia de excavaciones que han arrojado luz sobre la evolución de las primeras poblaciones humanas. Por el contrario, los sitios del interior mencionados se han investigado solo durante las últimas tres décadas. Estos estudios de yacimientos del interior han revelado notables innovaciones tecnológicas durante la Edad de Piedra Media (MSA, en inglés), que ocurrieron hace entre 300.000 y 30.000 años. Wilkins y sus colegas informan del descubrimiento de fragmentos y cristales de cáscara de huevo de avestruz (OES) en un refugio rocoso en la colina Ga-Mohana, lo que sugiere que los humanos recolectaron objetos inusuales hace al menos 105.000 años. Todos estos descubrimientos muestran que las innovaciones de MSA fueron variadas y variables en el tiempo y el espacio, e indican la necesidad de inspeccionar y estudiar otras partes del continente africano durante la Edad de Piedra Tardía (LSA, en inglés) después de hace 40.000 años.

    Utilizado hoy como un lugar de actividades espirituales por parte de la comunidad local, la investigación arqueológica en este refugio rocoso ha revelado una larga historia como un lugar de importancia espiritual. La colina está asociada con el misterio, el miedo y el secreto.

    Los investigadores lograron recuperar en el refugio de Ga-Mohana 22 cristales de calcita blanca además de fragmentos de cáscara de huevos de avestruz que se cree pudieron ser empleados como recipientes de agua de depósitos que datan de hace 105.000 años, cuando el entorno ambiental era mucho más húmedo que en la actualidad. El equipo de arqueólogos se mostró contento al descubrir que dicho conjunto de cristales y fragmentos de cáscara de huevos de avestruz recolectados por los humanos en el enclave de Ga-Mohana era significativamente más antiguo que los obtenidos en otros lugares del interior. En los yacimientos costeros, la evidencia más temprana del empleo de esta tecnología de acarreo de agua se remonta igualmente a unos 105.000 años atrás, lo que indica que los primeros humanos del Kalahari no fueron menos innovadores que los que vivían en la costa.

    Uno de los 22 cristales de calcita excavados en depósitos de 105.000 años

    Algunos de los cristales de calcita recuperados.

    "Nuestro análisis indica que los cristales no se introdujeron en el terreno a través de procesos naturales, sino que fueron objetos recolectados deliberadamente, probablemente relacionados con creencias espirituales y rituales", informa la Dra. Wilkins.

    "Los cristales apuntan hacia un uso espiritual o cultural del refugio hace 105.000 años", dijo el Dr. Sechaba Maape (izquierda), de la Universidad de Witwatersrand. "Esto es notable teniendo en cuenta que el lugar se sigue utilizando en la actualidad para practicar actividades rituales".

    La antigüedad de las capas arqueológicas se delimitó mediante la datación de Luminiscencia Ópticamente Estimulada (OSL) en el laboratorio del Departamento de Geología de la Universidad de Innsbruck, Austria.

    "Esta técnica mide las señales de luz natural que se acumulan con el tiempo en los granos sedimentarios de cuarzo y feldespato", dijo el Dr. Michael Meyer (derecha), director del laboratorio mencionado. "Puedes pensar en cada grano como un reloj en miniatura, desde el cual podemos leer esta señal de luz natural o luminiscencia, la cual nos da la edad de las capas de sedimentos arqueológicos".

    El nombre de Kalahari deriva de la palabra del pueblo Tswana 'Kgala', que significa 'gran sed'. Y hoy en día el clima en Ga-Mohana es semiárido, con poca lluvia estacional. Sin embargo, la prueba antigua de la existencia de abundante agua en el paisaje es evidente a partir del gran número de formaciones de toba existentes alrededor del refugio, y que fueron datadas utilizando el método de datación por uranio-torio hace entre 110.000 y 100.000 años, exactamente el mismo período de tiempo en que la gente vivió allí.

    Fragmentos de cáscara de huevo de avestruz de hace 105.000 años (izquierda). Ejemplo moderno de cáscara de huevo de avestruz (derecha)

    "Esta es una historia en torno al agua en lo que ahora conocemos como un paisaje seco, así como de personas adaptables que explotaron el paisaje no solo para sobrevivir sino para prosperar", dice la Dra. Robyn Pickering (izquierda), directora del Instituto de Investigación de la Evolución Humana (HERI) en la Universidad de Ciudad del Cabo.

    Debido al permanente significado espiritual del refugio rocoso de Ga-Mohana, los investigadores se han esforzado en minimizar el impacto de sus acciones arqueológicas sobre el uso del mismo, a fin de no perturbar a las comunidades locales después de cada temporada de excavación.

    "No dejar rastros visibles y trabajar con la comunidad local es fundamental para la sostenibilidad del proyecto de investigación, a fin de que el refugio de Ga-Mohana pueda continuar proporcionando nuevos conocimientos sobre los orígenes y la evolución del 'Homo sapiens' en el Kalahari", concluye la Dra. Wilkins.

    Una representación ilustrativa de la Gran Serpiente de Agua por Sechaba Maape, Profesor de la Universidad de Witwatersrand.

    Nnoga ya metsi

    Muchos de los que hoy visitan la colina Ga-Mohana para la práctica ritual la ven como parte de una red de lugares vinculados a la Gran Serpiente de Agua (Nnoga ya metsi), un ser caprichoso que cambia de forma. Muchos de estos lugares espirituales también están asociados con el agua.

    Enclaves como Ga-Mohana Hill y sus historias asociadas siguen siendo algunos de los elementos culturales intangibles más perdurables del pasado, y que vinculan a los sudafricanos indígenas modernos con comunidades anteriores.

    Estas creencias perdurables establecen un importante sentido de pertenencia, en un país que ha quedado un tanto desorientado espacialmente por la ruptura colonial.

    El equipo de excavación en el refugio rocoso de la colina de Ga-Mohana durante la temporada de excavación de 2017.

    Fuentes: phys.org | theconversation.com | nature.com| 31 de marzo de 2021

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