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    miércoles, 25 de diciembre de 2019

    La enigmática gran muralla que protegía el Imperio Persa

    Fotografía cedida por el fotógrafo de Golestán Mehdi Tiraní de las excavaciones en la Gran Muralla de Gorgán, una de las construcciones defensivas más largas del mundo y una sofisticada obra de ingeniera que guarda todavía muchos secretos de la época sasánida. EFE.

    Conocida popularmente como "la Serpiente Roja" por el color de sus ladrillos, la Gran Muralla de Gorgán es una de las construcciones defensivas más largas del mundo y una sofisticada obra de ingeniería que guarda todavía muchos secretos de la época sasánida.

    Su longitud de al menos 200 kilómetros es superior a la de cualquiera de los muros romanos, incluso que el de Adriano y Antonino juntos, y data de unos mil años después que la Gran Muralla China. Sin embargo, pese a su importancia, es poco conocida y solo ha sido parcialmente excavada.


    Los arqueólogos llevan tiempo estudiando este muro, construido en ladrillo entre el 420 y el 530 d.C. en el norte de Irán, pero a día de hoy sigue habiendo muchas preguntas sin respuesta. Hasta hace poco se creía que era una obra de los partos, y no de los sasánidas, y por ahora ni siquiera está clara su longitud exacta.

    "Las fuentes históricas indican que la muralla de Gorgán tenía 300 kilómetros de largo, que empezaba en el mar Caspio y continuaba hasta Marv (ciudad del vecino Turkmenistán)", explicó a Efe el arqueólogo iraní Hamid Omraní Rekavandí.
    El experto, director de la sede de la muralla de Gorgán, dependiente del Ministerio de Patrimonio Cultural y Turismo de Irán, indicó que hasta el momento se han podido identificar 200 kilómetros, pero que "es posible que algún día en las futuras exploraciones se descubra toda su longitud".



    IMPORTANCIA DEFENSIVA EN TIEMPOS CONVULSOS

    La muralla y sus monumentos militares son, según la Unesco, "un testimonio único de las habilidades de ingeniería y de la organización militar" de la dinastía sasánida, que tuvo que defender su territorio de invasores del norte.

    Estuvo en uso desde su construcción hasta el siglo VII, una época en la que el Imperio Persa, bajo la dinastía sasánida, se enfrentó en una serie de guerras en su frontera norte primero con los heftalitas o hunos blancos y luego contra los turcos.


    Rekavandí señaló que en aquella época aumentó la población de los heftalitas y ante la falta de alimentos acudieron a las zonas más fértiles de Irán, como la actual provincia boscosa de Golestán. "Atacaban y saqueaban y, cuando se les acababa la comida, volvían de nuevo", agregó.
    El arqueólogo destacó que la construcción de la muralla y "el hecho de que penetre incluso en el mar Caspio fue una gran iniciativa de los sasánidas para proteger su territorio, a su población y la producción económica del país".

    El muro tiene unos 2 metros de ancho y hasta 15 metros de alto, aunque quedan pocos restos de esta envergadura, y cuenta en su zona norte con un foso de 30 metros para inundar con agua los canales cercanos en caso de emergencia por un ataque.

    Recreación del muro defensivo y el canal de agua que circulaba junto al mismo.


    UNA SUCESIÓN DE CASTILLOS

    A lo largo de la muralla hay vestigios de 38 castillos, el más grande de los cuales tiene una superficie de 20 hectáreas y el más pequeño, de cuatro. En ellos residían, según las investigaciones, unos 30.000 soldados.

    Además, en la zona se levantan otra veintena de fortificaciones de mayor tamaño, los llamados "castillos ciudad", entre los que destaca "Dashte Ghale", con 338 hectáreas y con una población en su momento de alrededor de 100.000 personas, apuntó Rekavandí. El arqueólogo detalló que "Dashte Ghale era el centro de comando del rey o del mandatario local de Gorgán" y que en general estas ciudades amuralladas se empleaban para entrenar a los soldados, antes de enviarlos en caso necesario al frente.

    La muralla fue construida próxima al cauce del río Gorgán y su conjunto incluye también una presa, un depósito de agua y numerosos canales, lo que demuestra la habilidad de ingeniería hidráulica de los sasánidas y la envergadura de un proyecto sin símil en esa época en Occidente.


    DESCUBRIR LA VIDA EN LA ÉPOCA SASÁNIDA

    El funcionamiento del ejército sasánida, pero también la rutina de la población en esa época es uno de los puntos interesantes que los expertos creen que pueden descubrir en las excavaciones de la Gran Muralla de Gorgán, en las que participan expertos de un par de universidades británicas.
    "El estilo de vida de los soldados y de la gente que vivía dentro de los castillos-ciudad, cómo se ha construido la muralla, cómo se pagaba a la mano de obra o qué comían, son algunas de las cuestiones que saldrán a la luz", señaló Rekavandí.

    Foto: imagen satelital del gran recinto cuadrado de Qaleh Kharabeh, al sur del Muro de Gorgan. Crédito de la imagen: cortesía de US Geological Survey.


    En la zona hay también miles de hornos en los que se fabricaron unos 200 millones de ladrillos para construir la muralla, el monumento militar más importante conocido de la dinastía sasánida, cuyo imperio abarcó desde el sureste de Turquía hasta Pakistán, y partes del Cáucaso y de la península Arábiga.

    El director de la sede de la muralla de Gorgán destacó que los sasánidas estudiaron la inclinación del suelo y canalizaron el agua del río, otros temas a investigar por los arqueólogos, que todavía se encuentran al principio del camino. EFE.

    Fuente: lavanguardia.com | 12 de diciembre de 2019
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