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    jueves, 22 de febrero de 2018

    El misterio de la tumba sumergida hace 8.000 años con cabezas clavadas en picas

    El cráneo F296, hallado cerca del yacimiento de Kanaljorden, al sur de Suecia - Sara Gummesson/Antiquity (2018).

    A la vez que aparecieron las especies humanas de los neandertales (Homo neanderthalensis) y los sapiens (Homo sapiens), se desarrolló un pensamiento simbólico que tuvo varias consecuencias. Una de ellas es que los hombres comenzaron a enterrar a sus muertos en tumbas, en señal de respeto y quizás a causa de un sentido de trascendencia. Las primeras tumbas eran sencillos enterramientos en la superficie, donde los fallecidos descansaban junto a herramientas, animales y objetos cotidianos.
    Un nuevo hallazgo realizado por científicos de la Universidad de Estocolmo muestra que estas prácticas sencillas y respetuosas no eran las únicas que los hombres del Mesolítico llevaban a cabo. Cerca del río Motala Ström y del yacimiento de Kanaljorden, al sur de Suecia, han encontrado algo tan sorprendente como escalofriante. En una tumba sumergida, de 8.000 años de antigüedad, han descubierto una extraña colección de cabezas golpeadas y clavadas en picas. Sus hallazgos se han publicado recientemente en la revista Antiquity y suscitan muchos interrogantes en cuanto a los enterramientos del Mesolítico.

    Los pobladores de este período eran típicamente cazadores-recolectores. En sus enterramientos, cubrían a sus muertos con una capa de piedras estrechamente unidas: todo estaba caracterizado por el respeto y la sencillez.

    Cabezas clavadas en picas

    Esta costumbre no encaja con lo hallado cerca de Kanaljorden. Allí, en el antiguo lecho de un lago, han encontrado el esqueleto completo de un bebé recién nacido y nueve cráneos de adultos. A todos menos una les falta la mandíbula, y dos tienen restos de estacas insertadas a través de la oquedad de la parte inferior del cráneo, el foramen magnum. Por doquier, encontraron restos de estacas de maderas y huesos de pequeños animales, claramente separados de los humanos.
    En suma, todo parece indicar que allí hubo algún tipo de ritual en el que se clavaron múltiples cabezas en picas. Esto es sorprendente, puesto que siempre se ha considerado que esta práctica, normalmente destinada a asustar a los enemigos, tuvo sus orígenes en una época más tardía.

    Cráneo que presenta un fuerte traumatismo. Foto: Fredrik Hallgren.

    Distintos golpes a hombres y mujeres

    Pero hay algo aún más desconcertante. Los investigadores se sorprendieron al descubrir que todas las cabezas tenían señales de traumas: habían sido golpeadas varias veces cuando las personas estaban vivas.
    Pero el modo de golpearlas no fue el mismo para todos. Las cabezas de los hombres fueron golpeadas desde arriba o desde delante, y las de las mujeres, desde detrás. Los golpes, anteriores a la muerte, no parecieron ser suficientes para matar, porque las huellas mostraron que al menos la mitad de los cráneos tuvieron tiempo de curarse.


    «No eran personas que hubieran sido golpeadas y puestas enseguida en las picas», explica Fredrik Hallgren, coautor de la investigación, en National Geographic. «Más de la mitad tenían indicios de heridas curadas en la cabeza».

    Dado que faltan los huesos del cuerpo, es imposible saber qué los mató. Pero, en todo caso, las huellas muestran que aquellas personas fueron víctimas de una violencia considerable. ¿Pudo ser un secuestro, algún tipo de ritual violento, un extraño accidente?

    Cráneo F318, montado en una estaca de madera. Foto: Lisa Hartzell.

    Guerra, violencia sexual u honor

    Los indicios sugieren que, dado que hombres y mujeres recibieron distintos tipos de heridas, la violencia estuvo relacionada con el género. Podría haber sido provocada por algún tipo de abuso conyugal, en un ataque de guerra o por cualquier otra causa cultural. Quizás, incluso, la exposición de las cabezas fue una forma de honrar a los muertos, o sencillamente, un trofeo. Parece probable que los restos fueron considerados como excepcionales en algún sentido, puesto que fueron objeto de un complejo ritual.

    Los investigadores están perdidos, porque «no hay paralelismos cercanos», en opinión de Hallgren. Sospechan que los muertos fueron enterrados en algún sitio y que luego, quizás cuando ya estaban descompuestos, se retiraron las cabezas y se colocaron en las picas. «No tenemos ninguna evidencia directa de decapitación», dice en ese sentido Sara Gummesson, primera autora del estudio. «Es más probable que las cabezas fueran separadas de los cuerpos durante la descomposición».


    Excavaciones arqueológicas en el humedal de Kanaljorden, que antiguamente era un lago pequeño. Foto: Fredrik Hallgren.

    El misterio del yacimiento cercano a Kanaljorden es evidente. Los investigadores están haciendo análisis de ADN de los huesos para averiguar si tienen relaciones de parentesco. Tratan de estudiar el contexto arqueológico de la región para comprender qué pudo ocurrir. Esperan que las próximas excavaciones en la zona permitan encontrar más pistas. Lo que sí está claro es que este yacimiento pone a prueba lo que se pensaba sobre los enterramientos del Mesolítico. ¿Qué pasó allí? ¿Qué motivaciones llevaron a esos hombres a exponer esas cabezas en picas?

    Fuente: abc.es | National Geographic | 21 de febrero de 2018
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