728x90 AdSpace

  • Actualidad

    miércoles, 16 de noviembre de 2011

    El santo que conoció a Pedro

    La margen izquierda venera las reliquias de San Frontis, la advocación que el clérigo francés Aldovino trajo a Zamora en el siglo XII.

    San Front fue un santo francés que conoció y siguió a Pedro antes de predicar en el antiguo territorio de las Galias. Su influencia en la región de Aquitania le ayudó a convertirse en el primer obispo de Périgueux, la capital de Perigord. La leyenda dice, además, que llegó a asistir a las exequias de Santa Marta. Pero, ¿quién trajo la advocación del santo francés a la única parroquia que lo venera en España?
    Puede que los fieles del barrio zamorano de San Frontis acudieran en la tarde de ayer a besar las reliquias del santo para celebrar su fiesta sin saber cómo ni por qué traspasó los Pirineos y eligió la margen izquierda para quedarse. Pero lo cierto es que la propia iglesia románica ofrece varias pistas en sus muros para descubrir la figura de Aldovino, el clérigo que instauró el culto al fundador de la Catedral de Périgueux.

    El religioso galo acudió a la ciudad como parte de la repoblación de franceses en plena Edad Media


    Tal y como explica el párroco y delegado diocesano de Patrimonio, José Ángel Rivera de las Heras, Albino se embarco una expedición de franceses que en el siglo XII acudía a repoblar Zamora. Parece ser que en la ciudad encontró un amigo inesperado. Y es que, tras la restauración, el también galo Bernardo de Périgueux se convirtió en el obispo de una nueva etapa. Quizá por su origen, Aldovino trabó amistad con el obispo, que le nombró canónigo del Templo Mayor.



    En pleno desempeño de su nueva función, el religioso impulsó la construcción de un hospital, que decidió dedicar al santo de su patria, bautizado como San Frontis ya en nuestro país, «de ahí que sea una advocación extraña en España», confirma Rivera de las Heras. Igual que servía como espacio para la cura de enfermos, el templo hacía las veces de albergue para los numerosos peregrinos que, por aquel entonces, utilizarían la Vía de la Plata para acudir a venerar a Santiago.

    Lo cierto es que, hospital o albergue, el edificio se convirtió en parroquia. Y su titular adquiría la dignidad de canónigo de la Catedral y llegaban a ser abades. «Por eso, tanto el Espíritu Santo como San Frontis se convirtieron en abadías», señala el delegado de Patrimonio.
    Al entrar a la iglesia, hay un documento que todos los fieles pueden ver casi sin querer. Es una placa de piedra que testimonia cómo Aldovino fundó aquel remoto hospital, al tiempo que señala que el clérigo falleció en Zamora y fue enterrado en el mismo templo. «Yace aquí sepultado quien fundó este lugar, nacido en Périgord, llamado Aldovino, adornado por sus cualidades, apreciado por su fama y su vida, que murió el último día del mes de junio de la era de 1253 (año 1215)», reza el epitafio. Fue en 1861, cuando los fieles procedían a fijar una placa para inmortalizar el nivel del agua en las riadas del Duero en aquella época, cuando descubrieron, tapada, la placa pétrea.
    ¿Significa eso que los restos de Aldovino descansan bajo esta inscripción? «Se trata de un rótulo en piedra encastrado dentro de un arco cerrado, lo que quiere decir que estaba en otro lugar», aclara José Ángel Rivera. Parece evidente pensar que el clérigo fue enterrado en la iglesia original. Los únicos restos que han llegado hasta el momento presente de aquella construcción se limitan a la cabecera, de factura románica. Cerca debió de recibir sepultura el fundador.

    La colocación de una placa por las riadas  del Duero en 1861 permitió encontrar el epitafio de Aldovino

    El último capítulo de la aventura de Aldovino y su venerado San Front es mucho más reciente. En 1997, Rivera de las Heras y el anterior párroco de San Frontis acuden a Périgueux para participar en la fiesta del santo. Al representar a la única parroquia con esta advocación en España, recibieron un obsequio que los fieles zamoranos veneran desde entonces.

    El relicario que ayer besaron los vecinos de la margen izquierda son  parte de los restos hallados del siglo XI hallados en Francia por un investigador que seguía la pista de San Frontis. La Catedral de Burdeos los cedió a Périgueux, cuya excelsa catedral —de un peculiar influjo bizantino— los alberga desde entonces para contar a quienes quieran saberlo la historia del santo obispo que conoció a Pedro.

    Fue discípulo de San Pedro y asistió a las exequias de Santa Marta

    Adornada su figura por la leyenda, San Front fue discípulo del mismo Pedro, el primer obispo de la Iglesia. Parece que también asistió al funeral de Santa Marta, donde olvidó un guante con el que se le representa en ocasiones.
    Cúpulas de escamas y otros elementos que coinciden con la Catedral
    Aunque está descartada la influencia y es una pura casualidad, la Catedral de Périgueux presenta algunos elementos que sorprenden por su similitud con el Templo Mayor de Zamora. Es el caso de las cúpulas de escamas que coronan cada una de las capillas del edificio francés, de marcada influencia oriental. La Catedral de Zamora es el símbolo de este tipo de arquitectura, que luego fue llevada con menor repercusión a la Colegiata de Toro o a la Catedral de Salamanca. También cabe mencionar los frontones, elementos raros en el arte Románico, que están presentes en ambas construcciones. Y por último, cabe mencionar las columnas adosadas de Périgueux, todo un símbolo en la llamada Puerta del Obispo.


    Reportaje de Jose María Sadia
    • Comentarios de la Web
    • Comentarios de Facebook

    0 comentarios:

    Publicar un comentario en la entrada

    Item Reviewed: El santo que conoció a Pedro Rating: 5 Reviewed By: Historia y Arqueología
    TOP