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    viernes, 17 de febrero de 2017

    Tras la pista de Tartessos

    Imagen general del tesoro de El Carambolo hallado en 1958 en las inmediaciones de la localidad de camas, Sevilla. 

    ¿Cómo se fabricó el tesoro del Carambolo? Una nueva técnica de micro-fluorescencia desarrollada por investigadores del Centro Nacional de Aceleradores, en Sevilla, revela nuevos secretos sobre uno de los mayores tesoros del periodo tartésico en España.

    El 30 de septiembre de 1958 será recordado en los alrededores de Sevilla por el hallazgo arqueológico realizado en la localidad de Camas. El descubrimiento en cuestión tuvo lugar en los terrenos de la Real Sociedad de Tiro de Pichón de la villa hispalense, durante el transcurso de unas obras para la ampliación de las instalaciones. Fue entonces cuando la azada de uno de los operarios de la obra golpeó un objeto metálico. Este, sería la primera de las 21 piezas que pondrían -por fin- en el mapa a la civilización tartésica.

    El conocido como el tesoro de El Carambolo, así bautizado por el cerro en que se encontró, está formado por 21 piezas de oro de 24 quilates. Juntas suman un peso de 2.950 gramos. Entre las piezas halladas, se encuentran dos brazaletes, dos pectorales, un collar y 16 placas de oro, encontradas todas ellas dentro de un recipiente de barro ovalado, junto a algunos restos de cerámica y los huesos de varios animales. Las joyas gozan de un estado de conservación óptimo salvo por algunos rasguños producidos en el momento en que fueron halladas. Estas, profusamente decoradas, dan testimonio de un arte fastuoso, delicado, bárbaro, y a su vez, de una muy notable unidad de estilo.


    Pectoral con rosetas del tesoro de El Carambolo.
    Los propósitos del estudio fueron: caracterizar la composición de la aleación de los diferentes objetos y/o elementos decorativos para determinar si están realizados a partir de una misma aleación homogénea; identificar los métodos de soldadura y las técnicas de fabricación en aras de discernir  si las joyas han sido producidas por uno o varios orfebres diferentes y aportar más información para la discusión arqueológica sobre el origen del tesoro.

    Las interpretaciones más aceptadas afirman que las piezas del tesoro formaron parte de los adornos de alguna figura política o religiosa de alto estatus. Sin embargo, por otra parte, el ya fallecido historiador y arqueólogo J. M. Blázquez Martínez de la Universidad de Salamanca explica en su obra, La religión de los pueblos de la Hispania preromana, que el toro fue una figura muy venerada por varias culturas en la península Ibérica. Y en este sentido, otras hipótesis más recientes, basadas en criterios arqueológicos y etnográficos, apuntan que podría tratarse, en parte, de los adornos un toro sagrado.

    Sea como fuere, de lo que no cabe ninguna duda es de que el tesoro del Carambolo es un conjunto de joyería de oro datada entre los siglos VIII y VI a.C, y que representa un conjunto estilístico sin igual en el campo de la arqueología. Sus características morfológicas y de manufactura no se han encontrado en otros objetos del mismo periodo en la península Ibérica, por lo que la incógnita respecto a su significado y función sigue siendo objeto de estudio y discusión entre los expertos.

    Un pueblo perdido en tiempo
    Si bien es cierto que existe una extensa literatura en torno a la cultura tartésica, - a la que se vincula el presente tesoro- poco de lo escrito hasta el momento se puede respaldar con total seguridad. Ya en el Libro de los Reyes, en el Antiguo Testamento, escritas en torno al siglo VII a. C. pueden encontrase las primeras alusiones a esta civilización, localizada en lo que fue un lejano y misterioso lugar llamado Tarsis. Dícese que cada tres años las naves del Rey Salomón, volvían de esta ciudad, situada al sur de la península Ibérica, cargados de oro, plata y diversas riquezas.

    Dos siglos más tarde, ya en el V a.C., también Heródoto de Halicarnaso, considerado padre de la historia, hacía referencia a Tartessos en sus escritos. En ellos alude al rey Argantonio, "el hombre de plata", último rey tartésio, con el que el reino llego a su fin, y el único del que se tienen referencias históricas. Tan solo un siglo antes, en el VI a.C el poeta Anacreonte también dejaría escritas algunas referencias en torno a esta misteriosa civilización.

    Aurelio Padilla Monge, profesor de historia antigua en la Universidad de Sevilla, en su trabajo Algunas notas sobre la figura de Argantonio y sus elementos míticos, publicado en el Archivo Español de Arqueología, afirma que, buena parte de la historiografía centrada en la Iberia prerromana defiende que aquello que los griegos llamaron Tartessos fue una elaboración de la imaginación griega, construida a partir de algunos datos ciertos, y que acabó finalmente por integrarse en la mitología helena. De hecho la civilización tartésica -junto con la Atlántida- es unos de los grandes misterios que hunden sus raíces en la Grecia Clásica.

    De cualquier modo, los restos de distintos yacimientos arqueológicos sitúan a una hipotética civilización tartésica en el valle del Guadalquivir, al suroeste de la península Ibérica, en el territorio conformado entre las ciudades de de Sevilla, Cadiz y Huelva durante la Edad del Bronce, y algo mas tarde, alcanzada la Edad del Hierro, desplazada en el espacio hacia el norte, al sur de Badajoz, e incluso hasta Portugal.

    Detalle de las decoraciones de las cápsulas con rosetas y púas.
    Las diferencias entre Placas (A) y (C) y los Brazaletes (B) y (D) son debidas a las diferentes técnicas de manufactura.

    De este modo, aunque se sitúa a los tartesios en el interior de la península ibérica, y a sus vecinos fenicios en las áreas de litoral, la cercanía entrambos alimenta el debate en la actualidad sobre como fue la relación entre sendos pueblos. O si se trataba, verdaderamente, de dos pueblos distintos. Entre los estudiosos de la materia hay quien piensa que entre tartesios y fenicios existió un gran entendimiento y una fructífera coexistencia, origen de la posterior fusión de las dos culturas, y lo que motiva en la actualidad la imposibilidad de discernir -en términos arqueológicos- entre sus diferencias.

    Arrojando luz, y rayos X, sobre el misterio

    Tartésico o fenicio, la importancia del tesoro del Carambolo y el interés por su estudio en profundidad, ha llevado a los investigadores del Centro Nacional de Aceleradores a desarrollar un nuevo sistema para el análisis de sus piezas. Se trata de un nuevo sistema portátil de micro-fluorescencia de rayos X.

    En el estudio de los hallazgos arqueológicos surgen a menudo preguntas imposibles de ser contestadas sin la ayuda de ciertas disciplinas científicas. Algunas de estas cuestiones abarcan el tipo de material que constituye un objeto, su procedencia o su edad. Así, en los últimos años, la aplicación de estos métodos de análisis en el estudio de piezas de otras épocas ha permitido un aprendizaje sin precedentes. El conocimiento de la estructura de los materiales y los procesos químico-físicos relacionados con la creación de un objeto permite revelar el desarrollo tecnológico de los artesanos de la época, además de proporcionar una valiosa información para su conservación, restauración y la autenticación de los materiales que componen una obra de arte.

    Simona Scrivano del departamento de Física Atómica, Molecular y Nuclear de la Universidad de Sevilla explica que: "en el ámbito de las técnicas aplicadas -como es el caso- a la joyería antigua en particular, hay numerosas características analíticas a tener en cuenta debido a la particularidad y heterogeneidad de los objetos que se quieren estudiar. También debido al gran valor de las piezas, su unicidad y a las restricciones en materia de seguridad de los museos y fundaciones a cargo de las mismas".

    La micro-XRF, (por sus siglas en inglés), es una técnica de análisis más moderna que permite el examen detallado de pequeñas zonas de la muestra

    "Un requisito fundamental en el estudio del tesoro del Carambolo y otros hallazgos arqueológicos, es obtener una elevada resolución espacial que permita distinguir los diminutos detalles que presentan los objetos analizados, tales como las decoraciones y las zonas de soldaduras, a veces de un tamaño inferior a 50μm", comenta la investigadora a National Geographic. Esta es la razón que motivó el desarrollo de un nuevo equipo portátil de micro-fluorescencia de rayos X.

    La micro-XRF, (por sus siglas en inglés), es una moderna técnica de análisis que permite el examen detallado de pequeñas zonas de la muestra estudiada. Esta, consiste en el análisis de los rayos X emitidos por dicha muestra , - en este caso las piezas del tesoro- tras haber sido expuesta a otro tipo de radiación primaria. Posteriormente, a partir de una técnica conocida con el nombre de espectrometría, se analiza la radiación devuelta. Con ello, a partir de los datos obtenidos se torna posible averiguar de que elementos se compone el objeto estudiado así como la proporción en la que se encuentran.

    La importancia del detalle

    El nuevo equipo de micro-XRF fue desarrollado por investigadores del Centro Nacional de Aceleradores y de la Universidad de Sevilla con una idea general muy concreta: conseguir un instrumento capaz de analizar a escala micrométrica (inferior a 100 μm) los detalles presentes en las joyas arqueológicas.

    Aunque el tesoro del Carambolo ha atraído la atención de numerosos investigadores desde su descubrimiento, aún faltaba por realizar un estudio detallado de los procesos de soldadura empleados y de las técnicas de producción. Según nos indica Scrivano: "el nuevo equipo portátil de micro-XRF ha verificado la validez del uso del nuevo sistema para analizar detalles muy pequeños tales como elementos decorativos y áreas de unión".

    Los objetos fabricados en un único taller bajo la estrecha colaboración entre varios orfebres con diferentes conocimientos tecnológicos

    Los resultados del artículo“Non-destructive micro-analytical system for the study of the manufacturing processes of a group of gold jewels from ´El Carambolo` treasure” han sido publicados recientemente en la revista Radiation Physics and Chemistry. El análisis de los resultados sobre el estudio llevado a cabo en 11 de las 21 piezas del tesoro ha podido establecer la existencia de varias etapas de construcción en algunas de las joyas, así como la presencia de tres tipos distintos de soldaduras.

    Del mismo modo, se ha evidenciado una serie de similitudes y diferencias en las técnicas de manufactura empleadas para la producción de los objetos. Respecto a las similitudes, destacan la homogeneidad en la composición de las aleaciones; el uso de un mismo punzón para producir las tapas con forma de roseta de las cápsulas; la misma técnica de soldadura para unir los elementos decorativos similares, y el empleo del mismo patrón decorativo en todas las joyas. Estas similitudes tecnológicas abren paso a la hipótesis de que todos los objetos de dicho grupo fueron realizados en el mismo taller.

    Atendiendo a las diferencias encontradas, como el uso de dos soldaduras distintas, una rica en plata y otra llevada a cabo mediante una aleación de plata y cobre, se evidencia la presencia de un conocimiento tecnológico procedente de dos culturas diferentes. Lo más relevante es la coexistencia de las técnicas de producción de estas dos culturas distintas, una atlántica y otra de origen fenicio.

    A la luz de estos resultados, se podría avalar la hipótesis de que los objetos del tesoro de El Carambolo fueron fabricados en un único taller bajo la estrecha colaboración entre varios orfebres con diferentes conocimientos tecnológicos y procedentes de pueblos distintos. También pone de manifiesto el gran conocimiento, aunque empírico, por parte de estos orfebres antiguos de las propiedades de las distintas aleaciones, además de ser capaces de controlar las pequeñas variaciones de temperatura a las cuales ocurren los diferentes procesos, algo sin duda asombroso para la época, independientemente de que se tratase de tartesios o fenicios.

    Fuente: NG
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