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    martes, 28 de noviembre de 2017

    Arqueólogos descubren lo que se podría considerar primera escuela de aprendizaje de talla lítica (400.000 años) en la cueva Qesem (Israel)

    Cueva Qesem, Israel. Crédito de la foto: Pavel Shrag


    Un equipo de arqueólogos puede haber descubierto una escuela prehistórica donde parece que a los jóvenes homínidos se les enseñaba cómo hacer herramientas de pedernal, descuartizar animales y dominar otras habilidades necesarias para sobrevivir en la Edad de Piedra hace unos 400.000 años. El descubrimiento es tan notable que los científicos se preguntan si ello significa que el Homo sapiens evolucionó mucho antes de lo que se piensa actualmente.

    La noción de que lo que habían encontrado era evidencia de un sistema de enseñanza temprana se basa en el análisis de cientos de piedras de sílex y fragmentos hallados en la cueva Qesem, en el centro de Israel, un lugar que los homínidos consideraron un hogar hace entre 400.000 y 200.000 años.

    El descubrimiento puede atestiguar que nuestros antepasados desarrollaron complejos patrones culturales, como el lenguaje y la transmisión del conocimiento, mucho antes de lo que se creía. Esto, a su vez, se suma a las crecientes evidencias en todo el mundo que retrasan el reloj sobre la evolución de los humanos modernos en al menos 100.000 años, y desafía, al mismo tiempo, la idea de que el Homo sapiens se originó en África.

    "No hablaría de una escuela en el sentido moderno, pero podemos ver una tradición específica, una forma específica de hacer las cosas en la cueva, la cual pasó de generación en generación", dice Ella Assaf (izquierda), arqueóloga y estudiante de doctorado en la Universidad de Tel Aviv, y quien dirige el estudio. "Definitivamente, aquí hubo un mecanismo de transmisión del conocimiento".

    Assaf, quien ha estado excavando en la cueva Qesem desde 2010, analizó cientos de artefactos de sílex buscando signos de diferentes niveles de habilidad por parte de los talladores prehistóricos.
    "Tallar es complejo. Requiere muchas habilidades cognitivas y motrices diferentes, así como conocimientos técnicos y prácticos", dijo a Haaretz. "La idea era ver si podíamos identificar las diferentes etapas en este proceso de aprendizaje"

    Ahora intenta esto, Oggie

    Entre los hallazgos más reveladores están los núcleos de sílex que muestran signos de haber sido utilizados por varios individuos, algunos de los cuales eran claramente muy hábiles, mientras que otros eran solo principiantes, explica Assaf.

    Los 'núcleos' son piezas de pedernal que primero se modelan en formas específicas, de acuerdo con la herramienta deseada, y luego se golpean para separar las lascas que constituyen la herramienta en sí: una cuchilla, un raspador, una punta de lanza, etc. Un experto tallador podría separar múltiples herramientas del mismo núcleo, 'pelando' capa tras capa del mismo, en una especie de versión prehistórica de producción en masa.

    El desprendimiento de lascas dejaría una cicatriz en el núcleo, y, al observar esta cicatriz -de hecho, una imagen en negativo de la herramienta separada-, los investigadores pueden decir si el proceso se completó con éxito.

    Foto: Pedernal con dos tipos de cortes con distinto grado de especialidad (núcleo compartido)

    "Muchos de los núcleos de la cueva Qesem, llamados 'núcleos compartidos', muestran resultados mixtos", afirma Assaf. En la misma piedra, se puede apuntar a cicatrices limpias dejadas por una lasca perfectamente desprendida, así como múltiples signos de roturas, errores y fallos.
    "Si fuera solo un error, no lo sabríamos, ya que incluso los talladores experimentados cometen errores, pero si veo errores repetidos, puedo pensar que fue otra persona, dos manos diferentes que golpearon el mismo núcleo", advierte.

    Esto es extraordinario porque, por un lado, el buen pedernal no estaba disponible en las cercanías de la cueva Qesem. Los investigadores descubrieron que la preciada materia prima debía extraerse y transportarse desde sitios que se encontraban a entre 5 y 15 kilómetros de distancia.

    "Se podría decir que alguien tenía un buen núcleo y decidió tirarlo, y luego alguien menos hábil lo recogió y lo reutilizó", dice Assaf. "Pero es poco probable que se desechen tantos núcleos de buena calidad y que simplemente se dejen por ahí tirados. Podían haberlos utilizado para hacer buenas herramientas, en lugar de tener que salir de la cueva para encontrar un nuevo pedernal".


    Núcleo de pedernal que refleja cortes altamente cualificados.

    La explicación más probable para este fenómeno es que fue parte de un proceso de enseñanza para ayudar a los jóvenes homínidos a aprender las habilidades de talla, dice Assaf. Además, en apoyo de su teoría está el hecho de que estos núcleos compartidos no se han encontrado aleatoriamente esparcidos por la cueva, sino que se concentran en algunos puntos, especialmente alrededor del hogar principal. Esto es consistente con la idea de que había áreas específicas donde las actividades de aprendizaje eran más comunes, algo que también se pude encontrar alrededor de los hogares de las tribus contemporáneas de cazadores-recolectores, señala Assaf.

    Hay otros signos de aprendizaje en las muestras de pedernales tales como herramientas a medio terminar o mal hechas, así como artefactos realizados con materiales de baja calidad, y que un experto tallador nunca habría seleccionado o dedicado a trabajar.

    Ella Assaf, junto con los arqueólogos de la Universidad de Tel Aviv, Ran Barkai y Avi Gopher, publicó los resultados preliminares de su investigación el año pasado en la revista Quaternary International, y espera completar su tesis doctoral sobre el tema en 2018.

    Investigadores españoles también han estudiado marcas de corte dejadas por herramientas de sílex en huesos de animales sacrificados en la cueva Bolomor de Valencia, España, señalando que las mismas aparecen de modo consistente durante los 200.000 años de habitación humana en la cueva, sugiriendo nuevamente que las técnicas estandarizadas -de descuartización en este caso- se transmitieron de generación en generación.
    Núcleo de pedernal que refleja la baja habilidad de los cortes realizados.

    No solo los homínidos ven, los homínidos hacen
    Ha habido otros estudios que indican la transmisión de conocimiento entre humanos prehistóricos. Sin embargo, la mayoría de los restos involucrados en esos estudios datan del Paleolítico superior, cientos de miles de años después del tiempo de la cueva Qesem.

    El descubrimiento de lo que parece ser una escuela de herramientas avanzadas de pedernal plantea la pregunta clave de cómo se llevó a cabo este show-and-tell (mostrar y contar) prehistórico. ¿Los homínidos que vivieron hace tanto tiempo ya tenían un lenguaje con el cual enseñar a sus hijos? ¿Se puede aprender un comportamiento tan complejo (tallar un silex) solo por imitación?

    En qué momento comenzaron a hablar nuestros antepasados es algo muy controvertido. Algunos investigadores sugieren que, al menos fisiológicamente, es posible que ya hablaran desde hace 1,75 millones de años, cuando comenzaron a crear herramientas más complejas y estandarizadas, lo cual requería algún tipo de intercambio de conocimiento.
    Para cuando los homínidos vivían en la cueva Qesem, habían llegado a una coyuntura clave en su evolución. Habían desarrollado técnicas de caza y elaboración de herramientas cada vez más elaboradas; y parece que habían aprendido a controlar el fuego, una habilidad de la cual la evidencia más temprana también ha sido hallada en esta cueva.
    Núcleo de pedernal que refleja dos generaciones de eliminación de elementos ("núcleo compartido")
    "Parece que los homínidos requerían de un lenguaje para difundir todas estas nuevas habilidades", afirma Assaf.

    Esta conclusión está respaldada por un estudio experimental reciente, publicado en Nature, el cual muestra cómo incluso las técnicas de talla más básicas serían casi imposibles de aprender por simple imitación.

    Muchos animales usan diferentes formas de comunicación. Algunos, como los chimpancés, pueden aprender comportamientos complejos a través de la imitación, pero los humanos son las únicas especies conocidas que usan la comunicación para transmitir conocimiento. El hecho de que esto ya estuviera sucediendo en la cueva Qesem, hace más de 200.000 años, podría ayudar a reescribir la historia de dónde y cuándo surgieron los humanos anatómicamente modernos.

    Arqueólogos trabajando en el interior de la cueva Qesem.

    ¿Cuándo nos volvimos humanos?
    Hasta hace poco, los expertos estaban convencidos de que nuestra especie evolucionó por primera vez en el este de África, ya que los restos más antiguos de Homo sapiens se encontraron en Etiopía y datan de hace poco menos de 200.000 años.
    Pero una serie de descubrimientos recientes están ahora contradiciendo esa narrativa.

    A principios de este año, un equipo de investigadores reveló que habían datado un cráneo de Homo sapiens primitivo, hallado en Jebel Irhoud, en Marruecos, en 300.000 años atrás.

    Otro rompecabezas para los paleontólogos es un estudio publicado este mes en el que se muestra similitudes notables entre el cráneo marroquí mencionado y uno encontrado en China y datado hace unos 260.000 años, todo antes de que los humanos modernos supuestamente aparecieran por primera vez en el este de África.

    No sabemos quién vivió en la cueva Qesem. Solo se han recuperado un puñado de dientes (derecha) no lo suficiente como para determinar de manera concluyente qué tipo de homínido habitaba en la cueva. Aún así, los expertos han declarado que los dientes son mucho más similares a los de Neandertales y a los Homo sapiens que a los de Homo erectus, el primer homínido que se sabe que dejó África y se expandió por Eurasia hace unos 1,8 millones de años.

    ¿Qué significa todo esto? ¿Los humanos evolucionaron primero en el norte de África? ¿En Oriente Medio? ¿En China? ¿O quizás hay restos aún más antiguos de Homo sapiens esperando a ser descubiertos en el corazón de África?

    Assaf dice que en esta etapa es imposible responder a estas preguntas, pero parece que muchas de las cosas que nos hacen humanos -la capacidad de planificar, moldear nuestro entorno, crear sociedades complejas y duraderas- apareció mucho antes de lo que anteriormente se pensaba.

    "En el pasado, el comportamiento moderno estaba vinculado a periodos posteriores, al Paleolítico superior, el cual comenzó hace unos 50,000 años", dice ella. "Pero a causa de tales hallazgos recientes debemos ir más atrás: cuanto más encontramos, más marcadores vemos de comportamiento moderno en sitios más antiguos".

    Fuente: haaretz.com | 22 de noviembre de 2017
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