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    jueves, 4 de octubre de 2018

    Los hallazgos en dos cuevas de Málaga que “cambiarían los manuales de Prehistoria”

    Investigadores del Instituto Max Planck tomando muestras (Cueva de Ardales)

    Las sociedades neandertales, dentro de la etapa prehistórica de hace más de 40.000 años, habitaban en el centro de Europa, Oriente Medio y Asia. En España, los hallazgos se concentran en el norte –entre ellos Asturias, País Vasco, los Pirineos y los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca-, pero no son los únicos que cuentan con descubrimientos de estas poblaciones.

    La Cueva de Ardales y la Sima de las Palomas, situadas en los municipios de Ardales y Teba (Málaga), a 16 kilómetros entre ellas, se encuentran en proceso de excavaciones en sus niveles más profundos. Durante 36 años, los investigadores han hallado figuras realizadas por los Homo sapiens –entre 40.000 y 11.000 años de antigüedad- y, en niveles inferiores estos últimos años, elementos artísticos que corresponden con poblaciones más antiguas.

    Hasta ahora, se desconocía a ciencia cierta la cronología de estos elementos. Sin embargo, las nuevas tecnologías de los últimos años permiten datarlos de forma más concreta y esclarecer las poblaciones que vivían resguardadas en las cuevas del sur de Andalucía, convirtiéndolas en recintos culturales. A la espera de los resultados en los próximos meses, muchas de estas formas artísticas ya han sido datadas a poblaciones previas a los sapiens: los neandertales.

    “Tenemos algo que es muy importante: las cronologías de las excavaciones y las del arte coinciden, y es la primera vez que esto ocurre en una cueva”, asegura Pedro Cantalejo (izquierda), director del Patrimonio y de la Cueva de Ardales. “Son sincrónicas, no solo las cuevas sirvieron como refugio, sino que se convirtieron en recintos culturales. No es un arte bonito de imágenes representadas, sino que es un arte de manchas, de puntuaciones, de triángulos…”, añade.

    El director afirma que en la Cueva de Ardales encontraron nuevos elementos que debían ser cronológicamente anteriores, pero que no habían podido datarlos hasta ahora “sin tener disponibles nuevas herramientas tecnológicas, que te dicen cosas que antes no podían”, y que podrían influir en las formas de entender la Prehistoria en los últimos años. “Tenemos más de mil dibujos de época prehistórica –destaca-, de caballos, de ciervos…, donde en niveles inferiores había manchas y símbolos de más de 40.000 años, pero hasta ahora no teníamos herramientas ni laboratorios para fechar estas pinturas más antiguas”.


    Elemento hallado en un techo (Universidad de Cádiz)

    Polémica sobre las dataciones tras un artículo

    Un artículo de una revista científica concluía que los nuevos elementos hallados no estaban bien datados y que no son tan antiguos –65-63.000 años- como se pensaba, dando a entender que fueron hechos por poblaciones más recientes de Homo sapiens.

    Tras la publicación, Cantalejo comenta a La Vanguardia que el artículo “no es un trabajo científico, sino una reflexión” que dice que las pinturas neandertales no lo son, pero que se trata de una opinión al no tener un “segundo análisis que contraponer”, necesario para cualquier estudio científico. “Otra cosa distinta es que en este territorio hubiese primeras poblaciones de Homo sapiens hace 65.000 años, pero creemos que era una zona totalmente integrada en los neandertales”.

    Por su parte, José Ramos Muñoz (izquierda), catedrático de Prehistoria en la Universidad de Cádiz y codirector de los trabajos, secunda que el debate se ha generado porque "las dataciones rompen el paradigma del arte rupestre”, y por ello el artículo considera que eran de “hombres más modernos, de entorno a 40.000 años”.

    “La opinión de la revista científica es un intento de atacar, y eso ha pasado siempre, como en Atapuerca”, afirma Cantalejo. El director comenta que “lo tenían previsto”, por lo que la institución de Max Planck –un centro arqueológico internacional puntero en este tipo de descubrimientos de genética humana- había hecho un contranálisis y volvió a datar los eventos que se produjeron entre 65.000 y 45.000 años, “ratificando esas fechas”.
    Respecto a la polémica generada, Cantalejo asegura que tienen “datos científicos presentados y publicados que no han cuadrado a muchas personas. Somos la periferia, a mil kilómetros de donde se ‘cuece’ el Paleolítico –norte de España-, y nuestros análisis contienen unos datos que obstruyen algunas investigaciones”, determina.

    El catedrático de Prehistoria José Ramos Muñoz comenta que tienen “mucha seguridad, por el prestigio del equipo, y por la homogeneidad de los elementos que se dan”. “Esto plantea otras preguntas, como si realmente esto es arte, aunque como mínimo son manifestaciones gráficas humanas que muestran capacidades cognitivas: son puntos, rayas, manchas… muy definidas”, añade.
    Ejemplo análisis de datación de uranio-thorio en una muestra (Universidad de Cádiz).

    Resume que hay dos series de pinturas: unas datadas de 63.000 a -65.000 años y otra serie más joven pero bastante homogénea de 45.000 a 48.000 años. “Todo esto cambiaría los manuales de Prehistoria universales”, revela.

    “Hemos excavado y se confirma todo: sale ocre en los niveles de Paleolítico Medio. Se han tomado nuevas muestras de datación y tecnología lítica –piedras y herramientas-, que son raederas y lascas llevallois -técnica típica del Paleolítico Medio- y nuevas evidencias de ocre, que confirman una presencia de neandertales muy destacada”, enumera el catedrático y codirector a este medio.
    El equipo de investigación también trabaja con África Pitarch (izquierda), geóloga y experta en ocres, donde Ramos cuenta que han analizado los mismos puntos que en los estudios de uranio-thorio –técnica utilizada en dataciones absolutas- para tomar muestras del oxido de hierro, la materia prima con la que pintaban estas poblaciones, en los niveles de 65.000 a 63.000 años.

    Pero lo interesante para el catedrático y codirector, es que "en los niveles arqueológicos de aproximadamente 58.000 años hay también ocre, y hemos tomado muestras en estas semanas de los dos registros: el ocre como mineral y el de las pinturas. Pensamos que, en el análisis de contrastación, esta va a ser la prueba irrefutable”, revela.

    El proyecto inicial comenzó hace 36 años, pero para excavar con normalidad en diversos elementos –de entre 80.000 y 40.000 años- decidieron contactar con el museo de Neanderthal (Mettman, Alemania) al tratarse del principal grupo de investigadores especialistas del Paleolítico Medio.
    En el último proyecto que han iniciado en 2011, Ramos cuenta a este medio que en la denominada zona 3 de la Cueva de Ardales residen elementos de un contexto musteriense –perteneciente al Paleolítico Medio- donde se muestra “la tecnología y modos de vida de los neandertales, que confirmarían arqueológicamente su presencia en Ardales”.


    Imagen de una de las raederas encontradas (Cueva de Ardales)

    “La arqueología no tiene nada que ver con la antropología –aclara el director de la cueva-. El problema es que (las personas) hemos creado una barrera en la mente entre las especies cronológicas: nadie sabe a ciencia cierta, en ese territorio cronológico entre 50.000 y 40.000 años, de verdad de quién estamos hablando –entre neandertales y sapiens-”.

    En el proyecto hispano-alemán, los expertos tomaron muestras en el año 2017 y se han vuelto a tomar este año en la Cueva de Ardales. Ahora están “esperando los resultados, afirma Ramos. “El problema también era económico, ya que analizar este tipo de muestras es muy caro. En este sentido, el museo de Neanderthal ha empezado una nueva línea mundial sobre ocupaciones previas a los 'Homo sapiens' y firmaron en 2014 un convenio con el Instituto Max Planck para las tareas de datación cronológica en conexión con la arqueología”, desvela Cantalejo.

    Zona de excavación de sedimentos (Cueva de Ardales).

    Un posible paso en el Estrecho de Gibraltar

    El equipo está liderado por la Universidad de Cádiz y el museo de Neanderthal, con Dirck Hoffman -físico de Max Planck especializado en el estudio con uranio-thorio- y la codirección del catedrático José Ramos y del director del museo de Neanderthal y profesor de la Universidad de Colonia, Gerd Christian Weniger, en los trabajos.

    También cuenta con miembros como Marcos García –profesor de la Univesidad Isabel I de Burgos- y Pedro Cantalejo, quien afirma que también colaboran 14 universidades y cuatro países que “seguiremos investigando” en líneas de estudios de las ciencias del Cuaternario.

    Galería con Arte Figurativo descubierta en 1918 por Henri Breuil (Cueva de Ardales).

    Los investigadores también trabajan en el norte de África, entre Tánger y Tetuán, donde Ramos comenta que existen grandes similitudes con las tecnologías del sur de Europa: “Por ello planteamos la hipótesis de un posible paso en el Estrecho de Gibraltar. De hecho las dataciones son muy curiosas, siempre en el norte de África son más antiguas que en Iberia. Van a venir grandes cambios en los estudios prehistóricos”, incide.

    Con respecto a las Cueva de Ardales y la Sima de las Palomas, Ramos adelanta que “la investigación sigue y estamos en excavación todavía”, puntualizando que están en el cuarto año del proyecto de la Junta de Andalucía y ahora se encaminarán a la “elaboración de la memoria y de nuevas publicaciones en revistas internacionales”. Como arqueólogos, el catedrático resalta que “sometemos todo a contrastación”, y piensan que los resultados de los datos podrán quedar validados en pocos meses.

    Fuente: lavanguardia.com| 3 de septiembre de 2018
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