Commodore C64C Presenter 64 (1991) (MRVP Limited)

El Commodore Presenter 64 es un C64C que ha sido ligeramente modificado para su uso como teleprompter. La placa de identificación se reemplazó por la palabra "PRESENTER 64", mientras que el puerto 2 del joystick estaba equipado con roscas de tornillo para conexión segura.


En éste segundo puerto de joystick y en este caso, se conectó un mando a distancia del fabricante Kodak. Dicho dispositivo, nunca debía desconectarse durante una transmisión en vivo. El ticker de Presenter para las necesidades de moderación está controlado por un módulo.

A las teclas F se les asignan las funciones más importantes "Página", "Desplazamiento", "Tipo de texto" y "Ayuda".

El Presenter 64 se utilizó en estudios de televisión y asientos de moderación. Estaba disponible en la compañía británica MRVP Limited dependiendo del equipo por un precio de entre las 2.000 y las 2.500 libras esterlinas.







Fotografías y Vídeo: Aníbal Clemente Cristóbal

Los científicos descubrieron que los canales de Little Foot eran claramente 'simios' y tenían un parecido sorprendente con los de los chimpancés

Representación virtual del oído interno de 'Little Foot'. Credito: Wits University. Foto del cráneo original. M. Lotter and R.J. Clarke.

Las exploraciones de Microtomografía Computarizada (MicroCT) del Australopithecus de 3,67 millones de años atrás, conocido como Little Foot, han arrojado algo de luz sobre cómo vivía y se comportaba.

El oído interno de los homínidos tiene el potencial de proporcionar información valiosa sobre cómo se movían, cuáles eran sus capacidades auditivas y cómo la evolución de la especies se relaciona unas con otras.

Con base ​​a los escáneres de MicroCT realizados en el Instituto de Estudios Evolutivos de la Universidad de Witwatersrand (Sudáfrica), un equipo de científicos, dirigidos por los profesores Ronald Clarke y Amélie Baudet, ha podido extraer virtualmente el oído interno de Little Foot, hallado en las cuevas de Sterkfontein, en Sudáfrica. El trabajo de investigación ha sido publicado en Journal of Human Evolution.

El oído interno de Little Foot se comparó con otros 17 especímenes de homínidos hallados en Sterkfontein, Swartkrans y Makapansgat (Sudáfrica) pertenecientes a los géneros Australopithecus, Paranthropus y Homo, los cuales datan de hace entre 3 y 1,8 millones de años, así como con 10 chimpancés y 10 humanos modernos.

En general, puede decirse que el oído interno de Little Foot tiene características similares a las de los simios y a las de los humanos, pues el análisis de los canales de su oído interno y de la cóclea dan resultados diferentes.

Los canales semicirculares en Little Foot son distintos tanto de los humanos modernos como de los Paranthropus, un género de homínido extinto que vivió al mismo tiempo que los primeros humanos. Los canales del Paranthropus tienen una forma muy específica que no comparte con ninguno de los especímenes fósiles.

"En contraste, encontramos que los canales del oído interno de 'Little Foot' están más cerca de los de los chimpancés", dice Beaudet. "Se diferencian de los canales del oído interno de los humanos modernos en que éstos evolucionaron para actividades únicas como es el correr".

Los científicos descubrieron que los canales auditivos de Little Foot eran claramente 'simios' y tenían un parecido sorprendente con los de los chimpancés.

El estudio también demuestra una gran diversidad en la forma de los canales del oído interno de las distintas especies de Australopithecus, lo que podría sugerir un alto grado de variación en el comportamiento locomotor de este grupo.

"Nuestro análisis del oído interno podría ser compatible con la hipótesis de que los especímenes de 'Little Foot', y 'Australopithecus' en general, caminaban con dos piernas sobre el suelo, pero también pasaban algún tiempo en los árboles", dice Beaudet.

Por otro lado, la cóclea de Little Foot, una parte del oído con forma de caracol que recibe sonidos en forma de vibraciones, es bastante similar a otras muestras de Australopithecus analizadas en el estudio y al Paranthropus, pero difiere de las muestras fósiles de especímenes Homo.

"Este órgano está relacionado con la percepción del sonido y con factores ecológicos como la dieta, el hábitat o la comunicación, lo que significa que 'Little Foot' difería en este aspecto de los primeros miembros de nuestro propio género 'Homo', y ello implica que hay también, consecuentemente, alguna diferencia en el comportamiento", dice Beaudet.

La dimensión y forma de la cóclea están relacionadas con el rango de frecuencias que puede detectar una especie. La forma de la cóclea de las muestras fósiles de Homo es compatible con un límite de audición de baja frecuencia. Este no es el caso de los Australopithecus, incluido Little Foot, ni de los Paranthropus.

"En este momento, aún no estamos seguros de lo que esto significa. Puede ser que las primeras especies del género 'Homo' tuvieron que ampliar su rango de frecuencias para adaptarse a un entorno diferente o incluso para comunicarse entre sí. Realmente no lo sabemos".

De todas las comparaciones de Little Foot llevadas a cabo con otras muestras fósiles, la mayor similitud del patrón general del oído interno se halló con una que fue hallada en la Caverna Jacovec, dentro del sistema de Cuevas de Sterkfontein, y que es de una antigüedad similar a la de Little Foot.
"Tener un punto de referencia, como es la comparación de 'Little Foot' con el espécimen de Jacovec, es importante en orden a detectar qué rasgos son específicos de los humanos y si éstos evolucionaron con características diferentes. Con este estudio ahora podemos saber qué es específico para el género Homo y para los Paranthropus, y cuándo estas características surgieron en el registro fósil", dice Beaudet.

Fuente: phys.org | 9 de enero de 2019

Identifican a una mujer artista, de época medieval, mediante el análisis de su placa dental

En el centro de la imagen, restos de lapislázuli hallados en la paca dental de una mujer de la Edad Media. Foto: Christina Warinner.


En la imaginación popular, los escribas y los iluminadores de manuscritos de la Edad Media eran hombres: monjes que trabajan arduamente en la scriptoria a la luz de las velas, ocupados en copiar los conocimientos del mundo en páginas de pergaminos. "Siempre son monjes, monjes, monjes", dice Alison Beach (izquierda), historiadora de la Universidad Estatal de Ohio. "Cuando imaginas a un escriba medieval, te imaginas a un hombre".

Sin embargo, un nuevo descubrimiento sugiere que parte de ese trabajo fue realizado por mujeres, y que las escribas y las artistas posiblemente existentes eran muy hábiles, muy bien consideradas, a las que se confiaba algunos de los pigmentos más caros disponibles en el siglo XI, según un equipo multidisciplinario dirigido por Christina Warinner (derecha), paleogenetista del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, en Alemania. Los resultados de su estudio han sido publicados en la revista Science Advances.

La evidencia proviene de la boca de un esqueleto encontrado en un cementerio medieval en Dalheim, una pequeña ciudad cerca de la ciudad alemana de Mainz. Como parte de un esfuerzo por comprender mejor las dietas y enfermedades que afectaban a las gentes en el pasado, los arqueólogos han comenzado a estudiar la placa fosilizada que se suele acumular en los dientes de las personas (antes de que apareciese la odontología). También conocida como cálculo dental, en dicha placa queda atrapado y preservado el ADN de las bacterias que están en la cavidad bucal, junto con rastros de lo que la gente comió y bebió hace mucho tiempo.

Cementerio del convento en el que se ha hallado la dentadura. Foto: Christina Warinner.

Ignoradas por la Historia

Una tumba, con la etiqueta B78, contenía el esqueleto de una mujer de mediana edad que murió alrededor del año 1100 d.C. Al principio, lo único que sobresalía de sus restos era la falta de desgaste en sus huesos, una señal de que había llevado una vida físicamente poco exigente.
Cuando el equipo de Warinner miró de cerca los dientes de B78 se sorprendió. "El microscopista me llamó y me dijo: 'el cálculo de esta mujer está lleno de partículas azules'", recuerda Warinner. "Nunca había visto ese color en la boca de alguien, era como el azul brillante del huevo que pone el petirrojo".

El equipo trabajó entonces con expertos químicos para averiguar de dónde provenían las miles de partículas azules incrustadas en la dura placa dental de la mujer. Las pruebas exhaustivas mostraron que tales partículas estaban constituidas por el mineral lazurita (derecha), también conocido como la piedra preciosa lapislázuli.

En la Edad Media el mineral lazurita solo se podía encontrar en lo que hoy es Afganistán, y cuando llegaba en polvo a Europa central, a través de una compleja red comercial que abarcaba miles de kilómetros, Beach dice que valía más que su peso en oro. El vívido pigmento del lapislázuli producido era tan costoso que los artistas medievales y los iluminadores de manuscritos lo reservaban para los aspectos más importantes: el manto azul de la Virgen María, por ejemplo.

Cómo este precioso pigmento llegó a la boca de una mujer alemana del siglo XI constituía más de un misterio. Después de descartar algunas otras explicaciones como que tal vez la mujer había besado una imagen que contenía lazurita en un ritual devocional, o que quizás había realizado un acto de ”medicina lapidaria", una práctica medieval en la que se ingería piedras preciosas como un curativo, el equipo de investigación concluyó que el pigmento azul probablemente terminó en la boca de B78 mientras ella lamía su pincel cuando ilustraba pergaminos. Con el tiempo, el pigmento se incrustó en su cálculo dental donde se conservó durante casi 1.000 años.

Anita Radini (izquierda), autora principal del artículo de investigación y experta en cálculo dental en la Universidad de York, cogió incluso pigmento de lazurita y realizó pruebas en su boca tomando muestras posteriormente de su propia saliva y labios para verificar sus resultados en el laboratorio.

"Podríamos decir que la copista medieval estuvo repetidamente expuesta a este pigmento. Fue una conducta realizada de modo constante, muy seguramente. Y es la primera evidencia de esta práctica al respecto que tenemos”, dice Radini.

La costosa lazurita no se habría confiado a ningún artista. "El hecho de que una mujer recibiera este pigmento significa que estaba en un nivel muy alto, con una excelente reputación por el trabajo artístico que realizaba”, dice Beach. “En consecuencia, es también la primera evidencia física que tenemos de mujeres escribas".

Entonces, ¿cómo las artistas medievales como B78 fueron ignoradas por los historiadores? Beach dice que hay referencias escritas sobre mujeres escribas en el pasado. Sin embargo, cuando un libro es anónimo, los historiadores tradicionalmente han asumido que los hombres lo produjeron, y la gran mayoría de los libros medievales no están firmados.

"Esto indica que muchas cosas que no estaban firmadas fueron producidas por mujeres, o al menos esa es una posibilidad que deberíamos considerar", agrega Beach.

Partículas azules observadas incrustadas dentro del cálculo dental: (A) Diente del individuo B78 que muestra depósitos de cálculos dentales antes de sus análisis. (B) Vista de partículas azules incrustadas dentro de una gran pieza de cálculo dental intacto, así como una partícula azul ya liberada del cálculo dental. (De C a I) Múltiples partículas azules observadas después de la sonicación del cálculo dental. Téngase en cuenta la frecuente concurrencia de minerales incoloros asociados. Las imágenes (B) a (I) se muestran en la misma escala, como se indica en (I). Crédito: C. Warinner (A); M. Tromp y A. Radini (B a I).

Un santo grial

Mientras tanto, el cálculo dental está constituyéndose muy rápidamente en una fuente de información arqueológica. Una de las principales ventajas es que se extrae directamente de la boca de las personas fallecidas, y puede demostrarse de modo concluyente lo que los individuos comían, bebían o expectoraban, en lugar de hacer inferencias basadas en lo que se encuentra en sus tumbas o en asentamientos cercanos.

"La reconstrucción de la actividad de los esqueletos humanos es el santo grial de la bioarqueología, pero es muy difícil llevarla a cabo”, dice Efthymia Nikita (derecha), bioarqueóloga del Instituto Chipre, en Nicosia, la cual no formó parte del estudio de investigación. "El problema que tenemos es que todos los otros métodos que se suelen utilizar son indirectos".

"Sin embargo, al identificar en alta resolución diferentes micropartículas, podemos registrar una actividad específica", agrega. "No conozco ningún otro estudio mediante el cual se pueda identificar a un artista usando restos esqueléticos”.

En el futuro, dice Radini, la técnica podría usarse para identificar a artistas en el registro arqueológico, algo que nunca se había hecho antes. Y otras profesiones, como tejedores o alfareros, por ejemplo, pueden ser también identificadas con precisión por las fibras de las plantas o el polvo de arcilla incrustado en la placa dental, una fuente de evidencia más fiable que la búsqueda de patrones de desgaste en los huesos.

Por ahora, los autores esperan que la placa dental llena de pigmentos de B78 cambie la manera en que los historiadores han considerado el papel que desempeñaron las mujeres en la configuración de la cultura occidental en la Edad Media. "No solo hemos identificado el mineral de lazurita en este tranquilo cementerio, sino que el mismo estaba también en la boca de una mujer", dice Warinner. "Nos ha abierto una ventana a la historia de las mujeres de aquellos tiempos".

Fuente: nationalgeographic.com | 9 de enero de 2019

Hallan nuevos restos de mamíferos y herramientas de piedra de hace 700.000 años en Oued Serrat (Túnez)

Excavación al yacimiento de Oued Sarrat (província del Kef) en Túnez, en un lugar próximo a la frontera de Argelia - IPHES.

Una reciente excavación codirigida por el IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) y la Facultad de Ciencias de Bizerte ha puesto al descubierto importantes restos fósiles de grandes mamíferos, entre los que sobresalen caballos, toros, gacelas, antílopes y tortugas, además de restos de industria lítica Achelense, de una antigüedad aproximada de 700.000 años, en el yacimiento tunecino de Oued Sarrat, en la provincia del Kef, próximo a la frontera con Argelia.

Cráneo completo de hembra de antílope, sin cuernos, en muy buen estado de conservación, hallado en el yacimiento durante el proceso de excavación - Author: IPHES

Destaca, además, un cráneo completo de hembra de antílope, sin cuernos, en muy buen estado de conservación, identificado a 150 metros de distancia del corte sistemático de excavación.

Este cráneo de antílope será restaurado conjuntamente con otros fósiles en los próximos meses. Estos hallazgos informarán sobre el comportamiento cazador sistemático de nuestros antepasados achelenses en el norte de África.

El cráneo de Bos primigenius hallado en Oued Sarrt en 2014.

Oued Sarrat se convirtió en un referente arqueológico cuando en 2014 el mismo equipo publicó el hallazgo del toro moderno (Bos primigenius) más antiguo jamás encontrado, datado en 700.000 años, así como una nueva especie de perro fósil de la misma edad, llamado Canis othmanii, que procedente de Eurasia, colonizó el norte África en torno al tránsito Pleistoceno inferior-medio (hace unos 800.000 años), publicado el pasado año 2017.

La excavación ha sido codirigida por Bienvenido Martínez-Navarro (izquierda), profesor de Investigación ICREA en el IPHES y Narjess Karoui-Yaakoub, profesora de la Facultad de Ciencias de Bizerte-FSB (Universidad de Cartago), en el marco del convenio de colaboración existente entre ambas instituciones.

“La realización de la campaña de este año ha sido más difícil que nunca, pues el primer día cayó una enorme tormenta que provocó una subida del nivel del río de casi 5 metros, desbordando y provocando la inundación de toda la llanura donde se localiza el nivel fosilífero”, cuenta Bienvenido Martínez-Navarro.
“Ello impidió el acceso al corte de excavación hasta 3 días más tarde, cuando descendió el nivel del río. Este tiempo se aprovechó para prospectar las laderas accesibles del valle fluvial, localizando nuevos afloramientos con fósiles del Pleistoceno superior e industria Ateriense correspondiente al Paleolítico medio tardío”, añade.

Finalmente, se pudo realizar la excavación de manera normalizada, con la participación de un equipo multidisciplinar compuesto por otros miembros del IPHES, como Antoni Canals, especialista en arqueología espacial; Tsegai Medin, paleontólogo eritreo y becario postdoctoral de la Fundación Atapuerca; Moncef-Saïd Mtimet, tunecino, becario Erasmus Mundus; Sergio Ros-Montoya, paleontólogo de la Universidad de Málaga; y el profesor Abdelhak Othmani y varios estudiantes de doctorado y máster de la Facultad de Ciencias de Bizerte, como Lamjed Amri, Jawher Mhamdi y Atef Mdaoukhi, entre otros.

Los científicos Narjess, Martínez-Navarro, Lamjed Amri y Abdelhak Othmani al inicio de la campaña - IPHES

Fuentes: dicyt.com | iphes.com | 4 de enero de 2019

Descubren el legendario fuerte egipcio que entrenaba elefantes de guerra

Sección de la fortaleza de Berenike desde el noreste (S.E. Sidebotham/Antiquity Publications Ltd, 2018)

Un grupo de arqueólogos polacos, liderados por Marek Wozniak (izquiuerda) y Joanna Radkowska (derecha), ha descubierto una fortaleza de 2.300 años de antigüedad en el llamado puerto de Berenike, en el Mar Rojo (Egipto).

Las fortificaciones descubiertas, de gran tamaño, fueron construidas en un momento en que Egipto era gobernada por la dinastía ptolemaica. Su uso habría sido, según los investigadores, el entrenamiento de los temibles elefantes de guerra, decisivos en las contiendas de la Antigüedad.

“Una doble línea de muros protegía la parte occidental de la fortaleza, mientras que una sola línea bastaba más al este y al norte. Se construyeron torres cuadradas en las esquinas y lugares estratégicos donde se conectaban secciones de los muros”, explican los arquéologos. Los resultados se han publicado en Antiquity.

Fragmento de una de las paredes defensivas de Berenike (S.E. Sidebotham/Antiquity Publications Ltd, 2018)

Dentro de esta fortaleza también se ha encontrado un pozo y una serie de desagües y piscinas para almacenar y distribuir agua de lluvia. En total, los descubridores estiman su capacidad en unos 17.000 litros. “La existencia de estas instalaciones para recolectar agua demuestra que había suficiente lluvia, sugiriendo un clima más húmedo que el de hoy en día”. También se han encontrado “numerosos” huesos de pescados y conchas de moluscos, “incluyendo aquellos exclusivos de hábitats con manglares”.


Pozo de recogida de agua.

En el lado sur de uno de los muros han encontrado además un antiguo basurero en el que han aparecido estatuillas de terracota, monedas e incluso un trozo de cráneo de elefante.
“La arquitectura descubierta en Berenike es el primer ejemplo conocido de la arquitectura urbana helenística en toda la costa oeste del Mar Rojo”, señalan.

Berenike era parte de una cadena de puertos en el Mar Rojo, destinados a suministrar al ejército elefantes de guerra. Durante mucho tiempo, las ruinas del lugar habían atraído a viajeros que querían encontrar el famoso puerto greco-romano del Mar Rojo, como señalan en la publicación de los resultados. Fue en 2012 cuando el equipo de investigadores pudo identificar la localización y el tamaño de Berenike.


Fuente: elconfidencial.com | 8 de enero de 2019

Los vikingos notables de Islandia eran enterrados con caballos sementales

Los caballos modernos de Islandia son probablemente descendientes de los caballos que fueron enterrados en tumbas vikingas hace más de 1000 años. Crédito: Albina Hulda Pálsdottir.

Los arqueólogos han examinado en Islandia, durante décadas, los restos de más de 350 tumbas de la época vikinga. En aproximadamente 150 ejemplos se encontraron dientes o huesos de caballos. Genetistas y arqueólogos han examinado ahora el ADN de 19 caballos en tales tumbas, y han comprobado que todos ellos, excepto uno, eran machos.

Islandia era una isla densamente boscosa y deshabitada hasta que los vikingos se establecieron en ella en la década de 870. Los primeros vikingos en llegar fueron -según las historias que se relatan en el Landnámabók- nobles con sus familias que escapaban del tiránico gobierno del rey Harald Fairhair. Alrededor del año 930 la población de Islandia ya había aumentado a 9000 habitantes, y, por lo tanto, es sorprendente que hasta el momento solo se hayan encontrado 350 tumbas que datan de la época vikinga.

"Debería haber miles de tales tumbas", dice la estudiante de doctorado, Albína Hulda Pálsdottir, perteneciente al Departamento de Biociencias de la Universidad de Oslo. Como zooarqueóloga, es una experta en el estudio de restos animales hallados en excavaciones arqueológicas.
La modesta cantidad de tumbas vikingas hace que sea muy interesante estudiar las que se han encontrado. Los investigadores esperan tener una mejor comprensión de cómo vivían y pensaban los vikingos de Islandia, y estas tumbas proporcionan, además, una imagen más clara del ritual de sus enterramientos.

"Es razonable pensar que un vikingo que tenía un caballo en su tumba debía haber tenido cierto poder e influencia. En consecuencia, queríamos saber más sobre estos caballos, de qué sexo eran", dice Pálsdottir.

Albina Hulda Pálsdóttir (izquierda) y Sanne Boessenkool eliminaron todas las dudas: los caballos enterrados con vikingos islandeses eran hombres. © Bjarne Røsjø, Universidad de Oslo, CC BY 4.0

El ADN antiguo reveló el sexo de los caballos

No es fácil determinar el sexo de los fragmentos de huesos y dientes de caballos de más de 1000 años de antigüedad. Los caballos machos y hembras son bastante similares, tanto en tamaño como en apariencia. Los zooarqueólogos han tratado previamente de separar sexualmente los restos de los equinos hallados en las tumbas mediante el análisis de los caninos y la pelvis, y han descubierto que la mayoría de los mismos eran machos: sementales o caballos castrados. Las pelvis de los caballos machos son diferentes a las de los caballos hembra, y, por otra parte, en la mayoría de los casos, los machos tienen caninos grandes, mientras que la mayoría de las yeguas no tienen caninos en absoluto.
"Estos métodos de sexificación morfológica no siempre pueden usarse cuando los esqueletos están mal conservados. A menudo, en los restos enterrados no hay caninos ni huesos pélvicos. Por lo tanto, hemos establecido el sexo de 19 caballos analizando el ADN conservado en los fragmentos hallados: resultó que 18 de ellos eran machos", dice Sanne Boessenkool, también perteneciente al Departamento de Biociencias de la Universidad de Oslo.

Los caballos enterrados en las tumbas estaban en su mejor momento. No fueron sacrificados por ser viejos o padecer alguna enfermedad. Sanne Boessenkool, que es bióloga y experta en evolución y análisis de ADN antiguo, agrega, no obstante, que los restos de ADN no pueden ayudar a dilucidar si los animales machos enterrados eran sementales o animales castrados.

Mapa que indica las ubicaciones de las muestras utilizadas en este estudio. Las muestras se colorean de acuerdo con la determinación genética del sexo: rojo para las hembras, azul para los machos.

Caballos sementales como símbolos de poder

El zorro ártico, también llamado zorro polar, era el único mamífero terrestre que existía en Islandia antes de que se establecieran gentes en la isla. Pero esto cambió rápidamente cuando llegaron los vikingos e importaron animales como perros, ovejas, vacas, cerdos, cabras, gallinas y caballos. Al final, había muchos caballos en Islandia, y los arqueólogos, por tanto, no estaban seguros de lo que significaba que un vikingo fuera enterrado con un caballo. Pero cuando 18 de los 19 equinos analizados resultaron ser machos, los investigadores concluyeron que parecía haber habido una elección consciente de colocar un caballo macho en los enterramientos.

"Es natural imaginar que el sacrifico de animales viriles, y hasta cierto punto de animales machos agresivos, debió formar parte de un ritual de enterramiento que pretendía transmitir estatus y poder", explica el arqueólogo Rúnar Leifsson (izquierda), de la Agencia de Patrimonio Cultural de Islandia (Minjastofnun Islands) y uno de los colaboradores del artículo científico publicado en Journal of Archaeological Sciences.

"Además de los 19 caballos enterrados, hemos examinado los restos de tres caballos que se encontraron fuera de las tumbas. Todos estos eran hembras", dice Sanne Boessenkool. A estos caballos no se les había dado un funeral ceremonial, y probablemente fueron comidos. La impresión es, en resolución, que los animales machos y hembras tenían un estatus diferente.

Nueva luz sobre las tumbas

Interpretar los restos de las tumbas de época vikinga en Islandia ha supuesto todo un desafío, dado que muchas de las mismas salieron a la luz durante la realización de obras viales u otros proyectos de construcción hace entre 50 y 100 años, y en muchos casos no fueron examinadas por arqueólogos, enviándose solo una pequeña parte del material encontrado al Museo Nacional de Islandia. Por lo tanto, la mayoría de los esqueletos están incompletos.

"Es sorprendente que encontremos, casi exclusivamente, hombres de mediana edad en las tumbas vikingas de Islandia. Casi no hay niños, y muy pocas mujeres. No sabemos cómo se enterraba al resto de la población. Tal vez eran sepultados en pantanos o lagos, o hundidos en el mar", sugiere Pálsdottir.

También es sorprendente que los vikingos de Islandia desarrollaran, aparentemente, sus propias costumbres de enterramiento.

"Era común incinerar a los muertos en Escandinavia, de donde procedían los vikingos de Islandia, pero no encontramos rastros de cremación en la isla. Otros científicos han estudiado la aparición de diferentes isótopos en los esqueletos vikingos, dando como resultado que las mujeres encontradas en tumbas debieron haber venido a Islandia durante la edad adulta. Ello puede indicar que los primeros hombres que se asentaron en la isla trajeron mujeres desde Escandinavia", sugiere Pálsdottir.


Los vikingos no pensaban como nosotros

Sanne Boessenkool enfatiza que no debemos reflejar nuestras propias ideas culturales modernas cuando intentamos interpretar las tumbas de la era vikinga en Islandia.
"Hoy en día, pensamos en la muerte y el funeral como un final, y puede parecer inútil sacrificar a un gran semental para enterrarlo. Pero si la gente de aquellos tiempos creía en una vida después de la muerte, tal vez pensaban que el caballo cumplía una función", sugiere Boessenkool.
Albína Hulda Pálsdottir está de acuerdo: "En la actualidad, es fácil imaginar tales rituales como una forma de demostración de poder, tal vez como un 'consumo conspicuo', mediante el cual se pretendía demostrar riqueza y estatus, en lugar de cubrir necesidades reales. Puede ser que los vikingos pensaran de modo totalmente diferente", dice Pálsdóttir.

El concepto 'consumo conspicuo' fue introducido por el economista y sociólogo noruego-estadounidense Thorstein Veblen, quien consideraba que la motivación de tal comportamiento era demostrar poder y prosperidad, en lugar de satisfacer los propios deseos y necesidades.


Cráneos sobre estacas

En algunos casos, los investigadores han podido comprobar cómo habían sacrificado a los animales antes de colocarlos en las tumbas vikingas.

"Si el cráneo de un caballo tiene una fractura en la frente, está muy claro que fue sacrificado con un golpe en dicho lugar. También hay algunos casos en los que el caballo fue decapitado. Un ejemplo interesante, que no se incluye en nuestro estudio, proviene de una granja en Hofstaðir, en el norte de Islandia. Allí, los arqueólogos encontraron muchos cráneos de ganado con fracturas en la frente que mostraban cierto desgaste por delante, pero no en la parte posterior", dice Pálsdóttir.
Los arqueólogos deducieron que estos animales habían sido sacrificados ceremonialmente, posiblemente en conexión con una festividad donde los cráneos se colocaban sobre estacas fuera de los recintos vikingos, tal vez como una señal de advertencia. De este modo, un enemigo podía pensarlo dos veces antes de acercarse a una granja vikinga rodeada de calaveras sobre estacas. El desgaste de los cráneos sugiere que los mismos se dejaban en exhibición el tiempo suficiente como para que el clima y el viento dejaran marcas en el lado expuesto.

Los investigadores cortaban una pequeña porción de un canino para extraer suficiente ADN y determinar el sexo de los caballos. Crédito: Albina Hulda Pálsdottir, UiO.

Los ancestros del caballo islandés

Albína Hulda Pálsdottir y Sanne Boessenkool enfatizan que los caballos que existían en Islandia en la época de los vikingos no eran exactamente iguales a los caballos islandeses modernos.
"Las razas de caballos que tenemos hoy en día se criaron en el transcurso de los últimos 200 años aproximadamente, pero los huesos de caballos que hemos examinado son, por supuesto, mucho más antiguos. Sin embargo, podemos suponer que estos caballos son los ancestros de los caballos islandeses actuales", dice Boessenkool.

Sanne Boessenkool y Heidi Maria Nistelberger cortando un canino de un caballo de hace 1000 años para extraer su ADN. Foto: Brad Durrant
Los investigadores están trabajando ahora en establecer el sexo de los restos de varias especies animales de época vikinga utilizando el análisis de su ADN. "En el curso de este proyecto, hemos desarrollado un método simple para determinar el sexo utilizando ADN antiguo. Es un avance importante, porque no habría sido posible establecer el género sexual de más de la mitad de los caballos analizados en el estudio con otros métodos", explica Boessenkool.

"Dicho método es bastante fácil de usar en todas las especies que tienen cromosomas sexuales, y hemos demostrado que el método es certero. Tampoco necesitamos mucho ADN para obtener resultados seguros, por lo que esperamos que otros investigadores aprovechen la metodología que presentamos en el artículo publicado", agrega.

Aunque el método de los investigadores, como se ha dicho, se describe con más detalle en el artículo científico, reseñamos que el primer paso consiste en limpiar un diente o un hueso. Luego se obtiene una muestra que se tritura en polvo, de la cual se extrae el ADN. A continuación, el ADN se analiza utilizando un método llamado secuenciación de escopeta, mediante el cual los investigadores secuencian todo el ADN de la muestra. Ahora bien, en un diente de la era vikinga, puede haber una gran cantidad de ADN que proviene de otros organismos: "La mayoría del ADN antiguo que encontramos no es realmente de caballos. En algunos casos, tanto como el 99,5 por ciento corresponde a bacterias u otros organismos no definidos", dice Boessenkool.

Fuentes: phys.org| horsetalk.co.nz | 2 de enero de 2019