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    lunes, 4 de marzo de 2019

    Una investigación arroja nueva luz sobre el origen del bipedalismo en 'Ardipithecus ramidus'

    Talus o astrágalo fósil de un homínido hallado en Gona, Etiopía.

    La característica distintiva más antigua entre los humanos y nuestros primos simios es la capacidad para caminar sobre dos piernas, un rasgo conocido como bipedalismo. Entre los mamíferos, solo los humanos -y nuestros antepasados- ​​realizan este atípico acto de equilibrio. Ahora, una nueva investigación dirigida por un profesor de anatomía de la Escuela de Medicina de Case Western Reserve proporciona evidencias de una mayor dependencia del bipedalismo terrestre por parte de un ancestro humano de lo que se sugería anteriormente en el antiguo registro fósil.

    El profesor Scott W. Simpson (izquierda) ha dirigido el análisis de un esqueleto femenino fragmentario de hace 4,5 millones de años perteneciente al ancestro humano denominado Ardipithecus ramidus, fue descubierto en el área de estudio que el Proyecto Gona lleva a cabo en el Estado Regional de Afar, en Etiopía.

    Los fósiles, que se han vuelto a analizar, documentan una adaptación mayor al bipedalismo, aunque lejos de ser perfecta, del tobillo y el hallux (dedo gordo del pie) del Ardipithecus Ramidus que lo que se había reconocido anteriormente. "Nuestra investigación demuestra que, si bien 'Ardipithecus' era un pésimo bípedo, era algo mejor de lo que habíamos pensado previamente", dice Simpson.

    Los fósiles de esta antigüedad son raros y representan un período poco conocido de la evolución humana. Al documentar de modo más completo la función de la cadera, el tobillo y el pie, en la locomoción del Ardipithecus, el análisis de Simpson ayuda a iluminar la comprensión actual de la sincronización, el contexto y los detalles anatómicos, de los antiguos especímenes erguidos.

    Estudios previos de otros fósiles de Ardipithecus demostraron que era capaz de bipedalismo terrestre, además de poder trepar a los árboles, pero carecían de las especializaciones anatómicas observadas en los fósiles de Gona examinados por Simpson. El nuevo análisis, publicado en el Journal of Human Evolution, apunta a una diversidad de adaptaciones durante la transición a la forma de caminar de los humanos modernos.

    A la izquierda, esqueleto de un 'Ardipithecus ramidus' hallado en Etiopía. A la derecha, una reproducción del mismo.

    "El hecho de que Ardipithecus pueda caminar erguido, aunque de manera imperfecta, y que pudiera escurrirse entre los árboles, lo marca como una figura de transición fundamental en nuestro linaje humano", declara Simpson.

    Clave para la adaptación a la bipedalidad son los cambios en las extremidades inferiores. Por ejemplo, a diferencia de los monos y simios, el dedo gordo del pie humano está en paralelo con los otros dedos, permitiendo que el pie funcione como una palanca propulsora cuando se camina. Si bien Ardipithecus tenía un dedo gordo de agarre desplazado, útil para trepar a los árboles, el análisis de Simpson muestra que también lo usaba para impulsarse, demostrando una adaptación mixta y de transición hacia el bipedalismo terrestre.

    Específicamente, Simpson observó el área de las articulaciones entre el arco y el dedo gordo del pie, lo que le permitió reconstruir el rango de movimientos del mismo. Mientras que el cartílago articular no permanece en Ardipithecus, la superficie del hueso tiene una textura característica que demuestra que una vez estuvo cubierto por dicho cartílago. "Esta evidencia del cartílago muestra que el dedo gordo del pie en Ardipithecus se usó también para poder impulsarse", subraya Simpson. "Es un pie en transición, uno que muestra características físicas primitivas propias de trepar a los árboles, pero también presenta un uso más humano del pie tendente a caminar erguido". Además, cuando los chimpancés se detienen sus rodillas están "fuera" del tobillo, es decir, tienen las piernas arqueadas, pero cuando los humanos están de pie, sus rodillas están directamente encima de los tobillos, y lo que Simpson ha descubierto es que esto es también válido para el homínido Ardipithecus.

    Recreación del ilustrador Antonio Asensio del entorno en el que se desenvolvía 'Ardipithecus ramidus'.

    El Proyecto Gona ha llevado a cabo investigaciones de campo continuas desde 1999. El área de estudio se encuentra en la parte de la Depresión Afar, en África oriental, y sus depósitos ricos en fósiles abarcan los últimos 6,3 millones de años. Gona es mejor conocido por documentar la evidencia más temprana de la tecnología de herramientas líticas de tipo Olduvayense. Los primeros fósiles de Ardipithecus ramidus hallados en Gona salieron a la luz en 1999 y fueron descritos en la revista Nature en 2005. Gona también ha documentado uno de los primeros fósiles de ancestros humanos, datados hace 6,3 millones de años. El Proyecto Gona está codirigido por Sileshi Semaw, científico investigador del centro de investigación CENIEH, en Burgos, España, y Michael Rogers, profesor en la Universidad Estatal del Sur de Connecticut. La investigación geológica y contextual de la investigación actual ha estado dirigida por Naomi Levin, profesora en la Universidad de Michigan, y Jay Quade, prefesor en la Universidad de Arizona.

    Fuente: Case Western Reserve University | 28 de febrero de 2019
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