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    domingo, 3 de marzo de 2019

    La excavación en un enclave mesolítico en el Ártico siberiano demuestra la existencia de un alto nivel de relaciones socioculturales

    Cuchillas de obsidiana encontradas en el enclave de Zhokhov. Crédito: Vladimir V. Pitulko et al.

    Científicos rusos han estado estudiando el enclave isleño de Zhokhov, una población de tiempos mesolíticos que se encuentra en el Ártico, y han descrito con detalle el modo de vida de las gentes del Mesolítico que vivieron allí. A pesar de haber sido una área de escasa población, sus habitantes lograron comunicarse con gentes de otros territorios e incluso intercambiar bienes con ellos a través de ferias comerciales.

    El Ártico es la región más fría y menos hospitalaria de la Tierra. Está casi despoblada de seres humanos, si bien en algunos países que lo incluyen -Rusia, Estados Unidos y Noruega- hay, en la actualidad, zonas industriales, las cuales aumentan la densidad de población en un promedio a 0,35 personas por km2, pero básicamente no se excede de un 0,03-0,04 personas por km2.
    La isla de Zhokhov, ubicada a 76º N en las islas de Nueva Siberia, a 440 kilómetros al norte de la costa moderna del Mar de Siberia Oriental, pertenece al Alto Ártico. Los investigadores han descubierto en la misma los restos de un pueblo prehistórico mesolítico, considerándose la evidencia más antigua de habitación humana en el Alto Ártico. Creen que de 25 a 50 personas habrían residido permanentemente en el área hace entre unos 9.300 a 8.600 años.

    Distancia entre la isla de Zhokhov y el lago Krasnoye.

    En el pasado remoto, la isla Zhokhov formaba parte de una vasta llanura formada por una drástica caída del nivel del mar durante el Último Máximo Glacial. Posteriormente, debido al aumento del nivel del mar postglacial, esta llanura se inundó y se erosionó. En la actualidad, el enclave de Zhokhov está ubicado en la parte suroeste de la moderna isla de Zhokhov, cerca del pie de una colina de 120 metros que lo protege del fuerte viento del noroeste. Este lugar fue idóneo para sus pobladores, pues la colina les servía de punto de observación y, debido a su proximidad con la costa, podían disponer de un suministro regular de madera flotante transportada por la marea.

    Los científicos han realizado excavaciones en el permafrost e investigado ya una parte significativa del enclave -aproximadamente unos 571 metros cuadrados-, encontrando herramientas de piedra, huesos, cuernos, colmillos y madera. Estos materiales son armas de caza, partes de trineos y utensilios para el hogar. Entre los artefactos líticos hay muchas lascas prismáticas que se usaron como cuchillas para herramientas compuestas como lanzas, dardos, puntas de flechas y cuchillos. La mayoría de las mismas fueron producidas con rocas silíceas de origen local, pero otras fueron fabricadas con materias primas inusuales en esta parte del mundo, tal como la obsidiana. Se encontraron 79 artículos de este tipo. Sus artífices apreciaban la obsidiana por su posibilidad de división y por las aristas extremadamente finas y afiladas que podían obtenerse. Este material tiene, además, un alto valor para la investigación arqueológica, pues ostenta su propia firma geoquímica, la cual puede ayudar a identificar su fuente u origen, y, en consecuencia, es posible obtener evidencias sobre los contactos que se llevaron a cabo con personas de otras regiones en su intercambio.
    No hay fuentes de obsidiana cerca de la isla de Zhokhov. El área más cercana con una fuente de este tipo se encuentra cerca del lago Krasnoye, en la parte baja del río Anadyr, en Chukotka, esto es, a unos 1.500 km en línea recta, o una distancia de viaje de más de 2.000 km, por lo que se puede concluir que la gente de Zhokhov no podría haberla recorrido. Los arqueólogos estudiaron los objetos de obsidiana encontrados mediante fluorescencia de rayos X, un método no destructivo que revela las propiedades geoquímicas de las muestras y que permite localizar la fuente del material.

    "Descubrimos que este tipo de obsidiana en particular vino a la isla de Zhokhov desde el área del lago Krasnoye. Esta es una distancia muy larga de recorrer, y es difícil imaginar que los hombres mesolíticos de Zhokhov pudieron hacer tales viajes hace unos 9.000 años. Probablemente, se reunían con otras personas en puntos intermedios e intercambiaban productos de obsidiana, o bien disfrutaban de un comercio primitivo", dice el autor principal del artículo de investigación, Vladimir Pitulko (izquierda), director del Departamento sobre el Paleolítico en el Instituto de Historia de la Cultura Material de la Fundación de Ciencias de Rusia.

    Los investigadores analizaron también más de 54.000 restos de fauna obtenida mediante la caza y reconstruyeron el ciclo económico anual de los habitantes del enclave de Zhokhov. Sus ocupantes eran clásicos cazadores terrestres de renos, pero en el invierno cazaban osos polares durmiendo en sus guaridas. Esto les proporcionó un suministro de alimentos fiable y estable, puesto que había una gran cantidad de osos en el área.

    Los científicos también pudieron investigar huesos de cánidos de tamaño mediano hallados en la zona, los cuales indican que hubo perros bien formados que vivieron junto a la gente de Zhokhov. Estos animales eran similares en tamaño y peso corporal a los perros de trineo modernos. El hallazgo, además, de componentes de trineos demostró que los habitantes de estos territorios tenían un sistema de transporte bien desarrollado, gracias al cual probablemente viajaban a zonas cercanas que todavía formaban parte del territorio continental en aquellos tiempos, y mantener relaciones con otras personas distantes.

    Cráneo de un perro encontrado en el enclave de Zhokhov. Crédito: Vladimir V. Pitulko et al.

    Vladimir Pitulko también señaló que los sitios de las desembocaduras de los ríos Kolyma e Indigirka podrían haber servido como puntos intermedios de comercio. En este caso, la distancia entre los puntos de intercambio era de unos 700 km, lo que hace que sea bastante posible viajar, a principios de primavera, con trineos de perros.

    Tales contactos se habrían convertido, más tarde, en ferias, ya que los habitantes del norte de Siberia oriental las organizaban en los siglos XVIII y XIX, pero no solo para intercambiar bienes, sino también información, la cual se consideraba de mucha mayor importancia. Probablemente un resultado importante de tales reuniones eran los acuerdos matrimoniales que se realizaban para asegurar la estabilidad biológica de los pequeños grupos que llevaban una vida aislada.

    Foto: Excavaciones en el enclave de Zhokhov.

    "Los resultados de nuestra investigación indican que un alto nivel de relaciones socioculturales existió entre la antigua población del Ártico, en Siberia Oriental, hace 9.000 años. Estas gentes del Mesolítico que vivían en los límites de la Tierra no estaban aisladas. Por el contrario, los contactos dentro de estas sociedades estaban mucho más desarrollados de lo que se ha venido pensando", concluye Vladimir Pitulko.

    Fuentes: phys.org | haaretz.com | 25 de febrero de 2019
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