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    jueves, 15 de septiembre de 2016

    La represión de género en la posguerra española por Aitor Manuel Vacas Carrillo

    La represión de género en la posguerra española

         Antes de comenzar a profundizar en el tema de la represión de género, incidiendo en el caso menos conocido y tratado como es el de la mujer, argumentamos que es cierto, que gran parte de la historiografía sobre al tema de la guerra civil y sus consecuencias, incidieron más detalladamente en la lucha armada de las milicias populares y la represión masculina. No por ello podemos negar que la mujer no tuviera un papel importante dentro de las milicias populares o que solo contemos a través de la documentación histórica de la marginación de esposas o hijas de represaliados de guerra. Gracias a los testimonios de aquellas mujeres que vivieron en sus propias carnes las atrocidades a las que fueron sometidas por la defensa de sus propios de sus ideales, podemos conocer más sobre un tema que está viendo la luz. Una de las primeras historiadoras que se dedicaron al estudio de las vivencias de las presas del franquismo y quedó reflejada en su obra “Resistencia y movimiento de mujeres en España, 1936-1976” fue Giuliana di Febo, contando con el relato de aquella mujeres presas en la cárcel de la Ventas en Madrid. A raíz de ello, comenzarían una corriente de estudio y de numerosas publicaciones obtenidas de los relatos en primera persona como de la investigación documental.

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        Tras el inicio de la Guerra Civil se tomaron represalias entre ambos antagonismos – los nacionales y los republicanos. Numerosos son los casos, caso de la masacre de Badajoz (cierto es que no hay un consenso sobre la estimación total de las victimas,  según César Lorenzo fueron en torno a  1500, para Tuñón de Lara 1200 o el periodista norteamericano Jay Allen sostuvo que hubieron al menos 4000 víctimas civiles por su origen republicano) O por parte del bando republicano como fue la matanza de Paracuellos del Jarama (donde se ejecutaron ante el avance de las tropas nacionales en  Madrid a los prisioneros no afines a la República sin distinción de clase. También se da el caso manifiesto anteriormente mencionado sobre la estimación de las víctimas. Según el hispanista Ian Gibson  cifró la muerte de 2.400 personas siendo posteriormente revisada por afines al régimen o militares. Pero a tenor de los listados en la Causa General o el listado del periódico El Alcázar cifran  de algo más de 2.000 personas). A partir de 1939 y en adelante comenzaría en España un nuevo régimen autoritario bajo el general Franco donde se ejercería por parte del Franquismo la mayor represión tanto de hombres como de mujeres.

        Respecto al papel de la mujer durante los inicios de la guerra fue relevante tanto en la propaganda política como en la confrontación armada. Se organizaron en movimientos  antifascistas, militando en partidos de izquierda o ayudando en el Socorro Rojo (organización comunista similar a la Cruz Roja). Serían estos supuestos junto con que estuvieran emparentadas con familiares afines a la causa republicana, lo que explicaría el ensanchamiento represivo de la mujer. La represión afectó tanto a  mujeres jóvenes, la mayoría casadas (algunas con represaliados) como a mujeres maduras; tanto con mayor o menor incidencia en actividades o militancias políticas. Los delitos a los que se enfrentaban o imputaban eran por causas ideológicas, por antecedentes penales con anterioridad, por tener familiares que defendían la causa republicana o por haber trabajado en hospitales republicanos o en sectores afines, caso de Cuerpo de Prisiones o las funcionarias de Correos; sufriendo las consecuencias de su depuración profesional.(Egido, 2009: 57).

         Tras el establecimiento de las penas eran encarceladas en las distintas penitenciarias para mujeres como el caso de las Ventas. Como expone (Fernando, 2003: 115-120) sobre el encarcelamiento de estas mujeres y de cómo eran sus condiciones de vida. Menciona como a menudo también los niños de corta edad de estas mujeres convivían en las celdas como chantaje o castigo para el resto de sus familiares. Si la policía franquista no encontraba al marido o padre, estos arrestaban a la esposa, madre, hijos e hijas. La situación de las presas era muy dura debido a la falta de  condiciones de higiene por el hacinamiento, así como de los abusos sexuales (incluso a mujeres embarazadas perdiendo a sus hijos), tratos vejatorios y torturas en que se veían sometidas.  Tal era el sufrimiento y la angustia por el que estaban pasando que gran parte de ellas se dejaban morir por inanición.

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        La situación de hacinamiento en los centros penitenciarios era tal, que a partir de 1940 el gobierno franquista creó la  Comisión de Examen de Penas, siendo en sus inicios para las penas ordinarias y dos años después para las penas de muerte no ejecutadas. En el caso de la conmutación de penas, estas volvían a la sociedad pero eran marginadas por el resto sufriendo vejaciones públicas. Y si además sus maridos o padres estaban presos y no tenían quien las sostuviera económicamente se veían obligadas a trabajos que el resto no realizaba por la dureza o por la vergüenza de realizarlos como criadas; pero más deshonroso sería que tuvieron muchas que ganarse la vida como prostitutas (Sánchez, 2009: 67-75). Finalizando la exposición relativa a la represión no podemos olvidar a   aquellas  mujeres cuyas penas de muerte no se conmutaron tuvieron el trágico final de ser  fusiladas.  A tenor del cine como de la literatura nos llega el conocido caso de las trece jóvenes pertenecientes al JSU que fueron fusiladas por el régimen. Aunque no el único, puesto que con la apertura de fosas mediante actividades arqueológicas en distintas zonas de la geografía peninsular (País Vasco, Cáceres, Burgos, Ávila, Almería, Alicante…), se ha verificado como constatado que en el fusilamiento de mujeres no tuvieron el menor escrúpulo ni clemencia con aquellas que estaban embarazadas. 

    ·         BIBLIOGRAFÍA

    • DI FEBO, GIULIANA (1979): Resistencia y Movimiento de Mujeres en  España 1936-1976,  Icaria, L ́Hospitalet. 
    • ·         EGIDO LEÓN, Á., FERNÁNDEZ ASPERILLA, A. (eds.), 2011: Ciudadanas, militantes, feministas. Mujer y compromiso político en el siglo XX. Eneida, Madrid, pág.57
    • HERNANDEZ,  F., 2003: Mujeres encarceladas: la prision de ventas. De la República al Franquismo, 1931-1941,  Marcial Pons, Madrid, págs.115-120.
    • ·         SÁNCHEZ, P., 2009: Individuas de dudosa moral: la represión de las mujeres en Andalucía, 1936-1958. Grupo Planeta, Madrid, págs.67-75.
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