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    jueves, 21 de febrero de 2013

    La muerte por inanición y enfermedades en el Antiguo Egipto

    Diferentes tipos humanos hallados en la excavación. El cráneo de la izquierda pertenece a un sujeto de tipo medio, casi mediterráneo (blanco). El de la derecha es de un sujeto negroide y robusto, un nubio de la época (aproximadamente 1.750 a.C.).
     
    Investigadores de las universidades de Granada y Jaén participan en la excavación de la necrópolis Qubbet el-Hawa, en la región egipcia de Asuán

    Tras analizar más de 200 momias y esqueletos hallados en la tumba número 33, han determinado que ni siquiera los altos mandatarios vivían en tan buenas condiciones como se pensaba hasta ahora
    Los antiguos egipcios no vivían en tan buenas condiciones y rodeados de tanta opulencia como hasta ahora se pensaba, sino que sufrían hambre y malnutrición, multitud de enfermedades infecciosas y una altísima mortalidad infantil. Además, los gobernadores de la región de Asuán, en la frontera con Sudán, así como sus familias, ya practicaban el mestizaje con las gentes negras que llegaban desde el país vecino.
    Los antropólogos de la UGR que participan en el proyecto. De izquierda a derecha, Ángel Rubio, Linda Chapón, Miguel Botella e Inmaculada Alemán.
     
    Éstas son algunas de las conclusiones a las que ha llegado el proyecto de investigación Qubbet el-Hawa, de la Universidad de Jaén, en el que participan antropólogos de la Universidad de Granada, así como el Consejo Supremo de Antigüedades de la República Árabe de Egipto.
    Las antropólogas de la UGR trabajando.
    Se trata de una excavación que se está desarrollando en la tumba número 33 de la necrópolis de Qubbet el-Hawa, justo en frente de la moderna ciudad de Asuán, a unos mil kilómetros al sur de El Cairo. Esta tumba fue construida durante la XII Dinastía (1939-1760 a. C.) para albergar el cuerpo de un alto dignatario de la región de Asuán del que, por el momento se desconoce su identidad.

    Fue reutilizada con posterioridad en al menos tres ocasiones (XVIII, XXII y XXVI Dinastías), es una de las más grandes de la necrópolis y posee una gran potencialidad arqueológica, ya que alberga, al menos, una cámara intacta en su interior, con tres sarcófagos decorados de madera.
     
    Más de 200 momias
    Científicos del Laboratorio de Antropología Física de la Universidad de Granada, que dirige el profesor Miguel Botella López, acaban de regresar de Egipto. Han participado en la campaña para realizar el análisis antropológico de los huesos de las momias halladas en la excavación, así como el cómputo del número de individuos pertenecientes a las épocas más modernas de ocupación de la tumba (Reino Nuevo, Tercer Periodo Intermedio y Baja Época). Los investigadores granadinos han encontrado más de 200 esqueletos y momias en la tumba número 33.
    El antropólogo Miguel Botella, en una tumba excavada en la roca.
    Los primeros resultados de su trabajo arrojan conclusiones muy interesantes, y han permitido conocer nuevos datos no sólo sobre sus características físicas, sino también sobre las condiciones de vida en el Antiguo Egipto. Y es que, como explica el profesor Botella, “aunque el nivel cultural de la época era extraordinario, el análisis antropológico de los restos humanos revela que la población en general y también los gobernadores, la clase social más alta, vivían en condiciones de salud muy precarias, en el límite de la supervivencia”.

    Los antropólogos de la UGR afirman que la esperanza de vida apenas llegaba a los 30 años, “ya que sufrían muchos problemas de malnutrición y trastornos gastrointestinales agudos, debido al consumo de agua contaminada del Nilo”. Así lo revela el hecho de que los huesos de los niños no presenten marcas, “lo que demuestra que murieron debido a una enfermedad infecciosa aguda”. Además, los investigadores han hallado en la tumba una gran cantidad de momias pertenecientes a jóvenes de entre 17 y 25 años.
    Vista de las puertas de varias tumbas en la necrópolis de Qubbet el-Haw.

    Primera mención a los pigmeos
    Miguel Botella apunta que las tumbas de la necrópolis de Qubbet el-Hawa cuentan con inscripciones “de gran importancia para la Historia no sólo de Egipto, sino de toda la Humanidad”. Así, en la tumba del gobernador Herjuf (2200 a. C.) se narran los tres viajes que éste realizó al centro de África, en uno de los cuales llegó a traer a un pigmeo; ello supone la mención más antigua de este grupo étnico.
     El equipo completo de investigadores del proyecto Qubbet el-Hawa.
    Además, en otras inscripciones se narran las relaciones de Egipto con la vecina región de Nubia (actual Sudán) a lo largo de casi un milenio. Por tanto, Qubbet el-Hawa es uno de los yacimientos más importantes de Egipto, no sólo por los descubrimientos ya realizados, sino también por la cantidad de información que contiene sobre la salud y la enfermedad y las relaciones interculturales en la Antigüedad.

    Más información sobre el proyecto Qubbet el-Hawa:
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