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    lunes, 24 de octubre de 2016

    Cómo cambiaron los primeros agricultores la Historia

    Esculturas de yeso, que datan de alrededor de 6500 a.C., fueron descubiertos en 1985 en el yacimiento neolítico de Ain Ghazal, en las afueras de la ciudad capital Amán, Jordania. Probablemente representan antepasados míticos.

    Debajo de una ladera rocosa, en el centro de Jordania, se encuentran los restos de una aldea de 10.000 años de antigüedad, llamada Ain Ghazal, cuyos habitantes vivieron en casas de piedra con vigas de madera en el techo, muros y pisos relucientes por el yeso blanco.
    Cientos de personas que vivieron ahí rendían culto en templos circulares y hacían esculturas evocadoras, de ojos enormes, de tres pies de altura. Enterraban a sus queridos muertos bajo el piso de sus casas y decapitaban los cuerpos para poder decorar los cráneos.

    Esqueleto fosilizado de un ser humano que fue enterrado debajo del piso de una casa familiar en Ain Ghazal, un pueblo agrícola de 10.000 años de antigüedad, en Jordania. C. Blair / Proyecto ArqueológicoAin Ghazal.

    Sin embargo, con todo lo fascinante que era esta cultura, hay algo más sobre Ain Ghazal que intriga a los arqueólogos: fue una de las primeras aldeas agrícolas que surgió en los albores de la agricultura.
    Alrededor del asentamiento, los campesinos de Ain Ghazal cultivaron cebada, trigo, garbanzos y lentejas. Otros miembros de la aldea se iban durante varios meses seguidos a pastorear ovejas y cabras en las colinas de los alrededores.

    Sitios como Ain Ghazal (derecha) proporcionan una visión sobre una de las transiciones más importantes en la historia humana: el momento en que la gente comenzó a domesticar las plantas y los animales, se asentó y empezó a crear el tipo de sociedad en la que vivimos ahora la mayoría.

    Sin embargo, a pesar de todo lo que han enseñado a los arqueólogos yacimientos como Ain Ghazal, todavía siguen batallando con grandes preguntas. ¿Quiénes, exactamente, fueron los primeros agricultores? ¿Cómo surgió la agricultura, piedra angular de la civilización misma, y cómo se expandió a otras partes del mundo?

    Algunas respuestas están surgiendo ahora a partir de una fuente sorprendente: el ADN extraído de los esqueletos de Ain Ghazal y de otros asentamientos tempranos de Oriente Próximo. Estos hallazgos ya han cuestionado ideas sostenidas hace tiempo sobre cómo surgió la agricultura y la domesticación.

    Y, lo que es más, los nuevos datos muestran que los primeros agricultores dejaron una marca genética importante. Las gentes, desde Irlanda hasta la India, rastrean algunos de sus antepasados en aquellos pueblos que empezaron a cultivar cebada y trigo en Oriente Próximo hace miles de años.

    “Es una parte de la historia de la civilización que apenas estamos empezando a conocer”, anota Iosif Lazaridis (izquierda), un investigador en la Escuela de Medicina de Harvard.

    Falsas impresiones

    La revolución agrícola cambió a nuestra especie y nuestro planeta. Conforme las bandas de cazadores y recolectores comenzaron a domesticar las plantas y los animales, abandonaron la vida nómada y construyeron aldeas y pueblos que han durado miles de años. Un suministro estable de alimentos permitió el crecimiento rápido de sus poblaciones, y los pequeños grupos igualitarios se convirtieron en reinos que se extendieron cientos de kilómetros.

    La agricultura se originó en unos cuantos centros pequeños por todo el mundo, pero, probablemente, primero en el Creciente Fértil, una región de Oriente Próximo que incluye partes de lo que hoy es Irak, Siria, Líbano, Israel y Jordania. Las evidencias claras que hay allí de la agricultura (aldeas, cultivos, ganado, herramientas para la preparación de los alimentos) datan de hace unos 11.000 años.

    En la década de 1990, los arqueólogos concluyeron, en su mayoría, que la agricultura en el Creciente Fértil comenzó en Jordania e Israel, una región conocida como Levante Sur. “El modelo consistía en que todo empezó allí y luego se propagó, incluidas, quizá, las personas”, comentó la Dra. Melinda A. Zeder (derecha), una investigadora del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian, en los Estados Unidos.

    Sin embargo, en los últimos años, la Dra. Zeder y otros arqueólogos han dado un giro a ese consenso. Su investigación indica que la gente estaba inventando la agricultura en varios sitios del Creciente Fértil más o menos al mismo tiempo. En las montañas Zagros de Irán, por ejemplo, la Dra. Zeder y sus colegas han encontrado evidencias de domesticación gradual de cabras silvestres durante muchos siglos, hace como 10.000 años. Y también es posible que hubieran estado cultivando plantas antes de lo que se creía.

    A finales de los 1980, el Dr. Ofer Bar Yosef, de la Universidad de Harvard, y sus colegas, excavaron un yacimiento de 23.000 años de antigüedad en las costas del mar de Galilea, conocido como Ohalo II. Constaba de media docena de chozas de paja. El año pasado, Bar Yosef y sus colegas informaron que, en una de las chozas, había 150.000 semillas y frutos quemados, incluidos muchos tipos, como almendras, uvas y olivas, que después se convertirían en cultivos. También se encontró una cuchilla de pedernal que al parecer se utilizó para cosechar los cereales, al igual que una plancha de piedra para moler semillas. Parece claro que los habitantes estaban cultivando plantas silvestres mucho antes de lo que se pensaba.

    “Nos hemos obsesionado con las muy pocas cosas que vimos preservadas en los registros arqueológicos, y nos hemos quedado con la falsa impresión de que se trataba de un cambio abrupto”, dice la Dra. Zeder. “Ahora entendemos que realmente hubo un largo periodo en el que estuvieron experimentando con los recursos”.

    Muchos científicos han sugerido que los humanos recurrieron a la agricultura bajo presión de determinadas circunsta... Quizá el clima de Oriente Próximo se volvió riguroso, o quizá la población de cazadores y recolectores sobrepasó el suministro de alimentos silvestres.

    Sin embargo, “experimentar con los recursos” no es el tipo de cosas que hace la gente en momentos de desesperación. Más bien, argumenta la Dra. Zeder, la agricultura ocurrió a medida que los cambios climáticos provocaron el desplazamiento de algunas especies de plantas y animales silvestres hacia a Oriente Próximo.

    Muchos grupos distintos empezaron a experimentar con formas de producir alimentos extras, lo que, al final, les permitió realizar una nueva forma de vida: asentarse como grupos sociales más estables.

    En las montañas Zagros de Irán, cabras salvajes fueron domesticadas durante muchos siglos. Crédito. Fereidoun Biglari / Museo Nacional de Irán.

    Avances en el ADN

    Los genetistas se han preguntado desde hace mucho si podrían ayudar a resolver el acertijo de los orígenes de la agricultura mediante el análisis del ADN de los restos humanos descubiertos en lugares como Ain Ghazal.

    El material genético antiguo puede sobrevivir en esqueletos durante miles de años, a veces hasta cientos de miles de años. De hecho, los científicos han sido capaces de reconstruir genomas completos de humanos antiguos y de parientes extintos como los neandertales.

    Sin embargo, han fallado diversos intentos de extraer ADN de esqueletos de Oriente Próximo. Al parecer, las condiciones en la región han sido demasiado duras como para que sobreviva ADN antiguo.
    “Genéticamente, Oriente Próximo era una zona desconocida”, comentó el Dr. David Reich (izquierda) un genetista en la Escuela de Medicina de Harvard.

    Pero esto ya no es así. En dos estudios recientes (aquí y aquí), los genetistas, incluido el Dr. Reich, han utilizado métodos nuevos para extraer suficiente ADN de los huesos de los primeros agricultores y averiguar su relación con otros pueblos. Un equipo de investigadores con sede en la Universidad Johannes Gutenberg, en Mainz, Alemania, ha reconstruido los genomas de cuatro de los primeros campesinos de las montañas Zagros, cuyos huesos datan de hace unos 10.000 años.

    El Dr. Reich y sus colegas -incluido Ron Pinhasi, un arqueólogo en la Universidad College de Dublín, y el ya citado, Iosif Lazaridis, de Harvard- recuperaron material genético de 44 conjuntos de restos de todo Oriente Próximo. Su botín incluía ADN de los primeros agricultores en Irán, así como huesos de otros sitios en el Levante Sur, como Ain Ghazal. El grupo de Reich descubrió material genético, todavía más antiguo, de cazadores y recolectores en la región, tan remotos como hace unos 14.000 años.

    Los nuevos resultados indican la misma conclusión general: los primeros agricultores de cada región eran descendientes de los primeros cazadores y recolectores. Y, lo que es más, cada población tenía su propia genealogía distintiva, la cual se remonta a decenas de miles de años.
    Eran tan genéticamente diferentes unos de otros como los europeos de los chinos. Y estos grupos siguieron siendo distintivos durante toda la revolución agropecuaria, conforme cambiaron de cazadores y recolectores a agricultores hechos y derechos. “Fue bastante sorprendente ver cuán diferentes eran estos grupos unos de otros”, dijo Iosif Lazaridis. “Fue más extremo que cualquier cosa que pudieras haber imaginado que estaba pasando”.

    El Dr. Reich y otros arguyen que los hallazgos muestran que las gentes de alrededor del Creciente Fértil se hicieron agricultoras de forma independiente. “No sucedió como si hubiera una población en Oriente Próximo que desarrolló la agricultura y que luego se expande y supera a todas las demás”, explicó.

    Restos de una bellota se recuperaron en una cabaña de almacenamiento en Ohalo II. Crédito: Prof. Ehud Weiss, El Martin (Szusz) Departamento de Estudios de la Tierra de Israel y Arqueología, Universidad de Bar Ilan.

    ¿Un lugar de nacimiento, o muchos?

    Los arqueólogos han dado la bienvenida a los nuevos resultados de los genetistas. Pero, por ahora, están interpretando los datos en formas diferentes.

    La Dra. Zeder dijo que el ADN antiguo sustenta un escenario en el que los agricultores de todo el Creciente Fértil inventaron la agricultura de forma independiente, quizá en repetidas ocasiones. Sin embargo, el Dr. Bar Yosef dice que él cree que la agricultura, como tal, evolucionó solo una vez y que se propagó rápidamente de un grupo al otro.

    El Dr. Bar Yosef señala a la datación cada vez más precisa que se tiene de los sitios arqueológicos en el Creciente Fértil. En vez de en el Levante Sur, los yacimientos más antiguos con evidencias de agricultura plena se encuentran en el norte de Siria y el sur de Turquía. Ahí es donde el Dr. Bar Yosef cree que empezó la agricultura.

    En otras partes del Creciente Fértil, argumenta, la gente sólo estaba ensayando con la agricultura. Únicamente cuando entraron en contacto con aquellos que combinaban los cultivos y la cría de ganado, y utilizaron la tecnología para manejar ambos aspectos (lo que los científicos denominan el 'paquete neolítico'), fue cuando adoptaron esas prácticas de forma permanente.

    “Si pones en un mapa las dataciones de los sitios en los cuales se encontró evidencia de agricultura, ves que siempre sucede más tarde conforme te alejas del centro de la zona”, subrya el Dr. Bar Yosef. Los nuevos resultados genéticos simplemente muestran que esta tecnología agropecuaria se propagó por todo el Creciente Fértil, pero que las poblaciones que la compartían no se mezclaban entre sí. La nueva investigación muestra también que, aún después de que se estableció la agricultura por todo el Creciente Fértil, la gente siguió genéticamente aislada durante miles de años.

    “Aunque hablaban unos con otros, no se casaban entre sí”, afirma Garrett Hellenthal (izquierda), un genetista del Colegio Universitario de Londres que colaboró con los investigadores de la Universidad Gutenberg.
    Sin embargo, la investigación del ADN también muestra que este prolongado periodo de aislamiento terminó de forma repentina y espectacular.

    Hace unos 8.000 años se cayeron las barreras entre los pueblos del Creciente Fértil y los genes empezaron a fluir por toda la región. Oriente Próximo se convirtió en una mezcla homogénea de personas. ¿Por qué?

    El Dr. Reich especula que las crecientes poblaciones de agricultores comenzaron a vincularse unas con otras por medio de las redes del comercio. La gente se movilizó a través de esas rutas y empezó a casarse y tener hijos. Los genes no solo fluyeron por todo el Creciente Fértil, sino que también se propagaron hacia el exterior. Los científicos han detectado ADN de los primeros agricultores en personas que viven en tres continentes.

    “Parece que hubo expansiones hacia fuera, en todas las direcciones”, comentó Iosif Lazaridis.
    Los primeros agricultores de Turquía se movieron por toda la parte occidental del país, cruzaron el Bósforo y viajaron a Europa hace unos 8.000 años, donde no se encontraron con agricultores. Europa había albergado a grupos de cazadores y recolectores durante más de 30.000 años, y los agricultores acabaron por hacerse con gran parte de su territorio y convertirlo en tierras de cultivo, sin mezclarse con ellos.

    Los cazadores y recolectores, aún cuando se apegaron a su modo de existencia durante siglos, al final fueron absorbidos por las comunidades agrícolas más grandes. Los europeos de hoy pueden rastrear gran parte de su genealogía en ambos grupos.

    La influencia de los antiguos pueblos agrícolas del Cercano Oriente todavía se puede ver en lugares como la India. Crédito Sanjay Kanojia / AFP - Getty Images

    Los primeros campesinos de lo que hoy es Irán se expandieron hacia el este. Al final, sus descendientes terminaron en lo que hoy es la India, y su ADN constituye una parte considerable del genoma de los indios.

    ¿Y las gentes de Ain Ghazal? Se expandieron al este de Africa, llevando con ellos cultivos y animales. Los africanos orientales conservan la genealogía de los primeros agricultores del Levante Sur; en Somalia, una tercera parte del ADN de sus gentes proviene de allí.

    El Dr. Reich espera saber más sobre los primeros agricultores mediante la obtención de muestras en forma más sistemática en todo el Creciente Fértil. Sin embargo, es pesimista en cuanto a llenar algunos de los huecos más notorios del mapa genético del Creciente Fértil. Nadie ha recuperado todavía ADN de personas que vivieron en los asentamientos agrícolas más antiguos que se conocen. Y es poco probable que lo puedan intentar pronto. “No es fácil dar con estos especímenes únicos y especiales”, dijo.

    Para hacerlo, tendrían que aventurarse en el corazón mismo de la guerra civil en Siria.

    Fuentes: lagaceta.com.ar | The New York Times | Carl Zimmer | 22 de octubre de 2016
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