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    lunes, 12 de febrero de 2018

    Nuestros orígenes culturales: Roma, Atenas y Jerusalén

    He aquí a continuación un comentario breve, un resumen del documento que he creado y descrito anteriormente. De hecho, no es tan fácil conseguir un resumen simple de una civilización entera: esta última nunca es uniforme, ni monolítica, a la vista de que evoluciona en el espacio y en el tiempo. Sin embargo, es posible establecer algunos principios y algunas características de cada una de estas tres civilizaciones de las cuales todos dependemos. He aquí pues en las grandes líneas:

    1. Roma:

    Los romanos, estos son entre otros la orden, la organización, la fuerza política y militar, el formalismo encontrado hasta en la epigrafía latina en general muy estereotipada. Eso es lo que simboliza el cuadrado que, en última instancia, expresa este carácter romano práctico, realista y poderoso. Cuadrados son por ejemplo los campamentos militares y las insulae de las ciudades. Es la típica organización arquitectónica de una ciudad con sus calles en ángulo recto (en cardo y decumanus: el tejido urbano con este famoso plan en tablero).

    Además, el color rojo también simboliza las incansables guerras que los romanos han llevado a cabo y que les otorgaron la supremacía militar sobre todo el Mediterráneo gracias a un ejército profesional y disciplinado, gracias también al uso del hierro, porque siempre sabían explotar sus victorias militares en beneficio propio. De hecho, fueron capaces de crear un vasto Imperio y crear la PAX ROMANA, la famosa paz romana y así reducir el mar Mediterráneo en un mar interior, el MARE NOSTRUM, nuestro mar.

    Los romanos fueron fuertemente inspirados por los griegos en el campo de la mitología, de la literatura, del teatro, de la poesía lírica y épica, prefiriendo sin embargo la comedia a la tragedia. Sus oradores casi superaron a los griegos, ya que se acuerda todavía más a menudo por ejemplo de Cicerón o de Julio César que de Demóstenes.
    Incluso han adoptado el culto griego modificándolo: tienen a la diosa Roma, personificación del Imperio romano y Augusto es honrado como un dios. El arte del mosaico de inspiración religiosa encuentra allí su auge.

    El carácter realista de los romanos se encuentra también en las esculturas con esta atención al detalle y este realismo de las caras. La clase alta tiene el gusto por los objetos de arte, la joyería, la orfebrería y la cristalería, la alfarería adornada de relieves (sigilados), así como por el grabado sobre piedras semipreciosas y en medallas (monedas y medallones).
    Este realismo todavía resalta hasta en el ideal político que tiene como objetivo la expansión territorial y la difusión de la cultura romana. Gracias a sus funcionarios que administran las tierras conquistadas, Roma funda ciudades que son los centros del control político, así como centros comerciales, financieros y culturales. Crea un modelo de sociedad basado en las diferencias sociales entre los hombres libres y esclavos.

    Lucrecio, Cicerón y Séneca representan el corpus de la filosofía romana: ellos mismos no se preocupan demasiado en teorías sobre el origen y la constitución del universo: sus aportaciones fueron fundamentalmente a través de la ética, de la moral y de la filosofía del comportamiento. En poesía, después de Lucrecio, Catulo y Horacio, Ovidio fue más didáctico e individualista.

    El período culminante de Roma es bien la de los 12 césares (de Julio César al emperador Domiciano, como escribió Suetonio): por lo tanto, se coloca al principio de nuestra era. Los reinados de Trajano y de su sucesor Adriano (117-138) corresponden a la máxima extensión del Imperio romano. Durante este período también comenzó de manera progresiva esta renovación artística y literaria, en su contenido, y este cambio de costumbres también, ambos insuflados por el cristianismo naciente.

    El legado de los romanos:

    El derecho romano por ejemplo continúa rigiendo nuestras leyes, la lengua latina también que es la base de la gran mayoría de nuestras lenguas europeas (francés, español, portugués, italiano, rumano, etc.). ¡Debemos a los romanos nuestro calendario (dicho juliano), tanto como nuestro alfabeto y las cifras... romanas! Nuestras instituciones se inspiran en ellos fuertemente. Sin olvidar que muchos de nuestros hábitos y costumbres diarias de la vida actual y religiosa todavía conservan el rastro de Roma.

    Los romanos nos transmitieron su realismo. En arquitectura, por ejemplo, utilizan un procedimiento de construcción rápida y económica, el ladrillo, con uso frecuente e intrépido de los arcos, de las bóvedas y de las cúpulas. Muestra de eso todos los templos, los anfiteatros, los circos, los foros y las basílicas que conocemos. Los acueductos también con la utilización del agua para su uso público: termas, fuentes y alcantarillados. Sistema de calefacción perfeccionada: el hipocausto. Inventaron el arco, la grúa, la polea y las máquinas de construcción. Vitruvio, el teórico de la arquitectura romana (1er siglo antes de Cristo), inspiró a Andrea Palladio en el siglo 16.

    El realismo de los romanos se encuentra también en el comercio: etiquetan los alimentos sobre las ánforas, por ejemplo; e incluso en la literatura: Virgilio combina ambas epopeyas griegas (Ilíada y Odisea) en una única (la Eneida).
    Muy prácticos, los romanos se sienten atraídos por la campaña y el mundo rústico, más que por la vida urbana y el mundo marítimo en general. Incluso esto puede explicar por qué los primeros cristianos de Roma abandonaron el ancla, como símbolo cristiano, precisamente porque tuvieron tan poco el gusto del mar...

    Los romanos, hombres prácticos por excelencia, supieron crear una red de carreteras impresionante por todos lados del Mediterráneo formando una infraestructura que en nuestros días todavía reutilizamos en gran parte.

    Tiene que anotar en fin la aportación de la medicina científica (desde el final del 3er siglo antes de Cristo) promovida a decir verdad por médicos profesionales que vienen del mundo helenístico.

    El legado de los romanos, es la cultura grecorromana. Del Imperio también surge el cristianismo.

    2. Atenas:

    Los griegos, en cuanto a ellos, son tanto un conjunto de ciudades-estados (polis) y de colonias independientes las unas de otras (Atenas, Esparta, Tebas; Siracusa y la Gran Grecia, Marsella, etc.) como el desarrollo de la cultura enciclopédica (así se muestra su traducción literal, es la educación circular, que abraza un círculo entero, es decir una educación completa). Los griegos son pues, entre otras cosas, la sed de saber y el deseo de conocer la sabiduría, lo que representa bien el círculo en general. En Europa también son los primeros pensadores y filósofos (ver a los 7 sabios famosos), los primeros poetas y dramaturgos, los primeros historiadores y científicos. Los griegos son bien los primeros entre los pueblos indoeuropeos que han dejado una marca duradera, incluso de calidad, al nivel internacional.

    El color verde está allí para mostrar la salida, la luz verde de esta investigación artística e intelectual que se inició en Europa y este crecimiento natural de los principios creativos de nuestra sociedad. La libertad y la democracia fueron los aportes más importantes de la cultura griega al pensamiento político. La Grecia permitió la libertad de pensamiento y de expresión, tanto política como filosófica, a un número limitado de ciudadanos, por cierto, pero lo permitió. No olvidemos que las mujeres y los esclavos no contaban, políticamente hablando, es por eso que los regímenes griegos se emparentaban más bien con aristocracias. No obstante, Atenas ciertamente fue la más liberal de todas las ciudades griegas, aunque se puede preguntarse sin embargo por qué mataron a Sócrates, si había entre los ciudadanos una total libertad de expresión y de pensamiento.

    Siendo los griegos generalmente reflexivos y filósofos, el arte es sinónimo de proporción, de equilibrio y de perfección. En la educación igualmente el sentido de la utilidad no es importante, no es lo esencial, sino más bien la belleza en su sentido ideal, de imagen requerida o deseada.
    Los objetos de arte fueron apreciados. Las esculturas con las formas humanas son idealizadas y siguen un canon, a menudo de personas completamente desnudas, representando el ideal griego. El arte se caracteriza pues por la búsqueda de la belleza y de la perfección. Fidias se dio a conocer no sólo por sus esculturas, sino también por haber sido encargado de todos los proyectos de construcción de la Acrópolis de Atenas.

    Inútil insistir tampoco en la importancia del mar para los griegos: ellos son constructores de barcos, no de carreteras, porque su vocabulario marítimo es muy desarrollado y sus flotas también. Por otra parte, el bronce sigue siendo el principal metal utilizado. La sed de los descubrimientos, como las necesidades prácticas, los empujan a viajar a lo lejos, tanto en lo imaginario como en la realidad: y esto, desde las peripecias de Ulises hasta la conquista del Medio Oriente por Alejandro Magno (expansión territorial máxima en 323 antes de Cristo, unificando por un tiempo muy corto el Occidente al Oriente).

    Los siglos 5º y 4º antes de Cristo son el período clave de la Grecia antigua cuyo apogeo se sitúa bien en el Siglo de Pericles (el tiempo que duró de hecho no era un siglo, pero solamente medio siglo como máximo, de 479 a 429 a. C.) con Atenas que se quedará para siempre esta Grecia de la Grecia.

    El legado de los griegos:

    La lengua española abunda en expresiones y en palabras nacidas de la lengua y de la mitología griegas: un anfitrión, un beocio, el talón de Aquiles, ser rico como Creso, etc. La lengua griega, derivada del fenicio, dará origen entre otras cosas al latín, al cirílico y al copto.

    Además, tenemos las columnas en piedras de la antigua Grecia y sus estilos, copiados por los romanos: el dórico, el jónico y el corintio. ¡El gusto por el ejercicio del cuerpo queda muy actual, así como los juegos olímpicos que les debemos! Su cerámica también que se conservó mejor que sus tesoros de oro y de plata, que las estatuas de los templos, etc.

    El amor de los griegos para la música sirvió de emulación también para sus investigaciones científicas. Utilizamos sus matemáticas (queridas por Pitágoras, Tales de Mileto, Arquímedes, Euclides y Demócrito con su famoso concepto del átomo); utilizamos también sus sistemas para la medición de longitudes. Mantenemos los conceptos básicos de geometría y aritmética (Pitágoras), astronomía (con Aristarco de Samos que determinó que el sol es el centro del universo), así como los fundamentos de la medicina (con Hipócrates y su famoso juramento) y la historia (con Heródoto considerado con razón el padre de la historia).

    El legado de los griegos pues es considerable en numerosos niveles.
    No olvidemos en primer lugar los principios de democracia y de organización social (con Clístenes, Efialtes y Pericles). 

    Además, contamos con sus templos, sus héroes y sus leyendas. El teatro sigue siendo marcado por las figuras de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Si son penetrados por el sentimiento del sagrado, la frontera entre la religión y la superstición para ellos es a menudo indecisa. De manera general podemos decir que el politeísmo tiende mucho más a degenerar en superstición que a elevar el nivel moral de la multitud.

    Sin embargo, consideramos a los griegos libres los padres de la filosofía y los primeros científicos, porque intentaron dar una explicación racional de fenómenos naturales sin recurrir a la religión o la magia. En filosofía se dieron para fin la interpretación racional del universo y de la naturaleza (con Sócrates y Platón, su discípulo, y Aristóteles, discípulo de Platón). Hablamos ahora de filosofías platónica y aristotélica. Así como Platón con su Academia, Aristóteles también ha tenido una enorme influencia como fundador del Liceo de Atenas, de la escuela peripatética, él que amaba enseñar deambulando: es el padre fundador de la lógica y de la biología.

    No olvidemos tampoco, para acabar, la importancia del arte en la época helenística (323 a. C. hasta la conquista romana) de centros artísticos como Alejandría (en Egipto), Antioquía (en Siria), Halicarnaso, Éfeso y Pérgamo (Asia Menor) y las obras de aquel período todavía famosas en nuestros días: la Venus de Milo, la victoria alada de Samotracia o el altar del templo de Zeus en Pérgamo. Además, Filóstrato (en el 3er - 2º s. a. C.) hizo saberle más tarde a Andrea Mantegna (durante el Quattrocento italiano) y a Rubens (en los siglos 16 - 17 de nuestra era) la obra de los pintores griegos olvidados, de Apelle a Zeuxis.

    La Grecia pues tuvo sobre todo un brillo intelectual: su influencia moral, intelectual y literaria recibido un crecimiento nuevo con la llegada de los romanos. Ella guardó sus juegos y Atenas sus escuelas. El viaje en Grecia siempre fue el complemento de una buena educación romana. El emperador Adriano fue considerado sobre todo como el restaurador de la Grecia cuyo desafortunado declive suscitó, finalmente y afortunadamente, la fundación de Constantinopla.

    3. Jerusalén:

    Los hebreos, también conocidos como israelitas o judíos según el período histórico considerado, quedan un pueblo aparte. Realmente tienen una situación particular, formando la nación de Israel, fascinante e intrigante, ya que sus leyes morales dependen directamente de Dios. Sacan de la revelación divina tanto sus leyes divinas (Éxodo 20), como sus leyes sacerdotales (Levítico) y sus leyes civiles (Deuteronomio). La Torá para los judíos es una referencia absoluta, porque la sociedad gira en torno a ella: ella es la base de su educación (la escuela de rabinos para los estudiantes más inteligentes y la lectura de la Torá para todos en las sinagogas); es la base de su justicia, la fuente de sus comentarios (como el Midrash y el Talmud) y como fuente de inspiración artística (cantos y bailes particularmente), hasta la razón de ser de la búsqueda cabalística...

    La estrella de David bien manifiesta simbólicamente la monarquía unificada de Israel en el 10mo siglo a. C., este reino de David y de Salomón, punto fuerte de la historia hebrea, que duró sólo 80 años, el tiempo de dejarnos por el momento más rastros literarios que arqueológicos. Sin embargo, la estela de Merenptah (hacia 1210 a. C.) atestigua de la presencia de una población apelada Israel en Tierra de Canaán, lo mismo que la estela de Tel Dan demuestra la existencia del rey David y de su casa.

    Gracias al hebreo escrito, la lengua semítica resucitada por el voluntarismo de los pioneros que construyeron ciudades y pueblos, los judíos sobrevivieron a la diáspora, conservando su lengua y sus costumbres, frente a las múltiples persecuciones y pogroms que tuvieron que sufrir, sin hablar del holocausto. A pesar de su dispersión geográfica y en ausencia de comunidad territorial (desde el año 70 hasta este famoso 14 de mayo de 1948, la fecha de la creación del Estado de Israel en un solo día), ellos forman sin embargo un conjunto singular: es para esto que es posible hablar de civilización hebraica.

    El color amarillo demuestra la luz, la fe, la vida interior y preciosa para el hombre y para la humanidad: es bien la luz de la revelación divina, esta sabiduría desde lo alto mucho más preciosa que la plata o que el oro. El pueblo judío siempre es portador de mensajes, de testimonios y de una llamada profética: es por otra parte también la única democracia en todo el Medio Oriente.

    El legado de los hebreos:

    El legado arqueológico de los hebreos parece menos notable que su legado espiritual, aunque su importancia no deja de crecer actualmente dado el ritmo creciente de las excavaciones arqueológicas efectuadas en Israel.
    Sobre todo, lo que nos transmitieron es la Torá que formará el Pentateuco del Antiguo Testamento de la Santa Biblia, el Libro de libros, este libro inestimable. Deuteronomio, por ejemplo, existió largo antes del derecho romano; sirvió de base a los gobiernos civiles que incluían a los dichos democráticos.

    No olvidemos tampoco toda la tradición judeocristiana, querida por el Occidente. El judaísmo es fuente de la iconografía cristiana, al igual que Europa heredó de él sus fiestas más importantes, como la fiesta de la Pascua, por ejemplo. Dios mismo habló primero a su pueblo por la Ley, luego se presentó a los suyos en la persona viva del Mesías, antes de que su mensaje de vida se difunda gracias a su Espíritu por toda la cuenca mediterránea y finalmente hasta los confines del mundo.

    Además, procede señalar que el cristianismo salvó la cultura clásica, dicha grecorromana, y que preservó la cultura en general, no sólo durante toda la Edad media, sino que también luego al siglo de las Luces y hasta nuestros días con los refuerzos de las libertades tanto individuales como políticas.

    Buenos comerciantes por haber sido nómadas, obligados a adaptarse sin cesar también por haber sido perseguidos, los judíos son excelentes en muchos campos. Basta con ver por ejemplo la lista de los premios Nobel: según los cálculos, prácticamente el quinto, incluso el cuarto de los premios otorgados lo son a personas de origen judío, entre las cuales mencionemos solamente a Albert Einstein (ciencias) y a Ludwig Wittgenstein (filosofía). Sin embargo, su tenacidad puede transformarse en intransigencia y su elección en orgullo a veces, sino bastante a menudo aún, por el hecho de considerarse los mejores.

    Especialmente por su brillo espiritual, Jerusalén es bien pues la encrucijada de las civilizaciones. Ella sola reúne todas las tres religiones monoteístas mundiales: judaísmo, cristianismo e islam. Los judíos también saben que ella, en el futuro, reunirá sobre su suelo a todas las naciones del mundo, durante las diferentes fiestas anuales, como han sido bendecidos por un antepasado común, Abraham, si dan crédito a su testimonio.

    Lo que afecta a Israel por lo tanto tiene un impacto en el mundo entero, dada la vocación internacional de Jerusalén: será aún más evidente en la próxima 3ª guerra mundial, por ejemplo, cuando todas las naciones vendrán pelear contra Israel durante la famosa batalla de Armagedón (así como mil años más tarde, en el momento de la 4a e última Guerra Mundial, como lo revela la Escritura Santa, Jerusalén también será por segunda vez en el centro del conflicto mundial).

    CONCLUSIÓN:

    Por lo tanto, vale la pena de no olvidar nuestros orígenes culturales, visto que son la base de nuestra razón de ser tanto individual como comunitaria. Realmente nos ayudan a comprender nuestro presente y nuestro futuro, si nos fundamos sobre un buen conocimiento de nuestro pasado.

    Europa como América, que proviene históricamente de Europa, necesita reanudar con sus propias raíces. Sus orígenes culturales reposan claramente en estos tres pilares: Roma, Atenas y Jerusalén que representan las civilizaciones romana, griega y hebraica. Los romanos nos dieron ante todo sus leyes (el famoso derecho romano) y su organización política; los griegos, su sed de conocer la sabiduría y la filosofía, la libertad y la democracia; los hebreos finalmente nos transmitieron su espiritualidad y el conocimiento libertador del único y verdadero Dios. Perder este bagaje cultural, es perder nuestra identidad. Nadie más podrá reemplazarla.


    Autor: Olivier Perret van Hooff
    Del mismo autor: ¿Conoce el Cuadrado SATOR? (Historia/Noticias, noviembre de 2017)


    BIBLIOGRAFÍA:

    Referencias comunes a las tres civilizaciones:
    Arqueología e historia en https://www.historiayarqueologia.com
    Revista de historia en https://revistadehistoria.es

    1) ROMA:
    Virgilio, La Eneida (disponible en libro gratis en: https://www.ataun.net/BIBLIOTECAGRATUITA/Cl asicos%20en%20espanol/virgilio/la%20eneida.pdf) publicado por Historia y Arqueología © por www.historiayarqueologia.com )
    Pierre Grimal, La civilización romana en: https://assets.espapdf.com/b/Pierre%20Grimal/La%20civilizacion%20romana%20(3988)/La%20civilizacion%20romana%20-%20Pierre%20Grimal.pdf que cita una abundante bibliografía
    Jérôme Carcopino, La vie quotidienne à Rome à l'apogée de l'Empire, Librairie Hachette, Paris (Réf. 23.2154.5)
    Ronald Syme, The Roman Revolution, 2ème ed. Oxford, 1962. Traduction française de R. Stuveras, Paris, 1967

    2) ATENAS:
    Homero, La Ilíada y la Odisea en: https://www.traduccionliteraria.org/biblib/H/H102.pdf (Ilíada páginas 79-383 - Odisea páginas 384-617)
    C. Seignobos: Historia Civilización antigua: Oriente, Grecia y Roma en: https://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020131965/1020131965.PDF
    Robert Flacelière, La vie quotidiene en Grèce au siècle de Périclès, Librairie Hachette, Paris 1959 et 1980 (Ref. 23.0866.6)
    César Vidal, Por qué soy cristiano, Colección Planeta Testimonio, Barcelona, 2008 (p.214 democracia griega, experiencia que falló en Grecia en el siglo 5 antes de Cristo; p.197 - 205: el cristianismo preservó la cultura)
    Música: Música en la Antigua Grecia, en https://revistadehistoria.es/musica-en-la-antigua grecia  (Pablo Eugenio Rodríguez Vázquez, 15.05.2017)

    3) JERUSALÉN:
    Biblia Hebraica Stuttgartensia, Verkleinerte Ausgabe, Stuttgart 1984
    La Torá, en https://fr.wikipedia.org/wiki/Torah
    Selección de Biblias, distintas traducciones e idiomas: en https://www.biblegateway.com/?language=es
    Daniel Robs, La vie quotidienne en Palestine au temps de Jésus, Librairie Hachette, Paris (Réf. 23.0854.02)
    Marek Dospèl, Who Tells the Truth-the Bible or Archaeology? The struggle for the true history of ancient Israel, en https://www.biblicalarchaeology.org/daily/archaeology-today/biblical-archaeology-topics/truth-bible-or-archaeology/  (15.05.2017)
    Arqueología bíblica, en https://www.biblicalarchaeology.org/daily/archaeology-today/biblical-archaeology-topics /
    Información y noticias también en https://www.haaretz.com/archaeology/1.787712
    César Vidal, El Talmud, Alianza Editorial, 978-84-206-3786-0 en https://www.cesarvidal.com
    Ibid. Jesús y los manuscritos del Mar Muerto, Booket 978-84-08-07042-9
    Ibid. Textos para la historia del pueblo judío, Ediciones Cátedra 978-84-376-1360-4
    Ibid. Diccionario histórico del cristianismo, Editorial Verbo Divino 978-84-8169-102-3
    Ibid. Diccionario de las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam), Alianza Editorial 978-84-206-0618-7
    Ibid. Los primeros cristianos, Editorial Planeta 978-84-08-08865-3
    Video: Hebrew as the World's Oldest Alphabet, en https://www.youtube.com/watch?v=lYQZIoo2Xl4
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