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    jueves, 8 de febrero de 2018

    La feroz conquista vikinga de los reinos anglosajones a finales del siglo IX. La fosa común de Repton

    Dicen que todo comenzó como una venganza. Los hermanos Ragnarsson (Halfdan, Ubbe e Ivar el Deshuesado) asaltaron Inglaterra para vengar la muerte de su padre, el legendario rey vikingo Ragnar Lodbrok, a manos de Aella de Northumbria, quien lo lanzó a un foso llenó de serpientes en el año 865. Según las sagas nórdicas, Ragnar, a punto de perecer, pronosticó el sanguinario ataque que se avecinaba. “La ira de mis jóvenes hijos crecerá al escuchar cómo murió su padre”, afirma el poema Krákumal (la canción de muerte de Ragnar Lodbrok). El rey de Suecia y Dinamarca había llegado a Gran Bretaña tras saquear París (845), Rouen (850) y otras pequeñas ciudades de la costa francesa.

    Foto: En la fosa común había al menos 264 personas, un 20% de las cuales eran mujeres (University of Bristol).

    Los hermanos Ragnarsson comandaban miles de soldados -algunos investigadores dicen que eran poco más de 1.000, otros consideran que eran muchos más- que habían llegado en centenares de naves. Desembarcaron en EstAnglia (zona de Norwich e Ipswich) y un año después, en el 866, ya habían conquistado Northumbria. Los pueblos locales empezaron a conocer a aquella horda vikinga como el Gran Ejército Pagano, que siguió desplazándose por territorio británico (reforzado por el Gran Ejército de Verano, que llegó en el 871 desde Escandinavia comandado por Bagsecg) y devastó Mercia, otro de los reinos anglosajones, en el 874.

    Foto: El Gran Ejército Pagano devastó los reinos anglosajones en el siglo IX (University of Bristol / Wikipedia).

    El frío invierno del año 873 los vikingos lo pasaron en Repton (Derbyshire) y los arqueólogos de la Universidad de Bristol acaban de encontrar evidencias claras que confirman las historias escritas en las crónicas de la época, según señalan en un estudio publicado en la revista Antiquity (Aquí) . Inicialmente se pensó que los restos hallados en una gran tumba eran habían sido recogidos durante varios siglos, aunque los últimos análisis detallan que las todos los huesos son de finales del siglo IX.


    La excavación arqueológica de este lugar se hizo durante los años 70 y 80, cuando se encontraron varias sepulturas y un depósito con alrededor de 300 personas debajo de un montículo en el jardín de la vicaría del pueblo. Entre los huesos había armas y artefactos vikingos, incluyendo un hacha, varios cuchillos y cinco centavos de plata que datan del período 872-875. Los expertos coinciden en que en ese área había un edificio anglosajón, quizás un mausoleo, que fue derrumbado por los soldados de los hermanos Ragnarsson antes de convertir la zona en una cámara funeraria. Una habitación estaba atestada de restos mezclados de al menos 264 personas, de las cuales alrededor del 20% eran mujeres.


    Foto: Uno de los cráneos encontrados en las tumbas vikingas (University of Bristol).

    Muchos de los huesos de los hombres, que en su mayoría se situaban entre los 18 y 45 años de edad, mostraban señales de daños violentos. “Las fechas previas de los análisis de radiocarbono habían sido afectadas por algo llamado efecto de depósito marino, que es lo que hizo que los restos parecieran demasiado viejos”, explica el arqueólogo Cat Jarman.


    ”Cuando comemos pescado u otros alimentos marinos incorporamos carbono a nuestros huesos, que es mucho más antiguo que el de los alimentos terrestres. Esto confunde los análisis del material óseo arqueológico y hay que corregirlo estimando la cantidad de marisco que cada individuo comió“, añade. La suerte para los investigadores fue descubrir una tumba doble, una de las pocas con armas vikingas encontradas en Inglaterra. La fecharon entre los años 873 y 886. Uno de sus dos ocupantes masculinos era un hombre mayor que llevaba un colgante con el martillo de Thor, una espada y otros artefactos.


    “Tenía numerosas heridas fatales, incluido un gran corte en el fémur izquierdo, que probablemente le provocaron la muerte. Curiosamente, habían puesto un colmillo de jabalí entre sus piernas, que quizás reemplazaba su pene o testículos (que habría perdido durante una batalla) en el otro mundo”, explica.


    Otros cuatro personas, de entre ocho y 18 años, fueron enterradas juntas en una única tumba con una mandíbula de oveja a sus pies. Junto a ellos aparecieron grandes piedras, que podrían haber funcionado como marcador. Su sepultura se ubicaba cerca de la entrada de la fosa común. Al menos dos de los menores tienen signos de lesiones traumáticas. Los arqueólogos de la Universidad de Bristol sugieren que este espacio podría haber sido una tumba ritual, una hipótesis que parecen confirmar los relatos de sacrificios para acompañar a los vikingos en el otro mundo. “La fecha de los huesos de los esqueletos de Repton son importantes porque sabemos muy poco acerca de los primeros incursores vikingos”, apunta Jarman.



    Fuente: David Ruiz Marull | La Vanguardia, 6 de febrero de 2018
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