Un célebre luchador de pancracio fue reclutado por el ejército romano

Vía: LiveScience | Owen Jarus| 29 de marzo de 2012

Milenios antes de hoy en día, cuando los reclutadores militares captaban a los potenciales soldados en centros comerciales o ponían carteles al respecto, una ciudad romana adoptó un enfoque bastante diferente en la recluta de soldados para el ejército del emperador.

Una inscripción, recientemente traducida, que se remonta a unos 1.800 años atrás, revela que Oinoanda, una ciudad romana en el suroeste de Turquía, se dirigió a un campeón de artes marciales mixtas para alistar reclutas para el ejército romano y llevar a los nuevos soldados a una ciudad llamada Hierápolis, ubicada a cientos de kilómetros al este, en Siria.

Su nombre era Lucius Septimius Flavianus Flavillianus, y fue campeón de lucha libre y pancracio, una modalidad esta última de carácter sangriento y a veces letal, una mezcla de artes marciales donde los contendientes trataban de dejarse el uno al otro en estado inconsciente o en sumisión.

Flavillianus resultó tener tanto exito como reclutador militar que se decretó que fuera considerado una "figura de culto en el grupo de los héroes" después de su muerte, con cada tribu de la ciudad erigiendo estatuas en su honor. La inscripción, escrita en griego, fue grabada en la base de una estatua hallada en el ágora de Oinoanda (el espacio público central) y habría sido erigida por los habitantes de la ciudad. Descubierta por un equipo de arqueólogos en el año 2002, no fue hasta ahora que los investigadores la han traducido y publicado.

"Esta es una pieza muy rara que ha salido a la luz", dijo Nicholas Milner, un investigador del Instituto Británico en Ankara, el cual publicó la traducción en la edición más reciente de la revista Anatolian Studies. Milner explicó que en el Imperio Romano, este tipo de "heroización" era muy raro.


Imagen de la inscripción sobre Lucius Septimius Flavianus Flavillianus. Foto: Nicholas Milner, del Instituto Británico en Ankara

Un atleta campeón
La inscripción saluda a Flavillianus como un "atleta campeón", y, a partir de otras inscripciones halladas en Oinoanda, los investigadores saben que los dos deportes en los que ganó campeonatos fueron la lucha libre y el pancracio.

El pancracio era un deporte tan sangriento que tenía sólo dos reglas conocidas: no sacar los ojos y no morder. Aparte de estas restricciones, cualquier cosa era un juego justo. Filóstrato, un antiguo escritor que vivió alrededor del mismo tiempo que Flavillianus, escribió que los competidores de pancracio eran expertos en diferentes tipos de estrangulación. "Ellos doblan los tobillos, retuercen los brazos, lanzan golpes y saltan sobre sus oponentes" (traducción del libro "Arete: los deportes griegos procedentes de fuentes antiguas", Stephen Gaylord Miller, 2004).


Escena de pancracio: el luchador de la derecha intenta reventar el ojo de su adversario. El árbitro interviene con un látigo para sancionar la falta. Kílix, 490-480 a. C., Museo Británico.

En el momento en que asumió las funciones de reclutar soldados, Flavillianus era un hombre maduro que había luchado y ganado en muchos de estos concursos. Su padre incluso se jactó del éxito de su hijo en una inscripción en su propio mausoleo, al escribir que Flavillianus "después de haber entrenado en pancracio, ganó las coronas por varias victorias en los juegos sagrados".

Esta experiencia como luchador campeón, y la fama que le acompañó, habría ayudado a Flavillianus en su tarea. "Él habría sido capaz de juzgar a los reclutas adecuados y probablemente sabía mucho de posibles candidatos", dijo Milner. También "el ser un atleta de alto rendimiento era una especie de estatus de celebridad en la época romana. Y una celebridad tendría mayor capacidad para conseguir apoyos y un gran número de voluntarios que alguien que no lo fuera". Sin embargo, es posible que algunos de los soldados que Flavillianus reclutaba fueran alistados contra su voluntad.

El hombre del misterio
Flavillianus habría escoltado personalmente a sus reclutas a Hierápolis, pero, más allá de eso, dijo Milner, los investigadores no saben si el campeón se unió, él mismo, al ejército romano.
Milner no está seguro de por qué Flavillianus se convirtió en reclutador del ejército, aunque sugiere que fue motivado probablemente por cuestión de honor. Si él no hubiera hecho el trabajo habría correspondido a la comunidad en general (especialmente aquellos que eran ricos) captar a los reclutas.
"Esta era una sociedad que estaba impulsada por la competición por el honor, particularmente entre la parte superior de los miembros de la ciudad", explicó Milner. "Ellos competían entre sí para eclipsarse los unos a los otros ante a los ojos de su comunidad local y esperanzadamente también ante los ojos de las autoridades romanas".

Paralelismos de hoy en día
Irónicamente, muchas de las cuestiones mencionadas en la inscripción son aquellas con las que nos enfrentamos hoy en día. Durante la última década, las artes marciales mixtas se han convertido en un deporte popular en la cultura occidental, aunque con muchas más normas. Los métodos de reclutamiento militar también son un tema candente hoy en día. Incluso el enemigo de los reclutas de la antigua Roma contra el que potencialmente habrían estado luchando, los persas, con sede en el actual Irán, son hoy en día vistos por algunos como un adversario potencial para los Estados Unidos y otras naciones.

Estos paralelismos entre el mundo antiguo y los tiempos modernos no son olvidados por Milner. Él explica que la civilización romana, con las amenazas externas que ellos afrontaron, tendía a ser bastante militarizada. La idea de utilizar a un célebre atleta como un "elemento de atracción" para el reclutamiento es una idea que bien podría ser utilizada en la actualidad.

"Si nosotros estuvieramos enfrentados a una situación similar bien podríamos hallarnos respondiendo en forma bastante similar", dijo Milner. "De alguna manera, las gentes del mundo antiguo no eran tan diferentes a nosotros y podemos vernos a nosotros mismos en ellos".

La prensa francesa margina a la Gioconda de El Prado

La agencia de noticias gala Afp no ha difundido ninguna imagen de esta obra, mientras Reuters se centraba en ella en la presentación de la muestra del Louvre

Cuando el Museo del Louvre pidió hace unos años al Prado la copia de la «Gioconda» que tenía en su colección para una exposición en 2012 centrada en la restauración de la obra de Leonardo «Santa Ana, la Virgen y el Niño», recién restaurada, sus responsables no podían imaginar que esa copia iba a dar tanto que hablar ni centrar todas las miradas. Si llegan a intuirlo, piden otra copia, que hay muchas repartidas por todo el mundo.

El museo parisino quería la copia del Prado para la muestra, dado que el original de Leonardo no se mueve bajo ningún concepto de su sala (más bien altar), donde es contemplada (adorada) a diario por cientos de visitantes (fieles), cámara en mano. El Prado se puso manos a la obra con la limpieza de la obra... y apareció lo que ya todos conocemos. Bueno, todos no, que los franceses siguen haciéndose los suecos con este tema: Gioconda solo hay una, la nuestra. Bajo el fondo negro repintado surgió un maravilloso paisaje y, gracias a la reflectografía infrarroja, supimos que el dibujo subyacente es similar al de la pintura original. Ello quería decir solo una cosa: que su autor estaba realizando la obra junto al maestro y copiando hasta sus arrepentimientos.

Gran interés mediático

A partir de tal descubrimiento, la «Gioconda» del Prado ha vivido su momento de gloria. Los días que estuvo expuesta en el museo madrileño antes de viajar a París fue la gran estrella, acaparando todas las miradas. Pero había curiosidad por ver si París también se rendía ante ella o simplemente la ignoraba, pues Francia posee la original del maestro. Chovinismo obliga. Aún no sabemos el interés que despertará entre los visitantes galos, pues la exposición se abre al público el jueves. Lo que sí sabemos es que despertó interés, y mucho, entre los periodistas y cámaras internacionales congregados esta mañana en el Louvre, durante la presentación de la muestra.
Junto a la «Santa Ana, la Virgen y el Niño», de Leonardo (era lógica la expectación en torno a este cuadro, pues se presentaba por primera vez tras una más que polémica restauración, que provocó la dimisión de dos reputados especialistas en el comité creado para la ocasión), el cuadro más visto, fotografiado y grabado hoy ha sido la «Gioconda» del Prado. Pero no por todos. Ni rastro de imágenes de esta obra por parte de Afp, que se centró en publicar numerosas fotografías de la «Santa Ana» y de otras obras de la muestra, pero ninguna del cuadro del Prado.
Por contra, Reuters difundía hasta nueve imágenes de la obra del Prado, más incluso que de la «Santa Ana», pese a ser ésta noticia por su polémica restauración. Eso sí, el pasado día 24 Afp publicaba una entrevista con el comisario de la muestra, en la que hablaban de la copia del Prado. La propia agencia reconocía al comienzo del texto que esta obra sería una de las atracciones de la exposición

La prensa internacional mostró en su día un enorme interés por los hallazgos que ocultaba la obra del Prado, que la prensa gala ignoró por completo cuando saltó la noticia y dio la vuelta al mundo (con la excepción de Francia). Para ninguno de los grandes diarios galos mereció entonces la pena comentario alguno del descubrimiento. Pero parece inevitable lo que los franceses querían evitar a toda costa: que la «Gioconda» del Prado eclipse, al menos durante la exposición, a la del Louvre. 

¿Existieron mujeres Neandertales con ojos marrones?


No todos los neandertales lucían este aspecto, según una nueva investigación. Crédito: Philippe Plailly investigadores y Atelier Daynes / Foto, Inc


Vía: Science | Traci Watson | 19 de marzo de 2012 (Traducción: G.C.C.)
En los museos de todo el mundo hay reproducciones de neandertales que lucen con llamativos ojos azules o verdes, piel pálida y cabello rojizo. Ahora un análisis reciente sobre su ADN sugiere que dos de los neandertales estudiados más estrechamente -un par de hembras de Croacia- eran en realidad chicas de ojos castaños, con trenzas morenas y piel rojiza. Los resultados podrían ayudar a arrojar nueva luz sobre la evolución de la familia que incluye a los seres humanos modernos y a los neandertales, los cuales se extinguieron hace unos 30.000 años.

Sin embargo, el estudio ha provocado un profundo escepticismo entre varios investigadores ajenos a esta investigación, los cuales critican numerosos aspectos de su metodología. Los resultados también discurren contrariamente a otras evidencias genéticas y a la hipótesis, desde hace mucho tiempo sostenida, de que los neandertales, que vivieron principalmente en las latitudes del norte, debieron haber tenido la piel clara para obtener así suficiente vitamina D.

Pero incluso los científicos que tienen dudas acerca de la nueva investigación dicen que aún hay motivos para la reflexión. "Los neandertales ocuparon una zona geográfica amplia", dice John Hawks (izquierda) de la Universidad de Wisconsin, Madison, quien no estuvo involucrado en el estudio, y quien también estudia los rasgos físicos de los seres humanos antiguos, "por lo que lo más probable es que ellos fueran variables en la pigmentación. ... Nos encontramos realmente en el primer paso".


El nuevo estudio, que será publicado en la revista American Journal of Human Biology a finales de esta primavera, analiza los genomas de tres hembras neandertales provenientes de Croacia. Su ADN fue la base del primer esfuerzo para compilar una secuencia completa genética del neandertal, la cual fue publicada en 2010.

Los investigadores centraron su atención en 40 tramos de material genético bien estudiado que ayudan a determinar la pigmentación en personas vivas. Una forma particular del gen conocido como TPCN2, por ejemplo, otorga el pelo castaño en los humanos modernos; cualquier otra forma del mismo significa que el pelo es de otro color.
Una complicación es que los rasgos, como el color del cabello, están controlados por múltiples genes. Para determinar el efecto acumulativo de múltiples genes sobre una sola característica, los autores asumieron que sólo podían sumar el impacto de los genes individuales. La mujer neandertal conocida como Vi33.26, por ejemplo, tenía siete genes para los ojos marrones, uno para ojos 'no marrones', tres para 'ojos azules', y cuatro para ojos 'no azules'. Por los cálculos de los investigadores, eso significa un saldo de seis genes en favor del color marrón y un saldo negativo para el color azul, por lo que los ojos de Vi33.26 fueron probablemente de color marrón. Según este método, las tres neandertales tenían la tez oscura y los ojos marrones, y, aunque una era pelirroja, dos ostentaban cabellos de color marrón.

Fragmentos óseos de tres mujeres neandertales que fueron excavados en la Cueva Vindija en Croacia. Foto: Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva / Vinken Frank


La autora del estudio, Tabita Hünemeier, de la Universidad Federal de Rio Grande de Sul, en Brasil, dijo que no estaba sorprendida por los resultados. "Hubo una gran población de neandertales en Europa. Es imposible que una población entera tuviera el pelo rojo y los ojos azules".
Ella y sus colegas validaron su técnica, en parte, mediante su aplicación a los genomas de 11 seres humanos modernos, cuyas fotos y ADN están disponibles al público. Casi el 60% de las predicciones de la fórmula se corresponden con la apariencia física actual de los sujetos, dicen los autores. El equipo considera esa tasa de precisión satisfactoria, dada la complejidad genética que hay detrás de color de la piel y otros rasgos físicos.

Pero los expertos advierten en contra de dar, en los actuales momentos, un cambio de imagen a las reproducciones exhibidas en los museos. El problema con la técnica aditiva es que diferentes genes tienen diferentes niveles de impacto, dice Carles Lalueza-Fox (izquierda), del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona, en España. En 2007, fue autor de un documento que mostraba que dos neandertales, uno de Italia y otro de España, llevaban una variación genética que probablemente otorgaban la piel pálida y el pelo rojo. Él argumenta que algunos genes de pigmentación tienen un efecto tan poderoso que anulan las contribuciones combinadas de muchos genes más débiles, un fenómeno que haría que en el nuevo estudio de simples genes se añadan inexactitudes. El color de piel más claro que se ve en los europeos, por ejemplo, se debe, casi en su totalidad a un solo gen. "Sabemos que hay algunos genes que tienen un efecto muy fuerte" en la apariencia física, aduce.

Otro de los problemas, añade Hawks, es que el estudio se centra en los efectos de las variaciones genéticas que se encuentran en los humanos modernos. Pero el pelo de los neandertales y los tonos de la piel fueron casi seguro influenciados por variaciones genéticas exclusivas de los neandertales, los cuales fueron una especie diferente de los humanos modernos. Por tanto, el estudio no considera -ni lo hace ni puede- muchos de los factores que habrán influido en cómo los neandertales se veían.

Foto: Reconstrucción de un neandertal en el Reiss-Engelhorn-Museum Mannheim. (Foto: Knut Finstermeier)
Hünemeier responde que su equipo trataron de observar nuevas variaciones genéticas exclusivas de los neandertales y otros homínidos antiguos y salieron con las manos vacías. Ella también dice que otro trabajo reciente confirma que sí es posible calcular el impacto de un gran número de genes utilizando la aritmética simple.

Aunque Hünemeier y sus críticos difieren en los métodos empleados por su equipo, están de acuerdo en que la visión estereotipada de los neandertales es demasiado estrecha. Lalueza-Fox dice que los neandertales probablemente tenían los ojos marrones y una variedad de colores de pelo, y Hawks cree que los neandertales que vivían en lugares tales como Israel pueden haber tenido una piel más oscura que sus homólogos europeos.
La incertidumbre no puede durar mucho más tiempo. Hünemeier y sus críticos piensan por igual que el creciente tesoro de información sobre el ADN de los antiguos humanos revelará pronto los verdaderos colores de los neandertales. Nueva información genética se está generando en "cientos de paleopoblaciones individuales", dice Hünemeier. "En 5 años tendremos un océano de información para estudiar".

El Hombre de Pekín emerge de nuevo

Los restos descubiertos en 1921 revolucionaron la Paleontología pero se perdieron durante la II Guerra Mundial. Ahora podrían haber sido redescubiertos en Qingda

El Hombre de Pekín, perdido durante 70 años podría estar debajo de un aparcamiento de Qingdao. Su primer hallazgo en 1921 dio un vuelco a la historia de la paleontología cuando se le tildó de “eslabón perdido”, tópico eslogan ya de la época y que por fín se materializaba en un estudio científico. El Hombre de Pekín, de un millón de años de antiguedad,  revolucionó el estudio sobre nuestros antepasados, porque llenaba uno de los huecos de la cadena evolutiva apenas atisbada por Charles Darwin en 1859.  Sin embargo, aquellos valiosos restos óseos se perdieron durante la Segunda Guerra Mundial.
La escena podía haberla escrito Steven Spielberg: En 1941  mientras los japones invadían china, el ejército estadounidense trataba de sacar las cajas con los restos óseos del puerto de Quingdao. Durante la batalla se perdió el rastro: uno de los hallazgos más importantes de la historia de la humanidad se perdía de nuevo.

El profesor sudafricano Lee Berger de la Universidad de Witwatersran cree haber encontrado los restos óseos en el mismo Quingdao. Según el estudio histórico que ha elaborado junto a  investigadores chinos del Instituto de Paleontología de Pekín, los restos nunca salieron del puerto. Berger se basa en el testimonio de Richard Bowen, que afirma haberlo visto en 1947 mientras servía como marine en la localidad.

<<< El marine Richard Bowen alrededor de 1947, cuando vio las cajas con los huesos en Quingdao

Bowen, que hoy tiene más de 80 años, estaba destinado  en la base de Quingdao durante la Guerra Civil china que sacudió el país tras ser repelida la invasión de los japoneses. EEUU apoyaba  los nacionalistas del Kuomintang liderados por Chiang Kai-Tsek en contra de los comunistas de Mao Zedong. En 1947 mientras avanzaba hacia Pekín, Mao rodeo la base con 25.000 hombres.

El testimonio del ex-marine que ha recogido el China Daily tras haberse publicado en South African Journal of Science pone los pelos de punta:  ”Cavamos un montón de agujeros para colocar ametralladoras, y en uno de ellos encontramos cajas llenas de huesos. Era de noche y nos dio un poco de miedo, así que rellenamos aquel agujero e hicimos otro… Después fuimos evacuados a Tientsin (la actual Tianjin) y luego a Estados Unidos”.
Las palabras de Richard Bowen evocan la mítica caja de madera con el Arca de la Alianza de Indiana jones y el arca perdida (1981): como guión para una aventura del célebre arqueólogo de ficción no tiene precio, pero los recuerdos de Bowen eran mucho más emocionantes para Berger y su equipo: estaban quizás ante la resolución de un misterio real, desenterrar de nuevo los huesos del huidizo homínido de hace un millón de años.

El  relato es creíble ya que lo que se sabe es que los restos estuvieron en manos de militares estadounidenses en ese mismo lugar, el conocido entonces como puerto de Qwingdao, -a 500 km de Shanghai en la costa del mar de China-  por los occidentales en 1941, lo que hace muy plausible la versión.
Las detalladas pistas que ha dado el ex-marine sobre la ubicación donde se produjo el incidente de 1947 , han llevado a Berger a determinar que las cajas con los restos óseos se hallan  en un aparcamiento de unos almacenes de la Compañía de Exportación e Importación de Comida de Hebei, la provincia vecina a Pekín donde se halla Qinhuangdao.

Johan Gunnar Anderson en China en los años veinte. >>>

Si sus colegas  Johan Gunnar Andersson, de Seucia, Otto Zdansky, de Austria y Davidson Black de Canadá lo arrancaron a la tierra de las leyendas del Dragón entre 1921 y 1927, Bergery el resto de científicos tenían que arrancarlo de las veliedades y vericuetos de la Historia.
Los restos podían haber quedado enterrados otra vez, quizás  hasta que no pasara otro millón de años y de forma casual alguien lo encontrase como ya ocurriera la primera vez en 1921, en Zhoukoudian a unos 40 km de  Pekín.

Lo cierto que Gunnar Anderson localizó los restos en un mercado de Zhoukoudian, un lugar alejado de todo sobresalto y donde se venían las preciadas piezas como dientes de Dragón.
Para todos eran la personificación de un concepto tan crucial en la cultura china como el yang, simples amuletos, de una  intensa carga masculina, que preveían problemas de salud o acababan con las malas cosechas. Sin embargo, a  Johan Gunnar se le  revelaron como una cruciales reliquias de la Prehistoria que era preciso estudiar y que pasaban totalmente desapercibidas.
Tras unas primeras pesquisas entre los habitantes de Zhoukoudian el sueco llegó a una cueva conocida como la Colina de Huesis de Dragón.En ese punto se unieron a las investigaciones, el peleontólogo austriaco Otto Zdansky, el anatomista alemán Franz Weidenreich el religioso francés Pierre Teilhard de Chardin y por último el paleontólogo canadienswe David Black.
Este último acabaría con los laureles de la investigación ya que fue el único que se quedó tras otro de los accidentes de la Historia: las revueltas campesianas de 1925 que hicieron marcharse al resto de investigadores y que puso en peligro el proyecto.
En 1926, Black publicó su estudios, que supusieron un punto de inflexión, y que reescribían el Árbol Genealógico del hombre al introducir aquellos restos dispersos de huesos fósiles como  Sinantrophus pekinensis que desde entonces se conocería como Hombre de Pekín.

Con una capacidad craneal media de 1.093 centímetros cúbicos (aproximadamente el 80% del Homo Sapiens) el hombre de Pekín representaba una forma humana muy cercana al hombre de Java descubierto por Eugene Duvois en 1891. Finalmente su inmportancia paleontológica hizo que en 1950 el biólogo Ernst Mayr asignara las dos especies al género Homo y que acabara teniendo su propia subespecie, el Homo Erectus, uno de los antepasados directos del Homo Sapiens del que derivamos.
Lee más sobre El Hombre de Pekín en nuestro número 144 y sobre los orígenes del hombre y el yacimiento de Atapuerca en el número 103.

Documental: Egipto

Una serie de descubrimientos revolucionarios es la base para esta nueva serie sobre la civilización del Antiguo Egipto.
Rodada en Egipto y en Sudán, la serie muestra los descubrimientos más recientes realizados por los egiptólogos más prestigiosos e incluye imágenes exclusivas nunca vistas anteriormente. La serie ha sido realizada por la televisión galesa S4C en asociación con el Museo Británico de Londres y co-producida con Discovery Channel y con la Cinquième.


Egipto: Los Orígenes de Egipto
Los orígenes del antiguo Egipto han permanecido envueltos en el misterio desde hace siglos. Recientemente, una nueva generación de arqueólogos ha recorrido el desierto examinando templos y tumbas, excavando ciudades perdidas e investigando con profundidad los restos de la civilización egipcia. En este documental retrocedemos miles de años para descubrir cómo emergió esta poderosa civilización. También analizamos el papel desempeñado por el faraón en el conflicto entre el orden divino y las fuerzas del caos.


Egipto: Las Pirámides
Diseñadas como escaleras hacia un feliz Más Allá, las grandes pirámides de Egipto no fueron un fenómeno aislado sino más bien representaciones de una evolución religiosa y arquitectónica que tenía su base en la construcción elaborada de tumbas. Mediante la colocación de un simbólico "Montículo de la Creación" hecho de arena y de piedra sobre la tumba, los egipcios creyeron que sus reyes resucitarían continuamente. Fue esta creencia, la que les llevó finalmente a desarrollar las pirámides. Este programa muestra las grandes pirámides de Giza y analiza el desarrollo de estas estructuras imponentes. Culmina con un estudio del extraordinario resurgimiento de la construcción de pirámides 2000 años después en Sudán, un lugar conocido por los egipcios por el reino de Cush.


Egipto: El Imperio Nuevo
Durante la época del Imperio Nuevo en Egipto, los más poderosos faraones eran enterrados en tumbas repletas de oro, un metal divino considerado como la carne de los dioses. Pero, ¿de dónde venía esa riqueza y cómo llegó a ser Egipto el más grande imperio que jamás había existido?.
Nos remontamos a las guerras libradas entre los príncipes egipcios locales y sus despreciables gobernantes extranjeros, los reyes hicsos. Después de la expulsión de los hicsos de Egipto, los faraones ordenaron derrotar a los cushitas al sur de Egipto, en cuya tierra se encontraban las más valiosas minas de oro. Con la derrota de los cushitas, Egipto se convirtió en el más grande y próspero imperio de la antigüedad.


Egipto: Los Dioses de Egipto
Los antiguos egipcios creían en numerosos dioses y cada aspecto de su vida en este mundo y en el Más Allá era controlado por seres sobrenaturales que debían ser satisfechos constantemente. Las divinidades representaban la personificación del orden mientras que los demonios representaban las fuerzas del caos. Los templos eran diseñados como lugares de poder para mantener la frágil armonía de la vida. Sólo el faraón o su representante, el sumo sacerdote, podía entrar en las áreas más sagradas por miedo a alterar el equilibrio perfecto del universo. Los vivos podían satisfacer a los dioses y a los demonios con rezos y ofrendas, y con la ayuda de los sacerdotes podían enviar y recibir mensajes del mundo subterráneo.


Egipto: La Momificación
La historia de la civilización egipcia desmiente la creencia popular de que los egipcios estaban obsesionados con la muerte y nos revela que en realidad estaban más preocupados por la vida eterna. Para los egipcios, el ritual de la momificación era crucial para alcanzar una vida posterior. Para los egiptólogos modernos, es un material conservado llovido del cielo. En este programa, los científicos nos revelan cómo vivían y morían los antiguos egipcios a partir del abundante material que se ha conservado hasta nuestros días. Usando técnicas avanzadas radiográficas por ordenador pueden identificar problemas de salud como la artritis o abscesos dentales y pueden incluso reproducir imágenes internas detalladas de los cuerpos momificados.

¿Ha llegado vida a Marte procedente de la Tierra?

Cada vez toma más fuerza la hipótesis de que la vida en la Tierra no es un fenómeno único en el Universo. Pero existe también la posibilidad de que después de desarrollarse en este planeta, quizás procedente del exterior, haya viajado también a otros lugares, como el cercano Marte. Esta es la teoría que plantea Ken Nealson, director del Centro para la Detección de la Vida de la NASA, que ha visitado esta semana Madrid.
Nealson, que es también catedrático de Geología en la Universidad de California, señala a ELMUNDO.es que "igual que a la Tierra llegan como meteoritos fragmentos de Marte, entre 20 y 30 kilos de tierra marciana al año, hay material terrestre que puede haber llegado hasta allí llevando materia orgánica con vida".
De momento, ninguna misión ha encontrado nada, pero también es verdad que hasta ahora sólo han viajado hasta su superficie cinco rover teledirigidos, que han podido recorrer un área muy reducida. Según este experto, el hecho de que no haya tectónica de placas, como en la Tierra, ni agua en movimiento hace más fácil encontrar los rastros de esos posibles impactos.


.............Imagen de Marte captada por la sonda 'Mars Express'. |ESA

"Es posible que allí haya rastros de vida, y que llegaran desde el nuestro", asegura, en lo que es una vuelta de tuerca a la ya conocida teoría de la panspermia: las bacterias están diseminadas por el Universo y llegaron hasta la Tierra a bordo de meteoritos.

Bacterias sin oxígeno

El hallazgo en los últimos 20 años de bacterias que viven en condiciones poco habituales en la vida terrestre da pie a estas hipótesis. Nealson y su equipo fueron los que encontraron entonces el grupo de la 'shewanella', microbios capaces de 'respirar' de los óxidos de manganeso o hierro y 'expirar' electrones. No necesitan oxígeno para vivir.


Ken Nealson, director del Centro para la Detección de Vida. |Bernardo Díaz

Otras muchas y peculiares bacterias se han encontrado desde entonces. En España, en las minas de Río Tinto (Huelva), se han encontrado bacterias capaces de 'comer' pirita y producir como desechos ácido sulfúrico y hierro oxidado, causantes de la acidez y color rojizo del agua. Es más, algunas de las bacterias encontradas en este lugar por científicos del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) han demostrado, en experimentos controlados, que serían capaces de sobrevivir en un ecosistema marciano.
No obstante, Antonio Pérez Verde, investigador en este centro español, reconoce que "el problema será si la vida extraterrestre no tiene nada que ver con la que conocemos, porque entonces ni siquiera sabemos como buscarla".
Por otro lado, apunta algunas de las dificultades que habría para que un meteorito con materia terrestre llegara a Marte: "Nuestro planeta es grande y para que algún fragmento escapara de la atmósfera terrestre tendría que ser impactado por un meteorito a una velocidad de 11,2 kilómetros por segundo, algo tan destructivo como el que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años", argumenta.
Además, también es cierto, y así lo reconoce Nealson, que la fuerza de gravedad del Sol y de Júpiter, mucho mayor que la marciana, atraería a la mayor parte del material desprendido, pero tampoco es imposible que algunas bacterias llegaran a algún lugar donde pudieron sobrevivir.

Las pilas 'bacterianas'

Nealson, por otro lado, ha sabido sacar provecho de las 'shewanellas'. Dado que son como 'rocas que respiran' minerales y emiten electrones, logró desarrollar un sistema que permite aprovechar éstos como energía eléctrica.
Se trata de las 'pilas de combustible microbinas', en las que los microorganismos 'inspiran' el óxido de un cátodo y 'expiran' electrones, utilizables como fuente energética. Además, las 'shewanellas' comen cualquier basura orgánica. "Es una forma limpia, eficaz y barata de generar energía, acabar con la basura y, además, obtener agua limpia, porque en el proceso transforman el carbono en moléculas de agua", explica el experto.
Para Nealson, que ha visitado Madrid invitado por la Fundación Banco Santander para dar una conferencia, está claro que en las bacterias está la clave de cómo ha cambiado la Tierra desde su origen.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/23/ciencia/1332502287.html