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    lunes, 12 de marzo de 2012

    Una obra de Giorgio Vasari ocultaba el fresco perdido de Leonardo da Vinci

    Roma. (EFE).- El fresco La Batalla de Anghiari, atribuido al genio renacentista Leonardo da Vinci, ha sido hallado tras un falso muro del Palacio Viejo de la ciudad italiana de Florencia. Un equipo de investigadores ha encontrado restos de pigmento negro que creen que puede pertenecer al citado fresco del que se desconocía su localización.
    Parece que se desvela un misterio de siglos: La batalla de Anghiari, fresco inacabado obra de Leonardo Da Vinci, del que mostramos un boceto en esta noticia, ha vivido durante todo este tiempo en el Salón de los 500, una de las salas principales del Palazzo Vecchio de Florencia, bajo otra obra, La batalla de Scannagallo, de Giorgi Vasari, célebre arquitecto, pintor e historiador del arte italiano. Un equipo de expertos dirigidos por el conservador Maurizio Seracini (Florencia, 1946) ha comunicado hoy el importante hallazgo.

    Técnicas muy sofisticadas, que incluyen endoscopia, scanner y microcámaras, han permitido acceder a la posible obra de Leonardo, agazapada tras el fresco que Vasari pintó en 1563 para conmemorar una importante victoria de los ejércitos florentinos. No obstante, los responsables de la investigación, tras confirmar el descubrimiento, se han mostrado muy cautos y han declarado que el estudio se encuentra en su fase preliminar y, en consecuencia, queda un largo trabajo por realizar.
    En diciembre pasado, el equipo de investigadores realizó una endoscopia mediante una sonda dotada de telecámara, descubriendo que había un espacio de escasamente un par de centímetros entre la pared pintada por Vasari y la posterior. Al mismo tiempo recogieron muestras microscópicas para ser analizadas. Sus resultados han sido desvelados hoy por Seracini, quien ha confirmado que una muestra de color negro encontrada detrás del fresco de Vasari tiene una composición química compatible con el negro usado en La Gioconda y en el San Juan Bautista, lienzos que se encuentran en el Museo del Louvre. Lo que parece demostrar que la pista que se seguía era la adecuada y la pintura oscura que parecia emerger tras la de Vasari se debía al genio de los genios, "hemos seguido el camino correcto", apostilló en rueda de prensa Maurizio Seracini.

    Maurizio Seracini, compareció hoy ante la prensa en Florencia para dar informar sobre el hallazgo de los restos en el Palacio Viejo (actual sede del Ayuntamiento florentino) que se cree pueden pertenecer a esa obra datada en los primeros años del siglo XVI.

    Según Seracini, quien trabaja tras la pista de la obra más de 30 años, la muestra de material negro, encontrado en una pared oculta tras un falso muro en el Salón de los Quinientos del Palacio Viejo, tiene una composición química compatible con la usada por el genio renacentista en la Gioconda y en el San Juan Bautista, que se conservan en el Museo del Louvre de París.

    "Aunque estamos aún en la fase preliminar de la investigación y hay aún mucho trabajo que hacer para poder resolver el misterio, las pruebas demuestran que estamos buscando en el lugar adecuado", dijo el investigador. El misterio sobre el paradero del fresco de Leonardo se remonta al 1560, varias décadas después del proyecto del mismo (1503), cuando el pintor y arquitecto toscano Giorgio Vasari (1511-1574) recibió el encargo de reestructurar el Salón de los Quinientos del Palacio Viejo y de decorarlo.

    A partir de ahí empiezan las cábalas sobre qué hizo Vasari con el fresco de Leonardo, que tenía problemas de conservación por la técnica que había utilizado para pintarlo, pero que muchos reprodujeron pues pudieron contemplarlo durante los años que estuvo la obra expuesta en esa sala del Palacio Viejo, en la que se reunía el Consejo Mayor de la República de Florencia.

    Seracini obtuvo en 2007 la autorización del Gobierno italiano para proceder a la exploración de la pintura de Vasari y que llevado por una inscripción que hay a 12 metros del suelo sospechaba que podía ocultar el fresco de Leonardo da Vinci en la pared este de la sala. En esa inscripción, un soldado florentino de la pintura de Vasari sobre la batalla de Marciano en Val di Chiana, mueve un estandarte con las palabras "Cerca trova" ("El que busca encuentra"), algo interpretado por el investigador como una pista que pudo dejar el arquitecto, quien, como admirador del trabajo de Leonardo, habría intentado conservar la obra del autor de la Gioconda.

    El equipo investigador ha usado el radar, con el que ha descubierto ese vacío tras el fresco de Vasari y el muro posterior, y una sonda dotada con una microcámara a través de seis pequeños orificios presentes en la pared falsa, que ha mostrado una capa beige que solo pudo ser pintada con pincel. Además de los restos de pigmento negro y de la capa beige, se han localizado varios fragmentos de material rojo, que se puede asociar a una laca de ese color, cuya presencia es muy improbable en la construcción de una pared normal.

    La investigación de esta obra maestra, que según algunos expertos era uno de las más significativas de Leonardo, es "una iniciativa importante" para la National Geographic Society, afirma en un comunicado divulgado en Italia el vicepresidente ejecutivo de esa sociedad, Terry García. El equipo de Seracini trabaja en esta investigación con el apoyo de National Geographic, la Universidad de San Diego y el Ayuntamiento de Florencia, entre otras instituciones.
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