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    viernes, 1 de junio de 2012

    Prim fuera de la Nevera.


    El general Prim, el reusense ilustre que gobernó España hasta que en 1870 fue asesinado, yace en una cámara frigorífica del tanatorio de Reus desde hace un año y medio. La momia espera un tratamiento que garantice su conservación, pero las elecciones municipales y la crisis han retrasado el proyecto. El Ayuntamiento negocia desde hace meses un convenio con una universidad madrileña para que estudie el cuerpo del general y frene su deterioro.

    "El general Prim ha sido y es un referente para la ciudad de Reus, es un mito y una leyenda y queremos que esté en el lugar que le corresponde", mantiene el alcalde de Reus, Carles Pellicer. Al parecer, el convenio que debe garantizar el tratamiento de la momia está a punto de firmarse: "Sólo falta cerrar unos flecos jurídicos", asegura el concejal de Cultura, Joaquim Sorio, quien reconoce que el presupuesto que se encontraron encima de la mesa cuando llegaron al gobierno municipal (antes gobernaba PSC, ERC e ICV y desde hace un año, CiU y PP) era "excesivo". Según Sorio, con este convenio -no quiere revelar la universidad para no entorpecer las negociaciones- el Ayuntamiento se asegura un estudio multidisciplinar del cuerpo del general Prim y su conservación para la posteridad sin que suponga una carga para las arcas municipales. 

    En paralelo, el Consistorio está buscando una fórmula para financiar la restauración del mausoleo de Prim, que hasta hace un año y medio podía contemplarse en el cementerio de la ciudad. El alcalde quiere tenerlo todo listo antes de dos años, para la celebración del bicentenario del nacimiento del general. Una efeméride que se celebrará por todo lo alto en Madrid, donde la figura del valiente, decidido y audaz Prim -un conspirador nato, según destacó en su obra el historiador Pere Anguera- levanta pasiones y donde hace ya más de un año que se constituyó la Sociedad Bicentenario del General Prim 2014. 

    Mientras tanto, la momia del histórico personaje descansa en la cámara frigorífica del tanatorio reusense y se muestra en contadas ocasiones. Jaume Massó, director del Museu d'Arqueologia Salvador Vilaseca de Reus, es uno de los privilegiados que han podido observar de cerca el cuerpo embalsamado del general Prim. "El hedor es muy fuerte, se tiene que usar mascarilla", dice este historiador, gran conocedor de la figura del ilustre reusense.

    Massó pudo constatar la degradación que ha sufrido la momia a lo largo de las últimas décadas, en un proceso de corrosión acelerado por el plomo, material usado inusualmente en la construcción del ataúd original.

    Los efectos de los rayos solares sobre el ataúd, expuesto durante casi cuarenta años en el mausoleo ubicado en el cementerio de Reus, habrán contribuido a la degradación de los restos mortales del general, a pesar de que el mausoleo se protegió hace algunos años con una gran cristalera para que la temperatura y la humedad se mantuvieran estables, al margen de las inclemencias meteorológicas. 

    "El plomo es un material muy tóxico", constata Massó. El traslado de la momia, junto a todo el mausoleo, hasta el cementerio de Reus, procedente de Madrid, en 1971 (cuando se celebraba el centenario de su muerte), no habría contribuido, pues, a la perfecta conservación del cuerpo embalsamado del general Prim. No es extraño que los familiares del ilustre mandatario reusense destacaran, cuando se procedió a abrir el ataúd, el empeoramiento del estado de la momia, desde que la vieran en 1971, cuando se trasladó desde la capital española. 

    Precisamente, cuando en otoño del 2010 se abrió el ataúd, los responsables del proyecto de restauración alertaron de que la intervención tenía que ser rápida, para evitar así que el proceso de degradación detectado se agudizase. Incluso antes de realizar los análisis químicos y la endoscopia, en una primera observación visual, los especialistas ya detectaron que el estado de los restos mortales estaba empeorando, aunque entonces se atribuyó a la degradación de los propios restos mortales.

    Pese al retraso en el tratamiento del cadáver, los expertos coinciden en que, mientras esté en la cámara frigorífica, la momia no corre peligro. "Hemos estado preocupados desde el primer día por este asunto, pero estas cosas no son sencillas...", insiste el actual concejal de Cultura. No en vano, sólo la primera parte de la intervención se presupuestó en 35.000 euros. El proyecto que estudiaba el equipo de gobierno anterior suponía una inversión de unos 300.000 euros, según recuerda la anterior concejal de Cultura, Empar Pont: "Queríamos potenciar la figura de Prim, que junto a Gaudí y Fortuny es un símbolo de la ciudad, y teníamos pensado diseñar un centro de interpretación sobre el personaje". 

    Pero la crisis ha tocado de pleno el Consistorio reusense, que, como tantos otros, ha tenido que aprobar un riguroso plan de austeridad para pagar facturas pendientes. "Si hubiéramos tenido dinero habría sido más fácil, pero hemos tenido que negociar mucho las condiciones", reconoce Carles Tubella, comisario del año Prim de Reus. El convenio que están a punto de firmar supone la implicación de varias universidades, lideradas por una madrileña, y la participación de especialistas de diferentes campos. 

    Así, se pretende que un equipo multidisciplinar -en el que también habría investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV)- estudie los restos de la momia, que se someterá a varias pruebas en el propio hospital Sant Joan de Reus. Y una vez comprobado cuál es exactamente el grado de deterioro del cuerpo se determinará el tratamiento para garantizar su conservación. 

    "Nuestra idea es devolver al mausoleo todo su esplendor para que pueda ser visitado de nuevo en el cementerio de la ciudad", explica el alcalde, que se ha encargado personalmente de mostrar la momia de Prim a los especialistas o estudiosos que lo han solicitado. Este fue el caso del escritor e historiador cordobés José Calvo Poyato, quien pudo contemplar de cerca los restos mortales del militar reusense, cuando en otoño del pasado año visitó Reus para presentar Sangre en la calle del Turco, una exitosa novela sobre el asesinato del general Prim.

    Las publicaciones no cesan. Este mismo año, José María Fontana ha presentado El magnicidio del general Prim. Los verdaderos asesinos, que concluye que el general Serrano y el duque de Montpensier fueron los autores intelectuales del asesinato. Pere Anguera también expuso las tres hipótesis más creíbles sobre quién pudo ordenar el atentado. Antes, otros, como el abogado catalán Antonio Pedrol Rius, apuntaron a José Paul, republicano, e incluso alguno habló de una traición de los masones. "Prim era masón y fue enterrado siguiendo el rito masón", descarta Jaume Massó.


    Fuente: La vanguardia.es
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