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    martes, 6 de septiembre de 2016

    Gnomónica y culto ancestral


    Agradecimiento:

    Gracias a la inestimable colaboración de Paco Aceitero Sac, las fiestas inferidas desde el estudio gnomónico, se nutrieron de contenido.


    Sobre el culto a la verticalidad corporal
    La verticalidad corporal humana, alcanzada filogenéticamente y su resultado último de exteriorización del cuerpo gnomónico a través de un pilar, menhir o estela, es un silencioso e implícito culto ancestral, que ha comenzado tomando al propio cuerpo humano como su objeto y que rara vez, suele mencionarse en los tratados antropológicos, pero que sin embargo tuvo un definido propósito evolutivo de optimizar la función gnomónica del cuerpo humano, la gracilidad y el bipedismo.
    Rubén Calvino


    A partir del orto helíaco de Sotis (Sirio), el cual no siempre es coincidente con el solsticio de verano, se daba comienzo al año egipcio, luego del cual en fechas cercanas a nuestro 24 de agosto, se adicionaban los 5 días epagómenos. Por entonces el río Nilo desbordaba y las aguas permanecían fuera de su cauce durante 4 meses de 30 días cada uno y este período se simbolizaba en los glifos con algunas líneas paralelas que representaban el agua.

    Inundación

    La máxima inundación del río Nilo se alcanzaba en el mes de Septiembre, por lo que el equinoccio de primavera con el Sol incidiendo a 30º se producía en plena inundación y es justamente en esos momentos en los que suponemos, podría darse inicio a la fiesta de Opet, la cual por el carácter de su simbología, la caracterizamos como marcadamente equinoccial e hídrica y suponemos que podría finalizar cuando el Sol, alejándose del sitio y dirigiéndose al trópico de Capricornio, se ubica a los 38º y con sus rayos en paralelo a la explanada Norte de la Gran Pirámide.
      
    En esas circunstancias, los rayos del Sol al desplazarse en paralelo con el lado norte de la pirámide, no impactan en ella (colimación de la luz) y recién lo hacen en el piso y sin producir sombra alguna, fenómeno que muy probablemente, se lo pudo aprovechar magnificando y convirtiéndolo ceremonialmente, en el espectáculo de finalización de la fiesta Opet, valiéndose quizás, del acanalamiento octogonizante de las caras, que pudo quizás, favorecer la dispersión de la luz solar provocada por la punta piramidal y de esa manera dar la sensación de un abanico de luz sobre el lado Norte de la Gran Pirámide. (efecto probable que habría que verificarse o hallar testimonio)

    Luego de la fiesta de Opet, comenzaba la estación de la siembra y cuando el Sol pasaba los 52º en fechas inmediatamente anteriores al solsticio de invierno, el día 15 de Diciembre, probablemente, se daba comienzo a Heb Sed, Fiesta Sed o Fiesta de renovación real o jubileo faraónico que duraba por lo menos hasta el 27 de Diciembre. De modo que entre esas fechas tenía lugar la muerte y resurrección del Sol como representación de la muerte y renovación simbólica del faraón




    Atavismos gnomónicos

    Antes de saber sobre el comportamiento de las sombras, el hombre comenzó jugando con ellas de manera semejante a como seguramente y con mucha anterioridad, lo supo hacer algún otro animal, solo que el hombre se diferenció porque jugó hasta que las entendió y pudo reproducirlas con el compromiso de su propio cuerpo, para finalmente lograr controlarlas y convirtiendo así, la inevitabilidad del hecho, en su propio divertimento y ceremonia.
    De la misma manera que de la omnipresencia del Sol y la producción de sombras supo abrirse camino hacia alguna práctica voluntariamente orientada, el humano transformó el atávico sacrificio del macho alfa o rey, en el rito solar de caída y resurgimiento mediante el jubileo faraónico; festejo durante el cual, la demarcación territorial que llevan a cabo la casi la totalidad de las especies animales, el faraón la ejecutaba plantando los djed a la manera de verdaderos mojones falognomónicos territoriales, los cuales simbólicamente, eran los que delimitaban el reino a partir de marcar con ellos, la parte visible del cuadrado de sombra que por lado tiene a la mínima sombra diaria (mínimun diario) del solsticio de invierno, esto es, a la longitud de 202m correspondiente a sombra del mediodía del solsticio de invierno, sombra que por otro lado es, la más larga del año en su tipo y que su cuadrado equivale a la superficie del cuadrado de la base de la Gran Pirámide. (01)

    Esta longitud de 202m, la máxima sombra anual del mediodía, era tomada simbólicamente como la máxima distancia territorial del imperio y entre estas marcas y otras posiblemente transversales, el faraón realizaría las ostentosas carreras para evidenciar su renovado buen estado físico.
    De esta manera, el territorio del reino quedaba simbolizado en el corredor Norte conformado por la parte visible de la sombra solsticial de invierno; unos 87m x 202m.

    Así las tragedias de la vida humana se hicieron festejos y ceremonias, en tanto que aquellos que manejaron la gnomónica lo hicieron dentro del mas cerrado secreto ritual de sus sacerdotes y sabios, y entre otras conversiones lograron que el rey, en lugar de morir como antes lo hacían y siguen haciendo otras especies, los humanos renovábamos los atributos del poder político, sexual y territorial renovando los “mojones” demarcatorios mediante la carrera del rey entre los simbólicos trópicos Norte/Sur y/o los laterales del corredor Este/Oeste.

    En tanto algunos investigadores señalan que el pilar djed pudo ser un Fetiche de Árbol que remitiría a la importancia de la importación de árboles por parte de Egipto desde Siria, hay que señalar sin embargo, que este pilar parece haber gravitado pesadamente en la vida del Egipto antiguo, por lo que tuvo que ser mucho más que solo eso, y si bien en un principio estaba asociado con Seker, el dios halcón de la necrópolis de Menfis, luego y curiosamente, se asoció fuertemente con Ptah, quien era el dios patrono de los artesanos y albañiles que marcaban los terrenos y construían las pirámides. Esto necesariamente lo vincula con a la gnomónica



    Obsérvese como los tres cuerpos superiores y la cúspide, parecieran estar indicando a los constructores y al nivel y formas de sus conocimientos matemáticos de entonces, el valor de la longitud de la sombra solsticial máximo, en los términos de la altura humana. El valor es de la altura de un hombre, más su tercera parte y algo más.

    En definitiva, desde lo estrictamente gnomónico, el djed en sus orígenes pudo ser simplemente un mojón demarcatorio de sombras en general y muy particularmente de la solsticial de invierno.

    Este mojón en medio del ceremonioso trato, se habría hecho tan importante con el paso del tiempo, que envuelto en el misterio creado por los arquitectos y sabios egipcios, se convirtió en el símbolo hierológico de carácter fálico/gnomónico que debía ser plantado como muestra de la virilidad del faraón. De esa manera los djed´s, como "agujas" de madera, piedra o metal, fueron fálicos pilares que se clavaron en la tierra para unirla a "la carne celeste de los cielos", con el hilo viboreante de la sombra solar que que cada uno de ellos sobre el suelo proyectaba.

    Aspectos gnomónicos particulares de la Gran Pirámide

    Gnomónicamente, el ángulo de 52º equivale a la relación gnomón/sombra entre la altura de un gnomón de 32 unidades y una sombra de 25 unidades, de modo que la relación tangente nos da un valor sin unidad de 1,28 que justamente es el del factor gnomónico (02) del sitio en aquellos tiempos en que el trópico de Cáncer se hallaba un poco más alejado del Ecuador y cercano a los 24º. (03)

    Este  ángulo de 52º equivalente a la relación gnomónica de 32/25=1,28, durante el renacimiento encontró su expresión en dos figuras humanas básicamente iguales, pero dispuestas en posiciones diferentes, una en "HI" y la otra en posición "HT" (Luis Castaño Sanchez). (04)



    Recordemos que en el antiguo Egípto, las relaciones gnomónicas eran medidas y marcadas en el terreno mediante el uso de sogas de 12 nudos y que lo que hoy nosotros consideramos un concepto teórico y llamamos factor gnomónico (05) como concepto que refiere a la diferencia algebraica entre las sombras solsticiales extremas, ellos la conocían empíricamente a partir de medir las sombras propias y calcular sus diferencias en los términos de la altura humana del experimentador que corporalmente se comportaba como instrumento gnomónico vertical.




    Símbolos hierognomónicos y culto a la verticalidad corporal

    El abordar el estudio de los menhires, estelas, tótems, rewes, pilares djed, obeliscos y pirámides, partiendo desde la iconografía y los glifos asociados inmediatamente a lo religioso, necrológico y/o fálico, resulta por lo menos parcial e insuficiente cuando se comprueba que todos ellos guardan una relación directa con las sombras solares, el factor gnomónico y fundamentalmente con la exaltación simbólica de la verticalidad y gracilidad humana en consonancia con la función de gnomon solar vertical y ambulante, a que fuera experimentalmente sometido el cuerpo humano durante el larguísimo período paleolítico. (06)

    La verticalidad corporal humana, alcanzada filogenéticamente y su resultado último de exteriorización material del cuerpo gnomónico a través de un pilar, menhir o estela, es la manifestación primaria más evidente del silencioso e implícito culto ancestral a la integridad corporal que el humano, muy tempranamente comenzó a practicar tomando al propio cuerpo como su objeto (de culto) y direccionándolo experimentalmente en su curso evolutivo hacia la meta de optimizar la verticalidad en pos de su función gnomónica, la gracilidad y el bipedismo.

    Los codirectores de Atapuerca sostienen que el sitio “Sima de los Huesos” habría sido el primer santuario de la humanidad (07), debido a que en el lugar se hallaron 6.500 fósiles, de los cuales 30 esqueletos son  casi completos y con una antigüedad de entre 300.000 y 500.000 años, por lo cual estos investigadores sospechan que el agrupamiento de cadáveres en el lugar no fue un hecho circunstancial sino que por el contrario, todas las evidencias  indicarían que fueron depositados allí por otros humanos con algún propósito definido, y ese propósito, sería la prueba más antigua de un comportamiento humano simbólico de tipo funerario, tesis esta, que si bien no despierta unanimidad en la comunidad científica, pone de relieve sin embargo, que el primer objeto de culto de la humanidad y manifestación explícita de comportamiento simbólico, ha sido el cuerpo humano, aunque sea en la forma de sus restos.

    Concluimos entonces en que Independientemente de la certeza del lugar y tiempo sostenidos por los directivos de Atapuerca, el primer objeto de culto y manifestación simbólica, sin duda alguna, ha sido el cuerpo humano y como complemento a esta afirmación, debemos decir que el estar parado produciendo la sombra del propio cuerpo, pudo ser lo más convincente de estar y sentirse vivo.
    En ese contexto el pilar djed (08) tuvo también su rol y si bien pudo ser lodo lo que de este pilar suele decirse, como ser: una representación simbólica de la importación de árboles, el símbolo de árbol, la columna vertebral de Osiris, la exaltación de la estabilidad, fertilidad y virilidad del rey, etc, también tuvo que ser, por lo menos en sus orígenes más remotos, un mojón demarcatorio de sombras.

    ¿Cómo relacionar la carrera del faraón en el jubileo o las flechas dirigidas a los cuatro puntos cardinales en el Opet  sin una función espacial de mojón territorial del djed?;

    ¿Acaso la verticalidad del rewe mapuche, del djed y de los obeliscos como así también de las pirámides… en lugar de asociarla a tantas cuestiones mediatas, no es menos rebuscado, más fácil e inmediato asociarla con la verticalidad del cuerpo humano que cada uno de esos símbolos hierognomónicos representan?. 

    En todo caso y desde la mirada gnomónica, todos estos símbolos de forma erguida sobre el suelo, no son otra cosa que distintas instrumentaciones gnomónicas, con las que el ser humano supo sustituir el uso de su propio cuerpo como gnomón solar y de esa manera logró emanciparse de/sí exteriorizando materialmente fuera de/sí la verticalidad requerida para la experimentación gnomónica.

    En cuanto a las particularidades gnomónicas del djed también debemos sospechar lo apuntado mas arriba en cuanto a que mediante sus anillados superiores en relación con el cuerpo troncal, pudo servir de indicador del valor aritmético de la sombra solsticial. En definitiva, el djed es para nuestra mirada gnomónica un símbolo hiero/falo/gnomónico de aplicación territorial demarcatoria que a su vez, se pudo prestar como indicador de la magnitud de sombras.

    Algo semejante ocurre con el sitio Göbekli Tepe (09) o “Colina panzuda”, (Lº 37,222…°N, Long 38,5222..E), el cual está considerado como el lugar de culto más antiguo del mundo descubierto hasta el momento.

    En el sitio se hallaron numerosos pilares monolíticos de piedra caliza en forma de T con más de tres metros de altura que si bien en general no presentan formas claramente antropomorfas, si hay un caso de una mujer desnuda, en postura frontalmente agachada y además, estas columnas contienen brazos grabados que le otorgan un indudable carácter humano dentro de lo que podría considerarse un particular estilo artístico antropomorfo. En algunos casos hay relieves de manos humanas en postura de oración y estolas que cuelgan de lo que sería la cintura.

    Klaus Schmidt (1953/2014) arqueólogo alemán y prehistoriador que dirigió las excavaciones desde 1996 al 2014, considera Göbekli Tepe como un lugar central del culto a los muertos, sugiriendo que los animales esculpidos estarían allí para proteger a los difuntos.

    Evidentemente, estamos nuevamente en presencia de pilares que material y exteriormente sustituyen al cuerpo humano en su función hierognomónica con el claro propósito de rendirle culto a la verticalidad del cuerpo humano en ellos representados, desde los mismos orígenes de la Revolución neolítica, unos 11.000 años atrás y con bastante anterioridad a la invención de la cerámica, la metalurgia, la escritura y la rueda.

    El culto a los muertos, generalmente considerado como el más antiguo, es en verdad la consecuencia directa del culto que todo ser vivo hace de la propia integridad corporal, y que muy particularmente en el humano, trasciende al cuerpo una vez muerto.

    Esta actitud, indudablemente nos diferencia del resto de los animales, y aunque haya registros en algunas especies de comportamientos parecidos, en el humano, como en ningún otro animal, se verifica tomando a la verticalidad corporal y su sombra, como signo de vida y trascendencia.

    Es que …

    << La sombra y el cuerpo, aunque de naturalezas aparentemente diferentes, son fenómenos o cosas concomitantes, unidas entre sí de tal forma, que siempre donde está una de estas manifestaciones, está la otra, donde está el cuerpo está la sombra y … sii retenemos al cuerpo, retenemos a la sombra, con lo cual si hacemos que el cuerpo no se descomponga, tendremos sombra eterna. Ahora bien, si la sombra es provocada por el Sol que nos ilumina y da vida, “la sombra es vida” y si eternizamos la sombra de un cuerpo, le damos a ese cuerpo vida eterna. -Este es el razonamiento que pudo prevalecer en aquellos primeros hombres>>- (10)

    Elementos gnomónicos de consideración


    Los efectos arqueo-gnomónicos especiales

    Como efectos especiales definimos al conjunto de técnicas utilizadas para impactar la subjetividad del espectador mediante la creación de ilusiones sensoriales destinadas a magnificar y/o modificar la apreciación de los fenómenos de manera tal, que no se registran naturalmente ni pueden ser obtenidas por medios convencionales,

    Dicho esto, los fenómenos arqueo-gnomónicos especiales son el conjunto de técnicas utilizadas en la antigüedad, para en el día gnomónico elegido, impactar la subjetividad del espectador mediante la creación de ilusiones sensoriales destinadas a magnificar y/o modificar la apreciación de los fenómenos solares o celestiales de manera tal que no se registraban naturalmente ni podían ser obtenidas por medios convencionales, entre los efectos arqueognomónicos especiales, por ejemplo y dada su relevancia podemos mencionar el espectroscópico del paleolítico europeo o, entre otros, la elevación y bajada al inframundo de la serpiente emplumada en el templo de Kukulkán (11).

    Los días gnomónicos particulares

    En rigor, todos los días son gnomónicos en tanto se verifique en ellos alguna sombra solar, no obstante que, hay algunos en los que el ángulo de incidencia solar del mediodía equinoccial o solsticial, durante el curso del Sol entre los trópicos, suelen proyectar sombras con particularidades gnomónicas que las hacen diferentes al resto. Estas diferencias, según surge de numerosas evidencias arqueológicas, fueron tomadas en cuenta y aplicadas técnicamente por nuestros antepasados gnomonistas

    Es el caso de las sombras del mediodía equinoccial o solsticial con una longitud igual o enteramente proporcional a la altura gnomónica, como así también, los casos de sombras que en su relación con el gnomón que las produce, reflejan las de los catetos de alguno de los triángulos rectángulos conocidos.

    Un caso particular de variadas formas, es el de aquellos días en que el Sol atraviesa el meridiano del lugar y no se producen sombra visible, pues esas sombras que siempre existen, queda oculta tras la masa material de cada gnomón que la produce; es el caso de los días llamados “sin sombra” que naturalmente suele haber dos veces al año entre los trópicos, o el de una sola vez al año y en coincidencia con el solsticio de verano sobre cada trópico y en algunos casos especiales, en las que técnicamente se logra que el ángulo de incidencia solar coincida con la pendiente propia del gnomón construido para ese lugar y que es justamente, uno de los casos que nos ocupa en la Gran Pirámide de Giza.

    Estas sombras particulares no pasaron desapercibidas a la curiosa mirada de nuestros ancestros y por el contrario, en términos generales, ellas  fueron de tal consideración en la antigüedad, que hoy ante la sola detección de una particularidad gnomónica de estas características, debemos sospechar que necesariamente pudieron tener alguna significación para quienes han vivido en tal sitio y factor gnomónico determinado.

    Estas sombras especiales son las que determinan los días gnomónicos y estos a su vez los que nos permiten inferir fechas y/o períodos dentro de los cuales se pudieron desarrollar acontecimientos  ceremoniales o calendáricos importantes.

    Teniendo en cuenta estas consideraciones, en el caso del antiguo Egipto y a partir de las relaciones constructivas de la Gran Pirámide de Giza, podemos inferir que han existido por lo menos dos celebraciones gnomónicas importantes y que en el diseño de la Gran Pirámide han quedado constitutivamente marcadas como claves. Esta clave tiene que ver con la inclinación de 52º, la relación entre la superficie del círculo con radio igual a la altura y la superficie de la base y el factor gnomónico del sitio. En todos estos casos nos encontramos con el valor de 1,28 que incluso, según lo afirma Luis Castaño, se vincularía con el canon del sistema de medición antropométrico.

    Efectos gnomónicos especiales en la Gran Pirámide

    Existen varios efectos gnomónicos especiales desarrollados en la prehistoria y entre ellos podemos destacar que en la Gran Pirámide aprovechando la inclinación del lado Norte, se utilizaron el efecto colimador, el efecto dispersivo de la punta de la pirámide, el efecto relámpago estacional y no se verifica evidencia concreta alguna del efecto estroboscópico y cinematográfico practicado a la luz de antorchas o mediante dibujos en piedras rotantes.
    Este manejo de las técnicas gnomónicas por parte de los antiguos egipcios, indudablemente es el resultado de miles y miles de años de experimentación con las sombras solares del propio cuerpo, probablemente desde que nuestro linaje comenzó a abrirse paso en la cuna africana para más tarde llevar ese conocimiento por el mundo.

    En tal sentido Pascal Cuissot y Marc Azéma afirman que el hombre prehistórico dibujaba y contaba con los conocimientos necesarios como para crear la ilusión del movimiento en las pinturas, a la manera de lo que hoy conocemos como cine.
    Estos investigadores interpretan que las pinturas de las cuevas de Chauvet, Lascaux y otros santuarios prehistóricos, ponen de manifiesto la existencia prehistórica de numerosos casos de descomposición del movimiento figurativo que luego y por efecto estroboscópico, se recompone a la manera del cine.

    Recordemos también que estos efectos gnomónicos especiales no solo fue patrimonio de los egipcios sino que lo ha sido del ser humano gnomónico y se evidencia muy claramente en las pirámides Mayas en general y muy particularmente en Chichen Itzá donde puede verse como asciende y desciende de los cielos la serpiente de Kukulcán.

    Celebraciones gnomónicas en el antiguo Egípto


    Celebración hídrico-equinoccial

    Fiesta de Opet

    Durante los tres meses de, julio, agosto y septiembre, el río Nilo desbordaba el cauce habitual de sus aguas y consiguientemente se anegaban las tierras aledañas alcanzando en Septiembre y en días cercanos al equinoccio de invierno, cuando se alcanzaba el máximo nivel de crecimiento para luego, ya en Octubre, tendiente a un ángulo de incidencia solar de 38º, volvieran a su cauce normal.

    Teniendo en cuenta este ciclo natural, la fiesta de Opet (13) pudo comenzar en el equinoccio de Septiembre cuando el agua llegaba a su máximo nivel y el Sol incidía con un ángulo de 30º.

    La finalización y motiv0 principal de la fiesta de Opet, habría tenido su comienzo en el mes de Octubre, al inicio del retiro de las aguas de los campos anegados y en momentos en los que el Sol del mediodía, durante su ir y venir de trópico a trópico, se ubicaba en un ángulo de incidencia de 38º= (90º-52º).
    En tal situación los rayos solares no impactan sobre la superficie del lateral Norte de la Gran Pirámide de Giza porque se proyectan paralelamente a ella y en consecuencia, ellos dejan de producir la sombra que hasta ese día venían produciendo, lo cual era interpretado como la señal gnomónica del comienzo  de la estación de la siembra.


    En los orígenes y según distintas fuentes, estas fiestas duraban 11 días, ya que habrían datos coincidentes que indicarían que durante la dinastía XVIII, el festejo comenzaba el día 15 y finalizaba el 26 de Septiembre, de lo cual podemos deducir que originariamente, este festejo era estrictamente del tipo equinoccial, pero con el paso del tiempo y el surgimiento de nuevas necesidades ligadas a la agricultura y al río Nilo, en época de Ramsés I y de Ramsés II,  llegaron a durar 24 días y más tarde, 27, lo que legítimamente nos hace sospechar que su duración se habría extendido hacia cubrir completamente el desplazamiento del Sol desde los 30º verificados durante el día del equinoccio, hasta los 38º en el que el ángulo complementario y contra el suelo, se corresponde con los 52º de la Gran Pirámide, haciendo que los rayos solares se alineen dando lugar al fenómeno gnomónico especial del fin de las sombras del mediodía y entrada en la estación de la siembra..

    El acanalamiento de los laterales de la Gran Pirámide, que dan lugar a la forma octogonal de la base, pudo favorecer y acentuar el efecto gnomónico del fin de las sombras e inicio de la estación de siembra, en el momento en el que el Sol, asomándose en la cúspide de la Gran Pirámide, irradia sus rayos paralelos a la pendiente Norte; este podría ser uno de los fenómenos arqueognomónicos especiales.



    Celebración solsticial - Introducción histórica

    Fiesta Heb Sed o Fiesta de renovación real o jubileo faraónico.

    En el periodo arcaico o dinástico temprano de Egipto, conocido también como Época Tinita (-3100/-2686) surgieron las dinastías y el Estado encabezado por el faraón, como responsable de toda la estructura social piramidal.

    La autoridad del faraón deriva de la consagración y proceso de endiosamiento de la primera y segunda  dinastías, las cuales estaban compuestas por nueve dioses cada una. A ella le siguió una tercera que ya no eran dioses sino semidioses, tras la cual, sobrevinieron las humanas tuteladas por la divinización del faraón. 

    El distanciamiento y extrañación que en la subjetividad produce el paso del tiempo, fue el catalizador que agigantó y supo endiosar lo creado por el hombre, hasta convertirlo en su propio contrario y creador.

    Con el paso del tiempo el hombre vio dioses creadores donde solo había liderazgos por ellos mismos oportunamente reconocidos.

    Esos hombres que agigantaron sus líderes históricos hasta convertirlos en dioses creadores y eternos, volvieron a recrearlos en la durabilidad de la piedra que llega hasta nosotros.

    Los días gnomónicos elegidos para festejar el jubileo, fueron los dos del año en que el Sol del mediodía, pasa por una incidencia de 52º Sur, de manera que para presenciar el fenómeno de muerte y resurrección del Sol ocultándose tras la pirámide, el pueblo debió ubicarse convenientemente del lado Norte que es, sin dudas, el lugar de proyección de las sombras y desde donde se podía observar y disfrutar de la espectacularidad gnomónica (Paco Aceitero).

    A tal efecto y conforme surge del análisis gnomónico del rito, del lado norte tuvo que haberse dispuesto de un corredor rectangular de 85mx202m, el cual debió determinarse a partir de la extensión de la máxima sombra solsticial visible que, habría sido marcada con la plantación ceremonial de manos del Faraón, de un falognomón.
    En ese corredor, casi tan ancho como la base piramidal, era donde desde nuestra  mirada gnomónica, entendemos que se habría disfrutado del espectáculo solar.

    La extensión de 87m habría sido determinada por la diferencia entre el largo total de la sombra solsticial producida por la altura de 146,6m para una tangente de 52º, esto es 202m, menos el lugar que ocupa la semi/base de la pirámide, o sea, 115m.


    El faraón era oficialmente imbuido de su divinidad en la ceremonia de coronación y si bien al principio, esa consagración duraba 30 años, el debilitamiento del poder político, los llevó a recurrir con mayor frecuencia a la realización de la fiesta de renovación y jubileo o heb sed, eligiendo fechas gnomónicas en las que el Sol del mediodía, incidiendo desde un ángulo de 52º, comienza a sumergirse día a día tras la Gran Pirámide de Giza, en tanto se dirige hacia el trópico de Capricornio para luego volver y repetir el fenómeno pero en sentido contrario y con el Sol en ascenso.          

    Este fenómeno que como hemos dicho, ocurre dos veces al año, la primera cuando el Sol se aleja del sitio hacia el trópico de Capricornio y la otra, cuando está de vuelta hacia el trópico de Cancer.

    En la primera de las fechas, se observa como sumergiéndose tras las sombras de la pirámide, el Sol lo hace representando el debilitamiento del faraón, y en la segunda, cuando el Sol está de vuelta y dirigiéndose hacia el trópico de Cancer, el Sol emerge y resurge de entre las sombras para posarse en la misma cúspide piramidal totalmente renovado y transmitiéndole su fuerza al faraón con el objeto de devolverle la autoridad perdida.

    << La fiesta del Sed esconde estos conocimientos atribuibles a un ritual de renovación. Como en las tradiciones prehelénicas sobre "el rey del año" en que se renovaba la titularidad del gobernante consorte de la diosa...Aquí aparece un trasfondo más elaborado en la renovación de la titularidad de faraón para otro tanto tiempo...Es para mí, casi seguro, que durante esta fiesta egipcia el sol se escondía al sur de la pirámide durante tres dias en el intervalo de duración del "eclipse" producido por la pirámide...Esto es imitar de forma artificial un fenómeno natural y astronómico que ya conocían las culturas chamánicas de Siberia. >> Paco Aceitero

    En base a las cíclicas inundaciones del río Nilo y el recorrido trópico del Sol, los egipcios dividieron el año en doce meses y asignaron treinta días a cada mes, en tanto que los cinco días restantes, se añadieron como  “días por encima del año” y eran conocidos como días epagómenos.

    El año lo dividieron en tres estaciones de cuatro meses cada una: 

    akhet, inundación, verano; 
    peret, siembra, invierno; y 
    shemu, siega, primavera.


    Las fechas son indicativas

    El propósito de la fiesta del jubileo era, por un lado, mantener en el pueblo la creencia del carácter divino del faraón, y por el otro, renovar su energía (poder político) y actitud para contribuir a esa creencia y conservar el poder.

    A tal efecto y como hemos visto, los egipcios, recurrían a un conjunto de técnicas con el propósito de impactar la subjetividad del pueblo espectador, mediante la creación de ilusiones sensoriales destinadas a magnificar y/o modificar la apreciación de los fenómenos solares o celestiales en torno a las pirámides, y lo hacían de manera tal, que no se podían lograr en la vida cotidiana.

    Esto significa que por entonces, los antiguos egipcios, al igual que lo han hecho otros pueblos, utilizaban los efectos gnomónicos especiales con los cuales impactaban la subjetividad de su habitantes y renovaban su creencia en la divinidad del faraón.

    Referencias complementarias sobre el antiguo festejo del sed

    El nombre “Sed” para referirse a la fiesta, posiblemente derive de la fonética usada para “Ast” que era el nombre de Isis en griego y que significaba el trono, representado por el jeroglífico que portaba sobre su cabeza.
    Según consta en las tablillas del Rey Den -quinto faraón de la dinastía I de Egipto         (-2914/2867)  y primero en decirse rey del Alto y Bajo Egipto- la fiesta "Sed" o Heb-Sed o fiesta del jubileo, ya se practicaba en el Imperio Antiguo.
    La mayoría de los relatos aseguran que estas fiestas se llevaban a cabo en el Gran patio ritual sur del complejo funerario Zosr ideado por Imhotep (14), en Sagarah, Menfis, capital del estado- Pero conforme surge de la aguda observación gnomónica de Paco Aceitero, para poder percibir con claridad el fenómeno de muerte y resurrección del Sol en tanto su ocultamiento y posterior salida detrás de la pirámide, los antiguos egipcios debieron hacerlo ubicándose sobre el lado Norte y no Sur, por lo que coincidiendo con esta mirada, suponemos que los relatos que refieren a los festejos sobre el lado Sur, no aludían específicamente al fenómeno gnomónico sino a los rituales concomitantes y/o complementario del festejo, motivo por el cual, como lo indicamos en la figura, el efecto gnomónico especial era indudablemente parte de la fiesta y se realizaban en el patio Norte.
    La ceremonia es muy antigua y aunque algunos investigadores se debaten entre los orígenes con raíces en el calcolítico o neolítico, nosotros, desde la mirada gnomónica estimamos que en lo esencial, la antigüedad del rito puede ser aún mayor a lo que se debate y posiblemente proveniente del paleolítico, dado que el hombre, desde tiempos remotos ya era un consumado experimentador gnomónico que seguía a sus presas no solo por sus rastros sino que también por el comportamiento de estas en su relación con el Sol (15)


    El sed en la Gran Pirámide

    Si bien no habría certeza en cuanto a la fecha de inicio y finalización, la celebración de Sed o Jubileo, se la suele ubicar entre el mes Ka-Ho-Ka de (Tybi griego) – estación Ajet y Tob (Tobi grigo) estación de Peret,
    En este período es cuando el Sol se dirige hacia el hemisferio Sur y con destino al Trópico de Capricornio (en aquellos tiempos en los 54º) para dar lugar al fenómeno conocido como solsticio de invierno.

    Una vez llegado el Sol al extremo declinatorio del hemisferio Sur, se estaciona en el trópico de Capricornio, en ese lugar produce el fenómeno del solsticio de Verano del hemisferio Sur y simultáneamente el de invierno para el hemisferio Norte.
    Luego, en su retorno hacia el Hemisferio Norte, el Sol vuelve en la misma dirección del meridiano del lugar, pero en sentido contrario e iluminando nuevamente la explanada lateral Sur y proyectando la sombra sobre el lado Norte.
    En ambas situaciones de 52º, el Sol se ubica igualmente en la cúspide de la Gran Pirámide, solo que en tanto se dirige al trópico de Capricornio, se sumerge, y cuando lo hace hacia el trópico de Cancer, resurge.
    Al parecer estos dos fenómenos básicamente iguales pero de sentidos opuestos, se produciría dentro del período comprendido en la última quincena de Diciembre, posiblemente entre los meses de Kolahk y Tobe.


    Queda claro que desde tiempos remotos y en la misma cuna continental de la humanidad, lo que el sol experimentó en los cielos, el hombre gnomónico mediante sus diferentes ritos,  lo vivenció con su cuerpo y lo representó con las sombras en el suelo que pisaba.
    Se sabe además, que Amenofis III realizó tres fiestas Sed, mientras que Ramsés II habría hecho 14.

    La causa de este aumento en la frecuencia del rito habría que buscarla por el lado de la inestabilidad política que le cupo vivir a cada uno de ellos y a los acontecimientos que por entonces tuvieron que sortear.

    Habría evidencias de que representando la fenomenología solar, se enterraban viejas estatuas caídas sobre su lado izquierdo como manera de indicar simbólicamente el decaimiento del poder faraónico, en los momentos en que  el Sol se alejaba y por el contrario, plantaban nuevos pilares, cuando emergía de las sombras en sentido contrario.
    Hay datos que aseguran que los festejos duraban no menos de cinco días y cuando el sol emergía, el propio faraón era quien llevaba a cabo la "erección del pilar djed", acto que aludía fálicamente a la resurrección de Osiris y procuraba un reinado estable.
    De la misma manera que el faraón plantaba su propio símbolo falo/gnomónico, como ya señalamos, durante el curso de la ceremonia, el rey también realizaba una carrera entre dos montículos de piedra que podrían estar señalando los límites trópicos del Sol por el lado celestial y los del reino como límite terrenal.

    En línea con estas correspondencias entre las celebraciones y la gnomónica, debemos agregar que el 25 de Diciembre del año Juliano los egipcios conmemoraban el nacimiento del dios Horus.

     Rubén CALVINO



    REFERENCIAS

    (01)

    Cuadratura del círculo en base al papiro Rhind

    Como dato general se sabe que desde tiempos remotos se conoce que el diámetro entra tres veces en la circunfereencia y que en el Papiro Rhin hace referencia al tema indicando que para calcular las áreas cuadradas del círculo, hay que dividir en novenas partes y tomar ocho de ellas como lado del cuadrado.
    1/9= 0,1111111
    8/9= 0,8888888

    Superficie círculo horizontal
    (230,4m/2) x (230,4m/2) x (100/32) = 115,2mx115,2mx 3,125= 41472


    Luego, la raíz cuadrada es:



    Luego,
    la sombra solsticial máxima es: 204m aprx= 147 x tg 54º = 147 x 1,376 = 202,3 m
    Valor este que se corresponde con el hallado como lado del cuadrado equivalente al círculo de la base piramidal. La sombra piramidal del mediodía día del solsticio de invierno con una altura de 146,6m de altura en y con una incidencia del Sol a 54º, tal como ocurría en la GP del antiguo Egípto,


    (02)

    Cálculo del factor gnomónico

    Ubicación del sitio:
    Latitud 29,97916667º apx=30º
    Latitud sitio + Latitud del trópico = ángulo mayor
    Latitud sitio -  Latitud del trópico = ángulo menor
    Tg (ángulo mayor) – tg (ángulo menor) = fg
    29,97916667º + 24,139º = 54,11816667º (02), tg  (54,11816667º)= 1,38236838


    (03)

    Trópico de Cancer

    El trópico de Cáncer es uno de los paralelos del planeta que actualmente está ubicado en el hemisferio norte a una latitud de 23º 26′ 14″ = 23,437222222. Pero no siempre estuvo en ese lugar ni lo seguirá estando debido a que por causa de un fenómeno astronómico llamado nutación, los Trópicos y Círculos Polares, de forma periódica y cíclicamente, se desplazan en dirección a los meridianos, y lo hacen con sentidos opuestos Norte/Sur y Sur/Norte, de manera que la latitud de estos paralelos no es la misma a través del tiempo y su posición cambia a velocidad variable.


    La nutación hace que cada 18,6 años el eje de rotación de la Tierra oscile hasta unos nueve segundos de arco a cada lado del valor medio de la oblicuidad de la eclíptica y por otro lado, la precesión de los equinoccios, hasta unos 17 segundos a cada lado del valor medio de desplazamiento del punto Aries sobre la eclíptica.

    La nutación hace que cada 18,6 años el eje de rotación de la Tierra oscile hasta unos nueve segundos de arco a cada lado del valor medio de la oblicuidad de la eclíptica y por otro lado, la precesión de los equinoccios, hasta unos 17 segundos a cada lado del valor medio de desplazamiento del punto Aries sobre la eclíptica.

    La inclinación del eje de la Tierra cambia entre 22,1 grados a 24,5 grados en un ciclo de 41.000 años.


    Límites extremos para la probable ubicación del trópico

    Dato concreto: Año 7170 AC - 24º13`47``= 24,23º -------extremo alto
    Dato concreto: Año 4000 AC - 24º06`17``= 24,015º------extremo bajo
    Fuente:



    (04)

    Metrología histórica, cánon original y gran pirámide



    (05)


    Factor gnomónico




    (06)

    El hombre –gnomón zoológico-


    (07)

    La sima de los huesos



    (08)
    Pilar Djed
    https://es.wikipedia.org/wiki/Pilar_Dyed
    (09)


    Descubierto el lugar de culto más antiguo de la humanidad



    (10)

    El hombre –gnomón zoológico-


    (11)


    Desciende Kukulcán en forma de serpiente con el equinoccio de primavera -




    (12)

    Efecto relámpago

    Las ocho caras de la Gran Pirámide




    (13)
    Fiesta Opet
    https://es.wikipedia.org/wiki/Fiesta_de_Opet
    (14)
    Templo Necherjet Dyeser - Faraón Zoser -

    (15)
    Carl Sagán, precursor del sapiens gnomónico
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