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    lunes, 5 de diciembre de 2016

    La gran sequía entre los siglos IV y VII pudo forzar a los romanos la salida de la Península

    Foto: Los investigadores sacan los sondeos de los sedimentos desde una plataforma flotante en el lago Montcortés. / Fondo documental IPE_CSIC, vía Agencia SINC

    La escasez hídrica podría haber estado detrás del declive del imperio romano en la Península Ibérica, ya que el final de su presencia coincidió con los tres siglos más secos y en los que apenas hubo tormentas, según un estudio sobre las tormentas mediterráneas de los últimos 2.275 años.

    MADRID, 2 de Dic.- El artículo, realizado por investigadores de distintos centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que se publica este viernes en Scientific Reports, reconstruye las tormentas desde el año 763 antes de Cristo hasta el año 2012 con la intención de entender las fluctuaciones del clima en el Mediterráneo.

    Las grandes tormentas documentadas se produjeron en Lérida, gracias a los registros sedimentarios del lago Montcortés, donde los depósitos son anuales.
    En la investigación han participado también científicos del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Instituto Pirenaico de Ecología(IPE) y el Instituto de Física Química Rocasolano (IQFR).

    Los investigadores han logrado reconstruir año a año las lluvias extremas y relacionarlas con la Oscilación del Mediterráneo, un patrón atmosférico a gran escala que condiciona la precipitación de este área del planeta.
    El hecho de contar con un registro de casi tres milenios tan completo y homogéneo ha permitido a los investigadores calcular con precisión los diferentes periodos de retorno de las tormentas en el pasado.

    El científico del IQFR Juan Pablo Corella, ha explicado que gracias a las características del lago, el registro sedimentario es muy detallado por lo que han podido determinar hasta la estación del año en la que se produjeron las tormentas.

    El trabajo reconstruye también las fases negativas de la Oscilación del Mediterráneo en los últimos tres milenios, un patrón climático determinado por el gradiente de presión entre el este y el oeste del Mediterráneo y que controla las lluvias en el sur de Europa. Así, cuando la Oscilación del Mediterráneo es negativa llueve más en la Península Ibérica.

    “Este detallado registro paleoclimático del oeste mediterráneo nos muestra que las etapas secas de varias décadas a siglos de duración con menos episodios tormentosos han sido una tónica bastante habitual durante los últimos 3000 años del Holoceno”, apunta el investigador del MNCN Gerardo Benito (izquierda).

    Además, ha añadido que los datos obtenidos pueden ayudar a comprender el comportamiento del clima ante el cambio global. Mediante esta resolución anual, los investigadores han comprobado como entre los años 370 y 670 después de Cristo la península vivió una etapa especialmente seca, con pocas lluvias ala vez que las temperaturas en Europa eran frías.

    Por ello, consideran que “posiblemente” estas condiciones climáticas tuvieran una influencia socio-económica en el declive final del Imperio Romano y el auge del periodo migratorio europeo.

    Durante la Edad Media cuando las temperaturas fueron algo más cálidas que en la actualidad hubo una alternancia de episodios muy secos y lluvias extremas. Una mayor estabilidad hídrica ocurrió entre 1537 y 1805 coincidiendo con la bajada generalizada de las temperaturas que se produjo y que ha llevado a bautizar esta etapa como la Pequeña Edad del Hielo europea.

    Fuentes: EUROPA PRESS  |  LA VANGUARDIA
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