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    domingo, 11 de enero de 2009

    La Boella: del mamut al hombre

    El Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social busca el reconocimiento científico internacional del yacimiento de La Canonja, considerado uno de los más importantes de Europa

    Científicos procedentes de diversos países europeos y asiáticos como Francia, Inglaterra, Suiza y Siria visitaron ayer el yacimiento paleontológico de La Boella (La Canonja), considerado uno de los tres más antiguos de la Península Ibérica y uno de los más importantes de Eurasia.
    El grupo está formado por cerca de veinticinco investigadores que estos días participan en un encuentro organizado por el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES), interesados en este yacimiento que contiene evidencias del Cuaternario.
    El objetivo que persigue este encuentro es «presentar el resultado de la investigación a la comunidad científica universitaria», informó el director del yacimiento, Josep Vallverdú.
    Una de las metas que se ha marcado el IPHES es alcanzar el reconocimiento internacional de los restos localizados en La Boella, un yacimiento equiparable en antigüedad a los de Atapuerca y Orce, los que conservan los restos más ancestrales hallados hasta ahora en Europa.
    Vallverdú afirmó que con la presencia de investigadores sobre el territorio donde está enclavado el yacimiento «queremos validar su importancia y que haya un acuerdo científico sobre los restos que hemos encontrado en La Boella».
    Segunda emigración
    La primera emigración de homínidos africanos hacia Eurasia tuvo lugar hace dos millones de años. En La Boella se investiga la presencia de restos correspondientes a la segunda emigración, que se produjo entre hace 800.000 y un millón de años. «Pensamos que aquí puede estar bien reflejada», comentó Vallverdú.
    El hallazgo de restos relacionados con la presencia humana «ha sido la sorpresa más interesante que ha deparado el yacimiento, puesto que cronológicamente lo sitúan en el mismo período que Atapuerca y Orce».
    Frente a un muro de tierra de ocho metros, en los que hay marcas de los paleontólogos en los primeros cuatro, el científico del IPHES explicó a sus colegas europeos y asiáticos los restos localizados en La Boella, entre los que destacan una colección de defensas de mamut, y que hace miles de años la planicie que rodea La Canonja estaba inundada por agua, puesto que este espacio estaba bajo la influencia del río Francolí.
    Vallverdú informó que «a partir de la presentación de la excavación, se evaluará cómo su registro arqueológico puede proporcionarnos una perspectiva complementaria a los sedimentos continentales y marinos que ya se conocen, para precisar el límite y las características del cambio ambiental de hace unos 800.000 años».
    El siguiente paso será dotar al yacimiento de la necesaria infraestructura, para proteger los restos que se encuentran en las paredes del Barranc de La Boella y que están a la intemperie, circunstancia que podría implicarles daños de producirse lluvias torrenciales o un corrimiento de tierras.
    El director del IPHES, Eudald Carbonell, dijo por su parte que «la reunión que tiene lugar en el Castell de Masricard es muy significativa, porque supone la incorporación de personal investigador vinculado al Institut y al INQUA (Asociación Internacional para el Estudio del Cuaternario), que sirve para colocar La Boella y sus estudios entre los yacimientos de primer orden ante la comunidad internacional, para profundizar en el conocimiento de las primeras ocupaciones humanas».
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