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    miércoles, 17 de marzo de 2021

    Un estudio del ADN de víctimas de una masacre ocurrida hace 6200 años en lo que hoy es la actual Croacia plantea múltiples interrogantes

    El entierro masivo de Potočani, con las capas superiores del pozo mostrando numerosos esqueletos mezclados. Crédito: Novak et al, 2021, PLOS ONE (CC-BY 4.0, creativecommons.org/licenses/by/4.0/)

    El análisis genético ha proporcionado claridad, pero también ha generado más preguntas sobre una antigua masacre localizada en Potočani, Croacia, según un estudio publicado en la revista PLOS ONE por Mario Novak, del Instituto de Investigación Antropológica de Croacia, Ron Pinhasi, de la Universidad de Viena, Austria, David Reich, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, EE. UU., James Ahern, profesor de la Universidad de Washington, y colegas.

    Hasta la fecha, el análisis antropológico y genómico de algunas de las masacres de la Prehistoria ha revelado casos en los que las víctimas fueron plausiblemente asesinadas debido a batallas, a conflictos dentro y fuera del grupo (como ataques contra familias específicas o migrantes recientes) o a rituales religiosos. La masacre de 41 individuos en Potočani, Croacia, hace 6.200 años descrita en este estudio (y que constituye, hasta la fecha, uno de los análisis genéticos a gran escala de una antigua masacre) marca un caso de matanza indiscriminada de gran tamaño.

    Esquema de la capa media del pozo funerario con diferentes colores que marcan los esqueletos individuales.

    Los autores pudieron recuperar datos genómicos de los huesos de 38 de los 41 individuos enterrados en una fosa común en Potočani, Croacia, los cuales han sido datados mediante radiocarbono en hace 4.200 años a.C., y pertenecientes a la cultura Lasinja del Calcolítico Medio (Edad del Cobre).

    El profesor Novak explica que se sabe muy poco de estos pueblos y, además de esta tumba masiiva, en Croacia solo se ha excavado una tumba asociada a la cultura Lasinja. "Es es uno de los complejos culturales prehistóricos menos estudiados de la región", afirma. "Las investigaciones anteriores en esa otra tumba sugieren que eran pastores que se desplazaban con su ganado a diferentes zonas de pasto según la estación. También extraían cobre para fabricar herramientas".

    "Este es el caso más antiguo conocido de matanza masiva indiscriminada que conocemos", dice el profesor Ahern (derecha). "De alguna manera, va en contra del conocimiento convencional sobre los primeros agricultores durante el Neolítico y el Calcolítico, los cuales durante mucho tiempo se pensó que vivían en pequeñas aldeas o grupos de pastores".

    "La evidencia del ADN indica que solo había unos pocos parientes cercanos en esta muestra tan grande, lo que significa que la violencia no solo fue aparentemente indiscriminada, sino que involucró a un subconjunto de una población local mucho más mayor".

    Una combinación de análisis genético y morfológico reveló individuos de ambos sexos (21 hombres y 20 mujeres) en distintos grupos de edad: más de la mitad de la muestra (21) eran subadultos (dos niños más pequeños), de dos a cinco años, nueve niños mayores de seis a diez años y diez adolescentes de once a diecisiete años. De los 20 adultos restantes, 14 personas tenían entre 18 y 35 años y cinco entre 36 y 50 años. Sin embargo, no se pudo determinar con precisión la edad de un adulto en el momento de su muerte.

    El estudio genético también reveló que, si bien algunas personas estaban vinculadas por lazos familiares (por ejemplo, un hombre joven, sus dos hijas pequeñas y su sobrino -el hijo del hermano- se encontraron en la fosa), la mayoría de las personas (70 por ciento) no lo estaban, a pesar de que parecen ser un buen ejemplo de lo que claramente era una gran población de pastores.

    Ahora bien, curiosamente, aunque no estaban vinculados en la mayoría de los casos por lazos cercanos de parentesco, la evidencia genética muestra que todos los individuos encontrados en esta tumba compartían una ascendencia homogénea (predominantemente del Neolítico de Anatolia con el ~ 9% de ascendencia de cazadores-recolectores de Europa occidental), lo que indica que la población local era grande y estable, lo que hace poco probable que la masacre estuviera relacionada con la llegada de un grupo nuevo no relacionado genéticamente.

    Los arqueólogos identificaron señales de contusiones en los cráneos de un niño de entre 11 y 17 años (arriba) y una mujer adulta joven (abajo). Foto de M. Novak.

    Respecto a las heridas inflingidas, se hallaron lesiones en los lados o las partes posteriores de los cráneos de tres varones adultos, cuatro mujeres adultas y seis niños. Estas heridas mortales —fracturas por contusiones, heridas penetrantes y cortes— se realizaron con armas o herramientas, quizá hachas de piedra y garrotes o instrumentos metálicos, los cuales no se encontraron en el yacimiento.

    Algo particularmente siniestro fue el hecho de que algunos cráneos mostraran varias heridas. "Para la mayoría de las personas, bastó con un golpe", afirma Novak. "Pero hay dos o tres personas con cuatro heridas en el cráneo. Esto fue un ensañamiento o un arrebato".

    Tres lesiones penetrantes de forma redonda ubicadas en los huesos parietal y occipital derecho de una mujer joven; los golpes penetraron el cráneo.

    "Además, se comprueba que no se defendieron, razón por la cual yo diría que fue una ejecución en masa premeditada", subraya Novak. "No había lesiones faciales ni heridas en los antebrazos de las víctimas, que ocurren cuando las personas levantan los brazos para bloquear cualquier ataque. Es probable que estas personas estuvieran inmovilizadas, quizá agachadas o arrodilladas y maniatadas".

    El lugar de la masacre de Potočani no es el primero que data de la prehistoria europea: hay otra fosa común que es anterior en Halberstadt, Alemania, por ejemplo, que está llena de víctimas asesinadas con golpes dirigidos a la región occipital de la cabeza.

    "Las heridas craneales se parecen a las de otras masacres en las que he trabajado. La localización es muy similar y el intervalo de edad también, por desgracia", afirma Trish Biers (izquierda), osteóloga y paleopatóloga de la Universidad de Cambridge y que no participó en el estudio.

    Aunque no hay forma de saberlo con certeza, dadas las evidencias actualmente disponibles, los autores sugieren que una posible razón de la masacre se deba, potencialmente, a una combinación de condiciones climáticas adversas y / o un aumento significativo en el tamaño de la población.

    "Estos factores tienden a alterar las formas de vida de los seres humanos, y los grupos a veces intentan apoderarse de los territorios y recursos de otros", explica Ahern. "Los aumentos en el tamaño de la población hacen que los grupos sociales extiendan demasiado el área de sus recursos locales. Tanto el cambio climático como el aumento de la población pueden a causar trastornos sociales y actos violentos como lo que sucedió en Potocani, los cuales se vuelven más comunes a medida que los grupos entran en conflicto."

    Una jarra de cerámica (reconstruida) hallada en la fosa común es típica de la antigua cultura Lasinja. Foto de I. Krajcar.

    Por lo demás, tampoco se sabe nada de los asesinos, lo que complica el misterio. "No hay ni rastro de las personas que cometieron esta atrocidad", afirma Novak. "Los agresores podrían haber pertenecido a un grupo rival y haber procedido de muy lejos o de un lugar cercano. Los asesinos incluso podrían haber pertenecido a la misma población que las víctimas".

    Los resultados muestran que la matanza indiscriminada a gran escala no solo se limita a los períodos modernos e históricos, sino que también fue un proceso significativo en las sociedades pre-estatales.

    Los autores señalan que será necesario un análisis genético adicional en los lugares de antiguas masacres para determinar con qué frecuencia ocurrió este tipo de violencia en el pasado.

    "La historia, el desarrollo y las causas de la violencia humana son cruciales para nuestra capacidad de comprender y reducir la misma en nuestra propia sociedad", dice Ahern.

    Fuentes: phys.org | uwyo.edu |nationalgeographic.es | 10 de marzo de 2021
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