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    jueves, 29 de octubre de 2020

    El centro arqueológico Salinae: 2000 años de la historia de Vigo bajo nuestros pies

    Salinae en la calle Rosalía de Castro

    En la calle Rosalía de Castro se encuentra la entrada de Salinae, el centro arqueológico vigués en el que cualquiera puede retroceder dos mil años bajando unas escaleras.

    Lo que hoy conocemos como "Centro arqueológico Salinae" estuvo bajo tierra hasta 1998 cuando resurgió durante la construcción del centro de salud homónimo a la calle. Decidió conservarse y todo el proyecto de construcción del centro de salud fue modificado para musealizar el hallazgo ya que se trata de un resquicio de la que es la única salina marina de evaporación solar conservada de todo el Imperio Romano. Las buenas condiciones de conservación de Salinae son completamente singulares.

    Desde el año 2008, cualquier persona puede acceder al yacimiento arqueológico de martes a domingo de once de la mañana a dos de la tarde. Además, los fines de semana pueden realizarse visitas guiadas, también de manera gratuita y con reserva previa, para comprender en profundidad la magnitud de la salina.

    Situada en un punto concurrido y de fácil acceso de la ciudad, el centro supone una oportunidad para visitar un lugar único a nivel mundial. Sí, la situación de la salina de Vigo es exclusiva en todo el planeta.

    Es cierto que en ocasiones es común escuchar que algo es único en el mundo, de manera desproporcionada, pero no es el caso de los restos de la salina viguesa. No hay una sola salina de evaporación solar conservada que se pueda ver actualmente, excepto la que hay en Vigo en Salinae. Generalmente, las salinas romanas en el mediterráneo han sido reutilizadas para dar lugar a las que tenemos hoy en día, puesto que el sistema de obtención de la sal es el mismo. La de Vigo se mantuvo como consecuencia de la difícil situación climatológica que impedía la extracción de la sal, lo que favoreció que acabase enterrada bajo nuestros pies a día de hoy.

    Desgraciadamente, gran parte de los restos de la salina fueron destruidos durante la urbanización de la zona del Areal. Contaba con restos perfectamente conservados de las entradas del agua, los grandes decantadores, los cristalizadores (que podemos ver en el centro de Salinae), los caminos que separaban las diferentes zonas de explotación, los almacenes de la sal, incluso se conservaba la madera con la que se construían los canales, algo tremendamente complicado puesto que la conservación de la madera en climas húmedos no suele darse. La salina contaba con unas nueve hectáreas de superficie.

    En el año 2019 se llevó a cabo el proyecto Vicus Salinae dirigido por el profesor e investigador Adolfo Fernández. Se trata de una iniciativa cuya intención es la de visibilizar la salina del Areal y juntar en un mismo espacio a diferentes profesionales de la arqueología que habían participado en las excavaciones de la salina, para estudiar juntos el hallazgo y poder publicar los datos en conjunto. Este proyecto, según señala el propio Adolfo Fernández, dio sus frutos, puesto que, además de publicar numerosos artículos sobre el tema, en un futuro cercano está prevista la publicación del primer artículo definitivo con toda la planimetría conjunta del Areal, donde se podrá ver por primera vez la extensión real de la salina romana.

    Imagen del Catálogo Emporium. Autora: Alicia Colmenero

    Aunque se trata solo de una pequeña parte de lo que pudo haber sido, en el centro arqueológico, a través de un rápido recorrido, tenemos la oportunidad de ver el proceso de obtención de la sal en la salina, además de algunos objetos conservados de la época en la que tenía actividad. Salinae no sólo permite al visitante entender el proceso sino que puede compartir el mismo espacio por el que caminaban los salineros romanos hace dos milenios.

    Talleres para sumergirse en la antigua Roma

    El centro también es una visita muy interesante para las escuelas. Salinae tiene una buena afluencia de grupos de escolares, la mayoría de Vigo pero también de otras zonas de Galicia y de España. Esto puede deberse, además de al interés que suscita la salina a nivel académico, a la variada oferta de actividades didácticas de las que disponen.

    Talleres como Os sabores de Roma, una actividad destinada a los más pequeños en la que pueden llevar a cabo una aproximación a la cultura romana a través de la gastronomía de la época y realizar un plato siguiendo la propia receta romana.

    Restos de calzado romano.

    También Lucernas, destinada a secundaria y bachillerato, constituye un taller en el que los estudiantes realizan un recorrido por el mundo de la iluminación y los usos del fuego en la época romana, creando su propia antorcha. Estas actividades no son exclusivas del público escolar, ya que cualquier familia o grupo puede realizarlas con reserva previa los fines de semana. Os sabores de Roma también tiene su propia versión para grupos de adultos.

    Aunque estas actividades están paralizadas por la situación epidemiológica, desde Salinae apuntan que ya están trabajando para que puedan volver a ponerse en marcha lo antes posible, cumpliendo todos los protocolos necesarios.

    Aprovechar el medio para generar industria

    Salinae quizás es un lugar desconocido de la ciudad para el público no especializado pero lo que realmente se desconoce es su importancia. Se trata de una encarnación de la historia industrial de la ciudad de Vigo ya que representa veintiún siglos de industria del mar. Como afirma el conservador del Museo del mar de Galicia al que pertenece Salinae, Vicente Caramés Moreira, el centro representa una filosofía industrial que es la misma que la ciudad mantiene a día de hoy, y no solo eso sino que, actualmente, la ciudad se encuentra realizando actividades industriales en las mismas zonas en las que sabemos que los romanos también disponían de factorías de explotación (Areal, Beiramar...). Han cambiado muchas cosas desde hace dos mil años, pero lo que el área de Vigo sigue siendo es una ciudad marinera que aprovecha el medio para generar industria, algo que los romanos compartían.

    En palabras de Adolfo Fernández, "cuando tienes una cosa única en el mundo se convierte en algo muy importante". Todavía hay mucho por excavar y mucho patrimonio conservable bajo nuestros pies. Por ahora, existe la posibilidad de visitar el maravilloso centro de Salinae, que no es poco, pero quizás el día de mañana se puedan destapar los restos de la historia romana de la ciudad. Salinae es la oportunidad de vivir un plan arqueológico único en pleno centro de Vigo.

    Fuente: elespañol.com | 28 de octubre de 2020

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